JURISPRUDENCIA SOBRE JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA

CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL

(Gaceta Oficial Nº 4.209 Extraordinario 18 de septiembre de 1990) 09/18/90

CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL

TÍTULO PRELIMINAR.

DISPOSICIONES FUNDAMENTALES

Artículo 1

SCC 18-04-06, dec. Nº 279:

SCC 27-4-01, dec. Nº 97:

SCon 05-10-00, dec. Nº 1.139:

SCC 16-03-00, dec. Nº 52:

SCon 18-02-00, dec. Nº 35:

Artículo 2 (derogado)

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 47 LDIP:

SPA 29-09-04 dec. Nº 1603:

SPA 16-05-02, dec. Nº 00680:

SCS 21-03-02, dec. Nº 200:

SPA 10-10-01, dec. Nº 2159:

SPA 04-07-00, dec. Nº 1560:

SPA 30-05-00, dec. Nº 1252:

SPA 15-07-99, dec. Nº 893:

Artículo 3

SCon 11-8-2010

Perpetuación de la competencia y efectos de la presentación de la demanda

SCC 02-05-05, dec. Nº 182:

SCon 25-09-01, dec. Nº 1779:

SPA 20-07-00, dec. Nº 1706:

SCC 13-04-00. dec. Nº 82:

SCon 5-5-06, dec. Nº 923:

SCon 20-01-00, dec. Nº 01:

SCC 12-7-05, dec. 1573:

SCC 30-11-05, dec. 807:

Artículo 4 (derogado)

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 58 LDIP

SPA 14-12-04, dec. Nº 2822:

SPA 29-01-02, dec. Nº 87:

SPA 18-12-01, dec. 3.011:

SPA 06-06-00, dec. Nº 1259:

Artículo 5

SCon 02-06-05, dec. Nº 1076:

SCon 16-03-04, dec. Nº 357:

SCC 22-03-02, dec. Nº 25:

SCS 21-03-02, dec. Nº 200:

SCC 23-02-01, dec. Nº 13:

SCC 26-01-01, dec. Nº 01:

SCS 18-12-00, dec. Nº 69:

SCC 10-08-00, dec. Nº 283:

Artículo 6 (derogado)

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 57 LDIP

SPA 10-06-04, dec. Nº 632:

SPA 10-10-01, dec. Nº 2.159:

LIBRO PRIMERO.

DISPOSICIONES GENERALES

TÍTULO I.

DE LOS ÓRGANOS JUDICIALES

CAPÍTULO I.

Del Juez

Artículo 28

SCon 24-4-2008

Competencia Contencioso Administrativa

SCC 7-6-2005

Competencia para nulidad de asamblea de una asociación civil

SCC 30-4-04

Competencia por la materia

SCC 11-1-03

Competencia para conocer de la intimación de honorarios

SCC 29-1-04

Competencia contencioso funcionarial

SCS 17-5-01

SCS 21-3-02

SCS 30-11-00

SCS 30-11-00

SCS 31-5-01

SCS 12-6-01

SCS 26-6-01

SCS 14-6-00

SCS 26-7-01

SC 25-3-02

SC 31-8-01

SCC 7-3-02

SCC 22-3-02

SCC 10-8-00

SCS 13-3-02

Artículo 29

SCC 18-2-04

SCS 16-11-00

Artículo 30

SCC 25-5-00

SCC 15-11-00

Artículo 31

SCS 25-10-00

SCC 5-4-01

Artículo 32

Artículo 33

SCC 22-6-01

SCS 18-12-00

SC 16-7-01

Artículo 34

Artículo 35

Artículo 36

SCC 31-5-02

SCC 8-12-00

22-06-94

SCC 11-5-00

SCC 13-4-00

SCC 19-7-00

Artículo 37

Artículo 38

SCC 31-3-00

5-8-97:

23-02-94:

06-04-94.

22-06-94:

27-07-94:

Artículo 39

SCS 29-6-00

SCS 31-5-01

SCC 11-10-01

SCC 31-3-00

SECCIÓN II.

De la competencia por el territorio

Artículo 40

SCS 26-6-01

Artículo 41

SC 2-5-01

Artículo 42

SCS 18-12-00

Artículo 43

Artículo 44

Artículo 45

Artículo 46

Artículo 47

SCS 18-12-00

SCS 2-11-00

SCS 7-3-02

SCC 20-7-01

SECCIÓN III.

De las modificaciones de la Competencia por razón de conexión y continencia

Artículo 48

SC 30-11-01

Artículo 49

SCS 9-11-00

SC 2-5-01

Artículo 50

SCC 6-10-00

SCC 31-7-01

Artículo 51

SC 4-10-00

SPA 20-7-00

Artículo 52

SC 29-1-02

SC 6-5-02

SC 20-7-00

SC 14-11-00

SECCIÓN IV.

De la competencia procesal internacional

Artículo 53 (derogado)

Artículo 54 (derogado)

Artículo 55 (derogado)

Artículo 56 (derogado)

Artículo 57 (derogado)

Artículo 58 (derogado)

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 39

SPA 10-10-01

SPA  13-6-00

SPA  13-6-00

SPA 6-6-00

Artículo 40

SPA 8-5-01

SPA 30-5-00

SPA  13-6-00

Artículo 41

SPA 30-3-00

Artículo 42

SPA 25-5-00

SPA 22-5-01

SPA 18-7-01

Artículo 43

Artículo 44

SPA 30-5-00

SPA 6-6-00

Artículo 45

SPA 25-5-00

SPA 6-6-00

Artículo 46

Artículo 47

SPA 18-12-01

Artículo 48

Artículo 49

SCS 9-11-00

Artículo 50

SCC 31-7-01

Artículo 51

SC 4-10-00

SC 20-7-00

Artículo 52

SC 29-1-02

SC 6-5-02

SC 20-7-00

SC 14-11-00

SECCIÓN V.

De la falta de jurisdicción, de la incompetencia y de la litispendencia

Artículo 59

SPA 18-3-2010

Si el Juez afirma su jurisdicción la decisión es impugnable mediante regulación de jurisdicción

SPA 13-2-01

SC 6-4-01

SPA 11-5-00

SPA 15-5-01

SPA 13-2-01

SC 6-4-01

SPA 8-12-93:

SPA 3-08-94:

Artículo 60

SC 24-5-00

SC 29-1-02

SC 24-5-00

SC 29-1-02

Artículo 61

SC 19-7-00

SPA 10-10-01

SC 25-4-02

SCC 19-7-00.

SCC 11-10-01.

SPA 10-10-01

SC 25-4-02

SECCIÓN VI.

De la regulación de la jurisdicción y de la competencia

Artículo 62

SPA 18-3-2010

Consulta sólo cuando el juez niegue su jurisdicción

SPA 17-10-00

SPA 13-2-02

SC 23-5-01

Artículo 63

Artículo 64

Artículo 65

Artículo 66

SPA 8-5-01

SPA 7-2-02

Artículo 67

SPA 8-5-01

SPA 7-2-02

SPA 18-7-00

SCS 25-4-02

SC 9-11-01

SPA 18-7-00

SCS 25-4-02

SC 9-11-01

Artículo 68

SC 24-1-02

SCS 24-5-00

SC 24-1-02

SCS 24-5-00

Artículo 69

SPA 11-6-02

SPA 11-6-02

Artículo 70

SCS 22-2-01

SCS 24-10-01

SCC 11-10-01

SCC 7-12-00

SCS 22-2-01

SPlena 9-6-2010

Competencia de la Sala Plena para resolver los conflictos de competencia entre jueces de materias que no corresponden a una Sala afín

SCC 2-7-2010

Competencia de los Juzgados Superiores para conocer de la regulación de competencia

SCC 13-11-2007

Competencia de la Sala de Casación Civil para conocer de la regulación de competencia

SPA 20-1-2010

Competencia de la Sala Político Administrativa para conocer de la regulación de competencia

SCS 24-10-01

SCC 11-10-01

SCC 7-12-00

SCC 20-7-01.

SCS 24-1-01

SCC 11-10-01

SCC 7-12-00

Artículo 72

Artículo 73

Artículo 74

Artículo 75

Artículo 76

SECCIÓN VII.

De la Acumulación

Artículo 77

SCC 11-5-00

SC 9-10-01

SCC 11-5-00

SC 9-10-01

Artículo 78

SC 9-8-00

SC25-5-00

SC 9-8-00

SC 25-5-00

Artículo 79

Artículo 80

SC 10-10-00

SC10-8-01

SC 10-10-00

SC10-8-01

Artículo 81

SCC 22-5-01

TÍTULO PRELIMINAR.

DISPOSICIONES FUNDAMENTALES

 Artículo 1

La jurisdicción civil, salvo disposiciones especiales de la ley, se ejerce por los jueces ordinarios de conformidad con las disposiciones de este Código. Los Jueces tienen la obligación de administrar justicia tanto a los venezolanos como a los extranjeros, en la medida en que las leyes determinen su competencia para conocer del respectivo asunto.

SCC 18-04-06, dec. Nº 279:

“En efecto, se advierte que el debido proceso, como garantía del derecho a una tutela judicial efectiva debe observarse en todas las actuaciones judiciales, ya sean principales o incidentales, […]

El derecho al Juez natural consiste en la necesidad de que el proceso sea decidido por el Juez ordinario predeterminado en la ley. Esto es que sea aquél al que le corresponde el conocimiento según las normas vigentes con anterioridad. Esto supone, en primer lugar, que el órgano judicial haya sido creado previamente por la norma jurídica; en segundo lugar, que ésta lo haya investido de autoridad con anterioridad al hecho motivador de la actuación y proceso judicial; y, en tercer lugar, que su régimen orgánico y procesal no permita calificarlo de órgano especial o excepcional”.

SCC 27-4-01, dec. Nº 97:

“[…]la Ley Orgánica del Poder Judicial, prevé en sus artículos 45, 54 y 56, la forma como deben llenarse las faltas temporales y accidentales de los jueces, […]entonces es de impretermitible observancia, que cuando un Juez distinto al que venía conociendo el mérito hasta el acto de informes, sea el encargado de dictar la decisión sobre el asunto; tal avocamiento conste en autos […]

El incumplimiento de esa formalidad acarrea que las partes, al no enterarse del cambio del funcionario, se vean impedidas de proponer contra él la recusación, si hubiese lugar a ello.”

SCon 05-10-00, dec. Nº 1.139:

“Ahora bien, los jueces de paz pertenecen al sistema judicial, son órganos jurisdiccionales, como lo son los árbitros y otras figuras que pueda crear la justicia alternativa, y son jueces de equidad […].

[…] por tanto es parte de la actividad jurisdiccional, pero no por ello pertenece al poder judicial, que representa otra cara de la jurisdicción, la cual atiende a una organización piramidal en cuya cúspide se encuentra el Tribunal Supremo de Justicia, y donde impera un régimen disciplinario y organizativo del cual carece, por ahora, la justicia alternativa.

[…] Su finalidad, como la de cualquier Juez, es mantener la paz social, la cual es un valor de la República y de la comunidad, lo que le permite a la actividad jurisdiccional, en los casos señalados por la ley, controlar al Estado.”

SCC 16-03-00, dec. Nº 52:

“Ahora bien, disponen los artículos 1, 12 y 15 del Código de Procedimiento Civil, en cuanto a la competencia, los límites de las decisiones y los derechos de las partes en el proceso que: […]

De las normas citadas, se desprende el deber del Juez de administrar justicia en la medida que las leyes determinen su competencia para conocer; que debe atenerse a las normas de derecho y mantener a las partes en los derechos privativos de cada una.

Si bien es cierto que el artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, les faculta para tomar su decisión en los conocimientos de hecho que se encuentren en la experiencia, no es menos cierto que esa facultad no les autoriza para quitar aplicación y vigencia a un dispositivo legal, salvo cuando colidieren con la constitución, desde luego que las leyes sólo pueden ser derogadas por otras leyes.

[…]Por tanto, el Juez de instancia se encuentra en la obligación de decretar la ejecución anticipada sobre el bien inmueble objeto del juicio, y de exigir la garantía que le parezca adecuada a la pretensión, de forma y manera que no se vea involucrada su responsabilidad, por ejemplo, exigir la garantía hipotecaria prevista en el artículo 1.894 del Código Civil.”

SCon 18-02-00, dec. Nº 35:

“Ya con una mayor precisión, el artículo 1° del Código de Procedimiento Civil sostiene el deber de los jueces de administrar justicia “en la medida en que las leyes determinen su competencia para conocer del respectivo asunto”.[…]

Al respecto, observa la Sala, no obstante los errores acaecidos en la solución de la incidencia de regulación de competencia, que la providencia emanada del Juzgado de Primera Instancia Agraria, en la que desacata la decisión del Superior Séptimo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito mediante la cual resolvió la solicitud de regulación de competencia, viola el principio de la legalidad de la actuación de los órganos del poder público, debido a que no existe norma alguna que permita esta especie de “delegación”, tal como fue práctica en el derecho romano, que hiciera de su propia competencia en el Juzgado Tercero de Parroquia del Distrito Federal, en contravención a lo que al respecto dispone el artículo 137 de la Constitución.

Artículo 2 (derogado)

La jurisdicción venezolana no puede derogarse convencionalmente en favor de una jurisdicción extranjera ni de árbitros que resuelvan en el exterior cuando se trate de controversias sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República o sobre otras materias que interesen al orden público o a las buenas costumbres. En todos los demás casos, se aplicarán los Tratados y Convenciones Internacionales suscritos por Venezuela.

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 47 LDIP:

La jurisdicción que corresponde a los tribunales venezolanos, según las disposiciones anteriores, no podrá ser derogada convencionalmente en favor de tribunales extranjeros, o árbitros que resuelvan en el extranjero, en aquellos casos en que el asunto se refiera a controversias relativas a derechos reales sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República, o se trate de materias respecto de las cuales no cabe transacción o que afecten los principios esenciales del orden público venezolano.

SPA 29-09-04 dec. Nº 1603:

“No obstante, el artículo 47 de la Ley de Derecho Internacional Privado contempla tres supuestos en los cuales la jurisdicción de los Tribunales de la República no podrá ser derogada convencionalmente, a saber: a) controversias relativas a derechos reales sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República; b) materias respecto de las cuales no cabe transacción; y c) materias que afecten los principios esenciales del orden público venezolano.

Esta inderogabilidad no establece únicamente supuestos de jurisdicción exclusiva (el único supuesto de jurisdicción exclusiva se corresponde con el caso de los bienes inmuebles situados en la República), sino que fija los casos en los que una vez establecida la jurisdicción venezolana en virtud de alguno de los criterios atributivos, ésta no puede ser sustraída por la voluntad de los litigantes mediante la sumisión a tribunales extranjeros o a árbitros que resuelvan en el extranjero.

SPA 16-05-02, dec. Nº 00680:

“Ahora bien, visto que se está en presencia de una reclamación hecha por un trabajador extranjero que desempeñó labores en el territorio de Venezuela, durante 4 años y 11 meses, para las empresas demandadas y, visto que no consta en autos que se haya convenido someterse, a los fines de las reclamaciones surgidas de esa relación laboral, a la jurisdicción de Tribunales Extranjeros, la misma se encuentra supeditada a la jurisdicción de los Tribunales Venezolanos.”

SCS 21-03-02, dec. Nº 200:

“[…] el concepto de orden público tiene los caracteres de “relatividad”, “variabilidad” y de “graduación”, que inevitablemente colocan en manos del Juez su definición concreta, teniendo en consideración los acontecimientos que rodean la época de su emisión y los intereses estadales o sociales que en dicha época sean los que merezcan mayor garantía y protección jurisdiccionales. Por tanto, la relatividad y variabilidad del concepto hacen que sus definiciones concretas queden confiadas al criterio que exprese la jurisprudencia, y a las aplicaciones específicas que de ella surjan. Así, del conjunto de decisiones de los tribunales, puede concluirse que el concepto de orden público varía de acuerdo con la rama del derecho en el cual se utilice. Sin embargo, al no haberse podido abstraer una regla general de los casos concretos resueltos por los tribunales, habrá siempre que acudir a la jurisprudencia para determinar si el cumplimiento de una determinada forma afecta o no al orden público.”

SPA 10-10-01, dec. Nº 2159:

“La Ley de Derecho Internacional Privado admite la posibilidad de la derogación convencional de la jurisdicción venezolana en favor de Tribunales extranjeros o de árbitros que resuelvan en el extranjero […].

El asunto bajo examen, no está referido a controversias sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República, tampoco se circunscribe a materias que no admitan transacción, ni afecta el orden público interno; ello podría llevar a la conclusión lógica de declarar la validez de la derogación de la jurisdicción venezolana a favor de tribunales arbitrales, siempre que se verifique, se reitera, que tal derogatoria ha sido expresamente convenida por ambas partes.

SPA 04-07-00, dec. Nº 1560:

“Del articulado anteriormente transcrito, la Sala observa:

Que la Ley Aprobatoria de la Convención Interamericana Sobre Restitución Internacional de Menores, tiene rango Constitucional, es de aplicación inmediata, y otorga competencia a los Tribunales de Menores para conocer de las solicitudes o demandas, para la devolución de los Menores, que de acuerdo al procedimiento se ordenará el emplazamiento de quien deba devolver el menor, para hacer su oposición, por lo que dicho Juez conoce y decide; pudiendo ordenar la restitución del menor, –sin que ello implique prejuzgar sobre el fondo– o rechazarla.

Por otra parte, la Ley de Derecho Internacional Privado, establece que los Tribunales venezolanos tienen jurisdicción en los juicios originados por el ejercicio de acciones de estado de las personas o las relaciones familiares, siempre que el derecho venezolano sea competente de acuerdo a las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio y que dicha jurisdicción no podrá derogarse convencionalmente a favor de tribunales extranjeros, cuando estén involucrados derechos reales sobre inmuebles, situados en el territorio de la República, o se trate de materias respecto de las cuales no cabe transacción o afecten principios esenciales al orden público venezolano. El Artículo 2 del Código de Procedimiento Civil, prevé que la Jurisdicción venezolana puede ser derogada a favor de una jurisdicción extranjera, en aquellos casos en que así se prevea en los tratados y convenciones internacionales suscritos por Venezuela, que no versen sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República, o sobre materias que interesen al orden público.”

SPA 30-05-00, dec. Nº 1252:

“El Conocimiento de Embarque, si bien se trata de un tipo de contratación, no menos cierto es que el mismo se define como un contrato de adhesión en donde queda excluida cualquier posibilidad de debate o dialéctica entre las partes. En el contrato de adhesión, tal como lo ha marcado la doctrina y la jurisprudencia, las cláusulas son previamente determinadas por uno solo de los contratantes, de modo que el otro contratante se limita a aceptar cuanto ha sido determinado por el primero. […]

Esto es, si bien es permisible la derogatoria de la jurisdicción venezolana por vía contractual, no puede aceptarse que los contratos de adhesión en donde no participan ambas partes en la redacción de las cláusulas, se disponga acerca de la jurisdicción.”

SPA 15-07-99, dec. Nº 893:

“No se ha arrebatado a Venezuela la jurisdicción que pudiera haberle correspondido para conocer de] referido juicio, y el fallo no versa sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República, salvo por lo que se refiere a lo dispuesto en su punto número siete en el cual expresamente se dispone: «Propiedad de Caracas. ­Las partes convienen en que todos los intereses en la residencia y terreno en Caracas, Venezuela, es 100% propiedad de la comunidad. El título puede establecer diferente, pero el Demandante específicamente garantiza la habilidad para efectuar la transferencia descrita en este párrafo, y transferir la propiedad libre de las deudas, hipotecas o gravámenes. La propiedad será transferida en un 70% de propiedad para la Demandada y 30% de propiedad no dividida en parte iguales para los tres (3) hijos menores de este matrimonio, TIBISAY SALERNO, SOROCAIMA SALERNO, hijo y SAGRADO SALERNO»; punto este que no puede desplegar eficacia en Venezuela […]”

Artículo 3

La jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y no tienen efecto respecto de ellas los cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa.

SCon 11-8-2010

Ponencia del Magistrado Pedro Rafael Rondón Haaz. Exp. Nº 09-0045, dec. Nº 895:

Perpetuación de la competencia y efectos de la presentación de la demanda

En virtud de la iniciación de la vigencia de la nueva Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia (Gaceta Oficial n.° 5.991 Extraordinario de 29 de julio de 2010), debe esta Sala pronunciarse sobre su competencia para que siga conociendo la presente causa, en virtud de que el referido texto legal, en su Título XI, Capítulo IV, contiene las reglas de competencia y el trámite para las demandas de habeas data, entre las cuales, el artículo 169 preceptúa que “[e]l habeas data se presentará por escrito ante el tribunal de municipio con competencia en lo Contencioso Administrativo y con competencia territorial en el domicilio del o la solicitante…”,

En tal sentido, por remisión que hace el artículo 166 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo texto establece que “[s]erán de aplicación supletoria las normas previstas en el Código de Procedimiento Civil”, resulta aplicable el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, según el cual la jurisdicción y la competencia que deben tomarse en cuenta en todo el transcurso del proceso son las que obedezcan a las reglas o criterios atributivos que existiesen para el momento de la presentación de la demanda.

En efecto, la lectura concordada de los artículos 3, 9 y 339 del Código de Procedimiento Civil, no deja lugar a dudas acerca de que la perpetuatio fori se concreta con la presentación de la demanda. Dichas normas rezan:

Artículo 3. La jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y no tienen efecto respecto de ellas los cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa.

Artículo 9. La ley procesal se aplicará desde que entre en vigencia, aun en los procesos que se hallaren en curso; pero en este caso, los actos y hechos ya cumplidos y sus efectos procesales no verificados todavía, se regularán por la ley anterior.

Artículo 339. El procedimiento ordinario comenzará por demanda, que se propondrá por escrito en cualquier día y hora, ante el Secretario del Tribunal o ante el Juez.

A través del análisis de las normas aplicables y que se copiaron supra, se concluye que la determinación de la competencia debe hacerse a través de la ley que fuese aplicable para el momento de la presentación de la demanda; presentación que marca el inicio del procedimiento ordinario; ya que esa determinación, aunque se haga en el momento de la admisión, es uno de los efectos procesales de la presentación no verificados todavía para esa oportunidad (el auto de admisión).

En el caso de autos, como la nueva Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia no incluyó disposición expresa que afecte la competencia de las causas de las que actualmente conoce, en aplicación de las premisas que se expusieron y conforme al principio de la perpetuatio fori, debe reafirmar su competencia para el conocimiento y decisión de la presente controversia, con la salvedad de eventuales modificaciones que esta Sala pudiera adoptar con atención a principios y derechos constitucionales y al orden público constitucional. Así se decide.

SCC 02-05-05, dec. Nº 182:

“…el citado artículo consagra en nuestro proceso civil el conocido principio de la perpetuatio jurisdictionis, según el cual la competencia del Juez después de iniciada la causa, queda insensible a cualquier cambio sobrevenido de las circunstancias fácticas que la habían determinado (per citationem perpetuatur iurisdictio). Es por ello que poco importa, en el caso que se examina, que la adolescente […], hija de las partes, haya alcanzado la mayoridad, pues la competencia se mantiene inmodificable de acuerdo al referido principio, en razón de la situación de hecho existente para el momento de presentación de la demanda.

SCon 25-09-01, dec. Nº 1779:

“Precisado lo anterior, estima esta Sala que para decidir el presente conflicto de competencia, se debe tener en cuenta el principio procesal consagrado en el artículo 24 de la Constitución, según el cual, “[l]as leyes de procedimiento se aplicarán desde el momento mismo de entrar en vigencia, aún en los procesos que se hallaren en curso (...)”, de allí que, la normativa procesal de amparo constitucional, específicamente, la referida a la competencia de los órganos jurisdiccionales, resulta aplicable al presente caso.”

SPA 20-07-00, dec. Nº 1706:

“Por lo que correspondería a la jurisdicción laboral, el conocimiento de la causa, atendiendo al artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, que consagra, “la jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y no tienen efecto respecto de ellas los cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa”, es decir, que los cambios que la ley considera irrelevantes son aquellos que se producen en la situación de hecho, y, no así, modificaciones de la regla de derecho que pueden producirse durante el proceso que den una calificación jurídica distinta a la relación o que modifiquen la distribución de la competencia, por lo que en relación a las decisiones de las Comisiones Tripartitas, si bien a las situaciones de hecho corresponde aplicar la Ley derogada, no cabe aplicar en materia procesal dicha Ley, por cuanto es en la norma atributiva de competencia de la Ley vigente, no en la derogada, donde ha de buscarse la solución de a quién corresponde el conocimiento pendiente de decisión.”

SCC 13-04-00. dec. Nº 82:

“Principio este que el autor Hernando Devis Echandía nos dice que consiste en:

“La situación de hecho existente en el momento de admitirse la demanda la determinante de la competencia para todo el curso del juicio, sin que las modificaciones posteriores puedan afectarle....Es apenas natural que el actor se atenga a la situación existente en el momento en que demanda para cualquier efecto jurídico, y con base en ella investigará cuál es el Juez que debe conocer de su demanda. El no está en capacidad de prever, por lo general, las alteraciones que en el futuro puedan ocurrir en relación con esa situación, y en caso de ser previsible no tiene la seguridad de que ellas se sucedan. Su litigo de todas maneras versará sobre lo que existe en ese momento, y el Juez, al asumir su conocimiento, deberá basarse también en esa realidad”. […]

“Conforme a la doctrina de la Sala, la cuantía del asunto a los fines de poder decidir acerca de la admisibilidad del recurso de casación es la que se estima en la demanda, como valor independiente de la inflación”. […]

“Ahora bien, con referencia a la admisibilidad del recurso de casación y mientras el legislador no tome medidas sobre este punto, la determinación del valor de la demanda debe hacerse como lo ordenan los artículos 31 al 38 del Código de Procedimiento Civil. No tiene otra vía la Sala, sino la de aplicar el mencionado texto legal, como fundamento para deducir el interés principal del juicio, y por consiguiente, para determinar la admisibilidad del recurso de casación. Así se declara”.

SCon 5-5-06, dec. Nº 923:

“Uno de los corolarios del principio general de irretroactividad de la ley es el principio de la aplicación inmediata de la nueva ley procesal, aun a los procesos que se hallaren en curso al momento de su entrada en vigencia, estatuido para garantizar, bajo el imperio de la legalidad y la seguridad jurídica, la transición procesal derivada de la sucesión de leyes en el tiempo; a este respecto, se tiene como derivación de la llamada extraactividad general de la Ley, la denominada ultraactividad de la ley procesal, establecida en rango legal en el artículo 9 del Código de Procedimiento Civil.

Igualmente, observa esta Sala, que exigir una nueva cuantía para la admisión del nuevo recurso de casación intentado contra la sentencia de reenvío, atenta contra el principio de la perpetuatio jurisdictionis, consagrado en el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil […].

Es decir, si bien es cierto que el fallo que fue invocado por el solicitante fue dictado en un caso de reenvío, también es cierto que los motivos en los que la Sala fundamentó la admisibilidad del recurso de casación, son perfectamente aplicables a los casos en los cuales se anuncia el recurso de casación por primera vez, pues la decisión argumenta que, con fundamento en el principio de la perpetuatio fori, que reconoce el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, es la situación de hecho existente en el momento de la admisión de la demanda la determinante de la competencia para todo el curso del juicio, sin que las modificaciones posteriores puedan afectarla”.

SCon 20-01-00, dec. Nº 01:

“Con relación a los amparos autónomos que cursan en la actualidad ante las otras Salas de este Tribunal Supremo, considera esta Sala Constitucional que la competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, siendo tal competencia de orden público, por lo que respecto a dicha competencia ratione materiae no se aplica el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, según el cual la competencia se determina conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, sino que ella será determinada por la materia, la cual dentro de la jurisdicción constitucional, por los motivos aquí señalados, la ha asumido esta Sala en materia de amparo en la forma establecida en este fallo.”

SCC 12-7-05, dec. 1573:

“En primer lugar, de acuerdo al requisito de la cuantía para acceder a la sede casacional según el criterio sostenido por la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia el 31 de marzo de 2005 (caso: “Turalca Viajes y Turismo, C.A.”), los Tribunales de la República deberán tomar en cuenta la fecha en que precluya la primera oportunidad que tenga el Juez respectivo para dictar sentencia y verificar la cuantía vigente rationae temporis para acceder a la sede casacional, es decir, que si para la fecha en que el Juzgado respectivo debió decidir y no lo hizo, el juicio tenía casación de acuerdo a la cuantía, entonces deberá oírse el anuncio de casación interpuesto por el recurrente.

No obstante, el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, establece lo siguiente:

“La jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y no tienen efecto respecto de ellas los cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa”. (Subrayado y negrillas de la Sala).

En tal sentido, es el actor el que determina con la presentación de su demanda la competencia y jurisdicción en su demanda, todo en base con al principio de la perpetuatio fori.         

Señalado lo anterior, las leyes no rigen las relaciones jurídicas cuyo decurso ha sido en tiempos anteriores, especialmente, cuando han originado derechos adquiridos, por ello, las leyes intertemporales toman evidente relevancia en consideración de su aplicación inmediata incluso a nivel constitucional y en preservación del principio de la irretroactividad de las leyes.

En efecto, el artículo 24 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, señala lo siguiente:

“Ninguna disposición legislativa tendrá efecto retroactivo, excepto cuando imponga menor pena. Las leyes de procedimiento se aplicarán desde el momento mismo de entrar en vigencia, aun en los procesos que se hallaren en curso; pero en los procesos penales, las pruebas ya evacuadas se estimarán en cuanto beneficien al reo o rea, conforme a la ley vigente para la fecha en que se promovieron.

Cuando haya dudas se aplicará la norma que beneficie al reo o a la rea”.

Por otra parte, el artículo 9 del Código de Procedimiento Civil, dispone lo siguiente:

“La ley procesal se aplicará desde que entre en vigencia, aún en los procesos que se hallen en curso; pero en este caso, los actos y hechos ya cumplidos y sus efectos procesales no verificados todavía, se regularán por la ley anterior”.

De manera que, aún cuando las leyes procesales son de aplicación inmediata, las mismas no pueden tener efecto retroactivo respecto a los actos y hechos ya cumplidos y sus efectos procesales no verificados todavía; es decir, la ley no debe establecer correcciones en el iter procedimental salvo que sólo sean aplicables a futuro, pues de aceptarse así las partes estarían expuestas a sufrir las consecuencias de los cambios sobrevenidos durante el desarrollo del mismo, más aún cuando el artículo 24 de la Carta Magna prevé que las leyes de procedimiento son de aplicación inmediata a los procesos en curso, no así deben ceder en su aplicación ante el supremo derecho a la justicia y de la tutela judicial efectiva, cuando la cuantía fue estimada bajo la vigencia de una ley anterior.

Al respecto, siendo uno de los pilares fundamentales de la justicia la confianza que tienen los particulares que un órgano del Poder Público, actúe de manera semejante a la que ha venido actuando, frente a circunstancias similares o parecidas, considera la Sala que las modificaciones posteriores que determinen el quantum necesario para acceder a la sede casacional, pueden afectar eventualmente a las partes, pues no están en capacidad de prever, las alteraciones que en el futuro puedan ocurrir en relación con esa situación y en caso de ser previsible, no tienen la seguridad que sucedan.

En tal sentido, esta Sala en aras de preservar la seguridad jurídica, la tutela judicial efectiva y el debido proceso, establece que la cuantía necesaria para acceder a casación, debe ser la misma que imperaba para el momento en que se interpuso la demanda, pues es en ese momento en el cual el actor determina el derecho a la jurisdicción y la competencia por la cuantía y por ello considera cumplido el quantum requerido por el legislador para acceder en sede casacional, pues las partes no están en disposición de prever las modificaciones de la cuantía a que hubiere lugar durante la tramitación del proceso para acceder en casación. Así se decide.

Por otra parte, con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, la cuantía para acceder en casación quedó modificada, en efecto el artículo 18 lo siguiente: “(…) El Tribunal Supremo de Justicia conocerá y tramitará, en la Sala que corresponda, los recursos o acciones, que deban conocer de acuerdo con las leyes, cuando la cuantía exceda de tres mil unidades tributarias (3.000 U.T.) (…)”.

De lo anterior se colige, que para acceder a la sede casacional de acuerdo con la referida ley la cuantía del juicio deberá exceder a las tres mil unidades tributarias (3.000 U.T.). Sin embargo, ante los incrementos anuales que sufre la unidad tributaria pudiera estar afectándose o limitándose la posibilidad de los administrados de acceder en casación ante las respectivas Salas del Tribunal Supremo de Justicia; en tal sentido, el Juzgador correspondiente deberá determinar -con base a los parámetros anteriormente expuestos- la cuantía exigida para el momento en que fue presentada la demanda, y en caso que la cuantía exigida sea la establecida en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, deberá calcularse la unidad tributaria vigente para el momento en el cual fue interpuesta la referida demanda.

En segundo lugar, resulta perentorio precisar el supuesto de admisibilidad del recurso de casación interpuesto contra las sentencias dictadas por los Tribunales de reenvío, en torno al requisito aquí analizado. Al respecto, no deberá tomarse en consideración la cuantía para recurrir de una sentencia de reenvío, pues asiste a la parte interesada, un derecho adquirido a la revisión del fallo por la sede casacional; lo contrario implicaría la violación de los derechos constitucionales al debido proceso, a la defensa, de acceso a la justicia y a la igualdad procesal.

Ahora bien, el presente criterio no se aplica en el caso objeto de la presente solicitud de revisión en salvaguarda a la tutela judicial efectiva y a la confianza legítima que tienen los particulares en la estabilidad de las decisiones judiciales, pues la decisión contra la cual se recurre en revisión fue dictada en el año 2002, momento para el cual el criterio vigente para acceder en casación era distinto al que hoy se establece en el presente obiter dictum.

En tal sentido, sólo se aplicará este criterio a las nuevas demandas que se inicien con posterioridad a la publicación en la Gaceta Oficial del presente fallo y para las causas que se encuentren en trámite siempre que el tribunal correspondiente aún no hubiere emitido pronunciamiento sobre la admisibilidad del recurso de casación. Así se declara.

SCC 30-11-05, dec. 807:

Con respecto al requisito de la cuantía para la admisibilidad del recurso de casación, esta Sala, en reciente sentencia RH.00735 de fecha 10 de noviembre de 2005, expediente 2005-000626, caso: Jacques de San Cristóbal Sexto contra el Benemérito C.A, estableció lo siguiente:

“...Ahora bien, respecto al criterio de la Sala sobre el requisito de la cuantía y el monto que se requerirá para acceder a casación, en reciente sentencia de la Sala Constitucional 1573 del 12 de julio del año que discurre, se estableció lo siguiente:

“…Al respecto, siendo uno de los pilares fundamentales de la justicia la confianza que tienen los particulares que un órgano del Poder Público, actúe de manera semejante a la que ha venido actuando, frente a circunstancias similares o parecidas, considera la Sala que las modificaciones posteriores que determinen el quantum necesario para acceder a la sede casacional, pueden afectar eventualmente a las partes, pues no están en capacidad de prever, las alteraciones que en el futuro puedan ocurrir en relación con esa situación y en caso de ser previsible, no tienen la seguridad que sucedan.

En tal sentido, esta Sala en aras de preservar la seguridad jurídica, la tutela judicial efectiva y el debido proceso, establece que la cuantía necesaria para acceder a casación, debe ser la misma que imperaba para el momento en que se interpuso la demanda, pues es en ese momento en el cual el actor determina el derecho a la jurisdicción y la competencia por la cuantía y por ello considera cumplido el quantum requerido por el legislador para acceder en sede casacional, pues las partes no están en disposición de prever las modificaciones de la cuantía a que hubiere lugar durante la tramitación del proceso para acceder en casación. Así se decide.

Por otra parte, con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, la cuantía para acceder en casación quedó modificada, en efecto el artículo 18 lo siguiente: “(…) El Tribunal Supremo de Justicia conocerá y tramitará, en la Sala que corresponda, los recursos o acciones, que deban conocer de acuerdo con las leyes, cuando la cuantía exceda de tres mil unidades tributarias (3.000 U.T.) (…)”.

De lo anterior se colige, que para acceder a la sede casacional de acuerdo con la referida ley la cuantía del juicio deberá exceder a las tres mil unidades tributarias (3.000 U.T.). Sin embargo, ante los incrementos anuales que sufre la unidad tributaria pudiera estar afectándose o limitándose la posibilidad de los administrados de acceder en casación ante las respectivas Salas del Tribunal Supremo de Justicia; en tal sentido, el Juzgador correspondiente deberá determinar -con base a los parámetros anteriormente expuestos- la cuantía exigida para el momento en que fue presentada la demanda, y en caso que la cuantía exigida sea la establecida en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, deberá calcularse la unidad tributaria vigente para el momento en el cual fue interpuesta la referida demanda.

En segundo lugar, resulta perentorio precisar el supuesto de admisibilidad del recurso de casación interpuesto contra las sentencias dictadas por los Tribunales de reenvío, en torno al requisito aquí analizado. Al respecto, no deberá tomarse en consideración la cuantía para recurrir de una sentencia de reenvío, pues asiste a la parte interesada, un derecho adquirido a la revisión del fallo por la sede casacional; lo contrario implicaría la violación de los derechos constitucionales al debido proceso, a la defensa, de acceso a la justicia y a la igualdad procesal.

Ahora bien, el presente criterio no se aplica en el caso objeto de la presente solicitud de revisión en salvaguarda a la tutela judicial efectiva y a la confianza legítima que tienen los particulares en la estabilidad de las decisiones judiciales, pues la decisión contra la cual se recurre en revisión fue dictada en el año 2002, momento para el cual el criterio vigente para acceder en casación era distinto al que hoy se establece en el presente obiter dictum

En tal sentido, sólo se aplicará este criterio a las  nuevas demandas que se inicien con posterioridad a la publicación en la Gaceta Oficial del presente fallo y para las causas que se encuentren en trámite siempre que el tribunal correspondiente aún no hubiere emitido pronunciamiento sobre la admisibilidad del recurso de casación. Así se declara.

En consecuencia, se ordena la publicación del presente fallo en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, en virtud del carácter vinculante del presente caso para todos los Tribunales de la República…”.

La sentencia ut supra transcrita, establece un criterio distinto al sostenido por esta Sala, el cual es más garantista de los derechos de defensa, debido proceso y acceso a la justicia que nuestra Constitución establece en beneficio de los justiciables. Asimismo, constata la Sala que dicho criterio es de carácter vinculante, pues de su contenido así se estableció expresamente, lo cual hace que la Sala lo acate, no sólo por compartirlo, sino porque lo prevé el artículo 335 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Por tanto en acatamiento del fallo constitucional precedentemente transcrito, la Sala abandona el criterio establecido a partir de su fallo RH-00084 del 31 de marzo de 2005, antes citado y establece que el monto de la cuantía para acceder a casación será aquel que se requiera para el momento de la interposición de la demanda. Así se establece.

Ahora bien, la sentencia de la Sala Constitucional previó efectos en el tiempo respecto a la aplicación del nuevo criterio establecido, al señalar “...el presente criterio no se aplica en el caso objeto de la presente solicitud de revisión en salvaguarda a la tutela judicial efectiva y a la confianza legítima que tienen los particulares en la estabilidad de las decisiones judiciales (...) En tal sentido, solo se aplicará (...) para las causas que se encuentren en trámite siempre que el tribunal correspondiente aún no hubiere emitido pronunciamiento sobre la admisibilidad del recurso de casación...”.

El fundamento para su no inmediata aplicación fue, como se transcribió, la tutela judicial efectiva y la confianza legítima que deben generar la estabilidad de las decisiones judiciales. La aplicación de la doctrina de los asuntos ya resueltos efectivamente conculcaría el blindaje que debe gozar todo pronunciamiento jurisdiccional. Sin embargo, esta Sala de Casación Civil no comparte ese mismo fundamento para la no aplicación inmediata del criterio establecido en el fallo constitucional in comento, para los casos en trámites cuando ya haya habido pronunciamiento del “correspondiente” Tribunal respecto a la admisibilidad, toda vez que al establecerse “...que la cuantía necesaria para acceder a casación, debe ser la misma que imperaba para el momento en que interpuso la demanda...”, está ampliando en el tiempo la posibilidad de que la parte pueda ejercer el recurso extraordinario de casación, lo cual se traduce en un blindaje hacia los justiciables de sus derechos de defensa, toda vez que no se verían limitados en el ejercicio de dicho recurso, el debido proceso, reconociendo a éste como el conjunto de garantías establecidas como medios obligatorios necesarios y esenciales para que el ejercicio de la función jurisdiccional del Estado se materialice y, también el derecho a la tutela judicial efectiva, el cual “...garantiza la posibilidad de ejercicio eficiente de los medios de defensa, así como una interpretación de los mecanismos procesales relativos a la admisibilidad que favorezca el acceso a los ciudadanos a los órganos de justicia...” (Sentencia de la Sala Constitucional 1.064 del 19 de septiembre de 2000).

La doctrina permite el ejercicio del derecho de defensa de quien viene a casación, pues con los razonamientos contenidos en el fallo constitucional que precedentemente la Sala determinó su acatamiento, se retrotrae el monto de la cuantía o su exigibilidad para el acceso a casación, al momento de la introducción de la demanda, cuya aplicación inmediata a los casos en trámites, lejos de atentar contra la tutela judicial efectiva y la estabilidad de las decisiones judiciales, preserva el acceso a la justicia, el derecho de defensa y el debido proceso, los cuales superan los formalismos que puedan alegarse para su no aplicación inmediata.

Cuando la decisión constitucional afirma la no aplicación del criterio a los casos donde el Tribunal “correspondiente” ya haya hecho pronunciamiento sobre la admisibilidad del recurso extraordinario del recurso de casación por los juzgados de instancia y ejercido el de hecho, esté en espera de pronunciamiento por esta Sala, tal como ocurre en el caso de examen.

En estos casos, resulta difícil entender, bajo la sombra de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que bajo el fundamento de derechos y garantías constitucionales se modifiquen criterios jurisprudenciales y al mismo tiempo no se apliquen, cuando ellos ofrecen la protección del derecho en procura de una verdadera justicia donde ésta “...No se sacrificará (...) por formalidades no esenciales”.

Ejercido el recurso de hecho de conformidad con el artículo 315 del Código de Procedimiento Civil, se entiende la existencia de un pronunciamiento de un Tribunal “correspondiente” que se negó a admitir el recurso de casación, lo cual no permitiría la aplicación del nuevo criterio establecido respecto al requisito de la cuantía, sin embargo, en atención a las precedentes consideraciones, la Sala determina que el criterio establecido por la Sala Constitucional se aplicará a todos los casos en trámites, aun cuando haya pronunciamiento del ad quem respecto a la admisibilidad del recurso de casación; pues es esta Sala de Casación Civil, la que tiene la atribución última de pronunciarse respecto a dicha admisibilidad; excluyendo de aplicación solo a los casos ya resueltos por esta Sala. Así se establece...”.(Resaltado de la Sala).

Artículo 4 (derogado)

La jurisdicción venezolana no queda excluida por la pendencia ante un Juez extranjero de la misma causa o de otra conexa con ella, salvo en los casos previstos en el artículo 2°.

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 58 LDIP

La jurisdicción venezolana exclusiva no queda excluida por la pendencia ante un Juez extranjero de la misma causa o de otra conexa con ella.

SPA 14-12-04, dec. Nº 2822:

“La litispendencia es una institución cuyo objetivo es evitar que dos procesos, en los que exista identidad de los tres elementos de la pretensión, a saber: sujeto, objeto y título o causa petendi, y que cursen ante dos autoridades jurisdiccionales competentes, se dicten sentencias contradictorias. […]

Conforme a lo expuesto, a los fines de determinar si en el caso de autos se verifican los requisitos para la procedencia de la declaratoria de la litispendencia internacional, se observa que la demandada al consignar copia certificada de la petición por disolución de matrimonio con hijo, no acompañó algún otro documento que permitiera a esta Sala analizar si en dicha causa cursante ante un Juez extranjero, se practicó la citación del demandado primero que en la demanda de divorcio incoada ante los tribunales venezolanos o si, posiblemente, aquélla ya no se encuentra pendiente por haber sido decidida definitivamente.”

