SCS 30-7-03

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  02-562, dec. Nº 489:

El literal b) del Parágrafo Único del artículo 133 de la Ley Orgánica del Trabajo promulgada el 27 de noviembre de 1990 establecía que “no se considerarán formando parte del salario (...) b) Los subsidios o facilidades que establezca el patrono para permitir al trabajador la obtención de bienes y servicios esenciales a menor precio del corriente”.

El Juez de la recurrida consideró que los "cestatickets" entregados al trabajador por el patrono no podían ser considerados como subsidio o facilidad para adquirir bienes a menor precio, por cuanto en los comercios afiliados al sistema de “cestatickets”, los bienes se adquieren con estos tickets, vales o cupones, al mismo precio que si se adquieren con otra modalidad de pago, descartándose que los bienes se adquieran a menor precio como es el supuesto establecido en la norma.

El Juez de la recurrida estableció además que los "cestatickets" se entregaban al trabajador en forma segura, no aleatoria y periódica, no se pagaban si no se prestaba el servicio y entraban a formar parte del patrimonio del trabajador, por lo que revestían naturaleza salarial.

En criterio de la Sala, durante la vigencia del literal b), del Parágrafo Único del artículo 133 de la Ley Orgánica del Trabajo promulgada el 27 de noviembre de 1990, los tickets, vales o cupones constituían una modalidad de subsidio de iniciativa patronal excluido del salario cuando su costo total o parcial era asumido por el patrono y tenía como finalidad asegurar a los trabajadores la adquisición de bienes o servicios esenciales a menor precio del corriente.

Es importante destacar que resultaba irrelevante a los fines de la aplicación de la norma en cuestión, que el precio de los bienes adquiridos fuese el mismo mediante el pago de tickets o mediante el pago en moneda de curso legal, por cuanto si el costo total o parcial de los tickets lo asumía el patrono ello constituía efectivamente un subsidio.

En este sentido se debe señalar que el valor monetario del total de tickets entregados al trabajador siempre debía guardar relación de proporcionalidad con las necesidades del trabajador y su familia que se pretendían satisfacer; pues si el valor de los tickets entregados resultaba exorbitante, o por lo menos alto en relación con el salario devengado por el trabajador, quedaba de manifiesto el ánimo del patrono de enriquecer al trabajador, de aumentar su patrimonio, al margen de la ayuda a la satisfacción de las necesidades esenciales, lo cual constituía el fin de la norma, y en virtud del principio de primacía de la realidad que informa la aplicación e interpretación de la legislación laboral, el monto de los tickets, vales o cupones entregados debía ser considerado como salario al no encontrarse dentro de los supuestos de hecho fijados por el Parágrafo Único, literal b), del artículo 133 de la Ley Orgánica del Trabajo promulgada el 27 de noviembre de 1990.

Además, si los montos totales entregados por el patrono en tickets resultaban altos en relación con el salario del trabajador, y ello debe determinarlo en cada caso quien aplica la norma, quedaba evidenciado un fraude a la ley mediante el cual el empleador, antes que subsidiar o conceder facilidades al trabajador para la satisfacción de las necesidades, estaba proporcionando aumentos salariales.

En el caso bajo examen no se desprende de los hechos establecidos por la sentencia recurrida que la trabajadora pagara parte de los cestatickets que le entregaba el patrono, por lo que debe asumirse que éste último asumía completamente su costo y por tanto el de los bienes que con los mismos se adquirían.

Igualmente, establece la sentencia en partes distintas del fallo que el monto de los cestatickets entregados a la trabajadora era de bolívares Treinta y Siete Mil, (Bs. 37.000,00), y que en el mes de mayo de 1997 el salario básico de la trabajadora demandante era de bolívares, Quinientos Treinta y Ocho Mil, (Bs. 538.000,00), es decir, el monto de los tickets entregados era equivalente al 6,8% del salario básico percibido por la trabajadora, lo cual esta Sala no considera una suma exorbitante ni muy alta y de la misma no se puede desprender la intención del patrono de encubrir ingresos salariales.

Establecido que la entrega de cestatickets constituía en el caso bajo examen un subsidio otorgado por el patrono en beneficio de los trabajadores, resulta inoficioso hacer consideraciones sobre las características salariales de los mismos, pues el legislador de 1990 excluyó dicho subsidio del salario.

Por las razones antes expuestas debe concluirse que el Juez de alzada incurrió en errónea interpretación del dispositivo del Parágrafo Único, literal b), del artículo 133 de la Ley Orgánica del Trabajo promulgada el 27 de noviembre de 1990.