SPA 29-01-02, dec. Nº 87:

“[…]la Sala no encuentra entre las dos causas alegada identidad, ya que quien ha sido demandada en el proceso que conoce este Máximo Tribunal es el Banco Consolidado C.A., mientras que el proceso judicial seguido ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de la Isla de Aruba, el sujeto pasivo es el Banco Consolidado de Aruba N.V., persona jurídica distinta al demandado en el presente juicio.”

SPA 18-12-01, dec. 3.011:

“La litispendencia internacional a que alude el artículo 58 de la Ley de Derecho Internacional Privado, es una institución que favorece la economía procesal, y tiende a evitar sentencias contradictorias dictadas por dos tribunales distintos en los cuales se tramita la misma causa. Su procedencia está supeditada a que exista entre esas causas identidad de sujetos, objeto y título; y se requiere, además, que ambos tribunales tengan competencia en la esfera internacional y que la sentencia que se produzca sea susceptible de ser ejecutada en Venezuela.”

SPA 06-06-00, dec. Nº 1259:

“[…]la normativa procesal destinada a determinar el ámbito territorial de aplicación de la tutela jurisdiccional que ejercen nuestros Tribunales, atiende de manera prioritaria y, en consecuencia, excluyente, al domicilio del demandado y no al del actor. Es decir, la normativa viene dada por el fuero del demandado, lo que conduce a que el sujeto pasivo de la acción interpuesta tiene derecho a que se le demande ante los Tribunales de su domicilio. […]

En vista de lo expuesto, a los fines de determinar la jurisdicción, no es relevante que la parte actora tenga su domicilio en nuestro país y que el pago se haya establecido en dólares norteamericanos, como sí lo es el hecho de que la demandada tuviese su domicilio en el Canadá y el actor hubiese demandado, previamente a la interposición del presente procedimiento, en la jurisdicción del domicilio de la demandada, es decir, en Canadá, estableciendo así lo que se llama “la sumisión tácita”, según lo establece nuestra especialísima y vigente Ley de Derecho Internacional Privado, en su artículo 45, cuando expresa que la sumisión tácita resultará, por parte del demandante, del “hecho de interponer la demanda”. Así se decide.”

Artículo 5

La competencia no puede derogarse por convenio de las partes, sino en los casos establecidos en este Código y en las leyes especiales.

SCon 02-06-05, dec. Nº 1076:

“Sin embargo, es preciso enfatizar que, en lo relativo a la competencia en razón de la materia se encuentra interesado el orden público, de allí que como corolario tenemos que esta competencia no es derogable ni relajable por las partes, motivo por él cual en cualquier estado y grado del proceso podía plantearse tal. Y aun cuando el Juzgado Superior que conocía en grado jerárquico no podía declinar en ese estado, sí podía, en cambio, declarar la nulidad de la sentencia sometida a su conocimiento dada la incompetencia del tribunal de instancia, sobre la base de que la sentencia emitida por un tribunal incompetente por la materia es nula de nulidad absoluta y, en consecuencia, así debió declararlo con la consecuente reposición de la causa al estado de que se dictara nueva sentencia.”

SCon 16-03-04, dec. Nº 357:

“[…]la radicación de un juicio es una figura procesal prevista como una excepción a la regla de competencia por el territorio que, a diferencia de la competencia por la materia, es derogable pues no trastoca la idoneidad del Juez, por el contrario la radicación mantiene y preserva -en cambio- las condiciones que dicho Juez debe reunir para administrar justicia (objetividad, independencia e imparcialidad), conforme lo impone el Texto Fundamental, al trasladarle el conocimiento de la causa a un Juez con competencia en la materia pero de otra localidad.”

SCC 22-03-02, dec. Nº 25:

“En el sub iudice es procedente la derogación de la competencia en razón del territorio por convenio de las partes, ya que éstas expresamente establecieron como lugar de pago la ciudad de El Vigía, Estado Mérida. En este sentido, se observa que el demandante propuso la demanda ante el juzgado del domicilio escogido por las partes para efectuar el pago de la letra de cambio.”

SCS 21-03-02, dec. Nº 200:

“La competencia atribuida por ley a los tribunales de la República en razón de la materia, es de eminente orden público no convalidable bajo ningún otro argumento. […]

Por tanto, reflexionar sobre la noción de orden público es esencial a los fines de comprender la manera cómo la Sala resolverá el conflicto de competencia planteado en el presente juicio.

Según Piero Calamandrei (Estudios Sobre El Proceso Civil. Ediciones Jurídicas Europa-América. Buenos Aires. Vol. I, p. 140.), los diversos medios de garantía jurisdiccional reconocidos por un determinado ordenamiento positivo, no tienen un valor absoluto e invariable; sino históricamente cambiable y contingente. El mismo concepto de inobservancia del derecho va variando conforme a la importancia social que en un determinado momento histórico se atribuye a los intereses tutelados por una norma.

De ello se deriva y así lo ha establecido este máximo Tribunal en numerosos fallos (Sentencia de la Sala de Casación Civil de fecha 23 de marzo de 1994), criterio que esta Sala acoge, que el concepto de orden público tiene los caracteres de “relatividad”, “variabilidad” y de “graduación”, que inevitablemente colocan en manos del Juez su definición concreta, teniendo en consideración los acontecimientos que rodean la época de su emisión y los intereses estadales o sociales que en dicha época sean los que merezcan mayor garantía y protección jurisdiccionales. Por tanto, la relatividad y variabilidad del concepto hacen que sus definiciones concretas queden confiadas al criterio que exprese la jurisprudencia, y a las aplicaciones específicas que de ella surjan. Así, del conjunto de decisiones de los tribunales, puede concluirse que el concepto de orden público varía de acuerdo con la rama del derecho en el cual se utilice. Sin embargo, al no haberse podido abstraer una regla general de los casos concretos resueltos por los tribunales, habrá siempre que acudir a la jurisprudencia para determinar si el cumplimiento de una determinada forma afecta o no al orden público.”

SCC 23-02-01, dec. Nº 13:

“Ante la decisión de inadmisibilidad del recurso de invalidación y de casación, la Sala cumpliendo con su función pedagógica, considera que antes de pronunciarse sobre la pretensión del demandante, debe advertir, como en efecto advierte al Juez de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Lara, que al darle curso, como lo hizo, a un recurso de invalidación contra sentencia ejecutoriada dictada por otro Órgano jurisdiccional, procedió en contravención al contenido y alcance del artículo 329 del Código de Procedimiento Civil, que para mayor inteligencia se le transcribe:

“Este recurso se promoverá ante el Tribunal que hubiere dictado la sentencia ejecutoriada cuya invalidación se pida, o ante el Tribunal que hubiere homologado el acto que tenga fuerza de tal”.

Por tanto, en lo sucesivo debe declararse incompetente para conocer sustanciar y decidir, el recurso de invalidación cuando no sea el Tribunal que haya dictado la sentencia ejecutoriada cuya invalidación se pida o no haya dictado acto de autocomposición procesal, por carecer de competencia funcional y por consiguiente facultad de juzgamiento; [...].”

SCC 26-01-01, dec. Nº 01:

“La Sala considera que la omisión del Juzgado Superior en declinar el conocimiento de la causa al Juzgado competente, tradujo la infracción de los artículos 5 y 60 del Código de Procedimiento Civil, pues la competencia, salvo las excepciones legalmente establecidas, es improrrogable y, por otra parte, los jueces deben declinar la competencia en aquellos asuntos cuyo conocimiento no tengan atribuido, y siendo que en el presente caso el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, Trabajo y Menores, no era el competente para conocer del asunto de acuerdo con lo previsto en el ordinal 3º del artículo 182 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, debió dicho tribunal declarar la nulidad del auto del a-quo que le remitió erradamente el expediente.

Por estas razones, la Sala considera que la sentencia recurrida es procesalmente inexistente, lo que determina la inadmisibilidad del presente recurso de casación. Así se decide.”

SCS 18-12-00, dec. Nº 69:

“Al respecto, es importante aclarar en el caso de autos, que la demanda no versa sobre un derecho real pues, siguiendo el orden del Código Civil, encontramos que indudablemente son derechos reales, la propiedad (llamada también “dominio”), el usufructo (el uso y la habitación), el hogar (institución que por cierto no se agota en constituir un derecho real), las servidumbres, la enfiteusis, la prenda, la hipoteca, el derecho de retracto, y los privilegios especiales (no los privilegios generales que en nuestro derecho sólo existen sobre todos los bienes muebles del deudor).

Por otra parte, el artículo 47 del citado Código prevé que la competencia por el territorio puede derogarse por convenio de las partes, salvo cuando se trate de causas en las que deba intervenir el Ministerio Público, o cuando la ley así expresamente lo determine.

Así, al desprenderse de las actas del expediente que las partes eligieron expresamente como domicilio “especial y excluyente” la ciudad de Acarigua, Estado Portuguesa, jurisdicción de cuyos tribunales declararon someterse en caso de controversia.

En consecuencia de lo antes expuesto, el presente caso debe ser sustanciado y decidido por el Juzgado de Primera Instancia del Trabajo y Agrario del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua, por así convenirlo las partes expresamente, en aplicación del artículo 47 del Código de Procedimiento Civil, y así se decide.”

SCC 10-08-00, dec. Nº 283:

“Ahora bien, la competencia del órgano jurisdiccional constituye una garantía procesal y su protección es expresión del derecho a la defensa establecido en el artículo 68 de la derogada Constitución. Por tanto, el ser juzgado por un Juez incompetente, tal y como se ha producido en el presente caso, traduce que al formalizante se le ha menoscabado su derecho a la defensa, pues se le ha desconocido un derecho que le es privativo, tal como lo señala el artículo 15 del Código de Procedimiento Civil, que lo constituye el fuero que especialmente ha establecido la Ley para conocer de la apelación que se interpuso contra la sentencia definitiva dictada en primera instancia.”


Artículo 6 (derogado)

Si estuviese interesada o se discutiere la jurisdicción de la República, se consultará con la Corte Suprema de Justicia en Sala Político-Administrativa la decisión que recaiga y se seguirá el procedimiento contemplado en los artículos 62 y siguientes para la regulación de la jurisdicción.

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 57 LDIP

La falta de jurisdicción del Juez venezolano respecto del Juez extranjero se declarará de oficio, o a solicitud de parte, en cualquier estado o grado del proceso.

La solicitud de regulación de la jurisdicción suspende el procedimiento hasta que haya sido dictada la decisión correspondiente.

En caso de afirmarse la jurisdicción de los Tribunales venezolanos la causa continuará su curso en el estado en que se encuentra al dictarse la decisión, pero la decisión que la niegue deberá ser consultada en la Corte Suprema de Justicia, Sala Político Administrativa, a cuyo efecto se le remitirán inmediatamente los autos y si es confirmada se ordenará el archivo del expediente, quedando extinguida la causa.

SPA 10-06-04, dec. Nº 632:

“Conforme a lo expresado en la norma supra citada, concluye esta Sala que, en aquellos asuntos en los que corresponda resolver acerca de la jurisdicción del Juez venezolano frente al Juez extranjero, sólo cuando el Juez declare la falta de jurisdicción tendrá consulta obligatoria por ante esta Sala Político-Administrativa, no así la decisión con base en la cual se confirma la atribución que tiene el Poder Judicial venezolano para conocer y decidir un caso en concreto.”

SPA 10-10-01, dec. Nº 2.159:

“[…]el 06 de febrero de 1999, entró en vigencia la Ley Derecho Internacional Privado, la cual establece, respecto de la consulta obligatoria, lo siguiente:

“...En caso de afirmarse la jurisdicción de los Tribunales venezolanos la causa continuará su curso en el estado en que se encuentra al dictarse la decisión, pero la decisión que la niegue deberá ser consultada en la Corte Suprema de Justicia, Sala Político-Administrativa, a cuyo efecto se le remitirán inmediatamente los autos, y si es confirmada se ordenará el archivo del expediente, quedando extinguida la causa”. (Resaltado de la Sala

LIBRO PRIMERO.

DISPOSICIONES GENERALES

TÍTULO I.

DE LOS ÓRGANOS JUDICIALES

CAPÍTULO I.

Del Juez

SECCIÓN I.

De la competencia del Juez por la materia y por el valor de la demanda

Artículo 28

La competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales que la regulan.

SCon 24-4-2008

Ponencia del Magistrado Francisco Carrasquero. Exp. Nº  08-0188, dec. Nº 644:

Competencia Contencioso Administrativa

Siendo, pues, que el criterio correcto para la determinación del tribunal competente en un caso como el presente es el de la naturaleza del asunto debatido y el de las normas que rigen tales asuntos, se sigue determinar la sustancia del conflicto planteado y las normas que lo disciplinan.

3.- Se decía al comienzo de este apartado que el abogado Clímaco Monsalve Obando afirma que las empresas Inversiones Saquita-Cúa, C.A. y Construcciones Iguapo, C.A., sufrieron una lesión de orden constitucional como consecuencia del decomiso de unas motocicletas y unos motores fuera de borda; y que dicho acto fue dictado por funcionarios públicos adscritos al Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT).

La lesión la habría causado la actuación de un órgano de la Administración Pública en ejercicio de sus competencias. En el caso del SENIAT, dicho órgano es competente para aplicar la legislación aduanera y tributaria nacional, así como para ejercer, gestionar y desarrollar las competencias relativas a la ejecución integrada de las políticas aduanera y tributaria del Ejecutivo Nacional, tal como lo establece el encabezado del artículo 4 de la Ley del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria.

La materia que subyace al acto dictado por el SENIAT sería tributaria o aduanera. Luego, es necesario examinar la jurisprudencia de la Sala a este respecto, así como las legislación acerca de la gestión aduanera y tributaria, particularmente la que determina los tribunales que conocen de los recursos que se intenten contra los actos u omisiones de los órganos que adelanten esas gestiones.

Respecto de aquellos actos dictados por el SENIAT en ejercicio de las potestades tributarias, los tribunales competentes son los superiores en lo contencioso tributario, pues así lo establece el artículo 329 del Código Orgánico Tributario.

En el caso del ejercicio de las potestades aduaneras efectuadas por ese mismo órgano, la Sala, en algunos casos ha atribuido la competencia a la jurisdicción contencioso administrativa (ejemplo de ello es la sentencia núm. 2423, del 18 de octubre de 2004, caso: Operaciones Mercantiles ELF, C.A.). En otras oportunidades la Sala ha considerado que la jurisdicción competente es la contencioso tributaria, bien porque no ha estimado relevante el carácter tributario o administrativo del acto impugnado, o bien porque no ha distinguido entre los actos dictados en ejercicio de potestades aduaneras de los actos dictados en ejercicio de potestades tributarias (ver al respecto la sentencia núm. 2498, del 19 de diciembre de 2006, caso: Construcciones e Inversiones 261266, C.A.).

Para decidir, la Sala considera que la última es la postura correcta. En primer lugar, porque al no señalar la Ley Orgánica de Aduanas cuál es el tribunal competente para conocer de los actos dictados por la Administración Aduanera, debe aplicarse supletoriamente lo que al respecto dispone el Código Orgánico Tributario; y siendo que según el Código Orgánico Tributario, tal y como se apuntó poco antes, la jurisdicción contencioso tributaria es la competente para conocer de los actos de la Administración Tributaria, se sigue que los actos de la Administración Aduanera también deben ser recurridos ante ese mismo orden competencial.

En conclusión, la jurisdicción contencioso tributaria resulta también competente para conocer de los actos de la administración aduanera. Así se establece.

SCC 7-6-2005

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº  05-367, dec. Nº REG-462:

Competencia para nulidad de asamblea de una asociación civil

A los fines de determinar a cual órgano jurisdiccional corresponde el conocimiento de la presente demanda de nulidad de asamblea, es menester señalar las reglas procesales que rigen para establecerla; en tal sentido, en el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, se establecen dos supuestos a objeto de determinar la competencia en razón de la materia.

En primer lugar, en la determinación de la competencia por la materia, debe atenderse a la naturaleza de la relación jurídica objeto de la controversia y, en segundo lugar, a las disposiciones legales que la rigen.

En efecto, el mencionado artículo dispone lo siguiente:

Artículo 28. “La competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, y por las disposiciones legales que la regulan.”.

Ahora bien, tratándose el presente juicio de una acción de nulidad de la asamblea extraordinaria de una Asociación Civil, se observa que su naturaleza es de carácter eminentemente civil, conforme se evidencia del libelo de la demanda, que se transcribe en los términos siguientes:

[...]

En tal razón, conforme al contenido del libelo de la demanda ut supra transcrito, el régimen jurídico que resulta aplicable, no es otro que el establecido en el Código de Procedimiento Civil, por lo que sin lugar a dudas, los órganos jurisdiccionales competentes para conocer de las demandas de esta especie, son los tribunales de la jurisdicción civil ordinaria y no los órganos de la jurisdicción contencioso administrativo.

Con base en lo anteriormente expuesto, el órgano jurisdiccional competente para conocer de la presente demanda de nulidad de asamblea, es el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Agrario de la Circunscripción Judicial del estado Anzoátegui, con sede en Barcelona. Así se decide.

SCC 30-4-04

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº  04-149, dec. Nº 407:

Competencia por la materia

Ahora bien, la presente querella fue interpuesta ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y del Trabajo de la Circunscripción Judicial del estado Mérida, con sede en Tovar, dicho órgano jurisdiccional, declaró con lugar la cuestión previa de incompetencia opuesta por los querellados, de conformidad con lo dispuesto en el ordinal 1º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, y declinó su competencia en razón de la materia, ordenando la remisión de las actuaciones al Juzgado de Primera Instancia del Tránsito, del Trabajo y Agrario de la misma Circunscripción Judicial, con sede en El Vigía, el cual se declaró igualmente incompetente en razón de la materia, por cuanto en la querella interdictal de despojo propuesta, no consta que el bien objeto de la querella esté afectado a la actividad agraria, razón por la que planteó el presente conflicto de competencia, y ordenó la remisión de las actuaciones a este Supremo Tribunal, a los fines de la regulación de la competencia, en virtud de no existir un tribunal superior común a ambos tribunales en esa Circunscripción Judicial.

En relación con los requisitos necesarios para determinar la naturaleza agraria de las causas que deben ser conocidas por dicha jurisdicción, la Sala Especial Agraria en sentencia 442, de fecha 11 de julio de 2002, expediente 02-310, (caso: Ana María Ramírez Cerrada contra José Crispín Ramírez Cerrada y otros), estableció lo siguiente:

“...Así pues, para resolver el presente conflicto de competencia sustancial, se tendrá como norte la naturaleza del mismo, en función de la actividad agraria realizada, de manera que debe cumplirse con dos requisitos que determinan la competencia genérica de los Juzgados Agrarios, que son: A) Que se trate de un inmueble (predio rústico o rural) susceptible de explotación agropecuaria donde se realice actividad de esta naturaleza y que la acción que se ejercite sea con ocasión de esta actividad y B) Que ese inmueble no haya sido calificado como urbano, o de uso urbano, por lo tanto ambos requisitos legales deben cumplirse en forma concomitante para que proceda la competencia del Tribunal Agrario...”.

Aplicando la jurisprudencia transcrita al caso de especie, se observa que la naturaleza del presente conflicto no versa sobre materia agraria, sino sobre materia civil, pues no se evidencia de las actas procesales, que dicho bien esté afectado a la actividad agraria o se desarrolle una actividad de producción agropecuaria; sino por el contrario en el querella se señala la existencia de un balneario público, al ser represada el agua mediante un muro de contención que existía en dicha quebrada, no corresponde la competencia por la materia para conocer o decidir la presente causa, razón por la cual el mismo no puede ser considerado como tal.

En consecuencia, la Sala considera que siendo la naturaleza del presente caso de carácter eminentemente civil, el tribunal competente para conocer del presente juicio, lo es el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y del Trabajo de la Circunscripción Judicial del estado Mérida, con sede en Tovar. Así se decide.

SCC 11-1-03

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 03-950, dec. Nº 208:

Competencia para conocer de la intimación de honorarios

El Juzgado Quinto en función de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, mediante decisión de fecha 17 de septiembre de 2002, declaró con lugar la cuestión previa alegada por la intimidada de conformidad con el artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, y se declaró incompetente para seguir conociendo del presente juicio, con fundamento en lo siguiente:

“...Al observarse entonces que las actuaciones en reclamo no se encuentran como las consideradas Judiciales (sic), a pesar de verificarse de una fase de investigación penal, entonces se concluye que en efecto, conforme al contenido del artículo 22 de la Ley de Abogados, esta controversia corresponde a la Jurisdicción (sic) Civil (sic) competente por la cuantía, ya que toda actuación extrajudicial indistintamente de la naturaleza del trabajo realizado es netamente civil aunado a que derivan de una contratación previa entre las partes conforme se ha consignado con tal carácter, resultando por tanto INCOMPETENTE este Tribunal (sic) por la materia para continuar conociendo la presente intimación de honorarios profesionales y en consecuencia el único camino procesal que tenemos es DECLARAR CON LUGAR LA EXEPCIÓN O CUESTIÓN OPUESTA POR LA PARTE INTIMADA, y acuerda pasar inmediatamente las presentes actuaciones al Tribunal de Primera Instancia en lo Civil de esta Circunscripción Judicial que corresponda en distribución, todo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 353, parte in fine, del Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 77 del Código Orgánico Procesal Penal...”. (Mayúscula del texto).

A su vez, el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, mediante auto de fecha 30 de octubre de 2002, se declaró; igualmente, incompetente para conocer el presente juicio y, en consecuencia, planteó el conflicto de competencia ante esta Sala de Casación Civil de este Alto Tribunal, argumentando lo siguiente:

“...Ahora bien, de la revisión efectuada al presente expediente y especialmente con vista a la demanda presentada por el abogado DONALDO JOSE (sic) BARROS CEVALLOS se evidencia que no corresponde a un Tribunal (sic) con competencia civil pronunciarse sobre la admisibilidad o no de esta acción, en tal sentido, considera esta Juzgadora (sic) que dicho Tribunal (sic) era el competente para conocer de la demanda interpuesta, en virtud de que el actor acciona por cobro de honorarios judiciales, y señala la Ley que cuando se trate de un cobro de honorarios judiciales, el mismo lo conocerá el Tribunal (sic) donde se encuentra el juicio principal...”. (Mayúsculas del texto).

Ahora bien, la estimación e intimación de honorarios profesionales judiciales de abogado, debe ser tramitada de conformidad con el procedimiento establecido en el artículo 22 de la Ley de Abogados, el cual dispone:

“...El ejercicio de la profesión da derecho al abogado a percibir honorarios por los trabajos judiciales y extrajudiciales que realice, salvo en los casos previstos en las leyes.

Cuando exista inconformidad entre el abogado y su cliente en cuanto al monto de honorarios por servicios profesionales extrajudiciales, la controversia se resolverá por la vía del juicio breve y ante el Tribunal Civil competente por la cuantía. La parte demandada podrá acogerse al derecho de retasa en el acto de la contestación de la demanda.

La reclamación que surja en juicio contencioso acerca del derecho a cobrar honorarios por parte del abogado, será sustanciada y decidida de conformidad con lo establecido en el artículo 386 del Código de Procedimiento Civil y, la relación de la incidencia, si surgiere, no excederá de diez audiencias...”.

A partir del procedimiento previsto en el referido artículo, ha sido jurisprudencia reiterada que cuando se pretende el cobro de honorarios profesionales, generados por actos realizados en sede judicial deviene una competencia funcional, según la cual será competente para conocer, en principio, de este tipo de pretensiones, aquel tribunal donde cursen las actuaciones que hayan generado el derecho al cobro de los honorarios reclamados, salvo los supuestos que esta Sala ha determinado al respecto en su doctrina.

En ese sentido, se pronunció esta Sala de Casación Civil, en decisión 00-112 de fecha 30 de mayo de 2003, (caso: Eddys O. Oliveros Peraza y Fernando A. Vera García, contra Zoilo Ismael Sánchez Hugo), expediente 2003-320, siendo ratificada mediante decisión 196, de fecha 12 de septiembre del mismo año, (caso: Jhonny René Brito Guerra contra Nicolás Vera Gimón), expediente 2003-693, en la cual señaló lo siguiente:

“...La pretensión por honorarios profesionales de abogado por actuaciones judiciales, se sigue por el procedimiento establecido en el artículo 22 de la Ley de abogados, por el cual el tribunal competente para conocer de este tipo de pretensión es el tribunal donde cursan las actuaciones judiciales del abogado, deviniendo así una competencia funcional. En lo que respecta al procedimiento, cuando se trata de honorarios profesionales de abogado por actuaciones extrajudiciales, se trata por la vía del juicio breve y ante el tribunal civil competente por la cuantía...”. (Negrillas de la Sala).

Por tanto, en razón de que el juicio que dio origen al cobro de honorarios profesionales fue incoado y sustanciado ante el Juzgado Quinto de Primera Instancia en función de Control del Circuito Judicial Penal de la Circunscripción Judicial Área Metropolitana de Caracas, es evidente que el órgano jurisdiccional competente para conocer de la presente causa es el referido juzgado de primera instancia, donde se presentó la querella penal, en la que el abogado intimante asistió al hoy demandado.

En consecuencia, el tribunal competente para conocer del presente juicio es el Juzgado Quinto de Primera Instancia en función de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas. Así se decide.

SCC 29-1-04

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº  03-1043, dec. Nº 22:

Competencia contencioso funcionarial

En el sub iudice, se ha planteado la regulación de la competencia, en virtud del cobro de prestaciones sociales ejercido por la ciudadana Carmen Ynés Quijada por su desempeño como Secretaria I para la Universidad Central de Venezuela, Facultad de Agronomía, Secretaría de los Post Grados, Zoología, Agrícola y Entomología en Salud Pública.

En este sentido, de las consideraciones que anteceden evidencia la Sala, la existencia de una relación administrativa de carácter funcionarial, existente entre la actora y la mencionada casa de estudios.

Al respecto, la Sala Político Administrativa de este Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia Nº 908 de fecha 17 de junio de 2003, (caso: Ivette de los Angeles Buschbeck Castillo contra la Universidad Central de Venezuela), estableció lo siguiente:

“… la jurisprudencia de esta Sala ha sido pacífica al sostener que frente a una relación funcionarial o de empleo público, deben prevalecer los principios constitucionales relativos al juez natural y a la especialidad, conforme a la materia de que se trate.

…OMISSIS…

En tal sentido, la vigente Ley del Estatuto de la Función Pública, publicada en la Gaceta Oficial Nº 37.482, de fecha 11 de julio de 2002, en sus Disposiciones Transitorias indica:

“Primera. Mientras se dicte la ley que regule la jurisdicción contenciosa administrativa, son competentes en primera instancia para conocer de las controversias a que se refiere el artículo 93 de esta Ley, los jueces o juezas superiores con competencia en lo contencioso administrativo en el lugar donde hubieren ocurrido los hechos, donde se hubieren dictado el acto administrativo, o donde funcione el órgano o ente de la Administración Pública que dio lugar a la controversia.

Segunda. Mientras se dicta la ley que regule la jurisdicción contenciosa administrativa, y a los fines de una mayor celeridad en las decisiones de los jueces en materia contencioso administrativo funcionarial, los actuales integrantes del Tribunal de Carrera Administrativa pasarán a constituir los jueces superiores quinto, sexto y séptimo de lo contencioso administrativo de la región capital, con sede en Caracas, dejando a salvo las atribuciones que le correspondan a los órganos de dirección del Poder Judicial.

Quinta. Los procesos en curso ante el Tribunal de Carrera Administrativa se continuarán sustanciando por los juzgados superiores de lo contencioso administrativo que resulten competentes”.

 

De acuerdo al criterio jurisprudencial anteriormente transcrito, y visto que el presente asunto versa sobre una reclamación derivada de una relación de carácter netamente funcionarial, entre un ciudadano calificable como personal administrativo de una universidad pública nacional y dicha institución, esta Sala concluye que el órgano jurisdiccional competente para conocer y decidir la presente causa, corresponde al Juzgado Superior Segundo de Transición de lo Contencioso Administrativo de la Región Capital. Así se decide.

SCS 17-5-01

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº  01-108, dec. Nº 099:

En el caso bajo estudio la acción intentada está referida a la reclamación de daños y perjuicios derivada de accidente de tránsito, acción en la que si bien está involucrado un menor de edad, éste no es el único sujeto activo de la pretensión. En efecto, reclaman por esta vía además del menor dos sujetos activos, por lo que contrariamente a lo sentado por la Sala de Casación Civil ello conllevaría a “una crisis en la competencia material del conocimiento jerárquico vertical.” Por lo demás, en primera y segunda instancia conocieron de la acción incoada dos Tribunales con competencia en materia de tránsito, y en el presente caso no se ve directamente afectado los derechos y garantías del menor para que la jurisdicción especial sea la competente para conocer de este asunto.

Cabe además señalar que si bien el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil expresa que la competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales que la regulen, en el caso sub-examen, la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente no establece ninguna disposición en la que se le atribuya el conocimiento a los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente de las indemnizaciones reclamadas por accidente de tránsito en que se encuentren menores involucrados, por lo que, por argumento en contrario, no sería esta Sala de Casación Social la que deba conocer del recurso de casación anunciado contra una decisión de esta naturaleza, sobre la base de que dicha Sala conoce la materia de menores.

SCS 21-3-02

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  01-614, dec. Nº 200:

En el asunto examinado, tenemos por una parte, la declaratoria de incompetencia del Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y con competencia transitoria de Protección al Niño y al Adolescente del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua, al cual se le había remitido el expediente para que conociera del recurso de apelación interpuesto contra la sentencia que declaró sin lugar la demanda, dictada por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua.

Sin embargo, el referido Juzgado Superior con competencia, entre otras, en materia civil, declaró como punto previo la incompetencia por la materia, por considerar que el objeto de la demanda era el cumplimiento de una obligación derivada de un préstamo destinado al pago de una cosecha de arroz, por tanto, agregó, el mismo era materia agraria.

Es el caso, que el citado Juez en vez de anular la sentencia de primera instancia dictada por el tribunal civil, reponer la causa al estado de admisión de la demanda y remitir el conocimiento de la causa al tribunal de primera instancia con competencia agraria de la misma circunscripción judicial, no lo hizo, declinando la competencia al Juzgado Superior Tercero Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Lara.

Al respecto, se observa que no puede éste último Tribunal conocer de una apelación interpuesta contra una decisión dictada por un tribunal con competencia en materia civil, por no tener atribuida la competencia funcional.

Sin considerar lo anterior, el Juzgado Superior Tercero Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Lara, igualmente se equivocó al no pronunciarse sobre el punto que le había sido propuesto –la competencia por la materia– sino que en vez de admitirla o rechazarla y en consecuencia plantear el conflicto negativo de competencia, remitió erróneamente el conocimiento del juicio al Juzgado de Primera Instancia del Trabajo y Agrario del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua, para que éste, en caso de admitir la competencia “conociera en primer grado del procedimiento”.

Ahora bien, en el caso de autos la Sala observa que no podrán ser analizadas las actuaciones posteriores al pronunciamiento de incompetencia que hiciera el Tribunal requerido, es decir, el Juzgado Superior Tercero Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Lara, con sede en Barquisimeto, por considerarse que hasta ese momento hay un conflicto negativo de competencia en razón de la materia, el cual debe ser resuelto por este alto Tribunal, sin mas dilaciones.

Por ello, la Sala considera que no pueden ser tomadas en cuenta las declinatorias dictadas con posterioridad, pues tanto el Tribunal declinante como el requerido, se declararon incompetentes y declinaron la competencia erróneamente.

Por tanto, corresponde a la Sala resolver el conflicto hasta aquí planteado, sin considerar las actuaciones subsiguientes, pues lejos de aclarar el asunto, sólo implican mayores confusiones que no aportan nada a los fines de resolverse el conflicto.

[...]

Acorde con lo anterior, en el caso de autos se observa que la demanda tiene por objeto el cumplimiento de la obligación derivada de un préstamo, el cual fue garantizado con la constitución de una prenda sin desplazamiento de posesión a favor de la parte hoy demandante sobre la cantidad de “UN MILLÓN QUINIENTOS MIL KILOGRAMOS (1.500.000 Kg.) de arroz, por un monto global aproximado de QUINCE MILLONES DE BOLÍVARES (Bs. 15.000.000,00), almacenados en los silos de la empresa...”.

- IV -

La competencia atribuida por ley a los tribunales de la República en razón de la materia, es de eminente orden público no convalidable bajo ningún otro argumento.

Así lo ha establecido la doctrina y la jurisprudencia de este máximo Tribunal, por tal motivo, la incompetencia material puede ser alegada por las partes y aun declarada de oficio en cualquier estado e instancia del proceso, en conformidad con el artículo 60 del Código de Procedimiento Civil.

Es importante destacar, en la medida de lo posible, hasta dónde llega en el campo del derecho privado el concepto de orden público y en consecuencia, por qué, en el caso de autos, la Sala está en la obligación de decretar una reposición que nunca fue planteada por los interesados en la instancia.

Por tanto, reflexionar sobre la noción de orden público es esencial a los fines de comprender la manera cómo la Sala resolverá el conflicto de competencia planteado en el presente juicio.

Según Piero Calamandrei (Estudios Sobre El Proceso Civil. Ediciones Jurídicas Europa-América. Buenos Aires. Vol. I, p. 140.), los diversos medios de garantía jurisdiccional reconocidos por un determinado ordenamiento positivo, no tienen un valor absoluto e invariable; sino históricamente cambiable y contingente. El mismo concepto de inobservancia del derecho va variando conforme a la importancia social que en un determinado momento histórico se atribuye a los intereses tutelados por una norma.

De ello se deriva y así lo ha establecido este máximo Tribunal en numerosos fallos (Sentencia de la Sala de Casación Civil de fecha 23 de marzo de 1994), criterio que esta Sala acoge, que el concepto de orden público tiene los caracteres de "relatividad", "variabilidad" y de "graduación", que inevitablemente colocan en manos del juez su definición concreta, teniendo en consideración los acontecimientos que rodean la época de su emisión y los intereses estadales o sociales que en dicha época sean los que merezcan mayor garantía y protección jurisdiccionales. Por tanto, la relatividad y variabilidad del concepto hacen que sus definiciones concretas queden confiadas al criterio que exprese la jurisprudencia, y a las aplicaciones específicas que de ella surjan. Así, del conjunto de decisiones de los tribunales, puede concluirse que el concepto de orden público varía de acuerdo con la rama del derecho en el cual se utilice. Sin embargo, al no haberse podido abstraer una regla general de los casos concretos resueltos por los tribunales, habrá siempre que acudir a la jurisprudencia para determinar si el cumplimiento de una determinada forma afecta o no al orden público.

Por otra parte, el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, establece la competencia material, a saber: “La competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, y por las disposiciones legales que la regulan”.

Al respecto, se observa que la jurisdicción agraria incluye la materia relativa a la protección y fomento de las actividades agrícolas y pecuarias, dado el manifiesto interés social que reviste como producción económica básica.

En este sentido, los artículos 1°, 2°, 12 y 13 la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos Agrarios vigente para la época regula la competencia agraria.

En efecto, el artículo 1° eiusdem dispone:

“Los asuntos contenciosos que se susciten con motivo de las disposiciones legales que regulan la propiedad de los predios rústicos o rurales, las actividades de producción, transformación, agroindustria, enajenación de productos agrícolas, realizadas por los propios productores, sus asociaciones y empresas, así como los recursos naturales renovables y las estipulaciones de los contratos agrarios, serán sustanciados y decididos por los tribunales a que se refiere la presente Ley.”

Por su parte, el artículo 2° de la citada Ley, prevé: “La Jurisdicción Especial Agraria regida por la presente Ley, será ejercida por los Tribunales Agrarios de Primera Instancia y por los Tribunales Superiores que conocen en Segunda Instancia...”.

Asimismo, establece el artículo 12 letra j y t, de la referida Ley Orgánica, que: “Los Juzgados de Primera Instancia Agraria conocerán entre otros, de las pretensiones que se promuevan con ocasión de los siguientes asuntos: ... j) Acciones derivadas de contratos agrarios; ... t) Acciones derivadas del crédito agrario.”

En el sub iudice, no existe duda que la competencia por la materia está establecida en las normas anteriormente citadas. Sin embargo, se desprende de autos, que la acción por cobro de bolívares fue conocida, sustanciada y decidida por un Tribunal con competencia, entre otras, en materia civil, no incluidas en ellas la especial agraria.

En tal sentido, el artículo 335 del vigente Texto Constitucional establece que este Tribunal Supremo de Justicia, es el órgano encargado de garantizar la efectividad de las normas y principios constitucionales y ser vigilante de su uniforme interpretación y aplicación.

Asimismo, el artículo 26 de la Carta Magna dispone:

“Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, a la tutela efectiva de los mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente.

El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles. “

En conclusión, conforme establece el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, la competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales que la regulan, siendo ésta de orden público.

En el caso de autos, se evidencia que el objeto de la presente demanda es el cumplimiento de un crédito otorgado por Bandagro a la empresa mercantil Agroindustrias Occidentales S.R.L. cuyo fin era el pago de la cosecha de arroz correspondiente al ciclo 1989-1990, única y exclusivamente, tal como consta de la cláusula segunda del contrato anteriormente citado.

En consecuencia, esta Sala Social declara conforme a los razonamientos antes expuestos y en aplicación de las disposiciones legales y constitucionales anteriormente citadas, que el tribunal competente para conocer, sustanciar y decidir la presente demanda es el Juzgado de Primera Instancia del Trabajo y Agrario del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua.

A tal efecto, este Tribunal Supremo de Justicia, por no tener la potestad de anular sentencias en los casos que conozca de regulación de competencia, remite la presente causa al Juez Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y con competencia transitoria de Protección al Niño y al Adolescente del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua, quien recibió por primera vez el expediente en alzada en virtud de la apelación interpuesta contra la sentencia que declaró sin lugar la demanda, por tener atribuida la competencia funcional y será éste Tribunal el que deberá declarar la nulidad de todo lo actuado en el proceso con fundamento en las normas y argumentos anteriormente expuestos.

SCS 30-11-00

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº  00-032, dec. Nº 59:

Del anterior precepto se desprende que la regla para determinar la competencia material dependerá de la causa de pedir o del objeto, y en este sentido expone Ricardo Henríquez la Roche que “Unas reglas toman en cuenta el objeto mediato de la pretensión (naturaleza de la cuestión, (...) y otras toman en cuenta el derecho sustancial que constituye el título de la demanda (disposiciones legales que regulan la cuestión discutida), (...)”.

Determinada la materia, se someten a consideración los criterios cuantitativos (por el valor) y finalmente la regla de competencia funcional y territorial, todo dentro de las reglas orgánicas para establecer cuál es el juez que efectivamente puede ejercer su cuota de jurisdicción (competencia) en un asunto determinado.

Lo anteriormente expuesto se toma en consideración por cuanto el cuerpo normativo en estudio, Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, pareciera atender a una competencia esencialmente funcional, en razón de un fuero personal atrayente dados los individuos a los que va dirigida, que mediante un sistema integral de políticas, programas, órganos y procedimientos garanticen el goce y disfrute de los derechos e intereses de los niños y adolescentes.

Igualmente, esta competencia funcional se hace patente por el contenido de la Resolución 159, ut supra transcrita, que dispone que aquellas causas donde estén involucrados niños o adolescentes y que actualmente se encuentran cursando por ante los Tribunales Civiles, sean transferidas a los Juzgados de Protección, y en consecuencia, tanto la mencionada Resolución como la Ley, parecieran obviar las reglas atributivas de competencia material, la cual es independiente del sujeto, es decir, indistinta al fuero personal.

Efectivamente, expresa la exposición de motivos y el cuerpo normativo de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente que la finalidad esencial de ésta última se circunscribe a la necesidad de garantizar a los sujetos a los cuales se orienta la protección integral, mediante la introducción de cambios en el procedimiento y en los principios generales que rigen la nueva ley, para asegurarles el ejercicio pleno y disfrute efectivo de los derechos y garantías a través de la protección del Estado, la familia y la sociedad para contribuir a su desarrollo integral.

Es en virtud de esta protección y del reconocimiento de los derechos de las personas menores de 18 años, por lo que se crean los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente como órganos jurisdiccionales con competencia especial para la resolución de todas las causas que en materia civil afecten directamente a los niños y adolescentes, criterio que fue acogido por el legislador cuando señala, en la exposición de motivos de la Ley, que:

“Puntal del nuevo sistema es la concepción del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente, órgano jurisdiccional especializado para conocer de todos los asuntos que afecten directamente la vida civil de niños y adolescentes, en materia de familia, patrimoniales y laborales (...). Esto evidencia la magnitud de la importancia del Tribunal, diseñado para una especial, integral y cabal protección”. (Subrayado de la Sala).

Partiendo de la idea que estos Tribunales especiales tienen conferida por ley la competencia en los asuntos civiles que afecten los intereses de las personas menores de edad, hecho que se desprende igualmente de la Resolución emanada de la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Sistema Judicial cuando establece que las causas que se encuentren en los Juzgados Civiles pasarán al conocimiento de los Tribunales de protección cuando estén involucrados los niños y adolescentes como partes o como interesados; debe entenderse que en ambos textos normativos esta protección se materializa cuando pudieran verse afectados intereses directos de los niños y adolescentes, sin que para ello se tome en consideración la naturaleza de los hechos pretendidos, lo cual deriva sin lugar a dudas en que la competencia atribuida a estos Juzgados atiende a un criterio exclusivamente funcional, en razón del interés del individuo al cual se procura resguardar.

Por lo tanto, corresponde a la Sala determinar la competencia en aquellos casos en los cuales no se ven afectados los intereses directos de los niños y adolescentes, y en donde además las partes intervinientes en el proceso son adultos, como es el caso de autos.

En un supuesto como el anteriormente expresado, que plantea un doble sistema de atribución de competencias, por un lado material, atribuido por la naturaleza de la acción y otro funcional, en razón de la particular condición de la persona sobre la cual recae el carácter tuitivo de la Ley; la Sala Político Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia en un caso que para los fines perseguidos puede ser perfectamente valorado, resolvió, sobre la dualidad de los Tribunales de lo Contencioso Administrativo, lo siguiente:

“La existencia de este doble sistema de atribución de competencia de los tribunales de lo contencioso administrativo resulta de la propia lógica de la Ley. En efecto, ¿con qué objeto habría el legislador establecido dos mecanismos contrapuestos para la delimitación de la competencia de los órganos de la jurisdicción contencioso administrativa, uno determinando la ratione personae, el otro ratione materiae, si ambos podrían aplicarse indiferentemente? Se trata, pues, de dos sistemas de atribución de competencia o, si se prefiere, de dos criterios para la determinación de la misma, que se aplican alternativamente; ni indiferente, ni conjuntamente.

Todo depende pues de la acción intentada. Así, en materia de interpretación, cumplimiento, caducidad, nulidad o validez de resolución contractuales, la competencia jurisdiccional se rige en razón de la materia, esto es, atendiendo a la naturaleza jurídica (administrativa o no) del contrato, actuación u omisión en cuestión. Contrariamente, en el caso de las demandas tendientes a la condena de la Administración al pago de una suma de dinero, ejercidas sea en forma autónoma o conjuntamente con una acción contractual, de nulidad o de carencia, la competencia jurisdiccional viene dada en razón de la persona encausada: demandada que sea la República, los Estados o los Municipios, los Institutos Autónomos, o las empresas en las cuales el Estado tenga una participación decisiva, la competencia será contencioso administrativa”.

Del anterior criterio se puede extraer el planteamiento fundamental para la solución de los casos en los cuales se susciten conflictos de competencia entre los Tribunales con competencia en materia civil y los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente.

Considera esta Sala de Casación Social que las causas de naturaleza civil reguladas por la Ley de Protección bajo estudio, corresponden a la jurisdicción civil ordinaria, pues es ésta quien tiene atribuida la competencia material general; y en todo caso, la competencia tanto material como funcional conferida a los Juzgados de Protección, viene a configurar una competencia especial dentro de la Jurisdicción Civil Ordinaria, y en la cual, cuando exista la necesidad jurisdiccional de proteger los derechos y garantías que directamente afecten a los sujetos tutelados, es decir, niños y adolescentes, efectivamente corresponderá en virtud del fuero de atracción personal, el conocimiento de los asuntos propios sometidos al conocimiento de los Juzgados de Protección, que están previstos en el artículo 177 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente.

Por el contrario, en las acciones de naturaleza civil comprendidas también en la jurisdicción ordinaria, reguladas por el Código Civil y el Código de Procedimiento Civil, donde las partes sean personas mayores de edad y existan involucrados indirectamente niños y adolescentes, la competencia corresponde a los Tribunales Civiles, que son órganos especializados y, en consecuencia, tal situación no obsta para que se protejan los intereses de los menores, en aplicación de los principios y derechos tanto constitucionales como legales para ellos atribuidos. Así se establece.

De todo lo precedentemente expuesto se evidencia que en el caso de autos la naturaleza de la pretensión no afecta directamente algún derecho o garantía de los niños y adolescentes de los previstos en la legislación especializada, por lo cual se aplicarán las reglas de competencia material establecidas en el Código de Procedimiento Civil y, en consecuencia, se declara competente al Juzgado de Primera Instancia en lo Civil. Así se decide.

SCS 30-11-00

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº 00-039, dec. Nº 61:

Dispone el artículo 1° de la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos Agrarios que “Los asuntos contenciosos que se susciten con motivo de las disposiciones legales que regulan la propiedad de los predios rústicos o rurales, las actividades de producción, transformación, agroindustria, enajenación de productos agrícolas, realizadas por los propios productores, sus asociaciones y empresas, así como los recursos naturales renovables y las estipulaciones de los contratos agrarios, serán sustanciados y decididos por los tribunales a que se refiere la presente Ley”.

Se desprende de la anterior norma, que la legislación agraria otorga competencia a los tribunales especiales agrarios en razón de los criterios materiales, criterios éstos regulados en el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, el cual como norma rectora establece:

“La competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, y por las disposiciones legales que la regulan”.

En este sentido expone Ricardo Henríquez La Roche que “Unas reglas toman en cuenta el objeto mediato de la pretensión (naturaleza de la cuestión), como ocurre con la competencia de los interdictos posesorios, y otras toman en cuenta el derecho sustancial que constituye el título de la demanda (disposiciones legales que regulan la cuestión discutida), como es el caso de la jurisdicción laboral y del tránsito. Pero ello no significa que la competencia material depende de la índole de las normas aplicables; depende sólo de la naturaleza de la causa de pedir o del objeto, lo cual determinará la aplicación de ciertas reglas.(...)”.

Por otra parte la resolución 291 dictada por el Consejo de la Judicatura en fecha 4 de julio de 1995, establece una competencia funcional en atención a que sea un banco quien intervenga en las causas de naturaleza civil o mercantil, sea como parte actora o demandada, en este sentido la Sala Político Administrativa de la Corte Suprema de Justicia en fecha 26 de enero de 1999 estableció:

“Ahora bien, la resolución 291 del 4 de julio de 1995 dictada por el Consejo de la Judicatura establece:

‘Se especializa la competencia de los Juzgados Séptimo y Noveno de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, para conocer y decidir, en forma exclusiva y excluyente en todo el territorio de la República, los siguientes asuntos, siempre y cuando exceda de la suma de cincuenta millones de bolívares (50.000.000,oo);

...B) las acciones civiles y mercantiles que intenten los bancos y otras instituciones financieras para el cobro de acreencias de las que sean titulares y las que contra éstos se intenten, salvo que el conocimiento corresponda a la jurisdicción contencioso administrativa;

E) los litigios civiles y mercantiles en los que sea parte un banco o una institución financiera, salvo que el conocimiento corresponda a la jurisdicción contencioso administrativa...’”

En virtud de la aplicación del criterio material, considera la Sala que el conflicto planteado corresponde a la jurisdicción especial agraria, por cuanto el contrato celebrado entre las partes es de la misma naturaleza, en virtud de que el crédito otorgado al demandado se efectuó de conformidad con la Ley de Refinanciamiento del Sector Agrícola y del cual deriva la presente acción de ejecución de hipoteca, aun cuando el actor sea una entidad bancaria.

En este sentido, el artículo 12 de la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos Agrarios establece, en lo que respecta a la competencia, lo siguiente:

“Los Juzgados de Primera Instancia Agraria conocerán entre otros, de las pretensiones que se promuevan con ocasión de los siguientes asuntos:

(omissis)

t) Acciones derivadas del crédito agrario.

La Sala de Casación Civil de la extinta Corte Suprema de Justicia en relación con la competencia para conocer de las acciones del crédito agrario, estableció el siguiente criterio:

“En el caso de autos la naturaleza agraria de la línea de crédito y del préstamo otorgados a la parte querellada, los cuales sirvieron de fundamento a la demandada, se evidencia de los documentos que corren a los folios 15,113 y 114 del expediente, por cuanto en ellos se establece lo siguiente:

1. La línea de crédito es aprobada por la Comisión del Área Agropecuaria del Banco de Venezuela, S.A.C.A.

2. El préstamo está destinado al financiamiento de actividades agropecuarias.

3. La variación de los intereses de préstamo depende de las políticas agropecuarias que dicte el Ejecutivo Nacional.

4. Los bienes dados en garantía hipotecaria pertenecen a una sociedad mercantil destinada a la actividad agrícola, además de ser dichos bienes fincas dedicadas a la explotación agrícola.

De acuerdo con los artículos 1 y 12 literal t) de la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos Agrarios, la competencia en los asuntos de “acciones derivadas del crédito agrario” corresponde a los juzgados de primera instancia agraria, por lo que es criterio de esta Sala que del caso planteado debe conocer el Juzgado de Primera Instancia del Trabajo, del Tránsito y Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Barinas, así se decide”.

En consideración a la doctrina precedentemente expuesta, con la cual comulga la Sala y en virtud de que tal como lo señaló el Juez de Alzada, la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos Agrarios, es de rango superior a la Resolución emanada del Consejo de la Judicatura, por ser ésta última un acto administrativo, y tomando en consideración al criterio material para la determinación de competencia en el presente asunto, corresponde al Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Agrario por ser este el órgano que tiene por Ley atribuido el conocimiento y decisión de la materia especial agraria que se discute. Así se decide.

SCS 31-5-01

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  01-182, dec. Nº 054:

Se desprende del libelo la voluntad de los ciudadanos (omissis) y (omissis), de separarse de cuerpos y de bienes, así como el hecho de no haber procreado hijos en el tiempo que permanecieron unidos. Sin embargo, la ciudadana (omissis), mediante escrito presentado en fecha posterior, alegó que: “...en el transcurso de los primeros meses de nuestra Separación ocurrió reconciliación entre nosotros, quedando yo en virtud de ello embarazada...”, expresando mas adelante, que su hija después de nacida y hasta la presente fecha no ha sido reconocida por su esposo.

Ahora bien, consta de las actas del expediente, el informe de fecha 12 de abril de 2000, contentivo de la experticia sobre “indagación de la filiación biológica practicada a los ciudadanos (omissis), (omissis) y a la niña (omissis)”, emanado del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (I.V.I.C.), Centro de Medicina Experimental Laboratorio de Genética Humana, en el cual se expresa, entre otras cosa, que: “La verosimilitud de paternidad mínima del Sr. (omissis) sobre la niña (omissis), es de 87.911:1; equivalente a una probabilidad de paternidad de 0,99999 (=99,999%).”

En el caso de autos se observa, que existe una menor de edad involucrada, presuntamente hija del ciudadano (omissis) con la ciudadana (omissis), en consecuencia, establece el artículo 177 de la Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente, que el juez designado por el Presidente de la Sala de Juicio, conocerá en primer grado de la materia de “divorcio o nulidad del matrimonio, cuando haya hijos niños o adolescentes” (Parágrafo Primero, literal i), siendo competente para conocer del presente asunto la Sala de Juicio XI del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, y así se decide.

SCS 12-6-01

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº  01-280, dec. Nº 60:

El presente conflicto negativo de competencia surge en virtud de la solicitud para ocupar junto con su menor hijo de cuatro años, un inmueble que aparece descrito en el escrito de separación de cuerpos, efectuada por la ciudadana María Luz Moure Sánchez, por ante del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente, Sala de Juicio IV de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, quien en fecha 30 de agosto del año 2000, en virtud de la exposición de la Fiscal Nonagésima Séptima, del Ministerio Público, autorizó a la mencionada ciudadana para que en compañía de su menor hijo, habitara en forma provisional el inmueble perteneciente a la comunidad conyugal, y posteriormente declinó la competencia por razones de la materia, siendo recibidas las actuaciones por el Juzgado Sexto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de esa misma Circunscripción Judicial, quien igualmente se declaró incompetente por la materia y solicitó la regulación de la competencia para conocer la precitada solicitud.

Indicado lo anterior, cabe señalar, que el Juez de la Sala de Juicio Nº IV, incurrió en el error de enviar junto con el cuaderno de la tercería, el expediente de la causa principal al Juzgado que de acuerdo a su criterio debía conocer la referida tercería, el cual como es sabido es un cuaderno separado que en todo caso de ser así, debió ser remitido solo, pues, él tenía que seguir conociendo la causa principal (la separación de cuerpos), aunado a esto, es bueno precisar que el Código de Procedimiento Civil, en su artículo 371, señala que la tercería se propondrá ante el juez de la causa en Primera Instancia y más adelante en el artículo 373 eiusdem, se indica que si no se ha producido la decisión de la causa principal, ambas causas se acumularán para que un mismo pronunciamiento abrace ambos procesos, es decir, que el referido juez debía conocer dicha tercería, más aún, cuando había autorizado a la ciudadana María Luz Moure Sánchez, para habitar con su hijo de cuatro años el inmueble producto de la tercería, el cual de paso sea, pertenece a la sociedad conyugal, es decir, que la mencionada ciudadana también tiene un derecho sobre el mismo.

En consecuencia, el conocimiento del presente asunto es competencia del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente, es decir, la Sala de Juicio Nº IV de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, y así se decide.

SCS 26-6-01

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº  01-288, dec. Nº 065:

PRIMERA: En sentencia de fecha 27 de Junio de 1.996, la Sala de Casación Civil de nuestro Supremo Tribunal de Justicia modificó la doctrina que hasta entonces había venido sosteniendo, que le daba competencia al Tribunal de la Carrera Administrativa, con sede en la ciudad de Caracas, Distrito Federal, para conocer en Primera Instancia de las reclamaciones relacionadas con la función Pública ejercida por los funcionarios estadales y municipales, otorgándosela ahora a los Tribunales Contenciosos Administrativos Regionales.

En efecto, la referida sentencia estableció la nueva doctrina en los siguientes términos:

'Expuestas las anteriores consideraciones y dado que ninguna disposición legal permite el establecimiento cierto de la competencia de los Tribunales de la República en materia de carrera administrativa estadal y municipal, esta Sala estima necesario señalar:

La actividad de la Administración en materia de función Pública participa de la misma naturaleza que los demás actores realizados por la Administración para alcanzar sus fines. Por tanto, los actos de los entes estadales y de las autoridades municipales relativos a los funcionarios públicos son también actos administrativos, cuya nulidad puede ser instada en sede contenciosa-administrativa, conforme a las reglas generales que informan tal procedimiento, esto es, la llamada acción de nulidad por ilegalidad de actos de efectos particulares.

La competencia para el conocimiento a este tipo de acciones contra los Estados y Municipios esta específicamente atribuida por el artículo 181 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, en concordancia con el artículo 186 eiusdem, a los tribunales contencioso administrativos regionales (…)

(…) Por consiguiente, vista la competencia de los Tribunales Regionales en lo contencioso administrativo para dirimir acciones de nulidad por ilegalidad de los actos de efectos particulares emanados de los Estados y Municipios; y asimilada esta atribución a las reclamaciones provenientes de empleo público de los funcionarios estadales y municipales, el Tribunal Contencioso Administrativo Regional, será el competente para que en lo sucesivo conozca de este tipo de reclamaciones, provenientes de funcionarios públicos estadales y municipales, mientras tal competencia no sea expresamente atribuida a otro órgano jurisdiccional'.

SEGUNDA: De los hechos articulados en el libelo de la demanda y su petitum, cuya síntesis se hizo ut retro, se evidencia que la pretensión deducida en esta causa se dirige contra un Instituto Autónomo cuya participación es decisiva por parte del Estado, de lo cual se desprende que el demandante de autos ostenta la cualidad de funcionario público, sometido en consecuencia al régimen de función pública, como lo sostiene la juez de la causa, quedando excluido de la jurisdicción laboral; que su causa petendi está constituida por una relación de empleo que se afirma vinculada a las partes; y que el objeto mediato de la pretensión es la calificación de su despido, el reenganche a su puesto de trabajo y el pago de los salarios caídos.

En efecto, en el escrito libelar el actor JOSÉ CICERÓN PAZ ESCUDERO alega que desde el 27 de septiembre de 1978 comenzó a prestar sus servicios ante el organismo CORPORACIÓN DE LOS ANDES, contratado por el lapso de un año, siendo en adelante sucesivas las renovaciones de los contratos, hasta el día 29 de abril de 1999, en que el presidente de la mencionada corporación FLORENCIO PORRAS E., decidió terminar la relación de trabajo.

Con fundamento en tales razones, el mencionado ciudadano concluye demandando al Instituto Autónomo Corporación de los Andes, por las razones especificadas en el petitorio del libelo.

Habiéndose, pues, planteado mediante la acción deducida en la presente causa una controversia proveniente de una relación de empleo público, resulta evidente que, conforme a la doctrina jurisprudencial vertida en el fallo parcialmente transcrito supra y a tenor de lo dispuesto en el artículo 181 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, la competencia ratione materiae para conocer de tal acción no corresponde a la Jurisdicción Especial del Trabajo, sino a la Jurisdicción Contenciosa Administrativa y, concretamente, al Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso- Administrativo de la región de los Andes con sede en Barinas, Estado Barinas, y así se declara".

SCS 14-6-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-145, dec. Nº 169:

La incompetencia por la materia, no habiendo sido objeto, como en el caso, de un planteamiento anterior y su correspondiente decisión definitiva, es cuestión de orden público que puede efectivamente ser planteada por primera vez ante el Tribunal Supremo de Justicia, en razón de lo cual se pasa a resolver lo correspondiente.

Conforme al dispositivo del artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, la competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales que la regulan; y puesto que lo discutido en el caso es la disolución de una sociedad de carácter agrario, disolución que es un necesario paso previo a la liquidación y partición de los activos agrarios de la misma, ese carácter determina la naturaleza agraria del proceso que afecta a dicha sociedad y los bienes y actividad en ella involucrados así como su sometimiento a la jurisdicción especial agraria de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 1º y 2º de la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos Agrarios, independientemente de que en la consideración y decisión de las causas en que pueda fundarse la declaratoria de disolución, de la sociedad el sentenciador deba aplicar las normas civiles y mercantiles que rigen en general a las sociedades, incluidas en éstas de carácter civil agrario en cuanto les sean aplicables.

SCS 26-7-01

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº 01-420, dec. Nº 72:

Del análisis de la norma transcrita, y del caso en concreto, es importante señalar que la pretensión ejercida por el actor, se suscribe a obtener la partición y liquidación de la comunidad concubinaria, en la cual, si bien es cierto que hay una menor que nació dentro de la mencionada unión, no es menos cierto que en el presente caso, no están en juego los derechos o intereses de la referida menor. Por lo que al ser una acción de naturaleza civil comprendida en la jurisdicción ordinaria, regulada por el Código Civil y el Código de Procedimiento Civil, donde las partes son personas mayores de edad, y al no estar afectado directamente ningún niño o adolescente al que haya que proteger, el tribunal competente para conocer la presente causa es el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil. Así se decide.

SC 25-3-02

Ponencia del Magistrado José M. Delgado Ocando. Exp. Nº  01-1243, dec. Nº 602:

Ahora bien, es doctrina de este Máximo Tribunal que, en materia de amparo, no sólo es necesario analizar la naturaleza del derecho o la garantía constitucional presuntamente violada o amenazada de violación, que por ser genéricas, pueden corresponder a distintas competencias, sino que también hay que atender a la relación existente entre la violación denunciada y la situación jurídica que involucra a las partes, la cual, debe ser subsumida objetivamente dentro de los principios de competencia.

En el caso de autos, esta Sala observa que –como se expresó con anterioridad- el hecho que motivó a los accionantes a interponer la acción de amparo constitucional lo constituye la presunta amenaza de violación del derecho al debido proceso por parte de la abogada Elsy Uzcátegui de Terán, de llevar a cabo la entrega material de bienes inmuebles (fundos agropecuarios), los cuales se encuentran en posesión de los quejosos, sin cumplir con el procedimiento administrativo previsto en el artículo 148 de la entonces Ley de Reforma Agraria.

Como se puede observar, el derecho constitucional denunciado como lesionado se encuentra vinculado a la materia agraria, por lo que, en consecuencia, los Tribunales de Primera Instancia Agraria, son los órganos jurisdiccionales que ostentan competencia en esta materia, tal y como lo dispone el artículo 212, numeral 15 del Decreto con fuerza de Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, vigente a partir del 10 de diciembre de 2001.

SC 31-8-01

Ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero. Exp. Nº  00-0477, dec. Nº 1640:

El criterio fundamental utilizado en la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales para determinar la competencia de los órganos jurisdiccionales en materia de amparo constitucional, es la afinidad o identidad entre la materia que está atribuida a los jueces y los derechos y garantías denunciados como violados. Así lo dispone expresamente la mencionada ley, al consagrar en su artículo 7 que: “Son competentes para conocer de la acción de amparo, los tribunales de Primera Instancia que lo sean en la materia afín con la naturaleza del derecho o garantía constitucionales violados o amenazados de violación, en la jurisdicción correspondiente al lugar donde ocurrieren el hecho, acto u omisión que motivaren la solicitud de amparo”.

Es de hacer notar que, con el criterio antes mencionado, el legislador buscó que fueran los jueces que conocieran y que estuvieran más familiarizados con los derechos constitucionales denunciados como lesionados, los que tuvieran la competencia para conocer de la acción de amparo, circunstancia ésta que redundaría en la eficacia y desarrollo de la institución. Con mayor fundamento se sostiene que, si bien han de observarse las reglas de competencia ratione materiae, el juez que se considere incompetente remitirá dichas actuaciones a aquél que, conforme a su criterio, tenga competencia. La competencia por la materia es de orden público, no convalidable bajo ningún otro argumento, ni tan siquiera por el relativo a las jerarquías derivadas de la organización del poder judicial. En ese sentido, el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, establece:

“La competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, y por las disposiciones legales que la regulen”.

En el presente caso, el accionante señala que el tribunal competente es un tribunal penal ante el cual pretende hacer valer una solicitud de regulación de competencia bajo la figura del amparo constitucional, porque él considera que es el Tribunal Penal el competente para conocer del asunto. Dada la particular cualidad de la materia regulada por la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, no pueden las partes utilizar como medio de impugnación la solicitud de la regulación de competencia. Dicho planteamiento es incompatible con la naturaleza misma del amparo. Por los motivos expuestos, esta Sala estima que el tribunal superior, acertadamente, declaró inadmisible la acción planteada; y por ello, procede a confirmar el fallo consultado, y así se declara.

SCC 7-3-02

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  01-793, dec. Nº 17:

En virtud de las normas precedentemente transcritas y aplicadas al caso sub iudice, todo lleva a la convicción que, en primer lugar, lo principal es la demanda de nulidad de contrato de arrendamiento y lo accesorio es la demanda de tercería; en segundo lugar, la intervención del tercero se llevó a cabo durante la primera instancia del juicio principal, y en este caso, tanto la demanda principal como la accesoria deben acumularse antes del momento de dictar la sentencia definitiva, para que un mismo pronunciamiento abrace a ambas pretensiones, siguiendo unidas para ulteriores instancias, de lo cual se entiende que la tercería sigue la suerte de lo principal, que a pesar de que se sustancian en cuadernos separados, están íntimamente ligadas.

En el mismo orden de ideas, la tercería se sustanciará de acuerdo a su naturaleza y cuantía, es decir, con relación a la competencia por la materia, la cual se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, según lo establecido en el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, es evidente para esta Sala que la competencia material en la presente demanda de tercería, es civil, ya que es esa la naturaleza de lo que se discute en el juicio principal.

No obstante lo anterior, considera igualmente oportuno esta Sala destacar lo establecido por la Sala Plena de este Alto Tribunal en cuanto a la competencia para conocer de las causas en las cuales los menores y adolescentes funjan como demandantes, decisión . 33, de fecha 24 de octubre de 2001, caso: Bertha Elena Reyes y otros contra Sociedad Anónima Compañía Nacional de Reforestación (CONARE), expediente . 000034, en la cual se precisó lo siguiente:

“...Es por ello que, a juicio de la Sala, una coherente y lógica interpretación del contenido del Parágrafo Segundo del artículo 177 de la Ley Para la Protección del Niño y del Adolescente implica necesariamente afirmar que no forma parte de la competencia de los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente ni de la Sala de Casación Social de este Supremo Tribunal el conocimiento de las demandas de naturaleza patrimonial o del trabajo incoadas por niños o adolescentes...”. (Subrayado de la Sala).

En virtud de lo precedentemente analizado, esta Sala considera que como la competencia por la materia en el sub iudice es eminentemente civil, el tribunal competente para conocer de la admisión de la demanda de tercería, lo es el Juzgado Décimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas.

SCC 22-3-02

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp.   01-938, dec. Nº 22:

Ahora bien, la Sala para decidir observa, que la accionante en el presente juicio solicita el reintegro de una cantidad de dinero, que alega corresponderle por concepto del pago de prestaciones sociales que le fue hecho a su cónyuge, por ese mismo concepto. No obstante a ello, y que si bien la materia de prestaciones sociales atañe a la jurisdicción laboral, lo cierto es, que entre la accionante y la accionada se discute relación laboral alguna, ni contrato de naturaleza laboral que permita demandar ante la Tribunales del Trabajo el reintegro de una suma de dinero, ya que para que un asunto pueda ser considerado de orden laboral, es necesario que la naturaleza del derecho pretendido sea del trabajo y además, debe mediar la existencia o preexistencia de una relación laboral entre los sujetos de la causa, lo que no ocurre en el caso sub iudice.

El artículo 1° de la Ley Orgánica de Tribunales y Procedimientos del Trabajo señala, textualmente lo siguiente:

“Los asuntos contenciosos del trabajo, que no correspondan a la conciliación ni al arbitraje, y en todo caso, las cuestiones de carácter contencioso que suscite la aplicación de las disposiciones legales y de las estipulaciones de los contratos de trabajo, serán sustanciados y decididos por los Tribunales del Trabajo que se indican en la presente Ley.” (Subrayado de la Sala).

De conformidad con lo dispuesto en la norma anteriormente transcrita, la Sala estima, que la pretensión deducida en el presente juicio, no encuadra en los supuestos contenidos en la norma supra citada, que determina en que casos le corresponde conocer a los Tribunales del Trabajo, ya que en el caso concreto, no existe vínculo laboral alguno entre la accionante y accionada y, además los fundamento esgrimidos por la accionante son, la solicitud de pago de una suma de dinero correspondiente al cincuenta por ciento (50%) de las prestaciones sociales que le corresponden, en virtud de su carácter de cónyuge de un extrabajador de la sociedad mercantil CANTV y, además el incumplimiento por parte de la CANTV, de una medida cautelar innominada, dictada por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de la circunscripción Judicial del Estado Monagas. Es por ello, que la pretensión deducida encuadra únicamente dentro del marco de cognición de la jurisdicción civil ordinaria. Así se establece

SCC 10-8-00

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  99-892, dec. Nº 292:

Considerado el contenido fáctico de la demanda, es determinante señalar, tal como quedó expresado en la narrativa inicial de este fallo, que la acción intentada está limitada a la reclamación de daño moral y lucro cesante, lo que en principio pudiera estar bajo la tutela jurisdiccional de los tribunales civiles; sin embargo, se observa que la fuente de la reclamación intentada, lo constituye la prestación del servicio personal que el demandante invoca en su demanda y que denomina relación laboral; este tipo de pretensión tiene su amparo legal en la normativa contenida en las leyes del trabajo, sean adjetivas o sustantivas.

En ese sentido, la competencia funcional en primera instancia tal como prevé el artículo 28 de la Ley Orgánica de Tribunales y de Procedimiento del Trabajo le ha sido otorgada al juez con jurisdicción especial en todos los asuntos que se indican en el artículo 1º eiusdem, correspondiendo, el conocimiento, jerárquico vertical por mandato del 23, numeral 3 del mismo texto legal, en igual manera al competente por la materia.

Al respecto el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, establece:

“La competencia por la materia se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, y por las disposiciones legales que la regulan”

En el sub iudice, no existe duda de que la competencia por la materia, está regulada en la normativa citada, verificándose de autos, que la prenombrada acción fue consignada y sustanciada ante un Tribunal con competencia en la materia laboral, de cuya decisión conoció el Tribunal de Alzada con igual competencia, conforme ya se indicó.

Ahora bien, el aludido recurso, fue sustanciado antes de entrar en vigencia la Constitución Bolivariana de Venezuela; por lo que, los elementos de hecho configurados después de su promulgación, motivo del proceso reestructurador del Poder Judicial y el Sistema Judicial, especialmente en lo concerniente a la actual conformación de este Tribunal Supremo de Justicia, ameritan un pronunciamiento de la Sala, respecto a la competencia material de la misma, dada la creación de las nuevas Salas, especialmente la de la Casación Social.

En ese orden de ideas, cabe expresar:

Ciertamente, para el momento en el cual se dio cuenta a la Sala, del asunto bajo estudio, de conformidad con la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia el conocimiento de la materia del trabajo, era competencia de esta Sala de Casación Civil, al igual que lo era la de menores y familia; ello, a tenor del contenido y alcance del artículo 43 del mismo texto legal, en concordancia con el 42 eiusdem en su ordinal 33. Posteriormente, con la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se creó la Sala de Casación Social, a la cual se le atribuyó, constitucionalmente, la competencia en la materia de casación agraria, laboral y menores. Así lo recoge su artículo 262, al señalar:

“El Tribunal Supremo de Justicia funcionará en la Sala Plena y en las Salas Constitucional, Políticoadministrativa, Electoral, de Casación Civil, de Casación Penal y de Casación Social, cuyas integraciones y competencias serán determinadas por su Ley orgánica.

La Sala Social comprenderá lo referente a la casación agraria, laboral y de menores.” (El resaltado es de la Sala)

En este sentido la Sala, por auto del 26 de enero de 2000:

“En vigencia, la nueva Constitución se establece la creación y la organización funcional del Tribunal Supremo de Justicia, en seis (6) Salas: constitucional (Sic), político administrativa (sic), electoral (Sic), de casación civil (Sic), de casación penal (Sic), de casación social (Sic), que abarca el conocimiento de la materia agraria, laboral y de menores; corresponde a esta Sala de Casación Civil (Sic) revisar la competencia de los asuntos relacionados con la materia de familia.

Las normas constitucionales que rigen a este Tribunal Supremo de Justicia, son referidas a los principios de organización y funcionamiento de las altas instituciones del Estado, las cuales deben ser interpretadas de acuerdo con la intención que tuvo el constituyente al crearlas. En este sentido, considera esta Sala de Casación Civil que (Sic) debido a la interpretación concordada de los artículos 262 y 266 de la Constitución de la República, la Sala de Casación Social (Sic) ha de ser una sala (Sic) especializada en el conocimiento de los casos que pertenecen a materias a (Sic) cuya importancia y protección (Sic) para el estado (Sic) es prioritaria, debido a su transcendencia (Sic) social.

En efecto, la enumeración que se hace (Sic) en el artículo 262 de la Constitución (Sic) sobre las materias que han de ser conocidas por la Sala Social, ha de considerarse como una enunciación no taxativa, toda vez que (Sic) lo que se quiere indicar, es que éstas deberán conformar y orientar el ámbito de competencia de dicha Sala. De su parte, el artículo 266 ejusdem señala que (Sic) las salas (Sic) tendrán competencia sobre asuntos previstos en la ley y en la Constitución.

En este sentido, observamos que la Constitución de la República (Sic) en su Capítulo V “De los Derechos Sociales y de Familias”, artículos 75 al 81, establece un régimen de protección a la familia como tal y a cada uno de sus miembros, el matrimonio, la filiación y la adopción. De allí que esta Sala de Casación Civil (Sic) interpreta, (Sic) que (Sic) respecto de las materias inherentes al derecho de familia, la competencia es atribuida a la Sala de Casación Social....”

Bajo este esquema estructural, se encuentra constituido actualmente este Tribunal Supremo de Justicia, razón por la cual, en atención a las normas comentadas, es indudable que a esta Sala, se le suprimió la competencia para conocer de los recursos de casación sobre juicios en materia laboral, el cual, como ya se indicó, corresponde en la actualidad a la Sala de Casación Social, dada la incompetencia sobrevenida, lo que conlleva a que la Sala, carezca de potestad de juzgamiento para aquellas situaciones relativas al derecho laboral, lo cual hace, que careciendo de competencia en dicha materia, necesariamente esta decisión sea inhibitoria para el juzgamiento del derecho material a que se contrae la pretensión demandada, ya que la incompetencia por la materia resulta inderogable, por tratarse de normas de orden público eminente y por lo tanto, el pronunciamiento de la jurisdicción ha de ser de declinatoria de la competencia por carecer de potestad de juzgamiento, por resultar incompetente para decidir los asuntos donde se encuentre controvertido el derecho material laboral y por consiguiente para pronunciarse sobre el recurso de casación interpuesto.

SCS 13-3-02

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº  01-802, dec. Nº 179:

En el caso de autos, se evidencia la inexistencia de algún menor de edad, como interesado o parte de la demanda incoada.

En base a ello, es importante resaltar, lo siguiente:

La acción de divorcio es de naturaleza esencialmente civil y la sustanciación y conocimiento está atribuida a los Tribunales de Primera Instancia en lo Civil. Sólo en aquellos casos donde se procure la disolución de un matrimonio donde existan niños o adolescentes procreados por ambos cónyuges, o cuando se trate de la disolución de un vínculo matrimonial donde uno o ambos cónyuges sean adolescentes, la competencia de la causa se la confiere expresamente el artículo 177 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente antes citado a los Tribunales de Protección, a fin de tutelar el interés del niño o adolescente. Por consiguiente, los medios de impugnación que se ejerzan contra las decisiones emanadas de los Juzgados Superiores a ellos los conocerá esta Sala de Casación Social.

No obstante, lo anterior, la Sala de Casación Civil, mediante fallo de fecha 10 de agosto del año 2000, bajo la ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez, dejó establecido que si bien a dicha Sala se le suprimió expresamente la competencia para conocer de los recursos de casación sobre juicios en materia laboral y menores –sin indicar agrario–, no es menos cierto que expresó que en lo asuntos de familia aun cuando no se le suprimió expresamente la competencia y sobre la base del auto proferido con anterioridad por la misma Sala, que más adelante se transcribirá, señaló que la Sala de Casación Civil no le corresponde la competencia para conocer de los recursos de casación en materia de familia sino a esta Sala de Casación Social indicando textualmente:

“En ese orden de ideas, es indudable que a esta Sala, no corresponde la competencia para conocer de los recursos de casación sobre juicios en materia de familia, entre los cuales están comprendidos los asuntos relativos al estado y capacidad de las personas, conocimiento que, como ya se dijo, corresponde en la actualidad a la Sala de Casación Social, dada la incompetencia sobrevenida, lo que conlleva a que la Sala, carezca de potestad de juzgamiento para aquellas situaciones relativas al derecho de familia, lo cual hace, que careciendo de competencia en dicha materia, necesariamente esta decisión sea inhibitoria para el juzgamiento del derecho material a que se contrae la acción, esto es, que el pronunciamiento de la jurisdicción ha de ser de declinatoria de la competencia por carecer de potestad para decidir controversias donde se encuentra controvertido el derecho material social.”

Por su parte, el auto de fecha 26 de enero del año 2000, emanado de dicha Sala, indicó:

“En vigencia, en la nueva Constitución se establece la creación y la organización funcional del Tribunal Supremo de Justicia, en seis (6) Salas: Constitucional, Político Administrativa, Electoral, de Casación Civil, de Casación Penal, de Casación Social, que abarca el conocimiento de la materia agraria, laboral y de menores; corresponde a esta Sala de Casación Civil revisar la competencia de los asuntos relacionados con la materia de familia.

Las normas constitucionales que rigen a este Tribunal Supremo de Justicia, son referidas a los principios de organización y funcionamiento de las altas instituciones del Estado, las cuales deben ser interpretadas de acuerdo con la intención que tuvo el constituyente al crearlas. En este sentido, considera esta Sala de Casación Civil que debido a la interpretación concordada de los artículos 262 y 266 de la Constitución de la República, la Sala de Casación Social ha de ser una Sala especializada en el conocimiento de los casos que pertenecen a materias a cuya importancia y protección para el estado es prioritaria, debido a su trascendencia social.

En efecto, la enumeración que se hace en el artículo 262 de la Constitución sobre las materias que han de ser conocidas por la Sala Social, ha de considerarse como una enunciación no taxativa, toda vez que lo que se quiere indicar, es que éstas deberán conformar y orientar el ámbito de competencia de dicha Sala. De su parte, el artículo 266 ejusdem señala que las Salas tendrán competencia sobre asuntos previstos en la ley y en la Constitución.

En este sentido, observamos que la Constitución de la República en su Capítulo V ‘De los Derechos Sociales y de Familias’, artículos 75 al 81, establece un régimen de protección a la familia como tal y a cada uno de sus miembros, el matrimonio, la filiación y la adopción. De allí que esta Sala de Casación Civil interpreta, que respecto de las materias inherentes al derecho de familia, la competencia es atribuida a la Sala de Casación Social....”

Asimismo se hace oportuno señalar que la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 36.929, de fecha 10 de abril del año 2000, resolvió en virtud de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, atribuir a los Juzgados ordinarios de Primera Instancia en lo Civil la competencia para conocer de todos los asuntos relativos al derecho de familia, estado civil y capacidad de las personas, cuando las partes interesadas sean mayores de edad, modificando así la competencia por razón de la materia a todos los Juzgados de Primera Instancia en lo Civil en todas las Circunscripciones Judiciales de la República Bolivariana de Venezuela que tienen asignado el conocimiento en asuntos de familia. Allí se indicó:

“Artículo 1.- Se le atribuye a los Juzgados Ordinarios de Primera Instancia en lo Civil de las Circunscripciones Judiciales del Área Metropolitana de Caracas y del Estado Táchira la competencia para conocer de todos los asuntos relativos a Derecho de Familia, Estado Civil y Capacidad de las Personas, cuando las partes interesadas sean mayores de edad.

Artículo 2.- Los Juzgados de Protección antes llamados Juzgados de Familia y Menores que tengan causas en tramitación referente a asuntos de Familia Estado Civil y Capacidad de las Personas, donde las partes interesadas sean mayores de edad procederán de la siguiente manera:

a) Si ha precluido el lapso probatorio, deberá sentenciar el juez que ha presentado dicha actuación en virtud del Principio de Inmediación.

b) Si se han promovido y admitido las pruebas, el respectivo expediente se enviará al Juzgado de Primera Instancia Civil, para hacer efectivo el Principio de Inmediación.

c) Si se ha recibido la demanda y se le ha dado entrada; o se han celebrado los actos conciliatorios; o se ha llevado a cabo el acto de la contestación de la demanda; u opuestas cuestiones previas deberán enviarse al Juzgado de Primera Instancia en lo Civil. En el caso de las cuestiones previas las mismas deberán resolverse antes de la aludida remisión.

d) Los juicios de inserción y rectificación de partidas del estado civil que se encuentran en tramitación en los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente –anteriormente Juzgados de Familia y Menores- se remitirán al Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, cuando las partes interesadas sean mayores de edad.

Dada, firmada y sellada en sesión de la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Sistema Judicial en la ciudad de Caracas, a los cuatro (4) días del mes de abril del año dos mil (2000).”

Expuesto todo lo anterior es indudable que la competencia por la materia en los asuntos de familia, específicamente en los casos de divorcio cuando no hayan niños o adolescentes y cuando ninguno de los cónyuges sean menores de edad le corresponde conocerlos y resolverlos a los Tribunales con competencia en lo Civil.

Siendo así, esta Sala de Casación Social deja sentado a partir de la publicación de este fallo que en virtud de que los Juzgados con competencia en lo Civil son los Tribunales competentes para resolver y decidir todos los asuntos de familia, específicamente los de divorcio o nulidad de matrimonio, 1) Cuando no existan niños o adolescentes y 2) Cuando ninguno de los cónyuges sea menores de edad, corresponde a la Sala de Casación Civil conocer de todos los medios de impugnación ejercidos contra las decisiones emanadas de dichos Tribunales. Así se decide.-

Artículo 29

La competencia por el valor de la demanda se rige por las disposiciones de este Código, y por la Ley Orgánica del Poder Judicial.

SCC 18-2-04

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 04-001, dec. Nº 73:

Ahora bien, de lo precedentemente transcrito, la Sala entra analizar la competencia, previa las siguientes consideraciones:

1° El presente juicio versa sobre una reivindicación de inmueble, el cual está regulado por las normas establecidas en el Código Civil y del Código de Procedimiento Civil, lo que se infiere que la naturaleza del mismo es eminentemente Civil.

2° El objeto del juicio, es un inmueble ubicado en el estado Amazonas, territorio donde a elección de la demandante propone la demanda de reivindicación.

3° Del escrito libelar se desprende que la cuantía del presente juicio fue estimada en la cantidad de tres millones novecientos mil bolívares, (Bs. 3.900.000,oo)

En colorario a lo anterior, se determina que tanto el Juzgado de los Municipios Atures y Autana de la Circunscripción Judicial del estado Amazonas y el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, del Tránsito y del Trabajo de la Circunscripción Judicial del estado Amazonas, tienen competencia por la materia y por el territorio, pero no en cuanto a la cuantía, pues de acuerdo con el Decreto 1.029, publicado en Gaceta Oficial el día 22 de enero de 1996, vigente desde el 22 de abril del mismo año, la competencia está distribuida así: Los juzgados de municipio son competentes para conocer los juicios cuyo interés principal sea de hasta cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,oo), y los juzgados de primera instancia son competentes para conocer los juicios cuyo interés principal sea superior a cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,oo); lo que se infiere que el juzgado competente para conocer de la presente acción es el Juzgado de los Municipios Atures y Autana de la Circunscripción Judicial del estado Amazonas, con sede en Puerto Ayacucho, por tener éste la competencia por la materia, el territorio y por el valor de la demanda. Así se decide.

SCS 16-11-00

Ponencia del Magistrado Alberto Martini Urdaneta. Exp. Nº  00-076, dec. Nº 97:

En este mismo orden de ideas dispone el artículo 945 eiusdem:

“El Ejecutivo Nacional, oída la opinión de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de la Judicatura, podrá modificar las cuantías establecidas en este Código, salvo aquellas que se refieran a multas, indemnizaciones o resarcimientos de cualquiera especie. El Decreto respectivo será dictado por el Presidente de la República en Consejo de Ministros y entrará en vigencia noventa (90) días después de su publicación”.

Del articulado transcrito, deviene la potestad legal del Poder Ejecutivo de modificar la cuantía establecida en el ordinal 1° del artículo 312 Código de Procedimiento Civil, a través de Decreto dictado por el Presidente de la República en Consejo de Ministros. Por lo tanto, resulta jurídicamente improcedente la desaplicación del referido instrumento con fundamento en el artículo 20 del Código de Procedimiento Civil.

La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, señaló en decisión de fecha 3 de abril de 1997, en relación a la cuantía en los procesos iniciados antes de la promulgación del referido Decreto Presidencial, lo siguiente:

“...en cuanto a la aplicación en el tiempo de la nueva cuantía y su vigencia en procesos iniciados antes de su promulgación, la Sala ha sido cuidadosa en la interpretación de las normas que regulan la vigencia de la nueva cuantía, preservando el derecho de defensa, el principio de irretroactividad de la ley y el derecho de petición, todos de rango constitucional. Tal como señala el transitorio artículo 9 del vigente Código de Procedimiento Civil, que desarrolla el principio de irretroactividad en cuanto toca a la ley procesal, en armonía con el artículo 941 eiusdem, cuya aplicación es adecuada a la situación planteada; los recursos ya interpuestos para la fecha de entrada en vigor de la nueva cuantía, se regirán por lo establecido en el Código de Procedimiento Civil. El anuncio del recurso de casación no es efecto necesario de la sentencia dictada. Mucho menos podría aceptarse dicho argumento al constatarse que a la fecha de entrada en vigor de la nueva cuantía, el 22 de abril de 1996, constituyó un acto cumplido al amparo de la norma procesal modificada, único supuesto capaz de sustraerlo de la nueva cuantía y someterlo a la anterior regulación por virtud de las normas mencionadas”

Tal criterio al ser compartido por esta Sala de Casación Social, determina que la admisión de un recurso de casación anunciado dentro de un juicio laboral con posterioridad a la entrada en vigencia del Decreto 1.029, requiere que el interés hecho valer en la pretensión exceda de los tres millones de bolívares.

En el presente caso, el anuncio del recurso se produjo en fecha 27 de junio de 2000, fecha esta posterior a la entrada en vigencia del referido Decreto, por lo que debe exigirse como cuantía a los efectos de su admisión el monto allí establecido. Y así se decide.

Artículo 30

El valor de la causa, a los fines de la competencia, se determina en base a la demanda, según las reglas siguientes.

SCC 25-5-00

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  00-042, dec. Nº 167:

Al respecto, la Sala ha indicado de forma reiterada que la cuantía debe constar únicamente del libelo de demanda, y no de documentos anexos, o de cualquier otra acta del expediente (Vid. Sentencia de fecha 15 de marzo de 1995, Caso: Vicente Golindano Padrón y otros, contra José Ramón Golindano Padrón); y que el recurrente en casación tiene la carga de aportar los elementos necesarios para la determinación de los presupuestos de admisión del recurso de casación. En consecuencia, está en la obligación de consignar la copia certificada del libelo de demanda en el expediente. En caso contrario, la Corte no podrá verificar el cumplimiento del requisito de la cuantía.

Sobre este particular, la Sala ha expresado que de no constar de modo cierto y definitivo en el expediente el interés principal del juicio, porque no fue consignada la copia certificada del libelo de demanda, debe considerarse que no fue cumplido el requisito de la cuantía y, por ese motivo, el recurso de casación debe ser declarado inadmisible, “…sin que valgan consideraciones relativas a la duda que pudiera surgir en cuanto a la probable cuantía del juicio, dado que los términos de la mencionada ley no permiten otra solución que no sea la que obliga a demostrar con toda certeza que el valor del juicio sobrepasa el límite por aquélla establecido a los fines de la admisión del recurso…”. (Vid Sent. De fecha 6 de marzo de 1997, caso: Giarmi Cordone Palandrini c/ Corporación Revi C.A. y otra).

SCC 15-11-00

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  99-1033, dec. Nº 379:

En consecuencia, no constando en el expediente la copia certificada del libelo de la demanda, a la Sala le es imposible establecer el interés principal del juicio.-

En consecuencia, a criterio de la Sala, el recurso de casación anunciado es inadmisible. Así se decide.-

A pesar de la decisión que antecede, la Sala, penetrada de serias y profundas dudas en relación con su doctrina vigente, antes consignada y aplicada en el sub iudice, en ponencia del Magistrado que con tal carácter suscribe ésta, de fecha 02 de noviembre del año que discurre, en el juicio de Freddy Mezerhane Gosen contra Seguros La Federación, C.A., expediente N 99-743, reexaminó la misma y estableció:

“...En este sentido, considera, que su extrema formalidad e inflexibilidad, choca contra el contenido y alcance del artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y por ende contraria el deber que le está impuesto a los Órganos Jurisdiccionales de garantizar una justicia, sin formalismo, y al mismo tiempo con la naturaleza intrínseca del principio de “exhaustividad” de la sentencia, que “...impone a los jueces el deber de resolver todas y cada una de las cuestiones alegadas por las partes que constituyen el problema judicial,...”; y sobre todas las alegaciones y peticiones de las partes, realizando el análisis íntegro sobre las actas del proceso, para no incurrir en “omisión de pronunciamiento” y consecuencialmente no infringir “...el ordinal 3º del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil,...” que “constriñe al juez a dictar sentencia en forma clara, positiva y precisa, en el cual se encuentra implícito el principio de congruencia....”; contraviniendo igualmente al contenido y alcance del artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, de cuyo texto se desprende, que los elementos de convicción para que el juez pueda conformar su decisión, únicamente puede extraerlos de los autos; del mismo modo, el criterio restringido que inveteradamente hasta ahora ha sostenido esta Sala con relación a que, es el libelo de la demanda el único instrumento esencial para determinar el requisito de la cuantía indispensable para la admisión del recurso de casación, ATENTA CONTRA EL EFECTO PROBATORIO DE AQUELLOS DOCUMENTOS EN LOS CUALES LA FE PÚBLICA DEL FUNCIONARIO QUE LOS SUSCRIBE O LOS AVALA CON SU ACTUACIÓN INHERENTE AL CARGO QUE DESEMPEÑA, SE VEA ANULADA, SIN FUNDAMENTACIÓN LEGAL ALGUNA QUE PUEDA AMPARAR TAL SITUACIÓN, IMPIDIÉNDOLE AL JUEZ PLASMAR LA VERDAD COMO EL NORTE Y GUÍA DE SUS ACTOS, LA CUAL PROCURARÁ CONOCER EN LOS LÍMITES DE SU OFICIO.

Con base a las precedentes consideraciones y en mérito de los argumentos antes expuestos, esta Sala de Casación Civil a los efectos de atemperar la inflexibilidad del criterio in comento y sin restarle la importancia que tiene el escrito de la demanda para establecer la cuantía exigida en la admisión del recurso de casación, abandona expresamente el criterio establecido en las sentencias de fecha 7 de marzo de 1985, ratificada en sentencias del 25 de marzo de 1992 y 8 de febrero de 1995 y así sucesivamente en todos los autos y fallos que hasta la presente fecha se han publicado y ESTABLECE, que para aquellos recursos que se admitan a partir de la fecha de publicación del presente fallo, tendrán valor demostrativo a los efectos de verificar la cuantía del interés principal del juicio como requisito para la admisión del recurso casacionista, aquellos documentos que autorizados con las debidas solemnidades, sean emanados de un juez y otro funcionario o empleado público con facultad para otorgar fe pública en el ejercicio de sus funciones; documentos que puedan haber dejado claramente determinada dicha cuantía, que en todo caso podrá ser corroborada con otros indicios procesales existentes en las actas, siendo que éstos, por si solos, no servirán como elementos determinantes para establecer la cuantía del juicio. Así se declara....” (Resaltado y subrayado del texto)

Ahora bien, la Sala considera pertinente y prudente la oportunidad para puntualizar la doctrina transcrita, en el sentido que, sólo en aquellas situaciones en las cuales de las actas del expediente no conste el libelo de la demanda y, en su caso, la contestación del mismo, será necesario de conformidad con el criterio doctrinario ut supra, acudir a documentos autorizados con las debidas formalidades por el juez, funcionario o empleado público con facultad de otorgarle fe pública, a los efectos de la estimación del interés principal del juicio. En este sentido, mantiene su relevancia para establecer la cuantía o interés principal del juicio, la estimación señalada por las partes, bien en el libelo de la demanda o en su contestación de acuerdo al resultado definitivo con relación a su cuestionamiento. Por este motivo, es propicio señalar que el atemperamiento sobre la doctrina abandonada, está referido al hecho cierto de apreciar los documentos señalados en la nueva doctrina, siempre y cuando, no se haya consignado en los autos acreditados ante esta jurisdicción, el libelo de la demanda, pues de ser así, dichos documentos no serán apreciados para estimar la cuantía o interés principal del juicio, ya que éste fue originalmente fijado en el escrito libelar o, en su caso, en la contestación del mismo. Así se establece.

La Sala, por vía del imperio de la precitada sentencia, decide que el criterio aquí establecido no es aplicable a este caso por efecto de su vigencia y la fecha de admisión del recurso en cuestión. Así se resuelve.

Artículo 31

Para determinar el valor de la demanda se sumarán al capital los intereses vencidos, los gastos hechos en la cobranza y la estimación de los daños y perjuicios anteriores a la presentación de la demanda.

SCS 25-10-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-179, dec. Nº 431:

Ahora bien, el artículo 3º del Código de Procedimiento Civil establece que la jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y el artículo 31 eiusdem, dispone que para determinar el valor de la demanda se sumaran (al capital) los intereses vencidos, los gastos hechos en la cobranza y la estimación de los daños y perjuicios anteriores a su presentación. Conforme a esas normas, pues, el valor de la demanda en el caso concreto, quedó fijado al momento de la presentación de la misma y con la sola inclusión –no habiéndose reclamado otros daños y perjuicios– del capital demandado, ochocientos noventa y un mil bolívares (Bs. 891.000,00), y de los intereses vencidos a esa fecha, ochocientos mil quinientos cuarenta y seis bolívares con treinta y cuatro céntimos (Bs. 800.546,34), de donde resulta evidente que la cuantía respectiva, determinada por la sumatoria de ambas cifras, no es suficiente para llenar en el punto los requisitos de admisibilidad del recurso de casación. Así se declara.

SCC 5-4-01

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº  00-062, dec. Nº 54:

Para fundamentar su petición, el impugnante alega que en el presente caso se demandó el pago de daños y perjuicios derivados de la responsabilidad civil del funcionario, por lo que su valor viene determinado por la suma de los renglones del petitorio, que sólo alcanza la suma de tres millones novecientos veintiocho mil ochocientos cuarenta y seis bolívares (Bs. 3.928.846,00), pues la estimación de las costas no puede incidir en el valor del pleito, por no constituir gastos de cobranzas ni daños y perjuicios anteriores a la presentación de la demanda, como prescribe el artículo 31 del Código de Procedimiento Civil; ni es un punto que deriva del mismo título de los otros daños que pudiera ser sumado a éstos, como lo exige el artículo 33 eiusdem.

La Sala observa que en el libelo de la demanda el quejoso estimó los daños y perjuicios, de la siguiente manera:

[...]

De la anterior transcripción parcial de la demanda puede advertirse que el valor de ésta excede de cinco millones de bolívares, que es necesario para la admisibilidad del recurso de casación conforme al artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el Decreto Presidencial Nº 1.029 de 22 de enero de 1996, que entró en vigencia el 22 de abril del mismo año, porque la cantidad de dos millones de bolívares que el impugnante pretende no tome en consideración esta Sala para la determinación del interés principal del juicio, comprende, no sólo las costas del procedimiento de queja como parece sugerir en el escrito de impugnación, sino también las originadas por efecto del primer proceso judicial instaurado, en el que el Juez querellado dictó la sentencia definitiva que en el libelo se afirmó productora del agravio, y que por tanto sí son anteriores a la presentación de la demanda y derivan del mismo título de los daños cuya indemnización fue reclamada en el presente juicio, que pueden ser sumadas a éstos, tal como se desprende del párrafo del libelo cuya transcripción antecede.

Por tanto, dada la imposibilidad jurídica de escindir la estimación de las costas causadas en el primer proceso judicial, de las que habría de originar el presente juicio de queja, cuyo monto no obstante fue calculado en el libelo de la demanda dentro de la cantidad global de dos millones de bolívares, es criterio de la Sala que tal estimación sí forma parte del interés principal del juicio, que en este caso asciende a cinco millones novecientos veintiocho mil ochocientos cuarenta y seis bolívares (Bs. 5.928.846,00).

Artículo 32

Si se demandare una cantidad que fuere parte, pero no saldo de una obligación más cuantiosa, el valor de la demanda lo determinará el valor de dicha obligación, si ésta estuviere discutida.

Artículo 33

Cuando una demanda contenga varios puntos, se sumará el valor de todos ellos para determinar el de la causa, si dependen del mismo título.

SCC 22-6-01

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 01-383, dec. Nº 11:

A su vez, el Juzgado Séptimo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y sede en la Ciudad de Caracas, dictó auto de fecha 28 de marzo de 2001 mediante el cual declaró que “la competencia por la cuantía viene dada por las solas pretensiones del actor plasmadas en el libelo de la demanda (negrita y subrayado de la Sala), sin prejuzgar obviamente si dichas peticiones se corresponden o no con la realidad, si hay o no pago o abonos que deban tomarse en cuenta, etc. En este sentido, expresó el citado Juzgado:

“... El Artículo 30 del Código de Procedimiento Civil, dice que el valor de la causa a los fines de la competencia, se determina en base a la demanda (Negrita y subrayado nuestro), según las reglas siguientes: artículo 33 del Código de Procedimiento Civil: “Cuando una demanda contenga varios puntos, se sumará el valor de todos ellos para determinar el de la causa, si dependen del mismo título” (sic). Los puntos del libelo son: DIECISIETE MILLONES SETECIENTOS SETENTA Y SIETE MIL SETECIENTOS SETENTA Y SIETE BOLÍVARES CON SETENTA Y OCHO CENTIMOS (Bs. 17.777.777,78), VEINTISÉIS MILLONES SEISCIENTOS SIETE MIL SETECIENTOS SETENTA Y SIETE BOLÍVARES CON SESENTA Y DOS CENTIMOS (Bs. 26.607.777,62), los cuales suman CUARENTA Y CUATRO MILLONES TRESCIENTOS OCHENTA Y CINCO MIL QUINIENTOS CINCUENTA Y CINCO BOLÍVARES CON CUARENTA CENTIMOS (Bs. 44.385.555,40). En virtud de todo lo anteriormente expuesto, este tribunal se declara incompetente para conocer de la presente causa y por cuanto los tribunales en conflicto no cuentan con un Superior Común, ordena remitir copia certificada de todas las actuaciones a la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia, junto con oficio a los fines legales consiguientes...”

Al respecto, se observa que ni el actor ni el demandado determinaron la cuantía del presente juicio, por lo que corresponderá a esta Sala determinar cuál es la cuantía del presente juicio, y ésta no puede ser otra sino la suma de los montos de lo reclamado en el libelo de la demanda.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto, la Sala observa del libelo de la demanda que cursa a los folios 2, al 8 del expediente, que los conceptos y montos reclamados son los siguientes:

“PRIMERO: La cantidad de DIECISIETE MILLONES SETECIENTOS SETENTA Y SIETE MIL SETECIENTOS SETENTA Y SIETE BOLÍVARES CON SETENTA Y OCHO CENTIMOS (Bs. 17.777.777,78), por concepto del capital adeudado del préstamo autenticado...

SEGUNDO: La cantidad de VEINTISÉIS MILLONES SEISCIENTOS SIETE MIL SETECIENTOS SETENTA Y SIETE BOLÍVARES CON SESENTA Y DOS CENTIMOS (Bs. 26.607.777,62),...”

De la precedente transcripción del petittum del libelo de la demanda se observa que la cuantía asciende a la cantidad de cuarenta y cuatro millones trescientos ochenta y cinco mil quinientos cincuenta y cinco bolívares con cuarenta céntimos (Bs. 44.385.555,40), lo que representa en este caso el interés principal del juicio.

Ahora bien, es pertinente acotar que los tribunales Bancarios con Competencia Nacional, según Resolución del extinto Consejo de la Judicatura N° 151, publicada en Gaceta Oficial 35.665 de fecha 6 de marzo de 1.995, son competentes para conocer de aquellos juicios cuya cuantía sean superiores a de cincuenta y cinco millones de bolívares (Bs. 55.000.000,00), lo que quiere decir que como la cuantía del presente juicio asciende a la cantidad de cuarenta y cuatro millones trescientos ochenta y cinco mil quinientos cincuenta y cinco bolívares con cuarenta céntimos (Bs. 44.385.555,40), el órgano jurisdiccional competente para resolver el asunto es el Juzgado Décimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas. Así se decide.

SCS 18-12-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-098, dec. Nº 108:

Es jurisprudencia de la casación que en el supuesto de acumulación subjetiva de pretensiones de varios trabajadores contra un mismo patrono, no se suman dichas pretensiones para obtener la cuantía de lo litigado.

Ello resulta de la aplicación analógica del artículo 33 del Código de Procedimiento Civil de acuerdo con el cual “Cuando una demanda contenga varios puntos, se sumará el valor de todos ellos para determinar el de la causa, si dependen del mismo título.”

Si ello es así, a pesar de tratarse del mismo demandante, con mayor razón no pueden sumarse pretensiones de diferentes actores, que se fundamentan en relaciones de trabajo y obligaciones derivadas de la jubilación, que son diferentes en cada caso; es decir, la relación de trabajo y la jubilación de un actor, que constituye el título de su pretensión, es diferente a la del otro.

Por otra parte, basta que alguna de las pretensiones exceda la suma de Bs. 3.000.000,oo para que sea admisible el recurso de casación interpuesto por cualquiera de las partes, incluso por un trabajador cuya pretensión no exceda dicho monto. En otras palabras, la existencia de cuantía en la pretensión de uno de los trabajadores abre el acceso a la casación para todas las partes involucradas, que resulten agraviadas con la decisión.

SC 16-7-01

Ponencia del Magistrado Carmen Zuleta de Merchán. Exp. Nº 01-1286, dec. Nº 1.238:

De allí que, a propósito de determinar la cuantía de la reconvención, se debe tomar en cuenta la norma contenida en el artículo 33 del Código de Procedimiento Civil, aplicable a los procesos contenciosos administrativos por remisión expresa del artículo 88 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, por lo cual, visto que en el petitorio segundo de la reconvención se solicita que se inste al Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía a devolver los locales ocupados junto con los fondos de comercio que operan en ellos, que en conjunto fue estimado por la parte reconviniente en la suma de veinte millones de bolívares (Bs. 20.000.000,oo), visto además que en el petitorio tercero solicitan el pago de la suma de Tres Millones de Bolívares (Bs. 3.000.000,oo), por concepto de lucro cesante; y siendo que en el petitorio cuarto solicitan el pago de los intereses de mora de los saldos reclamados a razón del uno por ciento (1%) mensual, y que en su criterio los vencidos ascienden a Doscientos Diez Mil Bolívares (Bs. 210.000,00), esta Sala concluye que el valor de la reconvención supera con creces el quantum dispuesto en el artículo 42, numeral 15 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia.

En consecuencia, tratándose en el caso de autos de una reconvención por cumplimiento de contrato ejercida contra el Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía, cuya cuantía es superior a los Cinco Millones de Bolívares (Bs. 5.000.000,00), como anteriormente se determinó, de conformidad con lo previsto en el artículo 42, numeral 6 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, en concordancia con el artículo 50 del Código de Procedimiento Civil, la competencia para su conocimiento y decisión corresponde a la Sala Político Administrativa de este Tribunal Supremo de Justicia. Así se decide.

Artículo 34

Cuando varias personas demanden de una o más, en un mismo juicio, el pago de la parte que las demandantes tengan en un mismo crédito, el valor de la causa se determinará por la suma total de las partes reclamadas.

Artículo 35

Si se demandaren prestaciones alimentarias periódicas, el valor de la demanda se determinará por el monto de las prestaciones reclamadas; pero si la obligación estuviere discutida, su determinación se hará por la suma de dos anualidades

Cuando se demande el pago de una renta de cualquier denominación que sea, el valor se determinará acumulando las anualidades reclamadas, pero si el título estuviere discutido, el valor se determinará acumulando diez anualidades. Esta regla se aplica también para determinar el valor de las causas relativas a prestaciones enfitéuticas.

Artículo 36

En las demandas sobre validez o continuación de un arrendamiento, el valor se determinará acumulando las pensiones sobre las cuales se litigue y sus accesorios. Si el contrato fuere por tiempo indeterminado, el valor se determinará acumulando las pensiones o cánones de un año.

SCC 31-5-02

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº , dec. Nº :

Al respecto, observa la Sala que la parte demandada en la oportunidad de presentar informes ante el tribunal de primera instancia, consignó el contrato de arrendamiento celebrado en fecha 20 de febrero de 1992, entre las ciudadanas CARMEN G. BOADA y MARIA TERESA COLOMINI, sobre un apartamento identificado con el Nº 7-A, ubicado en la séptima planta de las Residencias Panamá, Conjunto Centro Residencial Libertador, situado con frente a la avenida Libertador de esta ciudad de Caracas, cuya nulidad fue demandada por el ciudadano NESTOR JESÚS MORALES VELÁSQUEZ, exconyuge de la ciudadana Carmen G. Boada, el cual comenzó a regir entre las partes, conforme lo estipula la cláusula tercera del instrumento, el 1º de marzo de 1992, siendo demandada su nulidad en fecha 3 de noviembre de 1992, es decir, ocho (8) meses después de suscrito. Por consiguiente, la Sala al igual que el impugnante, considera que de conformidad con el artículo 36 del Código de procedimiento Civil, en modo alguno, la demanda debió estimarse en un monto superior al de doscientos cuarenta mil bolívares (Bs. 240.000,00), tomando en consideración que el referido contrato fue celebrado a término fijo con una duración estipulada de doce (12) meses, tal como consta en la cláusula tercera del referido instrumento (folio 25 de la tercera pieza del expediente), traído a los autos, como se señaló anteriormente, por la parte demandada quien cuestionó por excesiva la estimación de la demanda realizada por el actor.

Asimismo, cabe observar que al proponerse reconvención en el acto de contestación de la demanda, en modo alguno, la determinación de la cuantía de dicha demanda podrá realizarse adicionando al valor estimado de ésta el monto estimado de la reconvención, debiendo en todo caso, considerarse la cifra más elevada de las mismas para determinar si el recurso anunciado cumple con el requisito de la cuantía, que en el presente caso tampoco fue satisfecho por esta vía, pues la cuantía de la reconvención propuesta fue estimada en la suma de cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,oo), cantidad que no supera la mínima exigida a tal fin por el Decreto Presidencial Nº 1.029.

SCC 8-12-00

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº  00-941, dec. Nº 201:

En el caso bajo análisis, se demanda la resolución de un contrato de arrendamiento a tiempo determinado por la falta de pago de los cánones mensuales a su vencimiento. Por tanto, la regla aplicable para la determinación del interés principal del juicio, es la prevista en el artículo 36 del Código de Procedimiento Civil, que establece que “En las demandas sobre validez o continuación de un arrendamiento, el valor se determinará acumulando las pensiones sobre las cuales se litigue y sus accesorios...”.

Ahora bien, no le es permitido al demandante desaplicar caprichosamente, la regla prevista para la estimación del interés principal del juicio en los casos de demandas que versen sobre la validez o continuación de un contrato de arrendamiento. Cabe destacar que del libelo de la demanda se desprende que el actor la estimó en la cantidad de cien mil bolívares (Bs. 1000.000,oo), monto concurrente con el pago de un canon de arrendamiento, aunque a su vez señala que la arrendataria incumplió dos mensualidades (la del 15 de marzo y la del 15 de abril, ambos de 1999).

En aplicación del artículo 36 del Código de Procedimiento Civil y visto que se determinó que la duración del contrato de arrendamiento era de un año fijo, hasta el 15 de agosto de 1999, el interés principal del juicio deberá ser estimado por los cánones insolutos hasta su vencimiento; es decir, desde el 15 de marzo hasta el 15 de agosto de 1999, que sumados asciende a la cantidad de Bs. 600.000,oo.

22-06-94

Ponente DR. Alirio Abreu Burelli. BELEN NUÑEZ DE CACERES vs. NICOLA PALUMBO DI CARLOS (P.T.)

"La jurisprudencia ha precisado que en los casos de contrato de arrendamiento, ya sea a tiempo determinado o indeterminado, sin demanda de pago de los cánones insolutos, el valor de la demanda corresponde a la estimación hecha por el actor en el libelo, de conformidad con la fórmula legal consagrada en el artículo 36 del Código de Procedimiento Civil."

SCC 11-5-00

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº  00-065, dec. Nº 104:

La norma antes transcrita comprende dos supuestos, a saber: a) la validez o nulidad; y b) la resolución del contrato de arrendamiento. En esta última hipótesis, la cuantía debe determinarse por las pensiones no vencidas hasta la fecha de terminación del contrato de arrendamiento y las vencidas si fuese pedido su pago; y en el caso de que dicho contrato sea a tiempo indeterminado, por la suma de las pensiones correspondientes a un año. (Vid. Sent. de fecha 12 de agosto de 1993, Caso: Henríquez Ledezma c/ José Ríos Rey y otros; y Sent. de fecha 29 de septiembre de 1999, Caso: Inversiones Ibepro, S.R.L. contra Jeannette Maritza de Andrade Reyes).

En el caso concreto, se trata de una demanda por resolución de contrato de arrendamiento a tiempo determinado celebrado el 7 de marzo de 1988 por el lapso de doce meses, prorrogable por períodos iguales, en la cual el arrendador pretende la resolución y el pago de las mensualidades insolutas, correspondientes a los meses de diciembre de 1994 y enero de 1995, cada una por la cantidad de ochocientos veintinueve bolívares con cuarenta y cinco céntimos (Bs. 829,45); febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1995, enero, febrero, marzo, abril, mayo y junio de 1996, cada uno por la cantidad de doce mil cuatrocientos cuarenta y un bolívares con sesenta céntimos (Bs.12.441,60); julio, agosto, septiembre de 1996, cada uno por la cantidad de cuarenta mil ochocientos veintinueve bolívares con cincuenta céntimos (Bs. 40.829,50).

En consecuencia, la cuantía de la demanda intentada comprende la suma de las mensualidades vencidas –señaladas supra- y de aquellas por vencer hasta el 7 de marzo de 1997, que corresponde a los meses de octubre, noviembre, diciembre de 1996, enero, febrero y marzo de 1997, cada uno por la cantidad de cuarenta mil ochocientos veintinueve bolívares con cincuenta céntimos (Bs. 40.829,50), fecha en la cual terminaría el contrato de arrendamiento, lo cual suma un total de 28 mensualidades que ascienden a la cantidad de quinientos ochenta mil seiscientos treinta y un bolívares con sesenta céntimos (Bs. 580.631,60).

Ahora bien, observa esta Sala que la parte actora estimó la demanda en la cantidad de trescientos treinta y cinco mil seiscientos cincuenta y cuatro bolívares con sesenta céntimos (Bs. 335.654, 60), la cual fue calculada con base en las mensualidades insolutas, sin tomar en cuenta las mensualidades que faltarían para la terminación del contrato.

SCC 13-4-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 00-001, dec. Nº 77:

Al respecto, la Sala de Casación Civil, en sentencia de 29 de septiembre de 1999, (Inversiones Ibepro, S.R.L. contra Jeannette Maritza de Andrade Reyes) –que hoy se reitera- estableció:

“Tal disposición comprende los supuestos de: a) validez o nulidad; y, b) resolución del contrato de arrendamiento. En esta última hipótesis, la cuantía debe determinarse por las pensiones no vencidas hasta la fecha de terminación del contrato de arrendamiento y las vencidas si fuese pedido su pago; y en el caso de que dicho contrato sea a tiempo indeterminado, por la suma de las pensiones correspondientes a un (1) año. (Vid. Sent. De fecha 12 de agosto de 1993, Caso: Henríquez Ledezma c/ José Ríos Rey y otros).

En aplicación de las precedentes consideraciones en el caso concreto, la Sala observa que en el libelo de demanda fue solicitada la resolución del contrato de arrendamiento a tiempo determinado, así como el pago de dos mensualidades insolutas, correspondientes a los meses de septiembre y octubre, cada una por la cantidad de trece mil quinientos cuarenta y tres bolívares con setenta y cinco céntimos (Bs. 13.543,75). Dicho contrato de arrendamiento fue celebrado en fecha 15 de julio de 1996, por un lapso de un (1) año, prorrogable por períodos iguales.

En consecuencia, la cuantía comprende la suma de las mensualidades vencidas y aquellas por vencer hasta el 15 de julio de 1997, fecha de terminación del contrato de arrendamiento, lo que suma un total de once mensualidades correspondientes a los meses de septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio y julio, cada una por el monto de trece mil quinientos cuarenta y tres bolívares con setenta y cinco céntimos (Bs. 13.543,75), lo cual asciende a la cantidad de ciento cuarenta y ocho mil novecientos ochenta y un bolívares con veinticinco céntimos (Bs. 148.981,25).

En el presente asunto, lo que se demanda es el cumplimiento de un contrato de arrendamiento a tiempo determinado por vencimiento del término, razón por la cual no existen pensiones en litigio ni accesorios. En este punto, cabe señalar la atinada opinión del Dr. Humberto Cuenca, en su obra “Derecho Procesal Civil”:

“En los contratos a tiempo determinado es necesario distinguir: si se reclaman determinadas pensiones, éstas determinan la cuantía; si se alega la nulidad, el valor se determina por la totalidad de las pensiones durante todo el tiempo del contrato, y si se ataca la continuación del contrato, se suman las pensiones que falten por vencerse.

Cuando el artículo 72 se refiere a los “accesorios” debe entenderse por éstos los daños y perjuicios, intereses vencidos, gastos de cobranza etc., todos los cuales se acumularán a las pensiones sobre que se litigue, siempre que se trate de contratos a tiempo determinado”.

En el caso sub iudice, no se demanda la resolución del contrato de arrendamiento por falta de pago de los cánones, sino el cumplimiento del contrato por vencimiento del término. Esto significa que no existen pensiones insolutas, ni accesorios que demandar, pues –como se indicó- no se demandó indemnización por daños y perjuicios. Es decir, los parámetros para la determinación de la cuantía especificados en el transcrito artículo 36 del Código de Procedimiento Civil, no son aplicables al caso concreto.

La Sala considera necesario unificar el criterio aplicable para la determinación de la cuantía en el supuesto de demanda de contratos de arrendamiento. En este sentido, se establece lo siguiente: a) Si se trata de demandas por resolución de contratos de arrendamiento por pensiones insolutas, se aplicará el criterio transcrito precedentemente, contenido en la decisión de la Sala de fecha 29 de septiembre de 1999; b) Si se trata de demandas de cumplimiento de contrato de arrendamiento, sean éstos a tiempo determinado o indeterminado, donde no se demanden el pago de pensiones insolutas ni accesorios, como en el caso de autos, el valor de la pretensión estará determinado por la estimación efectuada por el actor en el libelo de la demanda, siempre que la misma no haya sido rechazada por el demandado, tal como lo establece el artículo 38 del citado Código de Procedimiento Civil, que prevé

“El demandado podrá rechazar dicha estimación cuando la considere insuficiente o exagerada, formulando al efecto su contradicción al contestar la demanda. El Juez decidirá sobre la estimación en capítulo previo en la sentencia definitiva.”

Al respecto, la Sala de Casación Civil, en sentencia de 5 de agosto de 1997, estableció lo siguiente:

“Por consiguiente y en aplicación a lo antes expuesto en lo sucesivo se podrán observar los siguientes supuestos:

a) Si el actor no estima la demanda siendo apreciable en dinero, él debe cargar con las consecuencias de su falta, quedando sin estimación la demanda.

b) Si el demandado no rechaza la estimación en la oportunidad de la contestación, la estimación del actor será la cuantía definitiva del juicio.

c) Si el demandado contradice pura y simplemente la estimación del actor sin precisar si lo hace por insuficiente o exagerada, se tendrá como no hecha oposición alguna, en razón de que el Código limita esa oposición y obliga al demandado a alegar un hecho nuevo que debe probar, como es que sea reducida o exagerada la estimación efectuada, pudiendo proponer una nueva cuantía. Alegatos que debe probar so pena de quedar definitiva la estimación hecha por el actor

d) La Sala puede establecer definitivamente la cuantía únicamente del análisis de los elementos de cálculo contenidos en el propio libelo de la demanda”.

El anterior criterio ha sido pacífico y reiterado tal como aparece de sentencia de la Sala de 24 de septiembre de 1998, (María Pernía Rondón y otras contra Inversiones Fecosa, C.A. y otras), que en su parte pertinente expresa:

“Es decir, se limita la facultad del demandado a alegar un nuevo hecho, que la cuantía es reducida o exagerada y los motivos que lo inducen a tal afirmación; pudiendo, si lo considera necesario, sostener una nueva cuantía. No pareciera posible, en interpretación del artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, que el demandado pueda contradecir la estimación pura y simplemente por fuerza debe agregar el elemento exigido como es lo reducido o exagerado de la estimación, en aplicación a lo dispuesto textualmente que “el demandado podrá rechazar la estimación cuando la considere insuficiente o exagerada.

Por lo tanto, el demandado al contradecir la estimación debe necesariamente alegar un hecho nuevo, el cual igualmente debe probar en juicio, no siendo posible el rechazo puro y simple por no estar contemplado en el supuesto de hecho de la misma”.

SCC 19-7-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp.   00-116, dec. Nº 144:

Esa pretensión fue estimada en la cantidad de cuatro mil bolívares (Bs. 4.000,00), y rechazada por el demandado por insuficiente, el juzgado superior en punto previo, se pronunció sobre este alegato y declaró, con base en el artículo 36 del Código de Procedimiento Civil, que debían acumularse las pensiones de arrendamiento de un (1) año para determinar el interés principal del juicio. Y como el canon de arrendamiento del inmueble objeto del contrato fue fijado por dicho Juzgado con base en la resolución de la Dirección de Inquilinato del Ministerio de Fomento, en la cantidad de cien mil setecientos cincuenta bolívares (Bs. 100.750,00) mensuales, es criterio de la Sala que el recurso de casación es inadmisible, pues dicho interés principal alcanza la suma de Un millón doscientos nueve mil bolívares (Bs. 1.209.000,00), cantidad inferior a la exigida en el artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el Decreto Nº 1.029, vigente desde el 22 de abril de 1996, dictado por el Presidente de la República, que establece que en los juicios civiles, mercantiles y los referidos a laudos arbitrales, es admisible el recurso de casación, siempre que el interés principal del juicio exceda de cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,oo).

Artículo 37

En los casos de los dos artículos anteriores, o en otros semejantes, si la prestación debe hacerse en especie, su valor se estimará por los precios corrientes en el mercado.

Artículo 38

Cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero, el demandante la estimará.

El demandado podrá rechazar dicha estimación cuando la considere insuficiente o exagerada, formulando al efecto su contradicción al contestar la demanda. El Juez decidirá sobre la estimación en capítulo previo a la sentencia definitiva.

Cuando por virtud de la determinación que haga el Juez en la sentencia, la causa resulte por su cuantía de la competencia de un Tribunal distinto, será éste quien resolverá sobre el fondo de la demanda, y no será motivo de reposición la incompetencia sobrevenida del Juez ante quien se propuso la demanda originalmente.

SCC 31-3-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp.   99-926, dec. Nº 86:

En consecuencia, en razón de que la cuantía que fue estimada por el actor del juicio principal en la suma de dos millones cuatrocientos mil bolívares (Bs. 2.400.000,00), sin que se hubiese impugnado por el demandado ni se hubiera presentado alguna de las excepciones del artículo 50 del Código de Procedimiento Civil, resulta inadmisible el recurso de casación propuesto por el tercero contra la decisión de la Instancia Superior. Por tanto, a partir de la fecha de publicación del presente fallo, la cuantía que se ha de tomar en consideración para la admisión del recurso de casación en todos los casos de intervención voluntaria de terceros, ha de ser la establecida en el juicio principal, de acuerdo con la doctrina expuesta en este fallo. Así se decide.

Auto de la Sala de Casación Civil, del 21 de mayo de 1998, con ponencia del Magistrado José Luis Bonnemaison W., en el juicio de Ena Lares de Poggi contra Epson de Venezuela, C.A, en el expediente Nº 98-014, dec. Nº 165.

La cuantía necesaria para recurrir en casación en los juicios de Invalidación.

El principio de la perpetuatio iurisdictionis.

La obligación del actor de estimar la demanda.

Constante y pacífica es la doctrina que la Corte ha establecido respecto de la cuantía que debe prevalecer en los procesos de invalidación, a los fines de la admisibilidad del recurso de casación. Al efecto, en sentencia del 23 de marzo de 1992, se expresó lo siguiente:

... En los procesos de invalidación es la cuantía del juicio que se trata de invalidar la que deberá tenerse en cuenta a los efectos de la admisibilidad del recurso de casación y no la estimación que se haya hecho en la propia demanda de invalidación, porque si los efectos de la sentencia dictada en la invalidación se producen inexorablemente en el juicio invalidable, la conexión entre uno y otro es innegable, lo que lleva a concluir que la cuantía del juicio principal determinará la del de invalidación, a los efectos de la admisibilidad del recurso de casación".

El anterior criterio se encuentra reiterado en diversos fallos de esta Sala, entre ellos, el dictado el 18 de junio de 1997, en estos términos.

"Conforme a la doctrina de la Sala debe constar la cuantía del asunto en el propio libelo de la demanda a los fines de poder decidir acerca de la admisibilidad del recurso de casación. En los juicios de invalidación, como admitir o no el recurso, es aquélla que conste en el juicio donde se haya dictado la decisión cuya invalidación se solicita".

Ahora bien, de acuerdo con el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, "la jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda y no tienen efecto respecto de ellas los cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa". Esta norma instaura el principio de la Perpetuatio lurisdictionis, en el que reside la determinación de la competencia por la cuantía y, asimismo, la exigencia de que la cuantía inherente al juicio donde se profirió la sentencia que se pretende recurrir en casación, debe fijarse sobre la base exclusiva del valor económico de la demanda expresado en el respectivo libelo. Esto significa que la determinación de la cuantía, no está expuesta a la fluctuación de los conceptos patrimoniales que se causen en el proceso, aunque tales conceptos sean objeto de condena en la sentencia. Tal posición debe mantenerse irrevocablemente, puesto que admitir una proposición contraria, conduciría a la insostenible situación de que las sentencias absolutorias de las pretensiones patrimoniales deducidas en el libelo, quedarían por esa sola circunstancia excluidas del control casacional.

El artículo 38 del Código de Procedimiento Civil establece la carga para el demandante, de estimar el valor de la cosa demandada que no conste, pero esa apreciable en dinero. Y el artículo 39 ibidem expresa que se considerarán apreciables en dinero todas las demandas, salvo las relativas al estado y capacidad de las personas. La estimación hecha por el actor podrá ser rechazada por la parte demandada, cuando la considere insuficiente o exagerada, formulando su contradicción al contestar la demanda, según lo previene el precitado artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, en su parte final.

Sobre los particulares anteriores, la doctrina de la Sala, fijada en sentencia del 5 de agosto de 1997, en lo pertinente expresa:

“... a) En el Código vigente, al igual que en el derogado, el actor le asiste la obligación y facultad de estimar su demanda, a excepción de las referidas a estado y capacidad, por lo que si el actor no estima siendo apreciable en dinero, él debe cargar con las consecuencias de su falta, quedando, por consiguiente, sin estimación la demanda. Pero en este caso el demandado, ante la falta de la parte actora de cumplir con dicha obligación puede estimar entonces la demanda".

"b) Si el actor estima la demanda pero el demandado no rechaza en su oportunidad la estimación hecha, ello equivale a una aceptación tácita y no podrá impugnarla en otra oportunidad por lo que la estimación del actor será la definitiva del juicio...".

En síntesis de lo expuesto sobre la cuantía, la misma sentencia establece:

"Por consiguiente y en aplicación a lo antes expuestos en lo sucesivo se podrán observar los siguientes supuestos":

"a) Si el actor no estima la demanda siendo apreciable en dinero, él debe cargar con las consecuencias de su falta, quedando sin estimación la demanda".

"b) Si el demandado no rechaza la estimación en la oportunidad de la contestación, la estimación del actor será la cuantía definitiva del juicio".

“c) Si el demandado contradice pura y simplemente la estimación del actor sin precisar si lo hace por insuficiente o exagerada, se tendrá como no hecha oposición alguna, en razón de que el Código limita esa oposición y obliga al demandado a alegar un hecho nuevo que debe probar, como es que sea reducida o exagerada la estimación efectuada, pudiendo proponer una nueva cuantía. Alegatos que debe probar so pena de quedar definitiva la estimación hecha por el actor.

"d) La Sala puede establecer definitivamente la cuantía únicamente del análisis de los elementos de cálculo contenidos en el propio libelo de la demanda".

5-8-97:

Ponencia del Magistrado Aníbal Rueda. (Zadur Elías Bali vs. Italo González Russo. Nº 276. Exp. 97-189):

a) En el código vigente, al igual que en el derogado, al actor le asiste la obligación y facultad de estimar su demanda, a excepción de las referidas a estado y capacidad, por lo que si el actor no estima siendo apreciable en dinero, él debe cargar con las consecuencias de su falta, quedando, por consiguiente, sin estimación la demanda. Pero en este caso el demandado, ante la falta de la parte actora de cumplir con dicha obligación puede estimar entonces la demanda.

b) Si el actor estima la demanda pero el demandado no rechaza en su oportunidad la estimación hecha, ello equivale a una aceptación tácita y no podrá impugnarla en otra oportunidad por lo que la estimación de¡ actor será la definitiva del juicio.

En los dos supuestos analizados supra en nada se altera la doctrina hasta ahora imperante.

e) Si el actor estima la demanda y el demandado contradice pura y simplemente.

En este supuesto la Sala se rigió por el principio general que establece que la carga de la prueba incumbe a quien alega un hecho, no al que lo niega, por lo tanto, el actor debe probar su afirmación.

En consecuencia, si el actor no prueba debe declararse que no existe ninguna estimación.

Con respecto a esta afirmación la Sala revisa la veracidad de lo expuesto y observa que el artículo 38 es categórico al indicar que el demandado puede rechazar la estimación cuando la considere insuficiente o exagerada.

Es decir, se limita la facultad del demandado a alegar un nuevo hecho, que la cuantía es reducida o exagerada y los motivos que lo inducen a tal afirmación; pudiendo, si lo considera necesario, sostener una nueva cuantía.

No pareciera posible, en interpretación del artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, que el demandado pueda contradecir la estimación pura y simplemente, por fuerza debe agregar el elemento exigido como es lo reducido o exagerado de la estimación, en aplicación a lo dispuesto textualmente que "el demandado podrá rechazar la estimación cuando la considere insuficiente o exagerada".

Por lo tanto, el demandado al contradecir la estimación debe necesariamente alegar un hecho nuevo, el cual igualmente debe probar en juicio, no siendo posible el rechazo puro y simple por no estar contemplado en el supuesto de hecho de la misma.

Así, si nada prueba el demandado, en este único supuesto, queda firme la estimación hecha por el actor.

d) Por último, si fuere el caso, la Sala puede establecer definitivamente la cuantía únicamente del análisis de los elementos de cálculo contenidos en el propio libelo de la demanda (ver sentencia de recurso de hecho 87-144 caso Agropecuaria Industrial Mata de Bárbara C.A., de fecha 20 de enero de 1988).

Por consiguiente y en aplicación a lo antes expuesto en lo sucesivo se podrán observar los siguientes supuestos:

a) Si el actor no estima la demanda siendo apreciable en dinero, él debe cargar con las consecuencias de su falta, quedando sin estimación la demanda.

b) Si el demandado no rechaza la estimación en la oportunidad de la contestación, la estimación de actor será la cuantía definitiva del juicio.

e) Si el demandado contradice pura y simplemente la estimación del actor sin precisar si lo hace por insuficiente o exagerada, se tendrá como no hecha oposición alguna, en razón de que el código limita esa oposición y obliga al demandado a alegar un hecho nuevo que debe probar, como es que sea reducida o exagerada la estimación efectuada, pudiendo proponer una nueva cuantía. Alegatos que debe probar so pena de quedar definitiva la estimación hecha por el actor.

d) La Sala puede establecer definitivamente la cuantía únicamente del análisis de los elementos de cálculo contenidos en el propio libelo de la demanda.

23-02-94:

Ponencia del Magistrado Alirio Abreu Burelli. INVERSIONES MONACO S.A. vs CRISTINA GONZALEZ MARRERO

"De acuerdo al artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, rechazada la estimación de la demanda, el Juez decidirá al respecto en capítulo previo en la sentencia definitiva.

Dicha decisión debe ser expresa, positiva y precisa, por mandato del artículo 243, ordinal 5°, del mismo Código, por lo cual no se puede considerar que la falta de pronunciamiento debe entenderse como confirmatoria de la decisión de primera instancia sobre la cuantía.

Al no resolver el Sentenciador sobre el aspecto en cuestión, infringió el artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, al no atenerse a lo alegado en autos, y el artículo 243, ordinal 5°, del mismo Código, al no pronunciar una decisión expresa, positiva y precisa, con arreglo a la pretensión deducida y a las excepciones o defensas opuestas, lo cual conduce a la nulidad de la sentencia, por disposición del artículo 244 ejusdem.

06-04-94.

Ponencia del Magistrado Alirio Abreu Burelli. INVERSIONES CASANOVA S.A. vs. DREDDA MARCANO DE LARES Y OTRA

"De acuerdo con el artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero, el demandante la estimará.

En el caso examinado se trata de una querella interdictal restitutoria, en la cual se discute la posesión del inmueble, no la propiedad; por tanto, el valor de compra del terreno, el cual por lo demás no consta del libelo, no representa la cuantía de la demanda.

Al no cumplir el demandante con la carga de señalar la cuantía, y no haber objetado tal omisión el demandado, no queda establecida cuantía alguna.

Por disposición del artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, puede proponerse el recurso de casación contra la sentencia de última instancia que ponga fin a un juicio especial contencioso, como el presente, pero para la admisibilidad del recurso debió haberse estimado una cuantía superior a los doscientos cincuenta mil bolívares, en el propio libelo de demanda o querella interdictal. Al no haberse estimado el valor de la demanda, el recurso interpuesto resulta inadmisible.

22-06-94:

(AUTO) Ponencia del Magistrado ANTONIO SOTILLO ARREAZA vs. HÉCTOR MIGUEL GRISANTI LUCIANI Y OTROS vs. ADELINA GALELLO. (P.T.)

"El precepto legal que regula la estimación de la demanda que no conste, pero sea apreciable en dinero, es el artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, el cual dice:

"Cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero, el demandante la estimará".

"El demandado podrá rechazar dicha estimación cuando la considere insuficiente o exagerada, formulando al efecto su contradicción al contestar la demanda. El Juez decidirá sobre la estimación en capítulo previo en la sentencia definitiva"

"Cuando por virtud de la determinación que haga el Juez en la sentencia, la causa resulte por su cuantía de l competencia de un Tribunal distinto, será éste quien resolverá sobre el fondo de la demanda, y no será motivo de reposición la incompetencia sobrevenida del Juez ante quien se propuso la demanda originalmente".

Dicha disposición legal es complementada por el artículo 39 del mismo Código, el cual establece:

"A los efectos del artículo anterior, se consideran apreciables en dinero todas las demandas, salvo las que tienen por objeto el estado y la capacidad de las personas."

En razón de la importancia que la normativa procesal le atribuye a la estimación de la demanda (o reconvención) apreciable en dinero cuyo valor no conste, que el indicado artículo 38 ha consagrado la posibilidad legal de que el demandado rechace la estimación formulada por el actor, cuando la considere insuficiente o exagerada. Tal rechazo o contradicción debe hacerse en el escrito de contestación de la demanda (o reconvención), y deberá el Juzgador resolver el punto sobre la estimación, en capítulo previo en la sentencia definitiva.

De acuerdo con la doctrina en auto de esta Sala, de fecha 07 de marzo de 1985, reiterada en múltiples oportunidades, cuando el actor (o reconviniente) estima el valor de su acción o reconvención, y el demandado o reconvenido no objeta dicha estimación, ésta queda definitivamente firme y es la que determina el interés principal del juicio."

27-07-94:

Ponencia del Magistrado Alirio Abreu Burelli. MOAR CONSTRUCTORA C.A. vs. INVERSIONES 71.282, C.A.

"El Código de Procedimiento Civil vigente, en su artículo 38, establece:

"Cuando el valor de la cosa demandada no conste pero sea apreciable en dinero, el demandante la estimará.

El demandado podrá rechazar dicha estimación cuando la considere insuficiente o exagerada, formulando al efecto su contradicción al contestar la demanda. El Juez decidirá sobre la estimación en capítulo previo en la sentencia definitiva.

Cuando por virtud de la determinación que haga el Juez en la sentencia, la causa resulte por su cuantía de la competencia de un Tribunal distinto, será éste quien resolverá sobre el fondo de la demanda, y no será motivo de reposición la incompetencia sobrevenida del Juez ante quien se propuso la demanda originalmente."

Planteada la controversia sobre la estimación de la demanda, está obligado el Juez, de acuerdo a la disposición transcrita y al artículo 243 ordinal 5°, del Código de Procedimiento Civil, a darle solución expresa, positiva y precisa a la defensa procesal interpuesta, que consiste en el rechazo, por exagerada, de la cuantía estimada por el actor.

Esta Sala ha considerado que si el demandado no propone una nueva cuantía, corresponde al actor la carga de probar la veracidad de lo afirmado por él al respecto, sin embargo, de acuerdo a la disposición transcrita, son los jueces de instancia quienes deben determinar, con fundamento en las pruebas aportadas, cuál es la cuantía de la demanda, sin que puedan omitir tal decisión.

En caso de omisión de pronunciamiento sobre la cuantía, podrá el afectado interponer recurso de casación, pero deberá sustentarlo como lo hace el recurrente en dicha omisión, pues de lo contrario, resultará inadmisible el recurso, por no existir una determinación judicial que permita a esta Sala establecer si el interés principal excede los doscientos cincuenta mil bolívares, requisito de admisibilidad conforme al artículo 312 del Código de Procedimiento Civil.

En el caso bajo examen, el sentenciador de Alzada omitió pronunciarse sobre la cuantía, por lo cual no se atuvo a lo alegado en autos, tal como debió hacerlo por mandato del artículo 12 del mismo Código, por lo cual la sentencia no contiene decisión expresa positiva y precisa, con arreglo a la defensa procesal interpuesta, en infracción del ordinal 5° del artículo 243 ejusdem."

Artículo 39

A los efectos del artículo anterior, se consideran apreciables en dinero todas las demandas, salvo las que tienen por objeto el estado y la capacidad de las personas.

SCS 29-6-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº 99-401, dec. Nº 217:

Dispone le artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, que cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero, el demandante la estimará. Por su parte el demandado podrá rechazar dicha estimación cuando la considere insuficiente o exagerada, formulando al efecto su contradicción al contestar la demanda. El Juez decidirá sobre la estimación en capítulo previo en la sentencia definitiva.

Además, establece el artículo 39 del mismo Código, que a los efectos del artículo anterior, se consideran apreciables en dinero todas las demandas, salvo las que tienen por objeto el estado y la capacidad de las personas.

En el caso concreto, el Tribunal Superior declaró con lugar la demanda y no dijo nada sobre la estimación de la inquisición de paternidad realizada por la actora, porque, en primer lugar, ello era innecesario toda vez que en conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 antes indicado, no se deben estimar las demandas que tengan por objeto el estado y la capacidad de las personas, y, en segundo lugar, en los juicios de establecimiento de filiación, la competencia se atribuye por la materia, en conformidad con lo dispuesto en el artículo 231 del Código Civil, en concordancia con el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil y el Tribunal de la causa era el competente para conocer de la demanda, razón por la cual esta Sala considera que la estimación realizada es sencillamente inocua y no produce efecto legal alguno, y así se declara.

La indefensión supone la indebida limitación por acto del juez de los medios y recursos que la ley pone al alcance de las partes para hacer valer sus derechos, y claramente se observa, que en el caso de autos no hay indefensión, porque el juez no cercenó ni limitó en forma alguna las oportunidades que tenía la parte demandada para hacer valer sus derechos y sobre la estimación realizada, ya declaró la Sala que la misma no surte ningún efecto legal, porque no se puede estimar el valor de una pretensión relativa al estado y capacidad de una persona y por ello el artículo 39 del Código de Procedimiento Civil no lo permite.

SCS 31-5-01

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº  01-209, dec. Nº 28:

En este sentido, tratándose la presente demanda de una acción mero declarativa, es necesario mencionar lo que al respecto señala la Sala en sentencia del 08 de marzo de 2001, en cuanto a lo que por las mismas se entiende:

“...,consisten en la activación de la función jurisdiccional del Estado en la búsqueda de un pronunciamiento de ley que permita despejar la duda o incertidumbre acerca de si se está en presencia o no, de una relación jurídica determinada o de un derecho.”

Así pues, tratándose de una demanda que pretende despejar la duda de la existencia o no de una relación laboral, es necesario hacer mención al artículo 39 del Código de Procedimiento Civil, en cuanto a la estimación en dinero de las demandas, que a tal efecto señala:

“Artículo 39:...se consideran apreciables en dinero todas las demandas salvo las que tienen por objeto el estado y capacidad de las personas.”

A tal efecto, la Sala considera necesario hacer referencia a la jurisprudencia pacífica y reiterada de este Alto Tribunal, referente al requisito de la cuantía en cuanto a las acciones mero declarativas, en auto de la Sala de Casación Civil del 20 de noviembre de 1997, con ponencia del Magistrado Dr. Aníbal Rueda, en el juicio de Sindicato de Trabajadores Petroleros autónomo Maturín del Estado Monagas (S.T. Petromem) contra Federación de Trabajadores Petroleros Químicos y sus Similares de Venezuela (Fedepetrol) que señala lo que a continuación se transcribe:

“...,es necesario que las acciones merodeclarativas, como la que se examina y que no eran apreciables en dinero, aun cuando la doctrina de la Sala les concediera el recurso extraordinario por considerar que para ellas no era indispensable el requisito de la cuantía para la admisibilidad del mismo, doctrina ésta que quedó modificada con sentencia de fecha 28 de septiembre de 1988, con ponencia de quien suscribe, y ratificada mediante sentencia de fecha 18 de septiembre de 1996, en la cual se expresa lo siguiente:

‘Que siendo las acciones de esta naturaleza las que dan lugar a una sentencia de las mismas denominaciones, que afirman la posibilidad de un interés en la mera declaración y su satisfacción en el proceso y no estando excluidas expresamente por el legislador patrio de las acciones estimables en dinero, ya que el artículo 39 del Código de Procedimiento Civil únicamente excluye de esta estimación a las que tengan por objeto el estado y la capacidad de las personas, la Sala debe concluir que el requisito de la cuantía del juicio, para la admisibilidad del recurso de casación, también debe cumplirse en las demandas que tengan por objeto declarar la existencia o no de un derecho de una situación jurídica o el verdadero alcance de una determinada relación jurídica, conocidas en la doctrina como las acciones mero declarativas...’

Este tipo de acciones, salvo las que se refieren al estado y capacidad de las personas, deben ser estimadas por el demandante, ya que están sometidas al régimen de estimación o rechazo señalado en el artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, que textualmente señala:

‘Cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero, el demandante la estimará.’...”

Así pues, la jurisprudencia anteriormente transcrita con respecto al requisito de la cuantía en las acciones mero declarativas, ha sido reiterada en distintas sentencias, a las que esta Sala de Casación Social se acoge, tales como la del auto de la Sala de Casación Civil, del 13 de agosto de 1998, de la cual hace mención el juzgador de alzada.

De conformidad con lo anteriormente mencionado, del estudio de las actas que conforman el expediente, constata la Sala, que no se desprende de autos que dentro de los medios idóneos para la determinación de la cuantía del juicio se encuentre la estimación económica de la presente demanda, por lo que siendo una demanda que no tiene por objeto el estado y la capacidad de las personas, y no cumpliendo con un requisito esencial para la admisibilidad del recurso de casación como lo es la cuantía mínima necesaria, esta Sala de Casación Social considera acertado el criterio del sentenciador de Alzada, por lo que declara que es improcedente el recurso de casación anunciado, y en consecuencia, sin lugar el recurso de hecho propuesto por el abogado de la parte demandada.

SCC 11-10-01

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  01-568, dec. Nº 86:

Sobre la estimación de las acciones mero declarativas, por no encontrarse excluidas de la exigencia prevista en el artículo 39 del Código de Procedimiento Civil, como requisito necesario para la determinación de la admisibilidad del recurso de casación, por auto Nº390 de fecha 20 de noviembre de 1997, expediente 97-378, caso Sindicato de trabajadores Petroleros Autónomos Maturín del estado Monagas contra Federación de Trabajadores Petroleros Químicos y sus Similares de Venezuela, la Sala de Casación Civil de la extinta Corte Suprema de Justicia, estableció:

“...Siendo ésta la situación, es necesario que las acciones merodeclarativas,(sic.) como la que se examina y que no eran apreciables en dinero, aun cuando la doctrina reiterada de la Sala les concediera el recurso extraordinario por considerar que para ellas no era indispensable el requisito de la cuantía para la admisibilidad del mismo, doctrina ésta que quedo modificada con sentencia de fecha 28 de septiembre de 1988, con ponencia de quien suscribe, y ratificada mediante sentencia de fecha 18 de septiembre de 1996, en la cual se expresa lo siguiente:

‘Que siendo las acciones de esta naturaleza las que dan lugar a la sentencia de las mismas denominaciones, que afirman la posibilidad de un interés en la mera declaración y su satisfacción en el proceso y no estando excluidos expresamente por el legislador patrio de las acciones estimables en dinero, ya que el artículo 39 del Código de Procedimiento Civil, únicamente excluye de esta. Estimación a las que tengan por objeto el estado y capacidad de las personas, la Sala, debe concluir el requisito de la cuantía del juicio, para la admisibilidad del recurso de casación, también deben cumplirse en las demandas que tengan por objeto declarar la existencia o no de un derecho de una jurídica o el verdadero alcance de una determinada relación jurídica, conocidas en la doctrina como las acciones merodeclarativas...(sic.)

Este tipo de acciones, salvo las que se refieren al estado y capacidad de las personas, deben ser estimadas por el demandante, ya que están sometidas al régimen de estimación o rechazo señalado en el artículo 38 del Código de Procedimiento Civil...’

SCC 31-3-00

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  00-54, dec. Nº 72:

El artículo 39 del Código de Procedimiento Civil, dispone que toda demanda es apreciable en dinero, salvo a las relativas al estado y capacidad de las personas, y en concordancia con dicha norma, el artículo 38 eiusdem, prevé que si el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero, el accionante debe estimar su pretensión.

En correspondencia con lo antes indicado, el artículo 30 del mismo texto legal establece que el valor de la causa para determinar la competencia, debe establecerse con base en la demanda, y según las reglas estatuidas en las disposiciones legales que van desde el 31 al 39, ambos inclusive de la Ley Adjetiva Civil. Acorde con lo dispuesto en aquella norma, la Sala ha establecido de forma pacífica y reiterada que la cuantía debe constar únicamente del escrito de demanda, y no de documentos anexos, o de cualquier otra acta del expediente (Vid. Sentencia de fecha 15 de marzo de 1995, caso: Vicente Golindano Padrón y otros, c/ José Ramón Golindano Padrón).

En este sentido, la Sala dejó sentado en decisión de fecha 7 de marzo de 1985, reiterada en fecha 1 de julio de 1999, (caso: Elizabeth Mary Cordero de Bocco y otra c/ Farid Djwrrayed Kahoati), lo siguiente:

“...Se abandona expresamente las jurisprudencias que hasta ahora habían prevalecido, en el sentido de fijar el interés principal del juicio tomando como elemento de cálculo factores contenidos en los documentos anexados a la demanda o querella; en los propios autos para evitar lesión a los principios que rigen la competencia en razón de la cuantía, y respecto de los interdictos, fijar el interés del juicio mediante el examen de la documentación acompañada para solicitar la protección posesoria. En lo sucesivo se reitera, la Sala tomará únicamente en consideración, para la estimación del interés principal del juicio, elementos de cálculos contenidos en el propio libelo de la demanda o querella interdictal”.

En aplicación de las normas citadas y del precedente jurisprudencial, la Sala observa que la pretensión de reivindicación es estimable en dinero, pues no se refiere al estado y capacidad de las personas. No obstante, el demandante no cumplió con la carga procesal que le impone el artículo 38 eiusdem, por cuanto, no estimó su pretensión. En consecuencia, la Sala considera que no está cumplido el requisito de la cuantía, para la admisión del recurso de casación. Por lo tanto, el recurso de hecho origen de la presente decisión, debe ser declarado sin lugar, como será establecido de forma expresa, positiva y precisa en el dispositivo del fallo. Así se decide.

SECCIÓN II.

De la competencia por el territorio

Artículo 40

Las demandas relativas a derechos personales y las relativas a derechos reales sobre bienes muebles se propondrán ante la autoridad judicial del lugar donde el demandado tenga su domicilio, o en defecto de éste su residencia. Si el demandado no tuviere ni domicilio ni residencia conocidos, la demanda se propondrá en cualquier lugar donde él se encuentre.

SCS 26-6-01

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  01-137, dec. Nº 63:

El artículo 290 eiusdem, establece la competencia en razón del territorio, a saber:

“La competencia geográfica de los Consejos de Protección y las Defensorías del Niño y del Adolescente se determina en el siguiente orden de prelación:

a) domicilio o residencia de la familia natural;

b) domicilio o residencia de la familia sustituta o domicilio de la entidad de atención donde el niño o adolescente se encuentre, según sea el caso;

c) lugar de ubicación del niño;

d) lugar de la situación, acción u omisión que ocasiona la apertura del procedimiento.” (Subrayado y negritas de la Sala.).

De esta manera, a pesar de la ausencia del Consejo de Protección, para el cumplimiento de las normas anteriormente transcritas, la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, entre sus disposiciones transitorias y finales, establece expresamente en el artículo 676, que: “Mientras se constituyan los respectivos Consejos de Protección: a) sus funciones serán asumidas por el Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente...”

Por tanto, los tribunales con dicha competencia, se encargarán temporalmente de tramitar el procedimiento administrativo descrito en el artículo 294 y siguientes, de la mencionada Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, tal y como establece el artículo 676 eiusdem.

Por los argumentos anteriormente expuestos y en aplicación de las normas antes indicadas, el Tribunal competente para conocer del caso de autos, es el tribunal donde se encuentre el adolescente [omissis], a quien se le ordenó medida de asistencia, y tal como se desprende de las actas del expediente, éste se encuentra actualmente en Araure, Estado Portuguesa, siendo el órgano competente para resolver la situación de peligro por abandono en la que se encuentra el adolescente, el Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, en Sala de Juicio 1, con sede en Acarigua, y así se declara.

Artículo 41

Las demandas a que se refiere el artículo anterior se pueden proponer también ante la autoridad judicial del lugar donde se haya contraído o deba ejecutarse la obligación, o donde se encuentre la cosa mueble objeto de la demanda con tal de que en el primero y en el último caso, el demandado se encuentre en el mismo lugar.

Sin embargo, el demandado por una cosa mueble que tuviere consigo fuera de su domicilio, podrá dar fianza para responder de ella ante el Tribunal competente de su propio domicilio, si se tratare del último de dichos casos.

Los títulos de competencia a que se refiere este artículo, son concurrentes con los del artículo anterior, a elección del demandante.

SC 2-5-01

Ponencia del Magistrado José M. Delgado Ocando. Exp. Nº 00-0543, dec. Nº 622:

Por otra parte, y aunque los límites de competencia territorial son, por regla general, prorrogables o relativos y constituyen una clara excepción a la norma del artículo 5 del Código de Procedimiento Civil, se observa que igualmente resultaba incompetente por el territorio el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, a tenor de lo establecido en los artículos 40 y 41 del Código de Procedimiento Civil. Sobre el particular, son cinco las circunstancias de hecho que se evidencian plenamente de las actas; en primer lugar, los demandantes tenían pleno conocimiento que el hoy accionante se encontraba domiciliado en Puerto Ordaz Estado Bolívar; en segundo lugar, fue en esa ciudad donde se contrajo la obligación; en tercer lugar, el Estado Bolívar era el ámbito geográfico donde debían

ser cumplidas o ejecutadas la mayoría y más importantes obligaciones estipuladas por las partes; en cuarto lugar, las personas jurídicas involucradas en el negocio objeto del contrato parcialmente rescindido por la decisión de primera instancia que originó la causa sub iudice de amparo constitucional fueron constituidas y están domiciliadas en el Estado Bolívar; y en quinto lugar, porque aun las personas físicas o naturales envueltas en la querella original ventilada en la jurisdicción ordinaria, también tienen domicilio en el Estado Bolívar. Parecen éstos, suficientes elementos para concluir que corresponde por tanto la competencia territorial a un juzgado de primera instancia atribuido de competencia Agraria de la Circunscripción Judicial del Estado Bolívar.

El legislador, cuando establece estos fueros de competencia territorial que sirven para determinar ante que tribunal debe acudir el actor, toma en cuenta los principios de libertad e igualdad de los individuos ante la ley, contemplados en los artículos 20 y 21 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y para mantener la igualdad procesal de las partes, según la diversa condición que ocupen en el proceso, acoge el principio consagrado en la máxima acto sequitur rei, según el cual el actor debe seguir el fuero personal o fuero del domicilio del demandado, porque éste ha ido al juicio muy a su pesar, sin su consentimiento o en contra de sus naturales deseos, y por eso el legislador trata que la acción dirigida contra él, le cause la menor molestia posible en su vida y en sus negocios, determinando que la demanda debe intentarse ordinariamente en el lugar más próximo a su domicilio, porque es en ese lugar donde el tiene mas fácil acceso para poder ejercer el derecho de defensa en juicio, el cual es un derecho inviolable en todo estado y grado del proceso, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 49 numeral 1 del texto Constitucional, y donde será más fácil y expedita la realización de la prueba.

Así las cosas, la ciudadana Juez provisoria del juzgado superior que conoció en primera instancia de esta acción de amparo, declaró improcedente la acción de amparo constitucional basada en una errónea interpretación de una cita jurisprudencial de la entonces Corte Suprema de Justicia, señalando lo siguiente:

“ La sentencia transcrita es aplicable al caso presente abundante en argumento ( sic) que conllevan a establecer que la acción propuesta no es procedente para atacar la competencia de un órgano jurisdiccional...”.

Tal argumentación, además de ser desafortunada, no tiene asidero jurídico alguno, ya que si la incompetencia del órgano jurisdiccional acarrea violaciones constitucionales al justiciable, el remedio por excelencia de éste, sobre todo ante un proceso que se tramitó a sus espaldas, ciertamente es la acción de amparo constitucional, a fin de que se restablezca la situación jurídica infringida. Además, si por vía jurisprudencial se ha interpretado que la expresión “actuando fuera de su competencia” empleada por el legislador en el artículo 4 de la Ley Orgánica sobre Derechos y Garantías Constitucionales, debe ser entendida en sentido amplio, sería una absurdo pretender que en los casos de incompetencia por la materia, territorio o cuantía, que acareen violaciones de orden constitucional, no pueda ser solicitada su reparación mediante la acción de amparo constitucional. Y es que cuando el legislador no hace distinciones no le es dable al intérprete realizarlas, distinción ésta que, por lo demás, conllevaría a que pudiera considerarse en forma ilógica que cuando se violan derechos y garantías constitucionales mediante la actuación de un juez incompetente por la materia, cuantía o territorio éstas quedarían impunes por no poder ser restablecida la situación jurídica infringida mediante la acción de amparo.

En este sentido se pronunció la Sala de Casación Penal de la entonces Corte Suprema de Justicia:

“Ciertamente el artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales contempla la procedencia de la acción de amparo, cuando un tribunal de la República, actuando fuera de su competencia, dicte una resolución o sentencia u ordene un acto que lesione un derecho constitucional; ahora bien, abundante y reiterada ha sido la jurisprudencia dictada por esta Corte, en el sentido de que la expresión actuando fuera de su competencia debe entenderse en sentido amplio, es decir no solo como extralimitación de funciones o usurpación de funciones, sino también que tal expresión esta referida a los conceptos básicos de incompetencia en razón del territorio de la materia, de la cuantía, o de la persona” (Ver Sentencia de la Sala

de Casación Penal del 20 de octubre de 1999, con Ponencia del Magistrado José Erasmo Pérez-España, en el expediente 9634, sentencia 1641).

Por otra parte, también se observa que en la sentencia dictada por la sentenciadora que conoció en primera instancia de esta acción de amparo constitucional, se señaló que no se violentó el derecho a la defensa del accionante ya que se cumplieron todos los trámites procesales para la citación del demandado y que a éste se le designó defensor judicial con quien se entendió la citación y los demás actos del proceso y que con ello se le garantizó las oportunidades para ejercer su defensa. No se percata la jueza de que aun cuando se le designó al accionante defensor Ad Litem, en modo alguno garantizó la defensa efectiva del demandado; el juez presunto agraviante no le concedió al defensor judicial del demandado el término de la distancia que originariamente se le había concedido en el auto de admisión de la demanda, al demandado, reformando así, por contrario imperio, lo ordenado en su propio auto de admisión de la demanda. Esta reforma es contraria a la ley, por cuanto el auto de admisión de la demanda en modo alguno puede ser considerado un auto de mera sustanciación; con ello se violentó el debido proceso y el derecho a la defensa del accionante, ya que el término de la distancia se concede no sólo para el traslado de personas o autos de un sitio a otro, sino también para que el demandado pueda preparar su defensa en la forma más adecuada. Por otra parte, de tal término depende el comienzo del cómputo para el lapso de emplazamiento; por lo tanto, al existir como en el presente caso, incertidumbre en cuanto a la concesión o no de dicho término nos encontramos frente a un proceso donde reina la inseguridad y el caos, ya que es obvio que al actor también interesa la certidumbre en cuanto a la preclusión de los lapsos en los cuales debe asumir las cargas procesales que le impone la ley, todo lo cual constituye una evidente transgresión del articulo 49 del Texto Constitucional.

Las consideraciones antes referidas serían suficientes para declarar la nulidad absoluta de la sentencia que se impugna mediante la presente acción de amparo contra la decisión adoptada en un juicio tramitado a espaldas del accionante; ello

en virtud de la incompetencia fundada en razón de la materia y el territorio que ya ha observado esta Sala, lo que hace nula la sentencia proferida, lo cual no necesariamente acarrearía la nulidad de las demás actuaciones cumplidas en dicho juicio, por ser la competencia un presupuesto de validez para el pronunciamiento de una sentencia de mérito, mas no para el ejercicio de la acción.

Sin embargo, en vista de que al demandado no se le concedió el término, de la distancia, como también se dejó anotado supra, en franca violación al derecho a la defensa y al debido proceso, es procedente declarar la nulidad de todas y cada una de las actuaciones realizadas en dicho juicio, ya que de lo contrario no se podría subsanar efectivamente la violación al debido proceso y al derecho a la defensa del agraviado y, en consecuencia, restablecer la situación jurídica infringida.

Artículo 42

Las demandas relativas a derechos reales sobre bienes inmuebles se propondrán ante la autoridad judicial del lugar donde esté situado el inmueble, la del domicilio del demandado, o la del lugar donde se haya celebrado el contrato, caso de hallarse allí el demandado; todo a elección del demandante.

Cuando el inmueble esté situado en territorio correspondiente a dos o más jurisdicciones, la demanda se podrá proponer ante la autoridad judicial de cualquiera de ellas, a elección del demandante.

SCS 18-12-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-034, dec. Nº 69:

El Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario y del Trabajo de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, se declaró incompetente y ordenó remitir el presente expediente a este Tribunal Supremo de Justicia, al expresar que, aunque el inmueble objeto de la demanda se encuentra ubicado en la Jurisdicción del Municipio Anzoátegui del Estado Cojedes, y tal como prevé el artículo 42 del Código de Procedimiento Civil; “Las demandas relativas a derechos reales sobre bienes inmuebles se propondrán ante la autoridad judicial del lugar donde esté situado el inmueble, la del domicilio del demandado, o la del lugar donde se haya celebrado el contrato, caso de hallarse allí el demandado; todo a elección del demandante”.

Al respecto, es importante aclarar en el caso de autos, que la demanda no versa sobre un derecho real pues, siguiendo el orden del Código Civil, encontramos que indudablemente son derechos reales, la propiedad (llamada también “dominio”), el usufructo (el uso y la habitación), el hogar (institución que por cierto no se agota en constituir un derecho real), las servidumbres, la enfiteusis, la prenda, la hipoteca, el derecho de retracto, y los privilegios especiales (no los privilegios generales que en nuestro derecho sólo existen sobre todos los bienes muebles del deudor).

Por otra parte, el artículo 47 del citado Código prevé que la competencia por el territorio puede derogarse por convenio de las partes, salvo cuando se trate de causas en las que deba intervenir el Ministerio Público, o cuando la ley así expresamente lo determine.

Así, al desprenderse de las actas del expediente que las partes eligieron expresamente como domicilio “especial y excluyente” la ciudad de Acarigua, Estado Portuguesa, jurisdicción de cuyos tribunales declararon someterse en caso de controversia.

En consecuencia de lo antes expuesto, el presente caso debe ser sustanciado y decidido por el Juzgado de Primera Instancia del Trabajo y Agrario del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, con sede en Acarigua, por así convenirlo las partes expresamente, en aplicación del artículo 47 del Código de Procedimiento Civil, y así se decide.

Artículo 43

Son competentes los Tribunales del lugar de la apertura de la sucesión para conocer:

1° De las demandas sobre partición y división de la herencia y de cualesquiera otras entre coherederos, hasta la división.

2° De las demandas sobre rescisión de la partición ya hecha, y sobre saneamiento de las cuotas asignadas, con tal de que se propongan dentro de un bienio, a contar de la partición.

3° De las demandas contra los albaceas, con tal de que se intenten antes de la división, y si ésta no es necesaria, dentro de un bienio, a contar de la apertura de la sucesión.

4° De las demandas de los legatarios y los acreedores de la herencia, si se proponen en los términos indicados en los números precedentes.

Cuando la sucesión se haya abierto fuera de la República, todas estas demandas podrán proponerse en el lugar donde se encuentre la mayor parte de los bienes existentes dentro del territorio nacional, salvo disposiciones especiales.

La competencia que establece este artículo no excluye la del domicilio, pero, siendo más de uno los demandados, deberán todos tener un mismo domicilio para que pueda proponerse la demanda ante el Tribunal a que ese domicilio corresponda.

Artículo 44

La demanda entre socios se propondrá ante la autoridad judicial del lugar donde se halle el domicilio de la sociedad. Se propondrán ante la misma autoridad judicial las demandas entre socios, aun después de disuelta y liquidada la sociedad, por la división y por las obligaciones que se deriven de ésta, con tal de que se propongan dentro de un bienio, a partir de la división. Esto sin perjuicio de que pueda intentarse la demanda ante el Tribunal del domicilio en los términos que expresa el aparte último del artículo 43.

Artículo 45

La demanda de rendición de cuentas de una tutela o de una administración se propondrá ante la autoridad judicial del lugar donde se hayan conferido o ejercido la tutela o la administración o ante el Tribunal del domicilio, a elección del demandante. Esto sin perjuicio de lo establecido en el último aparte del artículo 43.

Artículo 46

Cuando el obligado haya renunciado su domicilio podrá demandársele en el lugar donde se le encuentre.

Artículo 47

La competencia por el territorio puede derogarse por convenio de las partes, caso en el cual la demanda podrá proponerse ante la autoridad judicial del lugar que se haya elegido como domicilio. La derogación no podrá efectuarse cuando se trate de causas en las que debe intervenir el Ministerio Público, ni en cualquier otro en que la ley expresamente lo determine.

SCS 18-12-00

Ver art. 42. Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-034, dec. Nº 69:

SCS 2-11-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-010, dec. Nº 437:

El Juzgado Superior Cuarto Agrario conoció inicialmente de la apelación ejercida por la parte demandada contra la decisión del a-quo, apelación que declaró sin lugar en sentencia definitiva anulada luego en casación, sin que durante su tramitación se planteara esa incompetencia territorial que se alega en el presente recurso ejercido contra la sentencia de reenvío; vale decir, se conformaron las partes con esa circunstancia procesal, lo cual abarca también al interviniente adhesivo que acepta la causa en el estado en que se encuentra; sin que por otra parte se aprecie una cuestión de orden público inderogable según lo prevenido en el artículo 47 del Código de Procedimiento Civil, ya que no se trata de una causa en la que el Ministerio Público deba intervenir conforme a las disposiciones del artículo 131 eiusdem. Además el hecho de que “uno” de los objetos de la demanda sea el fundo mencionado no excluye que otras circunstancias impongan o permitan otra competencia territorial, como sucede en el caso con el domicilio de las personas demandante y demandadas y la relación contractual a que se contrae la demanda, cuyo objeto principal es la resolución de determinadas operaciones de compra-venta de acciones de sociedades de forma mercantil y actividad agropecuaria del mismo domicilio; siendo en definitiva lo esencial, que el Tribunal al cual se remitió el recurso de apelación y dictó la sentencia de reenvío sea, como efectivamente lo es, superior jerárquico del Juzgado de la causa, y tenga competencia en la materia agraria, como efectivamente la tiene.

SCS 7-3-02

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº  01-748, dec. Nº 147:

Con respecto a lo señalado por las formalizantes acerca de que se puede solicitar en cualquier oportunidad procesal, inclusive en casación, debe esta Sala advertirles lo siguiente: 1) se verificó de autos que la representación judicial de la demandada no solicitó en ningún momento la regulación de competencia, a los fines de que se determinara cuál era el Tribunal que debía conocer del presente asunto, es decir, se conformó con que fuesen los tribunales del trabajo quienes decidieran la presente causa, y 2) el caso sub iudice no es de los contemplados en el 2º párrafo del artículo 47 del Código de Procedimiento Civil, por cuanto no se requiere la intervención del Ministerio Público, así como tampoco ninguna ley establece que se puede en cualquiera etapa procesal o instancia declarar la incompetencia territorial o material, en razón de que la presente es una demanda reclamando indemnización por daño moral, lucro cesante, y otros conceptos derivados de accidente de trabajo, es decir, es una pretensión netamente de índole laboral que no se subsume dentro del supuesto del artículo 47 ya citado, por lo tanto, no pueden las formalizantes plantear por primera vez en casación que se determine la competencia por la materia del caso sub iudice. Así se decide.

SCC 20-7-01

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº  01-428, dec. Nº 0013:

De los autos que conforman el expediente se pueden de deducir varios elementos a considerar: 1) La pretensión deducida en el juicio deriva de una obligación contraída por medio una letra de cambio, la cual debía ser pagada a su vencimiento y en el lugar de pago establecido en el documento cartular, cual es la ciudad de San Felipe del Estado Yaracuy, tal como se desprende del folio cuatro (4) del expediente; 2) El artículo 641 del Código de Procedimiento Civil hace referencia a una excepción, en relación con la competencia del Juez para conocer de las demandas por vía del procedimiento por intimación, y es que en principio sólo conocerá de estas demandas el Juez del domicilio del deudor, salvo que las partes hayan elegido un domicilio; 3) El artículo 47 del Código de Procedimiento Civil establece, que la competencia por el territorio puede derogarse por convenio entre las partes, es decir, que la demanda puede proponerse ante la autoridad judicial del lugar elegido por las partes como domicilio, siempre y cuando en el caso que se trate no sea necesaria la intervención del Ministerio Público.

En el caso in comento es procedente la derogación de la competencia en razón del territorio por convenio de las partes, y estas expresamente establecieron como lugar de pago la ciudad de San Felipe del Estado Yaracuy. En este sentido se observa que el demandante propuso la demanda ante el juzgado del domicilio escogido por las partes para efectuar el pago de la letra de cambio.

En razón de lo dicho con anterioridad, la Sala observa que el Juzgado declinante debió continuar conociendo del proceso, ya que la competencia por el territorio en el caso in-comento está determinada por el domicilio elegido por las partes para realizar el pago, que fue establecido en la letra de cambio objeto de la controversia, tal y como disponen los artículos 47 y 641 del Código de Procedimiento Civil.

SECCIÓN III.

De las modificaciones de la Competencia por razón de conexión y continencia

Artículo 48

En materia de fiadores o garantía y en cualquier demanda accesoria, conocerá el Tribunal donde esté pendiente la causa principal.

SC 30-11-01

Ponencia del Magistrado Antonio García García. Exp. Nº 01-0021, dec. Nº 2513:

Al efecto, observa el procesalista Ricardo Henríquez La Roche señala que existe continencia ( de contener) cuando el thema decidendum de una causa más amplia comprende o engloba a otra. En ese sentido, expone que “ entre un interdicto restitutorio y un interdicto de amparo ambos incoados ambos respecto a las mismas partes y la misma cosa, existe también una relación de continencia, donde el interdicto restitutorio es el juicio continente y el del amparo el contenido: el despojo engloba la perturbación, es la máxima perturbación que sufre la posesión.” Asimismo, indica que en la práctica es muy sutil la diferencia entre continencia y conexión, pues la aplicación del artículo 51 o 48 del Código de Procedimiento Civil, según la conexión comprenda una accesoriedad o continencia, no tiene valor práctico, pues en ambos casos el fuero atrayente es del de la causa principal o continente. (Cfr. Henríquez La Roche. “Código de Procedimiento Civil”.1995)

En consideración a todos los argumentos expuestos, estima esta Sala que si bien entre las causas que cursan ante esta Sala existe identidad entre las personas demandantes y demandada, no existe identidad en el objeto (petitum) de la acción ni en el título ( causa petendi) en que se fundamentan cada una de ellas, por lo que, visto que no existe identidad entre los elementos de las causas previstos en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, resulta forzoso desestimar la pretensión de acumulación solicitada por los accionantes.

Artículo 49

La demanda contra varias personas a quienes por su domicilio o residencia debería demandarse ante distintas autoridades judiciales, podrá proponerse ante la del domicilio o residencia de cualquiera de ellas, si hubiere conexión por el objeto de la demanda o por el título o hecho de que dependa, salvo disposiciones especiales.

SCS 9-11-00

Ponencia del Magistrado Alberto Martini. Urdaneta Exp. Nº  00-082, dec. Nº 86:

En cuanto al punto de la acumulación de pretensiones se permite esta Sala transcribir doctrina sentada por la Sala de Casación Civil de fecha 6 de agosto de 1998, la cual acoge plenamente esta Sala Social:

“En casos como el de estudio, de acumulación de pretensiones por conexión impropia o intelectual, a instancia de cada uno de los sujetos activos, no puede afirmarse que haya propiamente similitud y homogeneidad de pretensiones, lo que implica que, por ende el valor económico de cada una de ellas, no puede sumarse a los efectos de determinación del interés principal discutido en juicio para la admisibilidad del recurso de casación. Ello implica que, debe en estos casos atenderse, a los efectos de la admisibilidad del recurso de casación, la circunstancia de que alguna o algunas de las pretensiones exceda del interés principal requerido por el Código de Procedimiento Civil.

En el análisis del artículo 49 del Código de Procedimiento Civil, el autor Ricardo Henríquez La Roche, hace estos comentarios respecto de la acumulación por conexión impropia o intelectual: ‘Cuando hay conexión impropia, la competencia por el valor, el cobro de honorarios profesionales y la admisibilidad de los recursos en el orden cuantitativo, dependen del valor que tenga cada pretensión individualmente considerada, pues se trata de acciones y derechos sustanciales pertenecientes a sujetos distintos, cada pretensión conserva su valor a todos los efectos procesales. (Código de Procedimiento Civil; Ricardo Henríquez La Roche, Caracas, 1995)’.” (Subrayado de esta Sala).

Ahora bien, al tomar en consideración la situación planteada en autos, la Sala constata que en el libelo de la demanda por cuyo conducto se inició el presente proceso y único medio para fijar la cuantía o interés patrimonial de un proceso, que los montos individualmente considerados son los siguientes, (Bs.2.929.400,70) DOS MILLONES NOVECIENTOS VEINTINUEVE MIL CUATROCIENTOS BOLIVARES CON SETENTA CÉNTIMOS reclamados por la ciudadana María Almazan León, (Bs. 2.730.541,60) DOS MILLONES SETECIENTOS TREINTA MIL QUINIENTOS CUARENTIUN BOLÍVARES CON SESENTA CÉNTIMOS reclamados por el ciudadano José Guevara y (Bs.1.789.214,50) UN MILLÓN SETECIENTOS OCHENTINUEVE MIL DOSCIENTOS CATORCE BOLÍVARES CON CINCUENTA CÉNTIMOS reclamados por el ciudadano Ubencio Rodríguez, evidenciándose de esta manera, que las pretensiones individualmente consideradas no superan la suma de TRES MILLONES DE BOLÍVARES (Bs. 3.000.000,oo), como con acierto resolvió el Sentenciador de Alzada, en decisión de fecha 4 de agosto de 2000, en razón de que el interés principal del mismo no excede de la cuantía requerida para recurrir en casación.

SC 2-5-01

Ponencia del Magistrado José M. Delgado Ocando. Exp. Nº  00-0543, dec. Nº 622:

En cuanto a la incompetencia territorial que también es mencionada en el fallo, debe tenerse en cuenta que uno de los demandados en el proceso en el marco del cual recayó la sentencia motivadora del amparo, CONSORCIO MADERERO FORESTAL (COMAFOR), está domiciliado en Caracas, D.F., según consta en acta de asamblea de accionistas inscrita en el Registro Mercantil del Estado Bolívar con el número 32, Tomo A-33, el 12 de agosto de 1997, y que, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 49 del Código de Procedimiento Civil, tratándose de varias personas demandadas con domicilios distintos, la demanda podía proponerse, territorialmente hablando, ante un tribunal con competencia sobre uno cualquiera de los domicilios, esto es, Caracas o Puerto Ordaz.

Artículo 50

Cuando por virtud de las solas pretensiones del demandado, como en los casos de oponer compensación o de intentar reconvención, el Tribunal haya de decidir sobre una cosa que por su valor corresponda al conocimiento de un Tribunal Superior, será éste el competente para conocer de todo el asunto, aunque el Tribunal ante quien se la haya propuesto lo fuese para conocer de la demanda sola.

SCC 6-10-00

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 00-139, dec. Nº 167:

Ahora bien, en sentencia de esta Sala de Casación Civil de fecha 4 de agosto de 1999, (juicio de Administradora M y T S.R.L. contra Distribuidora Radolph, C.A.), se estableció:

“En relación con este punto es necesario destacar en relación con la cuantía debe tomarse en consideración para admitir el recurso de casación en aquellos juicios donde se haya propuesto reconvención, que esta Sala, en decisión de fecha 20 de abril de 1989, reiterada en infinidad de fallos, aplicando extensivamente e artículo 50 del Código de Procedimiento Civil vigente, de contenido idéntico al artículo 85 del Código Procesal derogado, que prevé que en los casos de reconvención o mutua petición, será la mayor cuantía de la reconvención o del juicio principal, la que debe tomarse en cuenta, a los efectos de la admisibilidad del recurso de casación. Así se decide”.

SCC 31-7-01

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº  00-1027, dec. Nº 0184:

En consecuencia, en razón de que la cuantía que fue estimada por el actor del juicio principal en la suma de dos millones cuatrocientos mil bolívares (Bs. 2.400.000,00), sin que se hubiese impugnado por el demandado ni se hubiera presentado alguna de las excepciones del artículo 50 del Código de Procedimiento Civil, resulta inadmisible el recurso de casación propuesto por el tercero contra la decisión de la Instancia Superior. Por tanto, a partir de la fecha de publicación del presente fallo, la cuantía que se ha de tomar en consideración para la admisión del recurso de casación en todos los casos de intervención voluntaria de terceros, ha de ser la establecida en el juicio principal, de acuerdo con la doctrina expuesta en este fallo. Así se decide”. Sentencia de la Sala de Casación Civil de fecha 31 de marzo de 2000, en el juicio seguido por la ciudadana Fabiola Espitia de Ramírez contra la ciudadana Nancy Josefina León y otro, expediente 99-926).

Artículo 51

Cuando una controversia tenga conexión con una causa ya pendiente ante otra autoridad judicial, la decisión competerá a la que haya prevenido.

La citación determinará la prevención.

En el caso de continencia de causas, conocerá de ambas controversias el Juez ante el cual estuviere pendiente la causa continente, a la cual se acumulará la causa contenida.

SC 4-10-00

Ponencia del Magistrado Moisés Troconis. Exp. Nº 00-0545, dec. Nº 1119:

En consecuencia, vista la conexión, por razón de los sujetos, del objeto y de la causa, que se observa entre las acciones en referencia, y visto que, en los expedientes 00-0211 y 00-0795, no se ha llevado a cabo la notificación de las partes, procede acumular aquéllos a la causa que cursa en este expediente, identificado con el 00-0545, de conformidad con la disposición prevista en el artículo 51 del Código de Procedimiento Civil.

SPA 20-7-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº 13165, dec. Nº 1703:

Como consecuencia de lo expuesto, existe una relación de identidad entre esos elementos en ambos juicios y, por tanto, es procedente la unificación de éstos en un mismo órgano jurisdiccional. En todo caso, quien previno fue el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, pues es allí donde se ha citado primero y ya han transcurridos las etapas del proceso, estando pendientes los informes y la sentencia, todo de conformidad con el artículo 51 del Código de Procedimiento Civil.” (Cita textual del escrito de cuestiones previas).

Artículo 52

Se entenderá también que existe conexión entre varias causas a los efectos de la primera parte del artículo precedente.

1° Cuando haya identidad de personas y objeto, aunque el título sea diferente.

2° Cuando haya identidad de personas y título, aunque el objeto sea distinto.

3º Cuando haya identidad de título y de objeto, aunque las personas sean diferentes.

4º Cuando las demandas provengan del mismo título, aunque sean diferentes las personas y el objeto.

SC 29-1-02

Ponencia del Magistrado .José M. Delgado Ocando Exp. Nº , 1012dec. Nº 92:

Igualmente se observa, que no existen los factores de conexión establecidos en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil que puedan permitir tal acumulación de pretensiones, ni autorizarlos, de este modo, a constituir el litisconsorcio activo mediante la acción de amparo constitucional.

En efecto, para proceder de este modo y establecer la conexión necesaria establecida en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, tendrían que verificarse algunos de los supuestos de hecho establecidos en sus ordinales 1º, 2º y 3º.

Es obvio, por último, que en las pretensiones de amparo ejercidas conjuntamente no existe identidad subjetiva, pues cada una de las accionantes persigue, por separado, la tutela constitucional que invoca.

Con esto quiere significar esta Sala Constitucional, que en el presente caso se ha dado una acumulación subjetiva de pretensiones en una misma demanda, que no está permitida por nuestra ley procesal, toda vez que nuestro Código de Procedimiento Civil, en su Libro Primero, Título I, Capítulo I, Sección VII, que resulta aplicable supletoriamente en este procedimiento de amparo por ser el instrumento legal que regula la figura de litisconsorcio, no autoriza tal acumulación pues las causas de conexidad están establecidas taxativamente en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, al igual que la constitución del litisconsorcio en el artículo 146 eiusdem, en concordancia con los artículos 78 y 346, ordinal 6° del mismo Código.

SC 6-5-02

Ponencia del Magistrado Martínez Hernández. Exp. Nº 020012, dec. Nº 84:

En ese sentido, y como marco conceptual orientador, conviene señalar que la figura de la acumulación procesal, que consiste en la unificación dentro de un mismo expediente de causas que revisten algún tipo de conexión, para que sean decididas mediante una sola sentencia, está dirigida a evitar la expedición de sentencias contradictorias sobre un mismo asunto, y también a garantizar los principios de celeridad y economía procesal. Es decir, que tiene como fin la necesidad de evitar la eventualidad de fallos contradictorios en casos que, o bien son idénticos o presentan elementos de conexión en los términos del artículo 52 del referido Código. Asimismo, también persigue beneficiar la celeridad procesal, ahorrando tiempo y recursos al fallar en una sola sentencia asuntos en los cuales no existe razón para que se ventilen en distintos procesos.

En ese sentido, se observa que para que proceda la solicitud de acumulación procesal es necesario que se cumplan las condiciones esenciales exigidas por el legislador, las cuales son: 1.- La presencia de dos o más procesos y, 2.- La existencia entre ellos de una relación de accesoriedad, conexión o de continencia.

SC 20-7-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº  13165, dec. Nº 1703:

Además, en uno y otro juicio se demanda la indemnización de daños y perjuicios, tal como lo solicitó la defensora ad-litem en el juicio de expropiación y ahora lo solicitan los demandantes en este juicio, de modo que en uno y otros hay identidad de objetos o de pretensiones; y si bien pudiera decirse que hay distintas causas o fundamentos de las pretensiones, en tanto que en este juicio se invoca un supuesto incumplimiento contractual y en el juicio de expropiación la pretensión se fundamenta en la ocupación de los terrenos, cabe señalar que en uno u otro caso se argumenta la supuesta división de los terrenos y las supuestas invasiones como hechos determinantes de los daños y perjuicios, de modo que aún habiendo diversidad de fundamentos o causas de las pretensiones, éstas, es decir, las pretensiones y las partes serían idénticas, razón por la cual estamos en el supuesto previsto en el ordinal 1° del artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, según el cual existe conexión cuando haya identidad de personas y objeto, aunque el título sea diferente.

SC 14-11-00

Ponencia del Magistrado Peña Torrelles. Exp. Nº 001189, dec. Nº :001189

A los efectos de revisar si las causas bajo análisis pueden ser objeto de acumulación por revestir algún tipo de conexión, esta Sala considera necesario examinar las normas previstas en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil,

Ahora bien, analizados los aspectos de orden sustantivo y adjetivo de las acciones cuya acumulación ha sido solicitada y a la luz de la norma anteriormente transcrita, esta Sala considera que el caso bajo estudio se inscribe en la causal de acumulación por conexidad contenida en el ordinal 3°, del artículo 52 transcrito supra, esto es, cuando haya identidad de objeto y de título aunque las personas sean diferentes.

En cuanto a la identidad de objeto, esta Sala observa que, en ambas causas contenidas en los expedientes 00-1189 y 00-1222, el objeto de la pretensión de los accionantes es la nulidad de la norma contenida en el artículo 7, literal b), de la Ordenanza sobre Apuestas Lícitas del Municipio Girardot del Estado Aragua.

En relación a la identidad de título o causa, la misma está representada en el hecho de que ambas acciones contienen los mismos fundamentos o alegatos tanto de inconstitucionalidad como de ilegalidad en contra de la norma impugnada

SECCIÓN IV.

De la competencia procesal internacional

Los artículos de esta sección referida a la jurisdicción de los tribunales venezolanos, respecto a los tribunales de otros países, fueron derogados por la Ley de Derecho Internacional Privado, la cual establece:

Artículo 63.- Se derogan todas las disposiciones que regulen la materia objeto de esta Ley.

En consecuencia, se copiarán a continuación de las disposiciones derogadas, las reglas de la Ley de Derecho Internacional Privado que las sustituyeron

Artículo 53 (derogado)

Además de la competencia general que asignan las Secciones anteriores a los Tribunales venezolanos en los juicios intentados contra personas domiciliadas en el territorio nacional, los Tribunales de la República tendrán competencia para conocer de las demandas intentadas contra personas no domiciliadas en la República, aunque no se encuentren en su territorio:

1º Si se tratare de demandas sobre bienes situados en el territorio de la República.

2º Si se tratare de obligaciones provenientes de contratos o hechos verificados en el territorio de la República o que deban ejecutarse en ella.

3º Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a la jurisdicción de los Tribunales de la República.

Artículo 54 (derogado)

Si quien no tuviere domicilio en la República se encontrare transitoriamente en su territorio, podrá ser demandado ante los Tribunales respectivos, no sólo en los casos expresados en el artículo precedente, sino también cuando el demandado haya sido citado personalmente en el territorio de la República y en cualquier caso de demandas relativas a derechos personales en que la ejecución pueda exigirse en cualquier lugar.

Artículo 55 (derogado)

En los casos de los dos artículos precedentes, regirán las reglas de la competencia establecidas en las Secciones anteriores, en cuanto sean aplicables, teniéndose como domicilio o residencia el lugar donde se encuentre el demandado.

Artículo 56 (derogado)

Cuando el contrato no se haya celebrado en Venezuela, y la persona no tenga habitación, residencia o domicilio elegido en la República, ni haya un lugar establecido para la ejecución del contrato, la demanda relativa a derechos reales o personales sobre bienes muebles se propondrá ante la autoridad judicial del lugar donde el actor tenga su domicilio, residencia o habitación y si versare sobre inmuebles determinados, ante el Tribunal del lugar donde se encuentren éstos.

Artículo 57 (derogado)

Los Tribunales venezolanos tendrán competencia para conocer de las demandas relativas al estado de las personas o las relaciones familiares:

1º Cuando el Derecho venezolano sea competente para regir el fondo del litigio.

2º Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de la República.

Artículo 58 (derogado)

Son competentes los Tribunales venezolanos para dictar medidas provisionalmente de protección de las personas que se encuentren en el territorio de la República, aunque carezca de jurisdicción para conocer del fondo del litigio.

Ley de Derecho Internacional Privado

Artículo 39

Además de la jurisdicción que asigna la ley a los tribunales venezolanos en los juicios intentados contra personas domiciliadas en el territorio nacional, los tribunales de la República tendrán jurisdicción en juicios intentados contra personas domiciliadas en el exterior en los casos contemplados en los artículos 40, 41 y 42 de esta Ley.

SPA 10-10-01

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  01-0133, dec. Nº 2159:

El artículo 39 de la Ley de Derecho Internacional Privado, salvo la sustitución del término “jurisdicción” por la expresión “competencia general”, reproduce el contenido del encabezado del artículo 53 del Código de Procedimiento Civil, ahora derogado por la Ley especial, es decir, al igual que el régimen anterior, establece que el domicilio del demandado en territorio venezolano es el criterio fundamental de atribución de jurisdicción a los tribunales nacionales. En efecto, dispone la norma citada:

“Artículo 39.- Además de la jurisdicción que asigna la ley a los Tribunales venezolanos en los juicios intentados contra personas domiciliadas en el territorio nacional, los Tribunales de la República tendrán jurisdicción en juicios intentados contra personas domiciliadas en el exterior en los casos contemplados en los artículos 40, 41 y 42 de esta Ley.” (Negrillas de la Sala)

En este sentido, cabe precisar que la ley señala que por domicilio de las personas físicas debe entenderse el lugar donde éstas tengan su residencia habitual, en atención a lo dispuesto en los artículos 11 y 15 de la Ley de Derecho Internacional Privado; pero, en relación con el domicilio de las personas jurídicas, como ninguna mención especial hizo el legislador, la Sala en anteriores oportunidades ha ratificado la vigencia del concepto que se desprende del Código Comercio, en su artículo 203, es decir, el lugar que determina el contrato constitutivo de la sociedad, y a falta de esta designación, el lugar de su establecimiento principal (véase sentencia de la Sala Político-Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia Nº 1.044 del 11 de agosto de 1999, caso: Pedro Glucksmann vs. Metales Internacionales Paraguaná C.A., ratificada mediante decisión Nº 2.207 de esta Sala, de fecha 21 de noviembre de 2000, caso: Hazelett Strip-Casting Corporation e Industria Venezolana de Aluminio, C.A. (C.V.G. VENALUM) vs. Productos Industriales Venezolanos S.A. (PIVENSA).

Aplicando lo señalado anteriormente al caso concreto, se advierte que en lo que atañe a AGUAS INDUSTRIALES DE JOSE, C.A., se extrae de la copia certificada de su documento constitutivo, el cual cursa del folio 144 al 200 de la primera pieza del expediente, que aquella se encuentra domiciliada en la ciudad de Caracas, República de Venezuela. Siendo ello así, el supuesto de hecho responde al principio rector adoptado por el legislador en el referido artículo 39 y por tanto, forzoso es concluir que los tribunales venezolanos sí tienen jurisdicción para conocer de la acción interpuesta contra AGUAS INDUSTRIALES DE JOSE, C.A. Así se declara.

Igual razonamiento cabe respecto de las sociedades mercantiles EARTH TECH DE VENEZUELA, C.A. y RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA, C.A. En efecto, en relación con la primera de ellas, se evidencia del documento contentivo de la sustitución de poder efectuada por la ciudadana Liliana Salazar Medina en los abogados Francisco Arocha Hernández, Jesús María Casal, Miguel Gómez Muci, Luis Márquez Barroso, Carmen Julia Osorio y Daniela Paredes Álamo, consignado por esta última el 22 de enero de 2001, cuando se dio por citada en nombre de su representada, que EARTH TECH DE VENEZUELA, C.A. se encuentra domiciliada en la ciudad de Caracas (folio 16 de la tercera pieza del expediente). En cuanto a RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA C.A., se constata de la revisión del acta de asamblea extraordinaria, consignada en copia certificada ante el a quo por la parte actora, que también se encuentra domiciliada en la ciudad de Caracas (folio 282 de la segunda pieza del expediente). En consecuencia, los tribunales venezolanos sí tienen jurisdicción para conocer de la acción interpuesta contra EARTH TECH DE VENEZUELA C.A. y RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA C.A. Así también se declara.

2.- Ahora bien, visto que el resto de las co-demandadas no se encuentran domiciliadas en el territorio nacional y que, como se ha indicado, en el presente caso se está en presencia de una demanda por cobro de prestaciones sociales, pasa este Alto Tribunal a examinar los supuestos relativos a acciones patrimoniales intentadas contra personas domiciliadas en el extranjero, contenidos en el artículo 40 de la Ley de Derecho Internacional Privado, el cual dispone lo siguiente:

“Artículo 40. Los Tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones de contenido patrimonial:

1) Cuando se ventilen acciones relativas a la disposición o tenencia de bienes muebles o inmuebles situados en el territorio de la República;

2) Cuando se ventilen acciones relativas a obligaciones que deban ejecutarse en el territorio de la República o que se deriven de contratos celebrados o de hechos verificados en el mencionado territorio;

3) Cuando el demandado haya sido citado personalmente en el territorio de la República.

4) Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción.”

Al respecto, observa la Sala:

La representación judicial del ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO mencionó también, en su escrito de reforma de la demanda, a las sociedades mercantiles EARTH TECH INC., TYCO INTERNATIONAL LTD., TYCO GROUP S.a.r.l., y RUST ENVIRONMENT & INFRASTRUCTURE INC., como sujetos pasivos de su acción.

En cuanto a la primera de ellas, EARTH TECH INC., de la documentación aportada por ambas partes, se deduce lo que a continuación se expone:

En fecha 28 de septiembre de 1992, SEC DONOHUE ENVIRONMENT & INFRASTRUCTURE dirigió carta al ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO confirmándole su “oferta de empleo” para ocupar el cargo de Gerente de Proyecto 1 en la ciudad de Orlando, Florida, Estados Unidos de América. Se le indicó que debía devolver esa misiva firmada a los fines de confirmar su aceptación a la “oferta de empleo”, como efectivamente sucedió. Nada se estableció en esa oportunidad respecto de las funciones que ejercería el demandante. Posteriormente, éste fue designado, en el año de 1995, Vicepresidente del GRUPO RUST INTERNATIONAL CONSULT, C.A., constituida y domiciliada en Venezuela, habiéndosele facultado en el año de 1997 para celebrar todo tipo de contratos y representar judicialmente a la Compañía.

No obstante lo anterior, su relación de empleo con EARTH TECH INC. no fue alterada, al punto que aquella le pagaba su salario, corría con sus gastos de viaje, cuando se desplazaba a Venezuela a prestar sus servicios para esa sociedad mercantil, y fue ella, además, quien lo despidió. Por otra parte, también se extrae del expediente que las funciones que ejercía MIGUEL DELGADO BELLO como Vicepresidente de la sociedad mercantil constituida y domiciliada en Venezuela y las que cumplía como empleado de EARTH TECH INC. en el territorio nacional estaban íntimamente relacionadas con el proyecto del complejo hidráulico de Jose, llevado a cabo con PEQUIVEN. Esta última, se dirigía a él indistintamente como empleado de EARTH TECH INC. o como Vicepresidente de RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA C.A., siempre haciendo alusión al mismo proyecto. Lo anterior, puede deducirse de la documentación que a continuación se describe:

- Carta de fecha 14 de agosto de 1998 (folio 309 de la primera pieza del expediente) dirigida por William J. Stead, Vicepresidente Senior de EARTH TECH INC. a MIGUEL DELGADO BELLO, en la cual le participa que esta última había seleccionado al GRUPO RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA C.A. “para actuar como su representante exclusivo en el Proyecto Pequiven del Complejo Hidráulico de Jose

- “Carta de confidencialidad” de fecha 21 de agosto de 1998 (folios 41 al 47 de la primera pieza del expediente), de la cual se extrae que PEQUIVEN acordó tanto con RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA, C.A. como con EARTH TECH INC. las condiciones para “la evaluación de la factibilidad de constituir una empresa mixta para la expansión y operación del sistema de aguas industriales”. Esta fue suscrita, en Miami, por MIGUEL DELGADO BELLO como representante autorizado exclusivo de RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA, C.A. y EARTH TECH INC.

- Carta de fecha 23 de octubre de 1998, dirigida por PEQUIVEN a MIGUEL DELGADO BELLO, como Vicepresidente de RUST INTERNATIONAL DE VENEZUELA, C.A. (folios 295 y 296 de la primera pieza del expediente), mediante la cual le suministran informaciones adicionales en relación con la “posible empresa mixta para la expansión y operaciones de sistema de agua industrial del Complejo Jose”.

- Carta de 29 de marzo de 1999, dirigida a PEQUIVEN por MIGUEL DELGADO BELLO (folio 301 de la primera pieza del expediente) en la cual expone que “les confirmamos nuestra conformidad con la aplicación de las normas internacionales de la AWWA para los nuevos activos a construirse... según nuestra oferta de fecha 19 de marzo del presente año, para participar como socio de PEQUIVEN en el proyecto de agua del CIPPAA”.

- Carta de fecha 30 de abril de 1999 (folios 303 y 304), dirigida por PEQUIVEN a MIGUEL DELGADO BELLO, como Vicepresidente de EARTH TECH INC. en la cual se le notifica que esa sociedad mercantil había sido seleccionada como socia estratégica en el Proyecto de Agua de Jose.

- “Aviso de terminación de empleo”, de fecha 07 de julio de 1999, dirigido al demandante y suscrito por Diane Creel, en nombre de EARTH TECH INC. (folios 56 al 60 de la primera pieza), en el cual se establece que el ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO había incurrido en “insubordinación, incumplimiento en revelar totalmente los compromisos financieros importantes a sus supervisores y a la gerencia corporativa y su incumplimiento en respetar las limitaciones de su autoridad”. En ese documento se señala expresamente que “para un representante ejecutivo que se desempeñe en país extranjero, la insubordinación refleja una conducta de empleo inherentemente inaceptable” y además, luego de enumerar los errores cometidos por MIGUEL DELGADO BELLO, se indica que “recordamos que usted participó con la gerencia ejecutiva en conversaciones de licitación y propuestas internas para el proyecto Jose” (resaltado de la Sala).

Los hechos narrados y los documentos citados, aunado a la frecuencia con que el demandante se trasladaba a Venezuela, que se evidencia de la documentación aportada por EARTH TECH INC., conducen a esta Sala a concluir que el ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO ejecutó obligaciones derivadas de su relación laboral con aquella en el territorio venezolano, habiéndose así verificado el supuesto contenido en el numeral 2 del artículo 40 de la Ley de Derecho Internacional Privado. Por tanto, los tribunales venezolanos tienen jurisdicción para conocer de la demanda intentada contra EARTH TECH INC. Así se declara.

En lo que atañe a TYCO INTERNATIONAL LTD., ésta alegó ante el a quo que no se encuentra domiciliada en Venezuela, que “no tiene... operaciones en el territorio venezolano”, y que entre ella y el ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO no existe relación laboral alguna. En cuanto a TYCO GROUP S.a.r.l., también sostuvo que no tenía vínculos con el territorio nacional ni con el demandante, y destacó que en este caso, no existe solidaridad patronal. En criterio del actor, se ha demandado “a un grupo de empresas con diversas personalidades jurídicas pero integrantes de una unidad económica dirigida a obtener ganancias”.

Ciertamente, el artículo 177 de la Ley Orgánica del Trabajo alude al concepto de “unidad económica de la empresa”. Al respecto la Sala de Casación Social de este Alto Tribunal ha sostenido que dicha norma “consagra la posibilidad de que varias empresas jurídicamente autónomas estén sometidas a una unidad mediante una empresa jefe que controle a las restantes, pues son las ganancias consolidadas de la empresa, obtenidas en todas sus dependencias y sucursales, la base legal de la participación.” También se ha señalado que aún cuando el artículo 177 se refiere a la noción de “unidad económica” en relación con la distribución de las utilidades de la empresas, tanto la doctrina como la jurisprudencia han ampliado su ámbito de aplicación, en beneficio de los trabajadores, “en el caso de que el patrono contraríe derechos contenidos en la mencionada normativa laboral” (véase en este sentido sentencia del 22 de febrero de 2001 de la Sala de Casación Social, caso: Rafael Oscar Lara Rangel vs. Distribuidora Alaska y otras).

Por su parte, el Reglamento de la Ley Orgánica del Trabajo, publicado en la Gaceta Oficial Nº 5.292 Extraordinario, del 25 de enero de 1999, dispone, en su artículo 21, en primer término, que los patronos que integren un grupo de empresas serán solidariamente responsables entre sí respecto de la obligaciones contraídas con sus trabajadores; y además, establece lo siguiente:

“Artículo 21.- ...omissis...

Parágrafo Primero: Se considerará que existe un grupo de empresas cuando éstas se encontraren sometidas a una administración o control común y constituyan una unidad económica de carácter permanente, con independencia de las diversas personas naturales o jurídicas que tuvieren a su cargo la explotación de las mismas.

Parágrafo Segundo: Se presumirá, salvo prueba en contrario, la existencia de un grupo de empresas cuando:

a) Existiere relación de dominio accionario de unas personas jurídicas sobre otras, o cuando los accionistas con poder decisorio fueren comunes;

b) Las juntas administradoras u órganos de dirección involucrados estuvieren conformados, en proporción significativa, por las mismas personas;

c) Utilizaren una idéntica denominación, marca o emblema; o

d) Desarrollen en conjunto actividades que evidenciaren integración”.

Ahora bien, revisadas como han sido las actas que componen el presente expediente, no encuentra esta Sala elementos suficientes que hagan presumir que TYCO INTERNATIONAL LTD., y TYCO GROUP S.a.r.l. conforman junto con las demás co-demandadas una “unidad económica” o “grupo de empresas”, en los términos establecidos en las normas ya citadas. De manera que no es posible afirmar que las obligaciones que MIGUEL DELGADO BELLO ejecutó como empleado de EARTH TECH INC., lo fueron también en nombre de estas sociedades mercantiles. En tal virtud, como quiera que TYCO INTERNATIONAL LTD., y TYCO GROUP S.a.r.l. no se encuentran domiciliadas en el territorio nacional y que tampoco se sometieron a la jurisdicción de los tribunales venezolanos, y visto asimismo, que no es posible determinar la existencia de una relación entre el ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO y ellas, de la cual hayan derivado obligaciones que debieran ser ejecutadas en el territorio nacional, los tribunales venezolanos carecen de jurisdicción para conocer de la demanda interpuesta contra estas dos sociedades mercantiles. Así se declara.

En relación con RUST ENVIRONMENT & INFRASTRUCTURE INC., se constata que intentada la presente demanda ante un tribunal venezolano, el defensor ad-litem designado para actuar en representación de aquélla, alegó otra cuestión previa, distinta de la contenida en el ordinal 1º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, lo cual constituye sin duda, una sumisión tácita a la jurisdicción de los tribunales venezolanos. En efecto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 45 de la Ley de Derecho Internacional Privado la sumisión tácita resultará, por parte del demandante, del hecho de interponer la demanda y, por parte del demandado, del hecho de realizar en juicio, personalmente o por medio de apoderado, cualquier acto que no sea proponer la declinatoria de jurisdicción u oponerse a una medida preventiva. Siendo ello así, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 40, numeral 4, de la Ley de Derecho Internacional Privado, habiéndose la parte sometido tácitamente a la jurisdicción de los tribunales venezolanos, están éstos facultados para conocer y decidir de la demanda interpuesta contra esta sociedad mercantil. Así se declara.

SPA  13-6-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  1363, dec. Nº 15348:

Ya esta Sala ha establecido en relación con el transcrito artículo, que salvo la diferencia terminológica en cuanto al vocablo “jurisdicción” en lugar de la expresión “competencia general”, dicha norma reproduce el contenido del artículo 53 del Código de Procedimiento Civil, que resulta derogado por la Ley especial de reciente data; es decir, al igual que el régimen anterior, el domicilio del demandado en territorio venezolano es el criterio fundamental de atribución de jurisdicción a los tribunales nacionales precisando, a su vez la propia Ley, que por “domicilio” ha de entenderse el territorio del Estado donde las personas físicas tienen su residencia habitual (ver artículos 11 y 15 de la nueva Ley de Derecho Internacional Privado), lo que implica la adopción de un concepto nuevo que sustituye al tradicional según el cual el domicilio de una persona es aquél donde ésta tiene “...el asiento principal de sus negocios e intereses...” (Art. 27 del Código Civil)

SPA  13-6-00

Ponencia del Magistrado zerp. Exp. Nº 14878, dec. Nº 1359:

En este sentido, cabe mencionar que por tratarse la demanda de autos de una acción patrimonial, el artículo 40 de la Ley de Derecho Internacional Privado prescribe los supuestos en que la jurisdicción corresponde a los tribunales venezolanos cuando este tipo de acciones se intentan contra personas no domiciliadas en el territorio nacional.

Para esta Sala, el presente proceso resulta claramente subsumible en el tercero de los supuestos transcritos, toda vez que cursa al folio veintiséis (26) del expediente recibo firmado por el demandado Filippou Filippos, en la ciudad de Puerto Cabello, Estado Carabobo, el 20 de marzo de 1998, de donde se desprende que recibió copia certificada del libelo por el cual se le demandó ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Menores del Municipio Puerto Cabello de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, en acción interpuesta en su contra por la compañía MOLINOS CARABOBO C.A.

Lo anterior conduce a afirmar que los Tribunales venezolanos tienen, en principio, jurisdicción para conocer de la acción de autos. Sin embargo, debe proceder este Alto Tribunal a analizar la cláusula de sumisión expresa invocada por la parte promovente de la falta de jurisdicción, a los fines de determinar si la misma tiene fuerza derogatoria de la jurisdicción venezolana

SPA 6-6-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. 12.940. Sent. 1.259:

La materia a resolver por parte de este Supremo Tribunal en cuanto a la consulta de la Jurisdicción elevada por el juzgado a quo, se circunscribe a la determinación de los límites de la jurisdicción venezolana frente a la jurisdicción extranjera, para lo cual, resulta indispensable determinar claramente la acción intentada y, en tal sentido, expresó la parte demandante en su libelo que:

“Nuestro patrocinado celebró contrato en fecha (…), con la empresa (…), domiciliada en Canada (sic), concretamente en la ciudad de Montreal, Provincia de Quebec, en la siguiente dirección 1118, West St. Catherine,  (…). Conforme al mencionado acuerdo contractual, nuestra poderdante se obligó con (…) a suministrarle, de manera garantizada, desde el día (…) hasta el día (…), cuatro mil ochocientas ochenta (4.880) noches de hotel, las cuales debía pagar la contratante, a razón de treinta dólares americanos ($30) por noche (…). Conforme consta en el contrato celebrado entre nuestra mandante y (…), cuya copia debidamente traducida al idioma español por (…) y legalizada por (…), Notario Residente en Montreal, Provincia de Quebec, Canada (sic), según certificación expedida por  (…), Secretario de la Cámara de Notarías de Quebec, Canada (sic), cuya firma fue legalizada en fecha (…), por la ciudadana (…), Cónsul General de la República de Venezuela en Montreal, Canada (sic).

omissis…)

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 41 del Código de Procedimiento Civil, proponemos la presente demanda ante esta autoridad judicial, en virtud de que las obligaciones contractuales debían ejecutarse en Puerto Píritu, Municipio Peñalver del Estado Anzoátegui. También invocamos como fundamento de derecho para interponer esta demanda, el artículo 4 del Código de Procedimiento Civil, el cual ordena que ‘La jurisdicción venezolana no queda excluida por la pendencia ante un Juez extranjero de la misma causa o de otra conexa con ella, salvo en los casos previstos en el artículo 2º …’ La pretensión procesal de esta demanda no está comprendida entre los casos especificados en este último artículo”

Por otra parte, el representante de la parte demandada, al oponer la cuestión previa contenida en el ordinal 1º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, es decir, la falta de jurisdicción del Juez nacional en relación con el Juez extranjero y la falta de jurisdicción del Juez nacional por la existencia de litispendencia ante una jurisdicción extranjera, alegando que la jurisdicción de nuestros Tribunales no atendía al domicilio del actor, sino al del demandado;  que se trataba de obligaciones derivadas de un contrato suscrito en la ciudad de Montreal, Provincia de Quebec, Canadá y en moneda extranjera; que el representante de la parte actora se encontraba residenciado en Canadá; que no se trataba de una demanda sobre bienes inmuebles situados en el Territorio de la República; que existía una sumisión tácita a los Tribunales del Canadá, pues la parte actora había sometido desde 1991 el conflicto planteado a la jurisdicción canadiense; que las disposiciones establecidas por las partes en el contrato no eran de orden público y, en consecuencia, de acuerdo con lo establecido en el artículo 53 del Código de Procedimiento Civil, consideraba que si la demandada no estaba domiciliada en la República y que si las partes habían sometido el conflicto planteado desde 1991, ante la jurisdicción de los Tribunales del Canadá, como cursa ante el Tribunal Superior de la Provincia de Quebec, Distrito de Montreal, Canadá, registro número 500-05-015000-910, la presente demanda no debería ser intentada ante la Autoridad Judicial de Venezuela por carecer de jurisdicción, tal como fuera transcrito ut supra

Establece el artículo 40 del Código de Procedimiento Civil, que:

“Las demandas relativas a derechos personales y las relativas a derechos reales sobre bienes muebles se propondrán ante la autoridad judicial del lugar donde el demandado tenga su domicilio, o en su defecto de éste su residencia. Si el demandado no tuviere ni domicilio ni residencia conocidos, la demanda se propondrá en cualquier lugar donde él se encuentre”

La presente controversia trata de una demanda por cobro de dólares norteamericanos, es decir, obligaciones personales, presuntamente por el incumplimiento de un contrato celebrado en el extranjero entre una empresa venezolana y una empresa domiciliada en la Provincia de Quebec, Canadá, que, además, y previamente, la parte actora había demandado el mismo concepto en un Tribunal del mismo país.

Por tales razones e interpretando, además, la disposición antes mencionada, esta Sala ha establecido en reiteradas oportunidades (sentencias del 28.7.88, caso Viasa y 27.10.88, caso Ramona de Suco vs. Fernando Suco), que la normativa procesal destinada a determinar el ámbito territorial de aplicación de la tutela jurisdiccional que ejercen nuestros Tribunales, atiende de manera prioritaria y, en consecuencia, excluyente, al domicilio del demandado y no al del actor. Es decir, la normativa viene dada por el fuero del demandado, lo que conduce a que el sujeto pasivo de la acción interpuesta tiene derecho a que se le demande ante los Tribunales de su domicilio.

En el caso de autos, consta, además, a los folios siete (7) al dieciocho (18) del Cuaderno de Medidas adjunto al expediente principal, traducción fiel y exacta y documento original redactado en francés, expedido por el Tribunal Superior (COUR SUPERIEURE) de la Provincia de Quebec, Distrito Montreal, Canadá, certificado Nº 500-05-015000-910, de la demanda interpuesta, por el mismo concepto de la presente, ante el Tribunal Superior de la Provincia de Quebec, Distrito Montreal, Canadá, por la empresa “SUNNY TOURS, SOCIEDAD ANONIMA”, contra “TRAFIC MULTITOURS INC”, la cual compró a la empresa domiciliada en la ciudad de Montreal, Provincia de Quebec, Canadá, “LES VACANCES MULTITOUR INTERNATIONAL INC.”, y conforme a la Ley de Corporaciones Comerciales de Canadá, cambió su denominación comercial por la de “VACANCES AIR TRANSAT A.T. INC/AIR TRANSAT HOLIDAYS A.T. INC.”, es decir, hubo de parte del actor una sumisión tácita de la jurisdicción, al escoger el domicilio de la demandada para interponer una acción igual a la que se sigue en el presente procedimiento.

Para mayor abundamiento, es necesario agregar que la tutela jurisdiccional del Estado Venezolano ha sido establecida fundamentalmente para la protección y respeto de los derechos del individuo, razón por la cual, en general, pueden ser sometidos a las reglas de la teoría contractual, toda materia, controversia o asunto en el cual, salvo excepciones previstas en la Ley, rige el principio de la autonomía de la voluntad de las partes.

La Ley, en determinados supuestos, prohibe expresamente que algunos asuntos sean dirimidos por una jurisdicción distinta a la venezolana, tal como lo consagra el artículo 2 del Código de Procedimiento Civil, cuando determina la jurisdicción del Estado Venezolano y la inderogabilidad de la misma frente a los demás estados extranjeros, expresamente, cuando se trate de controversias relativas a bienes inmuebles o a materias que interesan al Orden Público, lo cual no ocurre en el presente caso. Así se declara.

En vista de lo expuesto, a los fines de determinar la jurisdicción, no es relevante que la parte actora tenga su domicilio en nuestro país y que el pago se haya establecido en dólares norteamericanos, como sí lo es el hecho de que la demandada tuviese su domicilio en el Canadá y el actor hubiese demandado, previamente a la interposición del presente procedimiento, en la jurisdicción del domicilio de la demandada, es decir, en Canadá, estableciendo así lo que se llama “la sumisión tácita”, según lo establece nuestra especialísima y vigente Ley de Derecho Internacional Privado, en su artículo 45, cuando expresa que la sumisión tácita resultará, por parte del demandante, del “hecho de interponer la demanda”. Así se decide.

Artículo 40

Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones de contenido patrimonial:

1. Cuando se ventilen acciones relativas a la disposición la tenencia de bienes muebles o inmuebles situados en el territorio de la República;

2. Cuando se ventilen acciones relativas a obligaciones que deban ejecutarse en el territorio de la República o que se deriven de contratos celebrados o de hechos verificados en el mencionado territorio;

3. Cuando el demandado haya sido citado personalmente en el territorio la República:

4. Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción.

SPA 8-5-01

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  14431, dec. Nº 803:

En este sentido, el ordinal 3º del artículo 40 eiusdem, establece que los tribunales de la República tendrán jurisdicción para conocer de los juicios derivados de acciones con contenido patrimonial:

“3.Cuando el demandado haya sido citado personalmente en el territorio de la República.”

Del análisis del expediente se evidencia que la pretensión de las accionantes reviste un evidente carácter patrimonial, como lo es la solicitud de que se prohiba la realización de una subasta sobre los activos de la compañía BANCO LAYOR CAYMAN LTD., y que tal como lo requiere la norma transcrita, la demandada fue citada personalmente, a través de su apoderado judicial, en fecha 15 de diciembre de 1997, por lo que la situación planteada se ajusta al supuesto de hecho supra referido y así se declara.

Asimismo, el ordinal 4º del artículo 40 de la Ley en comento dispone:

“4.Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción ”. (Subrayado de la Sala).

Al respecto, el artículo 45 eiusdem, establece que la sumisión tácita es consecuencia de cualquier acto procesal del demandado, distinto a alegar la falta de jurisdicción u oponerse a una medida preventiva.

En este orden de ideas, cursa en autos escrito de fecha 17 de diciembre de 1997, en el cual el apoderado judicial de la demandada solicitó que se declarara la perención breve de conformidad con el artículo 267 del Código de Procedimiento Civil, acto este realizado con anterioridad a la oposición de la cuestión previa de falta de jurisdicción y, que de conformidad con la norma supra transcrita, constituye una sumisión tácita a la jurisdicción de los tribunales de la República y así se declara.

Así visto que, la cuestión planteada reviste un evidente carácter patrimonial, que el demandado fue citado personal y efectivamente en el territorio de la República y que de igual modo se sometió tácitamente a la jurisdicción de los tribunales venezolanos, de conformidad con la normativas adjetivas supra señaladas y los argumentos expuestos, los tribunales de la República si tienen jurisdicción para conocer de la demanda incoada y así se declara.

 

SPA 30-5-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  15-341, dec. Nº 1252:

Al respecto conviene precisar, en primer lugar, si los Tribunales venezolanos resultasen competentes para conocer del presente asunto de acuerdo a los criterios atributivos de jurisdicción a que se refieren los ya mencionados artículos 39 al 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado para, luego, analizar si la citada cláusula de sumisión expresa a la jurisdicción de las Cortes de Rotterdam, Holanda, a que se contrae el aludido Conocimiento de Embarque, tiene fuerza derogatoria de la jurisdicción venezolana.

En este sentido, cabe mencionar que por tratarse la demanda de autos de una acción patrimonial, el artículo 40 de la Ley de Derecho Internacional Privado prescribe los supuestos en que la jurisdicción corresponde a los tribunales venezolanos cuando este tipo de acciones se intentan contra personas no domiciliadas en el territorio nacional.

En efecto, dispone dicha norma:

“Artículo 40. Los Tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones de contenido patrimonial:

1) Cuando se ventilen acciones relativas a la disposición o tenencia de bienes muebles o inmuebles situados en el territorio de la República;

2) Cuando se ventilen acciones relativas a obligaciones que deban ejecutarse en el territorio de la República o que se deriven de contratos celebrados o de hechos verificados en el mencionado territorio;

3) Cuando el demandado haya sido citado personalmente en el territorio de la República.

4) Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción.”

Para esta Sala, el presente proceso resulta subsumible en el segundo de los supuestos transcritos toda vez que, de acuerdo a lo establecido por la co-demandada Nedlloyd Lijnen B.V. Rotterdam en el Conocimiento de Embarque a que se refieren estos autos (folio 8 y siguientes del expediente), dicha sociedad de comercio estaba obligada a entregar en el Puerto de La Guaira un (1) Container identificado como N/M KNLU 271455-9, cuyo empaque fue distinguido como X 20RE, S.T.C. contentivo de un Bulto de Trucha, Carite Gris, Pescado Rey y Besugo. El objeto principal de este Conocimiento de Embarque consistía, pues, en el traslado y entrega de la mercancía en el puerto indicado como destino, esto es, La Guaira, Venezuela; de lo que se colige que la ejecución de la obligación principal debía hacerse en territorio venezolano.

Lo anterior, conduce a afirmar que los Tribunales venezolanos tienen jurisdicción para conocer de la acción de autos; sin embargo, tal como fue argumentado por la parte promovente de la falta de jurisdicción así como lo decidido por el a quo en la decisión consultada, el mencionado Conocimiento de Embarque contiene una cláusula expresa de sumisión a la jurisdicción de las Cortes de Rotterdam, Holanda, la cual debe ser analizada por este Alto Tribunal a los fines de determinar si la misma tiene fuerza derogatoria de la jurisdicción venezolana.

En efecto, dispone textualmente la Cláusula 25 del aludido Conocimiento de Embarque:

“25.- LEY Y JURISDICCIÓN: (1) Ley de aplicación: En la medida en la que algo no haya sido tratado en los términos y condiciones de este Conocimiento de Embarque, se aplicará la Ley de Los Países Bajos. (2) Jurisdicción: Todas las acciones bajo el contrato de transporte evidenciadas por este Conocimiento de Embarque, se presentarán ante las Cortes de Rotterdam y ninguna otra corte tendrá jurisdicción con respecto a tal acción, a menos que el transportista apele a otra jurisdicción o se someta él mismo voluntariamente a ella.”

De la simple la lectura de la cláusula anterior, se desprende que la elección sobre la jurisdicción competente para la tramitación de acciones relativas a ese Conocimiento de Embarque, no sólo precisa los tribunales escogidos sino, además, excluye cualquier otra jurisdicción que pudiera resultar simultáneamente competente con la de las Cortes de Holanda con la salvedad de que el transportista apele a otra jurisdicción o se someta él mismo voluntariamente a ella; lo cual no se evidencia en el expediente.

Nuestra Ley de Derecho Internacional Privado admite como regla la posibilidad de la derogación convencional de la jurisdicción venezolana en favor de Tribunales extranjeros o de árbitros que resuelvan en el extranjero, tal como está previsto en el artículo 47 del citado cuerpo normativo, estableciéndose tres excepciones claramente descritas:

“Artículo 47. La jurisdicción que corresponde a los Tribunales venezolanos, según las disposiciones anteriores, no podrá ser derogada convencionalmente a favor de Tribunales extranjeros, o de árbitros que resuelvan en el extranjero, en aquellos casos en que el asunto se refiera a controversias relativas a derechos reales sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República, o se trate de materias respecto de las cuales no cabe transacción o que afecten los principios esenciales del orden público venezolano.”

El asunto bajo examen, no está referido a controversias sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República, tampoco se circunscribe a materias que no admitan transacción, ni afecta el orden público interno; ello podría llevar a la conclusión lógica de declarar la validez de la derogación de la jurisdicción venezolana a favor de las Cortes Holandesas. Pero, estima la Sala, que el legislador admite la regla de la derogatoria de la jurisdicción por la vía convencional, esto es, cuando las partes de común y previo acuerdo deciden, luego de un proceso de discusión y fijación de los términos que regirán la relación contractual, dicha derogación.

El Conocimiento de Embarque, si bien se trata de un tipo de contratación, no menos cierto es que el mismo se define como un contrato de adhesión en donde queda excluida cualquier posibilidad de debate o dialéctica entre las partes. En el contrato de adhesión, tal como lo ha marcado la doctrina y la jurisprudencia, las cláusulas son previamente determinadas por uno solo de los contratantes, de modo que el otro contratante se limita a aceptar cuanto ha sido determinado por el primero.

Más aun, considerando que la consecuencia de una cláusula contractual de elección y derogatoria de la jurisdicción, por un lado establece la competencia de los tribunales de un Estado pero, por otro, impide que los órganos jurisdiccionales de otro Estado soberano sean activados para la resolución de controversias para las que resulte también competente, la interpretación de la fórmula legal que lo permite debe hacerse en el estricto sentido de sus palabras.

Esto es, si bien es permisible la derogatoria de la jurisdicción venezolana por vía contractual, no puede aceptarse que los contratos de adhesión en donde no participan ambas partes en la redacción de las cláusulas, se disponga acerca de la jurisdicción.

Ello se ve reforzado con los ideales de acceso a la justicia plasmados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a los que se refiere, entre otros, el artículo 26 de ese Texto Fundamental. Consentir que las cláusulas de exclusión de la jurisdicción venezolana en los contratos de adhesión, como lo son los conocimientos de embarque, impidan a sus nacionales, como en el presente caso, satisfacer sus pretensiones y alcanzar la justicia por la imposición contractual del emitente del contrato, desvirtúan tal postulado constitucional y desarticulan todo el sistema judicial que pende de sus principios.

Prueba de un sistema armonizado y coherente con las bases constitucionales vigentes, concretamente, con el principio de acceso a la justicia, lo constituye la norma contenida en el artículo 6 de la Ley de Arbitraje Comercial, publicada en la Gaceta Oficial de Venezuela Nº 36.430 del 07-04-98) la cual establece:

“Artículo 6. El acuerdo de arbitraje deberá constar por escrito en cualquier documento o conjunto de documentos que dejen constancia de la voluntad de las partes de someterse a arbitraje. La referencia hecha en un contrato a un documento que contenga una cláusula arbitral, constituirá un acuerdo de arbitraje siempre que dicho contrato conste por escrito y la referencia implique que esa cláusula forma parte del contrato.

En los contratos de adhesión y en los contratos normalizados, la manifestación de voluntad de someter el contrato a arbitraje deberá hacerse en forma expresa e indepenciente

Esta norma consagra la necesidad de hacer constar por escrito el acuerdo de las partes de someterse a arbitraje, con la especial e insoslayable indicación de que en los contratos de adhesión la cláusula de arbitraje sea producto de la voluntad de los contratantes “en forma expresa e independiente”.

Para esta Sala, aun cuando el legislador internacional privatista no hace mención especial a la derogación convencional de la jurisdicción en los contratos de adhesión, ésta sólo es permisible mediante un acuerdo de voluntades que podrá expresarse en forma independiente al conjunto de las normas pre-redactadas, pero que evidencie ser el producto de la voluntad de todos los contratantes y no tan sólo de uno de ellos.

En el presente caso, tratándose el Conocimiento de Embarque B/L Nº GEOFF411 de un contrato de adhesión, la Cláusula 25 mediante la cual se excluye la jurisdicción de cualesquiera otros tribunales que no sean los de Rotterdam, Holanda, no tiene la fuerza suficiente para derogar la jurisdicción que corresponde a Venezuela, tal como se expuso en párrafos precedentes; por tal razón debe descartarse el argumento de falta de jurisdicción expuesto por el a quo en la decisión consultada. Así se declara.

 

 

SPA  13-6-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 14878, dec. Nº 1359:

En este sentido, cabe mencionar que por tratarse la demanda de autos de una acción patrimonial, el artículo 40 de la Ley de Derecho Internacional Privado prescribe los supuestos en que la jurisdicción corresponde a los tribunales venezolanos cuando este tipo de acciones se intentan contra personas no domiciliadas en el territorio nacional.

Para esta Sala, el presente proceso resulta claramente subsumible en el tercero de los supuestos transcritos, toda vez que cursa al folio veintiséis (26) del expediente recibo firmado por el demandado Filippou Filippos, en la ciudad de Puerto Cabello, Estado Carabobo, el 20 de marzo de 1998, de donde se desprende que recibió copia certificada del libelo por el cual se le demandó ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Menores del Municipio Puerto Cabello de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, en acción interpuesta en su contra por la compañía MOLINOS CARABOBO C.A.

Lo anterior conduce a afirmar que los Tribunales venezolanos tienen, en principio, jurisdicción para conocer de la acción de autos. Sin embargo, debe proceder este Alto Tribunal a analizar la cláusula de sumisión expresa invocada por la parte promovente de la falta de jurisdicción, a los fines de determinar si la misma tiene fuerza derogatoria de la jurisdicción venezolana

Artículo 41

Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de juicios originados por el ejercicio de acciones relativas a universalidades de bienes:

1. Cuando el Derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio;

2. Cuando se encuentren situados en el territorio de la República bienes que formen parte integrante de la universalidad.

SPA 30-3-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  15414, dec. Nº 736:

Nuestra citada Ley de Derecho Internacional Privado, en su Capítulo IX, artículos 39 al 42, prescribe los criterios atributivos de jurisdicción, distinguiendo, además del supuesto general del domicilio del demandado en territorio venezolano, los supuestos relativos a acciones patrimoniales, acciones relativas a universalidades y acciones en materia de estado civil y relaciones familiares.

El presente proceso está referido a la solicitud de declaratoria de quiebra de varias sociedades mercantiles, es decir, se trata de una acción circunscrita a una universalidad, tal como lo ha asumido la Sala en anteriores oportunidades al establecer que “...la acción de quiebra no se refiere a un derecho real específico (...) no es un asunto de bienes muebles o inmuebles, sino una materia relativa a la universalidad de bienes, que pueden estar situados en otros países también. La quiebra no rige a los bienes sino a los comerciantes...” (Sent. Nº 578, S.P-A 01/11/90, Caso: Interamericana de Fletes v. Morgan Grace Shipping Inc.)

En este sentido, el artículo 41 de la Ley de Derecho Internacional Privado consagra los criterios atributivos de jurisdicción para conocer de juicios originados por el ejercicio de este tipo de acciones (sobre universalidades) estableciendo, en primer lugar, que en cuanto el fondo del asunto se rija por el derecho venezolano, según sea determinado por la misma Ley, tendrán jurisdicción los tribunales venezolanos (criterio del paralelismo), es decir, precede a la determinación de la jurisdicción la del derecho aplicable. En segundo lugar, agrega el artículo 41 el supuesto según el cual basta para atribuir jurisdicción a los tribunales venezolanos, que en territorio de la República se encuentren situados bienes que formen parte integrante de la universalidad. Respecto al vocablo “bienes” mencionado en este artículo se ha interpretado que se trata de algunos y no todos los bienes de la universalidad y que éstos pueden ser muebles o inmuebles.

Aplicando los presupuestos anteriores al caso bajo examen, debe señalarse en cuanto al primero de ellos que no dispone la Ley de Derecho Internacional Privado previsión alguna de la que se desprenda que el derecho venezolano sería aplicable para la solución del fondo del asunto. No obstante, de la revisión del expediente se constata que la empresa MARIA ELENA HOLDING L.T.D. posee bienes situados en Venezuela, lo que haría entonces procedente la aplicación del segundo supuesto del artículo 41, antes aludido.

En efecto, cursa en autos a los folios 170 a 175, documento autenticado, contentivo de la venta de varios bienes muebles (maquinarias y equipos de oficina) hecha por INTRACO METALÚRGICA VENEZOLANA C.A. a la compañía MARIA ELENA HOLDING L.T.D , cuya ubicación en Venezuela se deduce del acta levantada por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Trabajo y Estabilidad Laboral de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua, que cursa al folio 146 a 148 del expediente, referida a la medida de embargo preventiva ejecutada contra la sociedad mercantil VALVULAS ARAGUA C.A., en la ciudad de La Victoria, Estado Aragua, de donde se desprende que parte de los bienes sobre los que se pretendía recayera la medida, son los mismos a que se contrae el documento de compra venta antes indicado.

Por tanto, debe concluirse que, en lo que toca a la compañia MARIA ELENA HOLDING L.T.D., sí tienen jurisdicción los Tribunales venezolanos para conocer de la presente causa. Así se decide.

En cambio, en cuanto a la sociedad mercantil ESTEFANIA HOLDING L.T.D., se observa que no está probado en el expediente que ésta posea bienes situados en Venezuela. Lo anterior permite concluir que en cuanto a la co-demandada ESTEFANIA HOLDING L.T.D., no están dados los presupuestos exigidos por el numeral 2º del artículo 41 de la Ley de Derecho Internacional Privado. Así se declara.

2.- Respecto de la jurisdicción para conocer de la solicitud de quiebra hecha contra la empresa KELLWOOD INDUSTRIES INC., debe señalar esta Sala que según los artículos 414, 415, 416 y 417 del Código Bustamante:

“Artículo 414. Si el deudor concordatario, concursado o quebrado no tiene más que un domicilio civil o mercantil, no puede haber más que un juicio de procedimientos preventivos o de concurso o quiebra, o una suspensión de pagos, o quita y espera, para todos sus bienes y todas sus obligaciones en los Estado contratantes.”

“Artículo 415. Si una misma persona o sociedad tuviere en más de un Estado contratante varios establecimientos mercantiles enteramente separados económicamente, puede haber tantos juicios de procedimientos preventivos y de quiebra como establecimientos mercantiles.”

“Artículo 416. La declaratoria de incapacidad del quebrado o concursado tiene en los Estados contratantes efectos extraterritoriales mediante el cumplimiento previo de las formalidades de registro o publicación que exija la legislación de cada uno de ellos.”

“Artículo 417. El auto de declaratoria de quiebra o concurso dictado en uno de los Estados contratantes, se ejecutará en los otros en los casos y forma establecidos en este Código para las resoluciones judiciales; pero producirá, desde que quede firme y para las personas respecto de las cuales lo estuviere, los efectos de cosa juzgada.”

Ya esta Sala (véase Sent. Nº 578 del 1-11-90) ha interpretado el sentido de las normas precedentes, aseverando que el criterio atributivo de jurisdicción que las mismas prescriben no es otro sino el del domicilio del quebrado.

Reiterando el principio establecido por la jurisprudencia de este Alto Tribunal relativo al domicilio del fallido como criterio atributivo de jurisdicción, que no es más que el claro sentido de lo establecido por el Código Bustamante, debe esta Sala concluir, respecto de la jurisdicción para resolver sobre la quiebra demandada contra la compañía KELLWOOD INDUSTRIES INC., que la misma corresponde a los órganos jurisdiccionales del domicilio de la referida sociedad mercantil, esto es, no poseen jurisdicción los tribunales venezolanos para proveer sobre dicha causa toda vez que la demandada se encuentra domiciliada en territorio de la República de Panamá y no posee sucursales dentro del territorio venezolano. Así se decide.

Por último, debe la Sala ratificar el criterio sostenido por el a quo en el sentido de confirmar la jurisdicción del Poder Judicial venezolano para conocer de la quiebra seguida contra las sociedades Válvulas de Aragua C.A. e Intraco Metalúrgica Venezolana, por ser éstas venezolanas, quedando a salvo lo atinente a la competencia territorial interna que deberá ser resuelto por el a quo al reactivarse el proceso suspendido durante la decisión sobre la jurisdicción. Así se establece.

Artículo 42

Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones familiares:

1. Cuando el Derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio;

2. Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de la República.

SPA 25-5-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº  0391, dec. Nº 1200:

De otra parte, de acuerdo con el orden de prelación de las fuentes en el Derecho Internacional Privado, que rige el presente juicio, debe aplicarse, de conformidad con el artículo 1° de la Ley de Derecho Internacional Privado, las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, corresponde aplicar las normas de Derecho Internacional Privado venezolano.

Así las cosas, no existe ningún tratado público que vincule a Venezuela con los Estados Unidos de América en materia de divorcio, por lo cual debe tomarse en cuenta lo preceptuado en el sistema de Derecho Internacional Privado venezolano para la solución del presente juicio. Así, la demanda de divorcio interpuesta por el ciudadano (omissis) contra la ciudadana (omissis) debe regirse por el derecho venezolano, a tenor del artículo 42 ejusdem que al efecto señala:

“Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones familiares:

1. Cuando el derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio;...”.

Debe precisarse que, aunque la pareja vivió los primeros años de matrimonio en el extranjero, el domicilio conyugal de la pareja está en Venezuela, tal y como consta de los hechos narrados por ambas partes y de las actuaciones procesales cumplidas en el juicio. En efecto, se constata de autos que el domicilio de las partes se encuentra en la ciudad de Caracas, República Bolivariana de Venezuela, desde diciembre de 1998, donde fijaron el asiento principal de sus negocios e intereses.

Por tanto, de conformidad con la norma contenida en el artículo 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado antes transcrita, en concordancia con lo preceptuado en el artículo 16 ejusdem, que indica que la existencia, estado y capacidad de las personas se rigen por el Derecho de su domicilio, la ley sustantiva para regir el fondo de la demanda de divorcio introducido por ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia de Familia y Menores de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, es el derecho del domicilio de las partes, que no es otro que el derecho venezolano, pues ambos cónyuges estaban domiciliados en la República Bolivariana de Venezuela desde hacía más de un año, con lo que se concluye que la ley aplicable al fondo del divorcio es la ley venezolana y así se decide.

Asimismo, es menester indicar que, de conformidad con el artículo 45 de la Ley de Derecho Internacional Privado, referido a la sumisión, la parte demandada, en uso de su autonomía de la voluntad, durante el juicio bajo examen, no propuso la declinatoria de la jurisdicción al momento de la contestación de la demanda, ni señaló en esa primera oportunidad procesal, cual era el órgano jurisdiccional extranjero al que debía corresponder el conocimiento de la controversia. Ello, en opinión de esta Sala, demuestra que la ciudadana BLANCA NIEVES ELISA CLOTILDE PERINA BENITO solicitó extemporáneamente la regulación de jurisdicción y se sometió de manera presunta o sobreentendida a la jurisdicción venezolana. Por todo lo anterior, sí tienen jurisdicción los tribunales venezolanos para conocer del presente juicio y así se declara.

SPA 22-5-01

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  01-0333, dec. Nº 703:

Consignado el recaudo solicitado pasa la Sala a decidir, previas las consideraciones siguientes

El análisis de toda solicitud de exequátur debe hacerse a la luz del Derecho Procesal Internacional Privado. En tal sentido, para el juez se torna indispensable atender al orden de prelación de las fuentes con el fin de decidir el caso concreto. En Venezuela, dicho orden se encuentra establecido en el artículo 1º de la Ley de Derecho Internacional Privado, vigente desde el 06 de febrero de 1999, de la siguiente manera: en primer lugar, deben revisarse las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado venezolano; y finalmente, en aquellos casos en que no existan tratados ni normas de derecho interno que regulen la materia, se aplicarán las fuentes supletorias, vale decir, la analogía y los principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.

En el caso de autos, ante la ausencia de tratado entre Venezuela y los Estados Unidos que regule de manera específica la eficacia de las sentencias extranjeras, deben entonces aplicarse las disposiciones contempladas en el Capítulo X de la Ley de Derecho Internacional Privado (De la Eficacia de las Sentencias Extranjeras) y, particularmente, el artículo 53 de ese texto legal, que derogó parcialmente el contenido de los artículos 850 y 851 del Código de Procedimiento Civil, ambos relativos al procedimiento de exequátur.

Efectuado el estudio y análisis de los recaudos acompañados a la presente solicitud de exequátur, de conformidad con los extremos previstos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, es posible afirmar que en este caso se han cumplido los requisitos de ley para declarar la ejecutoria de la sentencia norteamericana, antes mencionada.

En efecto:

1.- La sentencia fue dictada en materia civil, específicamente en juicio de divorcio.

2.- Tiene fuerza de cosa juzgada de acuerdo a la ley del Estado en la cual fue pronunciada, como bien se desprende del texto de la sentencia: “Sentencia Definitiva de Disolución de Matrimonio”.

3.- La sentencia en cuestión y el convenio de liquidación matrimonial incorporado a la misma, mediante el cual los solicitantes acordaron de mutuo acuerdo el régimen de custodia, visitas y pensión de alimentos de sus dos hijas menores de edad, entre otros aspectos, no versan sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República. Además, no se ha arrebatado a Venezuela la jurisdicción exclusiva por cuanto la controversia, como se ha señalado, no está relacionada con bienes inmuebles situados en el territorio de la República, como tampoco está basada en una transacción que no podía ser admitida, ni afecta los principios del orden público venezolano.

4.- La Corte de Circuito 11vo Circuito Judicial de y para el Condado de Dade, Florida, Estados Unidos de Norte América, tenía jurisdicción para conocer de la causa, según los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de la Ley de Derecho Internacional Privado. En efecto, de conformidad con lo dispuesto en el ordinal 2º artículo 42 eiusdem, los tribunales del Estado sentenciador tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones familiares cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de ese Estado.

En el presente caso existía una vinculación efectiva con el territorio del Estado sentenciador, al ser interpuesta la demanda de divorcio por la ciudadana María Corina Martínez Nucete, ante la autoridad judicial del lugar de su residencia habitual, desprendiéndose del mismo texto de la sentencia lo siguiente: “En el período inmediatamente anterior a la consignación de la demanda por disolución de matrimonio, la esposa ha sido residente continua del Condado de Dade, Florida, durante más de seis meses”. Por tanto, considera la Sala satisfechos los extremos previstos en el ordinal 2º del artículo 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado.

5.- Si bien no se desprende del texto traducido de la sentencia ni de los recaudos acompañados, cuál fue el medio utilizado para practicar la citación, ni existe forma de verificar si la forma empleada fue la correcta, estima la Sala que el derecho a la defensa del demandado fue debidamente garantizado, toda vez que consta en el expediente convenio de liquidación matrimonial, celebrado de mutuo acuerdo entre los cónyuges en fecha 30 de octubre de 2000; y en todo caso, se entiende convalidado este requisito al haber solicitado ambas partes la declaratoria de fuerza ejecutoria de la decisión emanada del tribunal extranjero.

6.- No consta en autos que la sentencia en cuestión sea incompatible con decisión anterior que tenga autoridad de cosa juzgada, dictada por tribunal venezolano; tampoco hay evidencia de que exista juicio pendiente ante los tribunales venezolanos sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes de que se hubiera dictado la sentencia extranjera

SPA 18-7-01

Ponencia del Magistrado Hadel Mostafá Paolini. Exp. Nº 00-719, dec. Nº 1543:

Del texto de la sentencia parcialmente transcrita dictada por el Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, Sala de Juicio Nº 5, se constata que el mencionado Juzgado declaró su jurisdicción para conocer y decidir del asunto planteado, y en consecuencia declaró sin lugar la cuestión previa opuesta por la parte demandada. Posteriormente, la parte demandada solicitó la regulación de jurisdicción, razón por la cual en fecha 9 de mayo de 2000, el mismo Tribunal consideró que en el presente caso, no es procedente la consulta obligatoria de la sentencia que afirma la jurisdicción, toda vez que dicha consulta procede para la negativa de la misma, conforme al artículo 57 de la Ley de Derecho Internacional Privado, no obstante, como se propuso el recurso de regulación de jurisdicción, el Tribunal lo admitió como la única vía de impugnar las decisiones sobre jurisdicción.

Ahora bien, pasa esta Sala a decidir el recurso planteado en los términos siguientes:

De acuerdo con el orden de prelación de las fuentes en el Derecho Internacional Privado, que rige el presente juicio, debe aplicarse, de conformidad con el artículo 1° de la Ley de Derecho Internacional Privado, las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los Tratados Internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado venezolano.

Por tanto, no existiendo Tratado alguno en materia de divorcio entre los Estados Unidos de América y Venezuela, debe tomarse en cuenta lo preceptuado por el sistema de Derecho Internacional Privado venezolano para la solución del presente juicio.

Así tenemos que el artículo 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado señala:

“Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones familiares:

1. Cuando el derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio...”.

Ahora bien, de conformidad con el contenido de la disposición antes transcrita, resulta evidente que la demanda de divorcio interpuesta por el ciudadano STEVEN MISHKIN PESIN, contra la ciudadana MARIA TERESA OSORIO RODRIGUEZ, debe regirse por el derecho venezolano.

Ello es así, toda vez que la ley sustantiva para regir el fondo del litigio al momento de la introducción de la demanda de divorcio por ante el Juzgado de Primera Instancia de Familia y Menores de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, ahora Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, era la ley nacional de las partes, de acuerdo a lo preceptuado en los artículos 11, 23 y 42 ordinal 1º de la Ley de Derecho Internacional Privado, toda vez que ambas partes ostentan la nacionalidad venezolana, cuestión fundamental para determinar la ley aplicable al fondo del divorcio a fin de determinar la jurisdicción de los tribunales venezolanos y además el domicilio conyugal, fue establecido en Venezuela. En consecuencia, los tribunales venezolanos sí tienen jurisdicción para conocer del presente juicio y así se declara

Artículo 43

Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para dictar medidas provisionales de protección de las personas que se encuentren en el territorio de la República, aunque carezcan de jurisdicción para conocer del fondo del litigio.

Artículo 44

La sumisión expresa deberá constar por escrito.

SPA 30-5-00

La sumisión expresa no puede constar de un contrado de adhesión. Ver jurisprudencia en artículo 40 Ley de Derecho Internacional Privado

SPA 6-6-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº  13406, dec. Nº 1260:

La Sala constata que en el texto del documento que funge como instrumento fundamental del presente juicio, se señaló que:

“…la Compañía EUROALLOYS LIMITED, en lo adelante ‘LA COMPAÑÍA’, constituida en Cardiff, el (…), Nº (…), según las leyes de Gran Bretaña y domiciliada en Alexandra House, 55ª Catherine Place, London SW1E 6DY (…), por una parte, y por la otra el BANCO EXTERIOR DE LOS ANDES Y DE ESPAÑA, S.A. ‘EXTEBANDES’, Sucursal Grand Cayman, en lo adelante ‘EL BANCO’ inscrito con Licencia de Categoría B emanada de THE BANKS AND TRUST COMPANIES REGULATION LAW de las islas Grand Cayman, B.W.I, de fecha (…) y con domicilio en c/o Extebandes, Miami Regional Office, 701 Brickell Ave., Suite 2650, Miami, Florida 33131, U.S.A. (…)

Además, expresamente, en la Cláusula Décima Novena del referido contrato o documento fundamental de la demanda, se estableció la sumisión exclusiva a las Cortes del Circuito del Condado de Dade, Florida, o a las Cortes de Distrito de los Estados Unidos con jurisdicción en el Distrito Sur del Estado de Florida y que las leyes aplicables serían las del Estado de Florida, en caso de presentarse cualquier controversia derivada del mismo.

Es decir, que las partes demandadas en el presente juicio, tienen su domicilio en el exterior y expresamente, el “BANCO EXTERIOR DE LOS ANDES Y DE ESPAÑA, S.A. (EXTEBANDES)”, a pesar de que tiene también una sucursal domiciliada en nuestro territorio nacional, en el documento fundamental de la demanda estableció el domicilio que tiene en la ciudad de Miami, Florida, Estados Unidos de América.

Lo que permite concluir que no sólo las demandadas, sociedades mercantiles “BANCO EXTERIOR DE LOS ANDES Y DE ESPAÑA, C.A. (EXTEBANDES)” y “EURO ALLOYS LIMITED” al celebrar el referido contrato el 8 de febrero de 1995, definieron los Tribunales del Estado de Florida, Estados Unidos de América como la jurisdicción con capacidad para dirimir las controversias que surgieren en relación al referido contrato, sino que, además, tienen su domicilio en el extranjero, de tal modo, que claramente se determina que los Tribunales venezolanos no tienen jurisdicción para conocer y decidir la presente causa. Así se declara.

 

Artículo 45

La sumisión tácita resultará, por parte del demandante, del hecho de interponer la demanda y, por parte del demandado, del hecho de realizar en el juicio, personalmente o por medio de apoderado, cualquier acto que no sea proponer la declinatoria de jurisdicción u oponerse a una medida preventiva.

SPA 25-5-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº  0391, dec. Nº 1200:

Asimismo, es menester indicar que, de conformidad con el artículo 45 de la Ley de Derecho Internacional Privado, referido a la sumisión, la parte demandada, en uso de su autonomía de la voluntad, durante el juicio bajo examen, no propuso la declinatoria de la jurisdicción al momento de la contestación de la demanda, ni señaló en esa primera oportunidad procesal, cual era el órgano jurisdiccional extranjero al que debía corresponder el conocimiento de la controversia. Ello, en opinión de esta Sala, demuestra que la ciudadana BLANCA NIEVES ELISA CLOTILDE PERINA BENITO solicitó extemporáneamente la regulación de jurisdicción y se sometió de manera presunta o sobreentendida a la jurisdicción venezolana. Por todo lo anterior, sí tienen jurisdicción los tribunales venezolanos para conocer del presente juicio y así se declara.

SPA 6-6-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº  12940, dec. Nº 1259:

La Ley, en determinados supuestos, prohibe expresamente que algunos asuntos sean dirimidos por una jurisdicción distinta a la venezolana, tal como lo consagra el artículo 2 del Código de Procedimiento Civil, cuando determina la jurisdicción del Estado Venezolano y la inderogabilidad de la misma frente a los demás estados extranjeros, expresamente, cuando se trate de controversias relativas a bienes inmuebles o a materias que interesan al Orden Público, lo cual no ocurre en el presente caso. Así se declara.

En vista de lo expuesto, a los fines de determinar la jurisdicción, no es relevante que la parte actora tenga su domicilio en nuestro país y que el pago se haya establecido en dólares norteamericanos, como sí lo es el hecho de que la demandada tuviese su domicilio en el Canadá y el actor hubiese demandado, previamente a la interposición del presente procedimiento, en la jurisdicción del domicilio de la demandada, es decir, en Canadá, estableciendo así lo que se llama “la sumisión tácita”, según lo establece nuestra especialísima y vigente Ley de Derecho Internacional Privado, en su artículo 45, cuando expresa que la sumisión tácita resultará, por parte del demandante, del “hecho de interponer la demanda”. Así se decide

Artículo 46

No es válida la sumisión en materia de acciones que afecten a la creación, modificación o extinción de derechos reales sobre bienes inmuebles, a no ser que lo permita el Derecho de la situación de los inmuebles.

No Hay nota Al respecto.

Artículo 47

La jurisdicción que corresponde a los tribunales venezolanos, según las disposiciones anteriores, no podrá ser derogada convencionalmente en favor de tribunales extranjeros, o árbitros que resuelvan en el extranjero, en aquellos casos en que el asunto se refiera a controversias relativas a derechos reales sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República o se trate de materias respecto de las cuales no cabe transacción o que afecten los principios esenciales del orden público venezolano.

SPA 18-12-01

ponencia del Magistrado zerpa. Exp. Nº 01-0133, dec. Nº 3011:

, observa la Sala:

La Ley de Derecho Internacional Privado admite la posibilidad de la derogación convencional de la jurisdicción venezolana en favor de Tribunales extranjeros o de árbitros que resuelvan en el extranjero, tal como está previsto en el artículo 47 del citado cuerpo normativo, estableciéndose tres excepciones claramente descritas

:

El asunto bajo examen, no está referido a controversias sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la República, tampoco se circunscribe a materias que no admitan transacción, ni afecta el orden público interno; ello podría llevar a la conclusión lógica de declarar la validez de la derogación de la jurisdicción venezolana a favor de tribunales arbitrales, siempre que se verifique, se reitera, que tal derogatoria ha sido expresamente convenida por ambas partes.

En el caso de autos, el documento del cual afirma la representación de EARTH TECH INC. puede deducirse la obligación que pesaba sobre MIGUEL DELGADO BELLO de someterse a un tribunal arbitral es un “manual que rige las relaciones entre la empresa con sus empleados”, que establece lo siguiente: “en caso de que un problema involucre a un empleado que perciba que él o ella ha quedado cesante de forma involuntaria el asunto deberá ser resuelto por medio de un arbitraje vinculante. Dicho arbitraje deberá llevarse a cabo de conformidad con las disposiciones para la industria del comercio de la Asociación de Arbitraje Norteamericano, resultando éste definitivo y vinculante tanto para el empleado como para EARTH TECH INC. La jurisdicción territorial del tribunal será el país donde se encuentren las instalaciones en las cuales labore el empleado... Es un requerimiento de la Compañía que usted firme un Convenio de Arbitraje... previo al inicio de sus actividades laborales. El Convenio será firmado por todos, reconociendo su conformidad con el mismo y acordando su sujeción a los términos y criterios contenidos en éste”.

Ahora bien, revisadas como han sido las actas que componen el presente expediente, se advierte que no consta en autos el referido Convenio de Arbitraje ni ningún otro documento del cual se extraiga que el ciudadano MIGUEL DELGADO BELLO y EARTH TECH INC., expresamente y de común y previo acuerdo, hayan pactado la derogatoria de la jurisdicción venezolana en los términos establecidos en el referido artículo 47 de la Ley de Derecho Internacional Privado. Por tal motivo, debe desestimarse el alegato expuesto por la representación de EARTH TECH INC. Así se decide.

Artículo 48

Siempre que los tribunales venezolanos tengan jurisdicción de acuerdo con las disposiciones de este Capítulo, la competencia territorial interna de los diversos tribunales se regirá por las disposiciones establecidas en los artículos 49, 50 y 51 de esta Ley.

No Hay nota Al respecto.

Artículo 49

Tendrá competencia para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones de contenido patrimonial:

1. Cuando se ventilen acciones relativas a la disposición o la tenencia de bienes muebles o inmuebles situados en el territorio de la República, el Tribunal del lugar donde estén situados los bienes;

2. Cuando se ventilen acciones relativas a obligaciones que deban ejecutarse en el territorio de la República o que se deriven de contratos celebrados o de hechos verificados en el mencionado territorio, el Tribunal del lugar donde deba ejecutarse la obligación o donde se haya celebrado el contrato o verificado el hecho que origine la obligación;

3. Cuando el demandado haya sido citado personalmente en el territorio de la República, el Tribunal del lugar donde haya ocurrido la citación;

4. Cuando las partes se hubieren sometido expresamente en forma genérica a los tribunales de la República, aquel que resulte competente en virtud de alguno de los criterios indicados en los tres numerales anteriores y, en su defecto, el Tribunal de la capital de la República.

SCS 9-11-00

Ponencia del Magistrado Alberto Martini. Urdaneta Exp. Nº  00-082, sentencia Nº 86:

En cuanto al punto de la acumulación de pretensiones se permite esta Sala transcribir doctrina sentada por la Sala de Casación Civil de fecha 6 de agosto de 1998, la cual acoge plenamente esta Sala Social:

“En casos como el de estudio, de acumulación de pretensiones por conexión impropia o intelectual, a instancia de cada uno de los sujetos activos, no puede afirmarse que haya propiamente similitud y homogeneidad de pretensiones, lo que implica que, por ende el valor económico de cada una de ellas, no puede sumarse a los efectos de determinación del interés principal discutido en juicio para la admisibilidad del recurso de casación. Ello implica que, debe en estos casos atenderse, a los efectos de la admisibilidad del recurso de casación, la circunstancia de que alguna o algunas de las pretensiones exceda del interés principal requerido por el Código de Procedimiento Civil.

En el análisis del artículo 49 del Código de Procedimiento Civil, el autor Ricardo Henríquez La Roche, hace estos comentarios respecto de la acumulación por conexión impropia o intelectual: ‘Cuando hay conexión impropia, la competencia por el valor, el cobro de honorarios profesionales y la admisibilidad de los recursos en el orden cuantitativo, dependen del valor que tenga cada pretensión individualmente considerada, pues se trata de acciones y derechos sustanciales pertenecientes a sujetos distintos, cada pretensión conserva su valor a todos los efectos procesales. (Código de Procedimiento Civil; Ricardo Henríquez La Roche, Caracas, 1995)’.” (Subrayado de esta Sala).

Artículo 50

Tendrá competencia para conocer de juicios originados por el ejercicio de acciones relativas a universalidades de bienes:

1. Cuando el Derecho venezolano sea competente de acuerdo con las disposiciones de esta Ley para regir el fondo del litigio, el Tribunal donde tuviere su domicilio la persona en virtud de la cual se atribuye competencia al Derecho venezolano;

2. Cuando se encuentren situados en el territorio de la República bienes que forman parte integrante de la universalidad, el Tribunal del lugar donde se encuentre la mayor parte de los bienes de la universalidad situados en el territorio de la República.

SCC 31-7-01

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. Nº 01-210, sentencia Nº 185:

. Este razonamiento tiene además su soporte en el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, donde se consagra la perpetuatio jurisdictionis al señalar que: “La jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y no tienen efecto respecto de ellas los cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa”, y en el artículo 50 del mismo código, donde se consagra la excepción prevista en la norma anterior y según el cual “ Cuando por virtud de las solas pretensiones del demandado, como en los casos de oponer la compensación o de intentar reconvención, el Tribunal haya de decidir sobre una cosa que por su valor corresponda al conocimiento de un Tribunal Superior, será éste el competente para conocer de todo el asunto, aunque el Tribunal ante quien se la haya propuesto lo fuese para conocer de la demanda sola”, es decir que la excepción sólo opera en pretensiones ejercidas por la parte demandada, por lo cual se concluye que, aun y cuando se haya producido la estimación de la demanda de tercería en una suma mayor a la de la causa principal, tal estimación de ninguna manera puede alterar el interés principal de aquélla en lo relativo a la jurisdicción y competencia y, por tal razón, el proceso debe mantenerse como de menor cuantía, desde luego que su valor principal no excede de Bs. 5.000.000,oo.

 

Artículo 51

Tendrá competencia para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre el estado civil de las personas o las relaciones familiares:

1. Cuando el Derecho venezolano sea competente de acuerdo con las disposiciones de esta Ley para regir el fondo del litigio, el Tribunal del domicilio de la persona en virtud de la cual se atribuye competencia al Derecho venezolano;

2. Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, el Tribunal del lugar con el cual se vincule la causa al territorio de la República,

SC 4-10-00

Ponencia del Magistrado Moisés Troconis Villareal. Exp. Nº 00-545, sentencia Nº 1119:

En consecuencia, vista la conexión, por razón de los sujetos, del objeto y de la causa, que se observa entre las acciones en referencia, y visto que, en los expedientes 00-0211 y 00-0795, no se ha llevado a cabo la notificación de las partes, procede acumular aquéllos a la causa que cursa en este expediente, identificado con el 00-0545, de conformidad con la disposición prevista en el artículo 51 del Código de Procedimiento Civil.

SC 20-7-00

Ponencia del Magistrado Escarra  Malave. Exp. Nº ,131654 sentencia Nº 1703:

Como consecuencia de lo expuesto, existe una relación de identidad entre esos elementos en ambos juicios y, por tanto, es procedente la unificación de éstos en un mismo órgano jurisdiccional. En todo caso, quien previno fue el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, pues es allí donde se ha citado primero y ya han transcurridos las etapas del proceso, estando pendientes los informes y la sentencia, todo de conformidad con el artículo 51 del Código de Procedimiento Civil.”

Artículo 52

Las normas establecidas en los artículos 49, 50 y 51 no excluyen la competencia de tribunales distintos, cuando les sea atribuida por otras leyes de la República.

SC 29-1-02

Ponencia del Magistrado .José M. Delgado Ocando Exp. Nº , 1012sentencia Nº 92:

Igualmente se observa, que no existen los factores de conexión establecidos en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil que puedan permitir tal acumulación de pretensiones, ni autorizarlos, de este modo, a constituir el litisconsorcio activo mediante la acción de amparo constitucional.

En efecto, para proceder de este modo y establecer la conexión necesaria establecida en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, tendrían que verificarse algunos de los supuestos de hecho establecidos en sus ordinales 1º, 2º y 3º.

Es obvio, por último, que en las pretensiones de amparo ejercidas conjuntamente no existe identidad subjetiva, pues cada una de las accionantes persigue, por separado, la tutela constitucional que invoca.

Con esto quiere significar esta Sala Constitucional, que en el presente caso se ha dado una acumulación subjetiva de pretensiones en una misma demanda, que no está permitida por nuestra ley procesal, toda vez que nuestro Código de Procedimiento Civil, en su Libro Primero, Título I, Capítulo I, Sección VII, que resulta aplicable supletoriamente en este procedimiento de amparo por ser el instrumento legal que regula la figura de litisconsorcio, no autoriza tal acumulación pues las causas de conexidad están establecidas taxativamente en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, al igual que la constitución del litisconsorcio en el artículo 146 eiusdem, en concordancia con los artículos 78 y 346, ordinal 6° del mismo Código.

SC 6-5-02

Ponencia del Magistrado Martínez Hernández. Exp. Nº 020012, sentencia Nº 84:

En ese sentido, y como marco conceptual orientador, conviene señalar que la figura de la acumulación procesal, que consiste en la unificación dentro de un mismo expediente de causas que revisten algún tipo de conexión, para que sean decididas mediante una sola sentencia, está dirigida a evitar la expedición de sentencias contradictorias sobre un mismo asunto, y también a garantizar los principios de celeridad y economía procesal. Es decir, que tiene como fin la necesidad de evitar la eventualidad de fallos contradictorios en casos que, o bien son idénticos o presentan elementos de conexión en los términos del artículo 52 del referido Código. Asimismo, también persigue beneficiar la celeridad procesal, ahorrando tiempo y recursos al fallar en una sola sentencia asuntos en los cuales no existe razón para que se ventilen en distintos procesos.

En ese sentido, se observa que para que proceda la solicitud de acumulación procesal es necesario que se cumplan las condiciones esenciales exigidas por el legislador, las cuales son: 1.- La presencia de dos o más procesos y, 2.- La existencia entre ellos de una relación de accesoriedad, conexión o de continencia.

SC 20-7-00

Ponencia del Magistrado Carlos Escarrá Malavé. Exp. Nº  13165, sentencia Nº 1703:

Además, en uno y otro juicio se demanda la indemnización de daños y perjuicios, tal como lo solicitó la defensora ad-litem en el juicio de expropiación y ahora lo solicitan los demandantes en este juicio, de modo que en uno y otros hay identidad de objetos o de pretensiones; y si bien pudiera decirse que hay distintas causas o fundamentos de las pretensiones, en tanto que en este juicio se invoca un supuesto incumplimiento contractual y en el juicio de expropiación la pretensión se fundamenta en la ocupación de los terrenos, cabe señalar que en uno u otro caso se argumenta la supuesta división de los terrenos y las supuestas invasiones como hechos determinantes de los daños y perjuicios, de modo que aún habiendo diversidad de fundamentos o causas de las pretensiones, éstas, es decir, las pretensiones y las partes serían idénticas, razón por la cual estamos en el supuesto previsto en el ordinal 1° del artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, según el cual existe conexión cuando haya identidad de personas y objeto, aunque el título sea diferente.

SC 14-11-00

Ponencia del Magistrado Peña Torrelles. Exp. Nº 001189, sentencia Nº :001189

A los efectos de revisar si las causas bajo análisis pueden ser objeto de acumulación por revestir algún tipo de conexión, esta Sala considera necesario examinar las normas previstas en el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil,

Ahora bien, analizados los aspectos de orden sustantivo y adjetivo de las acciones cuya acumulación ha sido solicitada y a la luz de la norma anteriormente transcrita, esta Sala considera que el caso bajo estudio se inscribe en la causal de acumulación por conexidad contenida en el ordinal 3°, del artículo 52 transcrito supra, esto es, cuando haya identidad de objeto y de título aunque las personas sean diferentes.

En cuanto a la identidad de objeto, esta Sala observa que, en ambas causas contenidas en los expedientes 00-1189 y 00-1222, el objeto de la pretensión de los accionantes es la nulidad de la norma contenida en el artículo 7, literal b), de la Ordenanza sobre Apuestas Lícitas del Municipio Girardot del Estado Aragua.

En relación a la identidad de título o causa, la misma está representada en el hecho de que ambas acciones contienen los mismos fundamentos o alegatos tanto de inconstitucionalidad como de ilegalidad en contra de la norma impugnada

 

SECCIÓN V.

De la falta de jurisdicción, de la incompetencia y de la litispendencia

Artículo 59

La falta de jurisdicción del Juez respecto de la administración pública, se declarará aun de oficio, en cualquier estado e instancia del proceso.

La falta de jurisdicción del Juez venezolano respecto del Juez extranjero, se declarará de oficio en cualquier estado e instancia del proceso cuando se trate de causas que tienen por objeto bienes inmuebles situados en el extranjero. En cualquier otro caso, mientras no se haya dictado sentencia sobre el fondo de la causa en primera instancia, la falta de jurisdicción sólo podrá declararse a solicitud de parte.

En todo caso, el pronunciamiento del Juez sobre la jurisdicción se consultará en la Corte Suprema de Justicia, en Sala Político-Administrativa, conforme a lo dispuesto en el artículo 62.

SPA 18-3-2010

Ponencia del Magistrado Yolanda Jaimes Guerrero. Exp. Nº  10-038, dec. Nº 244:

Si el Juez afirma su jurisdicción la decisión es impugnable mediante regulación de jurisdicción

Respecto a la aplicación de dicha norma y de los supuestos que en ella se contemplan en relación a la consulta, resulta pertinente la cita de la sentencia Nº 00732 dictada por esta Sala el 19 de junio de 2008, en la que se establece:

“…Ahora bien, este órgano jurisdiccional advierte que, si bien el artículo 59 del referido Código establece que el pronunciamiento del Juez sobre la jurisdicción deberá consultarse ante la Sala Político-Administrativa de este Máximo Tribunal, ha sido pacífica su jurisprudencia, conforme a la cual la declaratoria afirmativa de jurisdicción de un juez no es objeto de la consulta obligatoria; por el contrario, sólo deberán consultarse aquellas decisiones en las cuales el juez niega tener jurisdicción para conocer un asunto que le ha sido planteado, bien por considerar que le corresponde a la Administración Pública, a un juez extranjero o por estimar que debe ser resuelto por medio del arbitraje.

En consecuencia, al no estar sometido el fallo objeto de análisis a la consulta prevista en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, en virtud de no haber declarado el juzgado remitente la falta de jurisdicción del Poder Judicial para conocer del asunto, esta Sala no tiene materia sobre la cual decidir respecto a la consulta formulada. Así se decide…”. (Destacado de la Sala)

Conforme se aprecia de la decisión antes señalada, en los casos en que se afirma la jurisdicción, ha sido pacifico y reiterado el criterio de esta Máxima Instancia que dichos fallos no son objeto de la consulta obligatoria prevista en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil antes transcrito.

No obstante se advierte que luego de haberse dictado la decisión de fecha 12 de noviembre de 2009 en la que el tribunal consultante afirmo su jurisdicción, el apoderado judicial de la empresa COMPAÑÍA BRAHMA VENEZUELA, S.A., por escrito del 16 de noviembre de 2009, señaló que: “…Por cuanto en la oportunidad de instalar la audiencia preliminar se opuso la falta de jurisdicción del Tribunal, por corresponderle el conocimiento de la presente causa a la autoridad administrativa, específicamente a la Inspectoría del Trabajo (…) de esta ciudad, y siendo que el tribunal declaró su propia competencia, es por ello que, con fundamento en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, aplicable por remisión del artículo 11 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, que solicito la consulta al Tribunal Supremo de Justicia en Sala Política Administrativa, conforme a lo dispuesto en el artículo del Código de Procedimiento Civil…” (sic).

De lo antes expresado se evidencia la disconformidad del apoderado de la empresa demandada en lo decidido en la sentencia que profirió el juez del tribunal consultante, por lo que solicitó se remitiera en “consulta” ante esta Máxima Instancia.

Ahora bien, en atención al criterio jurisprudencial previamente transcrito, entiende la Sala que lo propuesto en este caso por la representación judicial de la accionada es la regulación de jurisdicción, medio de impugnación de los fallos en los que se afirma la jurisdicción.

SPA 13-2-01

Ponencia del Magistrado .Levis Ignacio Zerpa Exp. Nº 00-362, sentencia Nº 100:

En efecto, como tantas veces ha explicado esta Sala, todos los jueces tienen jurisdicción, pues todos pueden administrar justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, pero esa labor jurisdiccional está dividida, es decir, se reparte entre todos los jueces; y los principales factores que la condicionan son la cuantía, el territorio y la materia, o sea que no todos los jueces tienen las mismas competencias.

Ahora bien, nuestro Código de Procedimiento Civil prevé, en forma expresa, dos casos donde puede declararse la falta de jurisdicción del Juez, siendo taxativa la enumeración de los casos, a saber:

·         Frente a la Administración Pública

·         Frente al Juez extranjero

Ahora bien, el Tribunal a quo al remitir a esta Sala el expediente contentivo del juicio, fundamentándose en el indicado artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, plantea erróneamente una consulta de jurisdicción, cuando del texto de la decisión consultada se evidencia claramente que no hubo pronunciamiento relacionado con alguno de los supuestos antes mencionados, ya que el pronunciamiento del  a quo estuvo exclusivamente referido a determinar el tribunal competente para conocer los autos.

La Sala observa que, el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil establece, taxativamente, los supuestos de hecho que determinan cuándo los Tribunales de la República carecen de jurisdicción para conocer de los asuntos sometidos a su consideración, a saber: la falta de jurisdicción respecto de la Administración Pública y respecto del juez extranjero.

Del examen de las actas procesales se desprende que la razón esgrimida por el apoderado judicial de la demandada para oponer en primer lugar la falta de jurisdicción del Juez respecto a la Administración Pública, se basa en que en el documento de reconocimiento de la deuda cuyo pago se demanda en el presente asunto, se establece que tanto el demandante como la empresa demandada tienen su domicilio en el Estado Anzoátegui, y en consecuencia, la jurisdicción para conocer de este juicio sólo la tienen los “JUECES COMPETENTES DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ANZOÁTEGUI”, además que en el referido documento tampoco se estableció un domicilio especial, a los efectos de su interpretación y ejecución.

Así, la jurisdicción es la función pública realizada por los órganos competentes del Estado, con las formas requeridas por la Ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las partes, con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada. La jurisdicción es el todo; la competencia es la parte: un fragmento de la jurisdicción. La competencia es la potestad de jurisdicción para una parte del sector jurídico: aquél específicamente asignado al conocimiento de determinado órgano jurisdiccional. Se trata en definitiva de dos figuras procesales distintas.

SC 6-4-01

Ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero. Exp. Nº 1653, sentencia Nº 491:

El artículo 59 del Código de Procedimiento Civil establece el procedimiento aplicable en caso de existir un conflicto de jurisdicción ya sea a solicitud de parte o de oficio. Es así que dicha norma establece en forma taxativa el procedimiento para el conflicto de jurisdicción respecto de la Administración Pública y respecto al juez extranjero cuando la controversia se refiere a inmuebles situados en el extranjero. En estos dos casos la falta de jurisdicción puede alegarse en cualquier grado e instancia del proceso. Ahora bien, en cuanto a otras situaciones diferentes a las taxativamente establecidas por la norma, la falta de jurisdicción sólo puede alegarse a solicitud de parte y sólo hasta que se haya dictado sentencia sobre el fondo en primera instancia. Asimismo, la norma en comento, establece que el pronunciamiento del Juez sobre la jurisdicción se consultará a la Corte Suprema de Justicia en Sala Político-Administrativa, lo que implica una obligación del Juez que decida sobre un conflicto de jurisdicción consultar su decisión a la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia.

SPA 11-5-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  0158, dec. Nº 1071:

En relación con la falta de jurisdicción del Juez venezolano frente al extranjero, la jurisprudencia había sido constante y reiterada en el sentido de que tanto las decisiones mediante las cuales los tribunales venezolanos afirmaban su jurisdicción para conocer las causas que a ellos se sometían como aquellas en las que la negaban, debían ser consultadas, pues además de las normas antes citadas, el artículo 6 de la ley adjetiva imponía la revisión de todos los casos en que estuviese interesada o se discutiere la jurisdicción de la República.

Sin embargo, observa este Máximo Tribunal que el 06 de febrero de 1999, entró en vigencia la Ley Derecho Internacional Privado que establece respecto a la consulta obligatoria, lo siguiente:

“...En caso de afirmarse la jurisdicción de los Tribunales venezolanos la causa continuará su curso en el estado en que se encuentra al dictarse la decisión, pero la decisión que la niegue deberá ser consultada en la Corte Suprema de Justicia, Sala Político-Administrativa, a cuyo efecto se le remitirán inmediatamente los autos, y si es confirmada se ordenará el archivo del expediente, quedando extinguida la causa”. (Resaltado de la Sala)

Ahora bien, visto que el presente asunto es de carácter procesal y que los artículos 9 del Código de Procedimiento Civil y 24 de la Constitución Bolivariana de Venezuela consagran la aplicación de las leyes de procedimiento desde el momento mismo de su entrada en vigencia, aun en los procesos en curso, debe entonces analizarse y decidirse a la luz de la disposición parcialmente transcrita.

En este orden de ideas, se advierte que el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas afirmó su jurisdicción para conocer de la controversia planteada respecto al juez extranjero, por lo cual, en aplicación de la norma antes citada, la decisión de fecha 14 de abril de 1998 no es objeto de consulta obligatoria y, en consecuencia, no puede esta Sala proceder a su revisión al no haber sido planteado contra la misma el recurso de regulación de jurisdicción. En este mismo sentido y en un caso similar al de autos se pronunció este Máximo Tribunal en sentencia del 03 de junio de 1999, BANCO EXTERIOR, C.A. vs. METAL BELFORT, C.A. y BELFORT GLASS, C.A.

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. MIGUEL DELGADO BELLO contra RUST ENVIRONMENT & INFRASTRUCTURE INC. y otras. Exp. Nº 2001-0133, dec. Nº 2.159:

El tribunal de la causa, a pesar de haber sido ejercido recurso de regulación de jurisdicción contra la decisión del 05 de febrero de 2001, remitió el presente expediente a la Sala con fundamento en los artículos 59 y 62 del Código de Procedimiento Civil, para que este Alto Tribunal revisase el referido fallo, por la cual aquél se pronunció acerca de la falta de jurisdicción alegada por algunas de las co-demandadas.

Al respecto, se observa que, ciertamente, estas normas disponen expresamente que las decisiones que se pronuncien sobre la jurisdicción serán objeto de consulta ; sin embargo, su contenido fue interpretado por la jurisprudencia de la extinta Corte Suprema de Justicia y su alcance, restringido en determinados casos (véase sentencia de la Sala Político-Administrativa del 15 de diciembre de 1998, caso: Yolanda Salazar Regnault vs. Janezzi Lugo de Correa y otros).

En relación con la falta de jurisdicción del Juez venezolano frente al extranjero, la jurisprudencia había sido constante y reiterada en el sentido de que tanto las decisiones mediante las cuales los tribunales venezolanos afirmaban su jurisdicción para conocer las causas que a ellos se sometían como aquellas en las que la negaban, debían ser consultadas, pues además de las normas antes citadas, el artículo 6 del Código de Procedimiento Civil imponía la revisión de todos los casos en que estuviese interesada o se discutiere la jurisdicción de la República.

Sin embargo, reitera este Máximo Tribunal que el 06 de febrero de 1999, entró en vigencia la Ley Derecho Internacional Privado, la cual establece, respecto de la consulta obligatoria, lo siguiente:

“...En caso de afirmarse la jurisdicción de los Tribunales venezolanos la causa continuará su curso en el estado en que se encuentra al dictarse la decisión, pero la decisión que la niegue deberá ser consultada en la Corte Suprema de Justicia, Sala Político-Administrativa, a cuyo efecto se le remitirán inmediatamente los autos, y si es confirmada se ordenará el archivo del expediente, quedando extinguida la causa”. (Resaltado de la Sala)

 Analizado el caso concreto a la luz de la disposición parcialmente transcrita, se advierte que el Juzgado Noveno de Primera Instancia del Trabajo de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas afirmó su jurisdicción para conocer de la controversia planteada respecto al juez extranjero, razón por la cual, en aplicación de la norma antes citada, la decisión de fecha 05 de febrero de 2001 no es objeto de consulta obligatoria (véase en este sentido, sentencia de la Sala Político-Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia del 03 de junio de 1999, caso: BANCO EXTERIOR, C.A. vs. METAL BELFORT, C.A. y BELFORT GLASS, C.A.). No obstante lo anterior, como quiera que ha sido planteado contra la misma el recurso de regulación de jurisdicción, procederá esta Sala a su revisión.

SPA 15-5-01

. Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. SINDICATO UNICO DE PROFESIONALES Y TÉCNICOS UNIVERSITARIOS, EMPLEADOS PÚBLICOS DE LA ADMINISTRACIÓN CENTRALIZADA Y DESCENTRALIZADA DEL EJECUTIVO DEL ESTADO TÁCHIRA (SUPROTECEP-TÁCHIRA), contra la ciudadana MARÍA LUZ MÁRQUEZ VIVAS, quien ocupó el cargo de Secretaria General del mencionado Sindicato. Exp. Nº 2001-0171, dec. Nº 00930:

En el caso de autos, el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira afirmó tener jurisdicción para conocer de la presente causa, y ordenó remitir el expediente a esta Sala Político-Administrativa de conformidad con el artículo 62 del Código de Procedimiento Civil.

Al respecto, señala esta Sala que ha sido pacífica y reiterada su jurisprudencia, según la cual la declaratoria afirmativa de jurisdicción de un Juez no tiene consulta ante esta Sala, sino que solamente deben consultarse aquellas decisiones en las cuales el Juez niega tener jurisdicción para conocer un asunto que la sido planteado.

Concluye así la Sala que en el presente caso no tiene materia sobre la cual decidir respecto a la consulta remitida, y así se declara.

SPA 13-2-01

. Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. BANCO DE FOMENTO REGIONAL LOS ANDES, COMPAÑÍA ANÓNIMA contra MERCANTIL LONAS, C.A. Exp. Nº 0362, dec. Nº 00100:

El presente expediente fue remitido a la Sala en virtud de que el apoderado judicial de la sociedad mercantil demandada solicitó, conforme a lo dispuesto en la última parte del artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, que fuese consultada ante la Sala la decisión del a quo de fecha 10 de abril de 2000, por medio de la cual dicho tribunal, declinó su competencia por la materia y el territorio en el Juzgado Primero de Primera Instancia del Trabajo y Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira.

Expuesto lo anterior, advierte la Sala que el referido artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, en su última parte señala: “En todo caso, el pronunciamiento del Juez sobre la jurisdicción se consultará en la Corte Suprema de Justicia, en Sala Política-Administrativa, conforme a lo dispuesto en el artículo 62”. (Subrayado de la Sala).

Se evidencia así, que el apoderado judicial de la sociedad mercantil demandada y el juez remitente al acordar la solicitud, confundieron conceptos procesales básicos.

 En efecto, como tantas veces ha explicado esta Sala, todos los jueces tienen jurisdicción, pues todos pueden administrar justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, pero esa labor jurisdiccional está dividida, es decir, se reparte entre todos los jueces; y los principales factores que la condicionan son la cuantía, el territorio y la materia, o sea que no todos los jueces tienen las mismas competencias.

Ahora bien, nuestro Código de Procedimiento Civil prevé, en forma expresa, dos casos donde puede declararse la falta de jurisdicción del Juez, siendo taxativa la enumeración de los casos, a saber:

–Frente a la Administración Pública

–Frente al Juez extranjero

Ahora bien, el Tribunal a quo al remitir a esta Sala el expediente contentivo del juicio, fundamentándose en el indicado artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, plantea erróneamente una consulta de jurisdicción, cuando del texto de la decisión consultada se evidencia claramente que no hubo pronunciamiento relacionado con alguno de los supuestos antes mencionados, ya que el pronunciamiento del a quo estuvo exclusivamente referido a determinar el tribunal competente para conocer los autos.

SC 6-4-01

Ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero. Exp. Nº 1653, dec. Nº 491:

El artículo 59 del Código de Procedimiento Civil establece el procedimiento aplicable en caso de existir un conflicto de jurisdicción ya sea a solicitud de parte o de oficio. Es así que dicha norma establece en forma taxativa el procedimiento para el conflicto de jurisdicción respecto de la Administración Pública y respecto al juez extranjero cuando la controversia se refiere a inmuebles situados en el extranjero. En estos dos casos la falta de jurisdicción puede alegarse en cualquier grado e instancia del proceso. Ahora bien, en cuanto a otras situaciones diferentes a las taxativamente establecidas por la norma, la falta de jurisdicción sólo puede alegarse a solicitud de parte y sólo hasta que se haya dictado sentencia sobre el fondo en primera instancia. Asimismo, la norma en comento, establece que el pronunciamiento del Juez sobre la jurisdicción se consultará a la Corte Suprema de Justicia en Sala Político-Administrativa, lo que implica una obligación del Juez que decida sobre un conflicto de jurisdicción consultar su decisión a la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia.

De la norma citada no se desprende que sea la Sala Constitucional la que deba conocer sobre conflictos de jurisdicción, es por ello que esta Sala considera que de conformidad con el artículo 59 y 62 del Código de Procedimiento Civil es la Sala Político Administrativa la competente para conocer de la consulta de las decisiones sobre conflictos de jurisdicción, y ASI SE DECLARA.

III

INEXISTENCIA DE CONFLICTO DE JURISDICCIÓN

Ahora bien, en el caso objeto de la presente decisión, la falta de jurisdicción no se refiere a la del juez con respecto a la Administración Pública, y tampoco al juez venezolano con respecto al juez extranjero, ni se refiere a algún conflicto sobre jurisdicción en los términos establecidos en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil. La solicitud realizada por los apoderados de las empresas VINAGRERA VENEZOLANA, C.A., INVERSIONES VINAVENSA, C.A y ALMY, C.A.,  se refiere a una supuesta falta de jurisdicción del juez por haber dictado una sentencia que reforma o revoca una sentencia definitiva en supuesta violación al artículo 252 del Código de Procedimiento Civil, el cual establece:

“Después de pronunciada la sentencia definitiva o la interlocutoria sujeta a apelación, no podrá revocarla ni reformarla el Tribunal que la haya pronunciado...”

Es pues que la solicitud de falta de jurisdicción es totalmente errónea  ya que se refiere a una situación de agotamiento de jurisdicción, de conformidad con lo establecido en el artículo 252 del Código de Procedimiento Civil  y no de falta de jurisdicción. En estos casos donde exista un agotamiento de jurisdicción lo que procede, por ejemplo, es una acción de amparo por violación a la cosa juzgada judicial y nunca una falta de jurisdicción.

[...]

Sin embargo, en fecha 19 de junio de 1998, los abogados [...] actuando como apoderados judiciales de las empresas VINAGRERA VENEZOLANA, C.A., INVERSIONES VINAVENSA, C.A y ALMY, C.A, consignaron diligencia en el presente expediente mediante la cual desisten del mal intentado recurso de regulación de jurisdicción, ello en virtud de documentos que anexan que evidencian la transacción [...]

SPA 8-12-93:

Ponencia del Magistrado Alfredo Ducharne Alonzo. SOEL, S.R.L. vs TOYOTA MOTORS, C.A.

"Es oportuno recalcar en ese contexto y con el fin de aclarar los conceptos jurídicos en referencia que hasta el siglo XIX los conceptos de jurisdicción y competencia aparecían como sinónimos. Indistintamente se aludía a la falta de jurisdicción como falta de competencia en sentido material; o en sentido territorial, o aún para referirse a la función. Pleonásticamente se llegó a hablar de incompetencia de jurisdicción. En el siglo XX, se ha superado este equívoco y la competencia fue considerada como una medida de jurisdicción, o sea, la fracción de jurisdicción atribuida a un Juez. En efecto, la jurisdicción es la función pública, realizada por los órganos competentes del Estado con las formas requeridas por la ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las partes, con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada.

La jurisdicción es el todo; la competencia es la parte: un fragmento de la jurisdicción. La competencia es la potestad de jurisdicción para una parte del sector jurídico: aquél específicamente asignado al conocimiento de determinado órgano jurisdiccional. Se trata en definitiva de dos figuras procesales distintas."

SPA 3-08-94:

Ponencia del Magistrado Alirio Abreu Burelli. DEPOSITARIA MONAY C.A. vs. HOTEL TAMANACO C.A.

"Para conocer de ello no es competente la Sala de Casación Civil, pues no podrá ser impugnada la decisión por medio del recurso de casación, sino que deberá ser revisado el fallo por la Sala Político-Administrativa de esta Corte, ya que por disposición del artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, la decisión sobre la falta de jurisdicción en todo caso se consultará ante esa Sala."

Artículo 60

La incompetencia por la materia y por el territorio en los casos previstos en la última parte del artículo 47, se declarará aun de oficio, en cualquier estado e instancia del proceso.

La incompetencia por el valor puede declararse aun de oficio, en cualquier momento del juicio en primera instancia.

La incompetencia por el territorio, con excepción de los casos previstos en la última parte del artículo 47, puede oponerse sólo como cuestión previa, como se indica en el artículo 346.

La incompetencia territorial se considerará no opuesta si no se indica el Juez que la parte considera competente. Si la parte contraria se adhiere a esa indicación, la competencia del Juez indicado queda firme y se pasarán los autos al Juez competente, ante el cual continuará el procedimiento en el quinto día después de recibidos los autos.

SC 24-5-00

Ponencia del Magistrado .Iván Rincón Urdaneta Exp. Nº 00-0411, sentencia Nº 466:

En el presente caso, en opinión de la Sala, el accionante pudo haber denunciado la incompetencia de los referidos Juzgados en diversas ocasiones durante los trámites del proceso. En primer término, a tenor de lo dispuesto en el artículo 60 del Código de Procedimiento Civil “La incompetencia por el valor puede declararse aún de oficio, en cualquier momento del juicio en primera instancia”. En tal sede, en la oportunidad de contestar la demanda, el accionante pudo haber opuesto la cuestión previa a que hace referencia el ordinal 1º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, y de la decisión que emanara del Juzgado de Municipio a este respecto, de acuerdo al artículo 349 del mencionado Código, podía el accionante ejercer el recurso de regulación de la competencia.

SC 29-1-02

Ponencia del Magistrado .Antonio García García Exp. Nº 407, sentencia Nº 117:

Ello, en su criterio, obedece a que conforme a lo establecido en el artículo 60 del Código de Procedimiento Civil, la competencia por el territorio es de carácter prorrogable y, en tal virtud, debido a su naturaleza de carácter privado, cuando se presenta una demanda y la parte demandada considera que el Juez ante la cual se presentó es incompetente por el territorio, debe oponer la correspondiente cuestión previa de incompetencia dentro del plazo establecido para ello, ya que, de lo contrario, la competencia territorial queda firme y no puede ser alegada.

De allí que, en su criterio, siendo que la parte accionante en amparo, en su momento, y a lo largo de todo el proceso de ejecución de sentencia no alegó la incompetencia por el territorio del juzgado accionado en amparo, mal podría ahora cuestionar la constitucionalidad de dicho fallo alegando que el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas era incompetente por el territorio para dictar la referida sentencia.

SC 24-5-00

Ponencia del Magistrado .Iván Rincón Urdaneta Exp. Nº 00-0411, dec. Nº 466:

En el presente caso, en opinión de la Sala, el accionante pudo haber denunciado la incompetencia de los referidos Juzgados en diversas ocasiones durante los trámites del proceso. En primer término, a tenor de lo dispuesto en el artículo 60 del Código de Procedimiento Civil “La incompetencia por el valor puede declararse aún de oficio, en cualquier momento del juicio en primera instancia”. En tal sede, en la oportunidad de contestar la demanda, el accionante pudo haber opuesto la cuestión previa a que hace referencia el ordinal 1º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, y de la decisión que emanara del Juzgado de Municipio a este respecto, de acuerdo al artículo 349 del mencionado Código, podía el accionante ejercer el recurso de regulación de la competencia.

SC 29-1-02

Ponencia del Magistrado .Antonio García García Exp. Nº 407, dec. Nº 117:

Ello, en su criterio, obedece a que conforme a lo establecido en el artículo 60 del Código de Procedimiento Civil, la competencia por el territorio es de carácter prorrogable y, en tal virtud, debido a su naturaleza de carácter privado, cuando se presenta una demanda y la parte demandada considera que el Juez ante la cual se presentó es incompetente por el territorio, debe oponer la correspondiente cuestión previa de incompetencia dentro del plazo establecido para ello, ya que, de lo contrario, la competencia territorial queda firme y no puede ser alegada.

De allí que, en su criterio, siendo que la parte accionante en amparo, en su momento, y a lo largo de todo el proceso de ejecución de sentencia no alegó la incompetencia por el territorio del juzgado accionado en amparo, mal podría ahora cuestionar la constitucionalidad de dicho fallo alegando que el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas era incompetente por el territorio para dictar la referida sentencia.

Artículo 61

Cuando una misma causa se haya promovido ante dos autoridades judiciales igualmente competentes, el Tribunal que haya citado posteriormente, a solicitud de parte y aun de oficio, en cualquier estado y grado de la causa, declarará la litispendencia y ordenará el archivo del expediente, quedando extinguida la causa.  

Si las causas idénticas han sido promovidas ante el mismo Tribunal, la declaratoria de litispendencia pronunciada por éste, producirá la extinción de la causa en la cual no se haya citado al demandado o haya sido citado con posterioridad.

SC 19-7-00

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 00-47, sentencia Nº 246:

Según la Exposición de Motivos al vigente Código de Procedimiento Civil (1987):

“La figura de la litispendencia ha encontrado una exacta regulación en el artículo 61 del Proyecto, en el cual se introduce una consecuencia no prevista actualmente en el Código vigente, para el caso de la declaratoria de litispendencia. Según el Código actual, cuando una misma causa se haya promovido ante dos autoridades judiciales i gualmente competentes, la decisión competerá a la que haya prevenido, y se acumulan ambas causas para que sean decididas por el mismo Juez (idem iudex) en un solo proceso (simultaneus processus) lo que en la práctica es fuente de dilaciones y de ocasión de mala fe procesal, de parte de los litigantes inescrupulosos, que logran así detener un proceso en curso avanzado, mientras la otra causa idéntica llega al mismo estado y puedan seguir acumuladas el mismo curso ante el Juez de la prevención.

El sistema acogido en el Proyecto, inspirado en la experiencia del derecho italiano, impide esta corruptela, estableciendo la cancelación o extinción de la causa propuesta con posterioridad, y en caso de ser propuestas ambas causas idénticas ante el mismo Juez, se establece también la extinción de la causa en la cual no se haya citado al demandado, o haya sido citado con posterioridad”.

Vemos que de conformidad al artículo antes transcrito, se exige para la declaratoria de litispendencia la identidad de las causas, identidad que debe versar sobre las personas, cosas y acciones de manera que las causas resulten una misma.

“En cuanto al argumento de la recurrente de hecho, según el cual se produce la extinción del proceso por disposición del artículo 61 del Código de Procedimiento Civil, ello no es acertado, porque al haber litispendencia, no es que propiamente se extinga el proceso, ya que al ser ella declarada, uno solo de los similares procedimientos sigue su curso, porque de seguirse ambos, lo que ha querido evitar el legislador, podría dividirse la continencia de la causa o dictarse en ellos sentencias contradictorias, amén de razones de economía y celeridad procesal.

Por las razones expuestas, en aplicación de la doctrina que se transcribe, debe declararse sin lugar el recurso de hecho propuesto, como efectivamente así se declara habida cuenta que la providencia contra la cual se ha recurrido en casación y denegado el recurso, es de aquéllas que decide la regulación de competencia, y como tal, no es recurrible en casación”.

SPA 10-10-01

Ponencia del Magistrado .Levis Ignacio Zerpa Exp. Nº 01-133, sentencia Nº 2159:

,  observa la Sala por una parte,  que la excepción de litispendencia puede ser promovida en cualquier estado y grado del proceso, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 347 y 61 del Código de Procedimiento Civil y que su procedencia acarrea la extinción de una de la causas; y por la otra, que  la eventual declaratoria de la litispendencia internacional afectaría la jurisdicción de los tribunales venezolanos para conocer y decidir el presente caso. En virtud de lo anterior,  encuentra esta Sala procedente pronunciarse acerca de los alegatos formulados por la representación de ERTH TECH INC.

 

SC 25-4-02

Ponencia del Magistrado .Jesús E. Cabrera Romero Exp. Nº 01-603, sentencia Nº 839:

Al respecto, estima la Sala conveniente referirse al artículo 61 del Código de Procedimiento Civil, aplicable al caso de autos en virtud de lo dispuesto en el artículo 48 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales

La norma transcrita establece la llamada litispendencia, figura ésta que al ser declarada por el Tribunal que la previene -sea de oficio o por señalamiento de parte- conduce a la extinción de una de las causas, con el propósito de evitar que se dicten fallos contradictorios para resolver un mismo juicio.

En el presente caso, se observa que el amparo objeto de la presente apelación fue remitido al tribunal competente para conocer en primera instancia (Tribunal Superior en lo Contencioso Tributario) con anterioridad al amparo referido supra, razón por la cual existiendo ya un pronunciamiento en sede constitucional sobre el mandamiento de amparo solicitado, la Sala pasa a resolver sobre la apelación ejercida, no sin antes destacar que el Tribunal Superior en lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, al cual haya sido remitido por esta Sala el expediente Nº 00-3000, contentivo de la otra acción, deberá declarar la extinción de dicha causa, conforme a lo establecido en el artículo antes transcrito, por estar dados los supuestos para que se declare la litispendencia, y así se decide.

SCC 19-7-00.

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 00-047, dec. Nº 246:

 Ahora bien, el articulo 61 del Código de Procedimiento Civil establece:

 “Cuando una misma causa se haya promovido ante dos autoridades judiciales competentes, igualmente el Tribunal que haya citado posteriormente a solicitud de parte y aun de oficio, en cualquier estado y grado de la causa, declarará la litispendencia y ordenará el archivo del expediente quedando extinguida la causa.

 Si las causas idénticas han sido promovidas ante el mismo Tribunal, la declaratoria de litispendencia pronunciada por éste, producirá la extinción de la causa en la cual no se haya citado al demandado o haya sido citado con posterioridad”.

 Según la Exposición de Motivos al vigente Código de Procedimiento Civil (1987):

“La figura de la litispendencia ha encontrado una exacta regulación en el artículo 61 del Proyecto, en el cual se introduce una consecuencia no prevista actualmente en el Código vigente, para el caso de la declaratoria de litispendencia. Según el Código actual, cuando una misma causa se haya promovido ante dos autoridades judiciales igualmente competentes, la decisión competerá a la que haya prevenido, y se acumulan ambas causas para que sean decididas por el mismo Juez (idem iudex) en un solo proceso (simultaneus processus) lo que en la práctica es fuente de dilaciones y de ocasión de mala fe procesal, de parte de los litigantes inescrupulosos, que logran así detener un proceso en curso avanzado, mientras la otra causa idéntica llega al mismo estado y puedan seguir acumuladas el mismo curso ante el Juez de la prevención.

El sistema acogido en el Proyecto, inspirado en la experiencia del derecho italiano, impide esta corruptela, estableciendo la cancelación o extinción de la causa propuesta con posterioridad, y en caso de ser propuestas ambas causas idénticas ante el mismo Juez, se establece también la extinción de la causa en la cual no se haya citado al demandado, o haya sido citado con posterioridad”.

 Vemos que de conformidad al artículo antes transcrito, se exige para la declaratoria de litispendencia la identidad de las causas, identidad que debe versar sobre las personas, cosas y acciones de manera que las causas resulten una misma.

 Por su parte, el artículo 346 del citado Código de Procedimiento Civil, en su ordinal 1º, establece:

“Dentro del lapso fijado para la contestación de la demanda, podrá el demandado en vez de contestarla promover las siguientes cuestiones previas: 1ª) La falta de jurisdicción o la incompetencia de éste, o la litispendencia que el asunto deba acumularse a otro proceso por razones de accesoriedad, de conexión o continencia…”

Y según el artículo 349 del Código de Procedimiento Civil, alegadas las cuestiones previas a que se refiere el ordinal 1º del artículo 346 eiusdem, el Juez decidirá sobre las mismas al quinto día siguiente, ateniéndose únicamente a lo que resulte de los autos y de los documentos aportados por las partes, y la decisión sólo será impugnada mediante la solicitud de regulación de la jurisdicción o de la competencia, a que se refiere la sección 6ª. Del Título I del Libro Primero.

 A este respecto, en la obra intitulada “Cuestiones Previas y otros temas de Derecho Procesal”, el Doctor Pedro Alid Zoppi, al respecto, dice:

“… Lo que importa destacar, pues, es el efecto contundente de la litispendencia, que es justificado porque se evita la multiplicidad de pleitos idénticos, que para el Código derogado permitía la acumulación, pero con más sensatez el nuevo Código siguiendo al italiano de 1942, determina como causa de extinción. Desde luego, en esto de la litispendencia el nuevo Código precisa que el proceso a extinguir es aquél en que hubo posterior citación o no la hubo, siendo por el artículo 61 el encargado de pronunciarla el Tribunal en que hubo citación posterior si las causas cursan en tribunales distintos y, desde luego, el mismo Tribunal sí conoce de ambos, pero con la advertencia de que en el primer caso tiene que haber habido citación en ambos, no así en el segundo (cuando cursen en un mismo Tribunal) y en éste, es claro, que se hará la declaratoria en el nuevo juicio. Como aquí no hay ahora causa o Tribunal preferente, el nuevo Código no habla de ‘prevención’, sino de citación posterior o no citación pero, lógicamente, usa el término ‘prevención’ en el caso de acumulación por contención. No está demás advertir que la litispendencia puede declararse aun de oficio; y advertimos también que puede serlo en cualquier estado y grado, aun cuando lógicamente si es en segunda la última oportunidad para declarar la litispendencia es la sentencia definitiva, pero el Superior puede hacerlo en cualquier momento anterior sin esperar la oportunidad de dictar la sentencia. Desde luego, aun cuando el Código no prevé la autoridad que debe resolver acerca de la solicitud de regulación obviamente cuando es un Juez inferior lo hace el Superior correspondiente de la misma Circunscripción, pero si la declara el propio Superior y por vez primera no oyendo en vía de regulación decidirá por el  la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia”.

 Así, en decisión de fecha 31 de mayo de 1988, con ponencia del Magistrado Dr. Carlos Trejo Padilla (caso: Jozsef Lajos Kovacs), se indicó:

“En cuanto al argumento de la recurrente de hecho, según el cual se produce la extinción del proceso por disposición del artículo 61 del Código de Procedimiento Civil, ello no es acertado, porque al haber litispendencia, no es que propiamente se extinga el proceso, ya que al ser ella declarada, uno solo de los similares procedimientos sigue su curso, porque de seguirse ambos, lo que ha querido evitar el legislador, podría dividirse la continencia de la causa o dictarse en ellos sentencias contradictorias, amén de razones de economía y celeridad procesal.

Por las razones expuestas, en aplicación de la doctrina que se transcribe, debe declararse sin lugar el recurso de hecho propuesto, como efectivamente así se declara habida cuenta que la providencia contra la cual se ha recurrido en casación y denegado el recurso, es de aquéllas que decide la regulación de competencia, y como tal, no es recurriere en casación”.

 En consecuencia, resulta inadmisible el recurso de casación anunciado contra la decisión recurrida, en razón a que aplica la consecuencia lógica de la declaratoria de litispendencia (extinción del proceso).

 Por otro lado la parte recurrente en el presente caso solicitó en su oportunidad la regulación de la competencia, razón por demás suficiente para que prospere la declaratoria de inadmisibilidad del presente recurso de casación.-

SCC 11-10-01.

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 01-457, dec. Nº Reg. 0021:

Asimismo, es oportuno indicar que el Tribunal Superior a que se hace referencia el mentado  de la ley Adjetiva, debe entendérsele no como el Superior Jerárquico, sino como el Juzgado Superior a que hace referencia literalmente la Ley Orgánica del Poder Judicial, tal como lo ha expuesto en anteriores oportunidades este máximo Tribunal, entre otros, en auto Nº 13 de la Sala de Casación Civil, de fecha 10 de marzo de 1999, caso César Alfredo Hernández contra Talleres Comas C.A., expediente 99-007, al señalar:

“...A tenor de lo establecido en el  del Código de Procedimiento Civil para la regulación de competencia, el tribunal facultado por la norma adjetiva para decidir acerca de la regulación no es la Corte Suprema de Justicia, sino el Tribunal Superior de la Circunscripción, entendiéndose este en el medio literal de las palabras y no como el Superior jerarca funcional, de igual forma se aplicará dicha interpretación para los supuestos de litispendencia, acumulación, accesoriedad, conexión y continencia establecidos en el ordinal 1º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil.

Así pues, a mayor abundamiento al respecto del pronunciamiento aquí realizado esta Sala mediante auto de fecha 24 de abril de 1998, expresó lo siguiente:

“Por mandato del  ejusdem, concierne dictar la decisión definitiva sobre la competencia, al Tribunal Superior de la Circunscripción Judicial, expresión que debe entenderse –según la doctrina nacional– no como el superior jerárquico del tribunal que se ha pronunciado sobre la competencia, sino como el Juzgado Superior a que se refiere la Ley Orgánica del poder judicial. Así lo sostiene el tratadista y proyectista del vigente Código de Procedimiento Civil, Arístides Rengel Romberg:

‘La decisión sobre la competencia se dicta por el Tribunal Superior de la Circunscripción Judicial, al cual el tribunal de la causa que se ha pronunciado sobre la competencia, debe remitir inmediatamente copia de la solicitud para que decida la regulación (Art. 71). Aquí la expresión ‘Tribunal Superior de la Circunscripción’, no está empleada en el sentido del superior jerárquico del tribunal que se ha pronunciado sobre la competencia, sino en el sentido que tiene la expresión Tribunales Superiores o Juzgados Superiores en el Título IV de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que define y organiza las atribuciones de los diversos tribunales de la República. Por tanto, si el tribunal que se pronuncia sobre la competencia lo fuese un tribunal de Distrito o Departamento, el que debe conocer de la regulación de la competencia no es el Tribunal o Juzgado de Primera Instancia, que es el superior jerárquico de aquél, sino el tribunal Superior de la Circunscripción que tiene funcionalmente atribuida esta facultad’. (“Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano según el nuevo Código de Procedimiento Civil”, Editorial Arte, Caracas 1994; Tomo I, pag. 404).

Entonces, como bien asienta la doctrina patria, en caso de que fuere un tribunal de parroquia o de municipio el que pronunciare la incompetencia, el tribunal que debe decidir la regulación es el Juzgado Superior de la respectiva circunscripción judicial y no el tribunal de primera instancia, jerárquicamente superior de aquél...”

SPA 10-10-01

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa Exp. Nº 01-133, dec. Nº 2159:

[...] observa la Sala por una parte, que la excepción de litispendencia puede ser promovida en cualquier estado y grado del proceso, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 347 y 61 del Código de Procedimiento Civil y que su procedencia acarrea la extinción de una de la causas; y por la otra, que la eventual declaratoria de la litispendencia internacional afectaría la jurisdicción de los tribunales venezolanos para conocer y decidir el presente caso. En virtud de lo anterior, encuentra esta Sala procedente pronunciarse acerca de los alegatos formulados por la representación de ERTH TECH INC.

SC 25-4-02

Ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero Exp. Nº 01-603, dec. Nº 839:

Al respecto, estima la Sala conveniente referirse al artículo 61 del Código de Procedimiento Civil, aplicable al caso de autos en virtud de lo dispuesto en el artículo 48 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales

La norma transcrita establece la llamada litispendencia, figura ésta que al ser declarada por el Tribunal que la previene –sea de oficio o por señalamiento de parte– conduce a la extinción de una de las causas, con el propósito de evitar que se dicten fallos contradictorios para resolver un mismo juicio.

En el presente caso, se observa que el amparo objeto de la presente apelación fue remitido al tribunal competente para conocer en primera instancia (Tribunal Superior en lo Contencioso Tributario) con anterioridad al amparo referido supra, razón por la cual existiendo ya un pronunciamiento en sede constitucional sobre el mandamiento de amparo solicitado, la Sala pasa a resolver sobre la apelación ejercida, no sin antes destacar que el Tribunal Superior en lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, al cual haya sido remitido por esta Sala el expediente Nº 00-3000, contentivo de la otra acción, deberá declarar la extinción de dicha causa, conforme a lo establecido en el artículo antes transcrito, por estar dados los supuestos para que se declare la litispendencia, y así se decide.

SECCIÓN VI.

De la regulación de la jurisdicción y de la competencia

Artículo 62

A los fines de la consulta ordenada en el artículo 59, el Tribunal remitirá inmediatamente los autos a la Corte Suprema de Justicia, en Sala Político-Administrativa, suspendiéndose el proceso desde la fecha de la decisión. La Corte procederá luego de recibidas las actuaciones, a decidir la cuestión, lo cual se hará dentro de diez días, con preferencia a cualquier otro asunto.

SPA 18-3-2010

Ponencia del Magistrado Yolanda Jaimes Guerrero. Exp. Nº  10-038, dec. Nº 244:

Consulta sólo cuando el juez niegue su jurisdicción

Respecto a la aplicación de dicha norma y de los supuestos que en ella se contemplan en relación a la consulta, resulta pertinente la cita de la sentencia Nº 00732 dictada por esta Sala el 19 de junio de 2008, en la que se establece:

“…Ahora bien, este órgano jurisdiccional advierte que, si bien el artículo 59 del referido Código establece que el pronunciamiento del Juez sobre la jurisdicción deberá consultarse ante la Sala Político-Administrativa de este Máximo Tribunal, ha sido pacífica su jurisprudencia, conforme a la cual la declaratoria afirmativa de jurisdicción de un juez no es objeto de la consulta obligatoria; por el contrario, sólo deberán consultarse aquellas decisiones en las cuales el juez niega tener jurisdicción para conocer un asunto que le ha sido planteado, bien por considerar que le corresponde a la Administración Pública, a un juez extranjero o por estimar que debe ser resuelto por medio del arbitraje.

En consecuencia, al no estar sometido el fallo objeto de análisis a la consulta prevista en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, en virtud de no haber declarado el juzgado remitente la falta de jurisdicción del Poder Judicial para conocer del asunto, esta Sala no tiene materia sobre la cual decidir respecto a la consulta formulada. Así se decide…”. (Destacado de la Sala)

SPA 17-10-00

Ponencia del Magistrado José Rafael Tinoco. Exp. Nº 0862, dec. Nº 1920:

En el mismo sentido conviene precisar que el artículo 62 del Código de Procedimiento Civil, fundamento de la consulta elevada a esta Sala, prevé la misma respecto de aquellas decisiones en que el Juez niegue su jurisdicción -no su competencia- respecto de la Administración Pública o del Juez extranjero; esto es, no está consagrada para la confirmación o negativa de competencia por la materia u otro criterio.

SPA 13-2-02

Ponencia del Magistrado Hadel Mostafá Paolini. Exp. Nº 01-442, dec. Nº 238

 

Del contenido de la normativa anteriormente transcrita, esta Sala observa, que la consulta que corresponde conocer a esta Sala Político-Administrativa, se refiere a aquellos casos en los que se ha declarado previamente la falta de jurisdicción del juez bien sea respecto de la administración pública o respecto del Juez extranjero.

SC 23-5-01

Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº  00-3203, dec. Nº 827:

Sin perjuicio de lo antes señalado, debe esta Sala pronunciarse sobre la confusión en que incurrieron tanto el Juez del Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y Sede en Caracas, al declinar la “competencia” ante el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Caracas en su decisión de fecha 1º de febrero de 2000, y el Juzgado Superior Octavo en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y Sede en Caracas, al declarar que no era una declinatoria de “competencia” sino una falta de jurisdicción sujeta a consulta por mandato de los artículos 59 y 62 del Código de Procedimiento Civil, conceptos que, a pesar de ser básicos en el estudio de la carrera de Derecho, son desconocidos por los jueces de instancia.

Al respecto, resulta pertinente citar la doctrina sentada por esta Sala en su sentencia del 5 de noviembre de 2000 (Caso: Héctor Luis Quintero Toledo), donde se analizó el concepto de jurisdicción a la luz de la justicia de paz y los medios alternativos de resolución de conflicto previstos en los artículos 253 y 258 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Dicho fallo reza textualmente:

“Ahora bien, la jurisdicción consiste en la potestad o función del Estado de administrar justicia, ejercida en el proceso por medio de sus órganos judiciales (Conf. Piero Calamandrei. Derecho Procesal Civil. Tomo I, p. 114. EJEA. Buenos Aires. 1973). Son los órganos judiciales con los que la autoridad mantiene el orden, cuando se produzcan ciertas situaciones entre los justiciables, y estos órganos pueden ejercer, conforme a la ley, una jurisdicción de equidad o una de derecho, por lo que los jueces de equidad, creados por el Estado, forman parte del orden jurisdiccional. A ese fin, la jurisdicción administra justicia, resolviendo conflictos, mediante un proceso contradictorio que es resuelto por una persona imparcial, autónoma e independiente. Cuando el artículo 26 de la vigente Constitución garantiza una justicia equitativa, tiene que estar refiriéndose a la jurisdicción de equidad.

Como antes la Sala advirtió, los órganos jurisdiccionales, que conforman el segmento: jurisdicción, están organizados jerárquicamente, de manera que entre ellos no pueden surgir otros conflictos que los de competencia, siendo impensable dentro del área jurisdiccional, litigios entre diversos tribunales por causas que conocen, siendo una excepción al que un tribunal sin mediar apelación o consulta, juzgue los actos, sentencias y resoluciones de otro tribunal, a menos que se trate de cuestiones de orden público, como el fraude procesal o la revisión, donde se encuentran implicadas conductas de particulares que son realmente los afectados, que permiten a un juez enfrentarse a lo decidido por otro juez. Pero este conocimiento en la revisión, ocurre excepcionalmente, y por lo regular, producto de la iniciativa de las partes y no del órgano jurisdiccional.

Dentro de las posibilidades legales de que la actividad de un órgano jurisdiccional sea juzgado por otro, sin mediar la apelación o la consulta, se encuentra la del artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, el cual permite que un juez superior al que emite un pronunciamiento u ordene un acto, conozca de un amparo contra dicho fallo o acto, si con él se lesiona un derecho o garantía constitucional. En este caso excepcional, es cierto que se rompe el principio de la unidad de la jurisdicción, sin embargo funciona la pirámide organizativa de la jurisdicción, y es el superior quien juzga al inferior, y ello ocurre porque las partes y no el órgano incoan el amparo. Los tribunales fueron concebidos para dirimir conflictos, no estando entre sus poderes o facultades el pedir justicia mediante litigios. Se requiere que el orden que impone la Ley Orgánica del Poder Judicial a los órganos de administración de justicia, se cumpla.

Ahora bien, los jueces de paz pertenecen al sistema judicial, son órganos jurisdiccionales, como lo son los árbitros y otras figuras que pueda crear la justicia alternativa, y son jueces de equidad, según el artículo 3 de la Ley Orgánica de la Justicia de Paz, siendo excepcionalmente jueces de derecho, conforme al mismo artículo que reza:

“Los Jueces de Paz procurarán la solución de conflictos y controversias por medio de la conciliación. Cuando ello no fuere posible, dichos conflictos y controversias se resolverán con arreglo a la equidad, salvo que la Ley imponga una solución de derecho. Los Jueces de Paz también resolverán conforme a la equidad cuando así lo soliciten expresamente las partes”.

No puede considerarse que esta forma (la alternativa) de ejercicio de la jurisdicción, esté supeditada a la jurisdicción ejercida por el poder judicial, por lo que a pesar de su naturaleza jurisdiccional, estos Tribunales actúan fuera del poder judicial, sin que ello signifique que este último poder no pueda conocer de las apelaciones de sus fallos, cuando ello sea posible, o de los amparos contra sus sentencias.

La justicia alternativa (arbitramentos, justicia por conciliadores, etc.), es ejercida por personas cuya finalidad es dirimir conflictos, de una manera imparcial, autónoma e independiente, mediante un proceso contradictorio; produce sentencias (artículos 45 y 46 de la Ley Orgánica de la Justicia de Paz) que se convierten en cosa juzgada, ejecutables (lo que es atributo jurisdiccional, y que aparece recogido en el numeral 1 del artículo 9, y en los artículos 49 y 50 de la Ley Orgánica de la Justicia de Paz, así como en las normas sobre ejecución del laudo arbitral de la Ley de Arbitraje Comercial, y en el artículo 523 del Código de Procedimiento Civil), y por tanto es parte de la actividad jurisdiccional, pero no por ello pertenece al poder judicial, que representa otra cara de la jurisdicción, la cual atiende a una organización piramidal en cuya cúspide se encuentra el Tribunal Supremo de Justicia, y donde impera un régimen disciplinario y organizativo del cual carece, por ahora, la justicia alternativa”

.

Del anterior criterio jurisprudencial resulta evidente que al no pertenecer los árbitros a que hace referencia la Ley de Arbitraje Comercial, al poder judicial (a pesar de estar comprendidos dentro del sistema judicial como órganos alternativos de solución de controversias. Artículos 253 y 258 de la Constitución de 1999), mal puede plantearse un problema de competencia.

En cuanto a la diferencia entre jurisdicción y competencia, el maestro Carnelutti expresa que la jurisdicción es el género y la competencia la especie, por lo que el Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y Sede en Caracas, incurrió en un error al declinar la “competencia” en el Centro de arbitraje de la Cámara de Comercio de Caracas.

[...]

Ahora bien, respecto a la decisión apelada, esta Sala observa que el Juzgado Superior Octavo en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y Sede en Caracas, acertadamente apreció que no se trataba de un problema de competencia sino de jurisdicción, pero aplicó incorrectamente los artículos 59 y 62 del Código de Procedimiento Civil cuando ordenó la consulta ante la Sala Político Administrativa de este Máximo Tribunal de la decisión del 1º de febrero de 2000, por la cual el Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y Sede en Caracas declinó el conocimiento de la causa en el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio, ya que no se cumplen ninguno de los dos (2) supuestos taxativos que prevé el artículo 59 eiusdem para someter a consulta el fallo por el cual el juez advierte su falta de jurisdicción, a saber: 1) la falta de jurisdicción del juez respecto a la Administración Pública, y 2) la falta de jurisdicción del juez venezolano frente al juez extranjero.

Al tratarse de un problema contractual respecto del cual las partes deciden someter sus disputas ante el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Caracas, órgano que, como se precisó con anterioridad, forma parte del sistema judicial dentro de los mecanismos alternativos de resolución de controversias, pero que no forma parte del Poder Judicial, y al no pertenecer a la Administración Pública y ser resuelta la controversia por la ley venezolana y por un juez venezolano, mal podía ordenar el Juez del Juzgado Superior Octavo en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y Sede en Caracas, la consulta a la Sala Político Administrativa de este Tribunal Supremo de Justicia, cuando no estaban dados los extremos contenidos en los artículos 59 y 62 del Código de Procedimiento Civil, por lo que incurrió en un error que ocasionó dilación en el proceso, por la reposición de la causa, y su paralización por la consulta de Ley.

Artículo 63

La determinación sobre la jurisdicción se dictará sin previa citación ni alegatos, ateniéndose la Corte únicamente a lo que resulte de las actuaciones remitidas

Artículo 64

La decisión se comunicará de oficio al Tribunal donde cursare la causa.

Artículo 65

La administración pública que no es parte en la causa, puede solicitar ante el Juez que conoce de ella, mientras la jurisdicción no haya sido afirmada mediante sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, que se declare el defecto de jurisdicción del Juez, fundándose en las atribuciones conferidas por la ley a dicha administración, y se procederá con arreglo a los artículos anteriores.

Artículo 66

La solicitud de regulación de la jurisdicción suspende el procedimiento hasta que sea decidida la cuestión de jurisdicción.

SPA 8-5-01

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 14431, dec. Nº 803:

Respecto al desistimiento planteado por el apoderado judicial de las demandantes, observa esta Sala que, por cuanto se encuentra pendiente un pronunciamiento sobre la regulación de jurisdicción solicitada y ésta es materia de orden público y por ende constituye un presupuesto esencial de las decisiones judiciales, que de conformidad con el artículo 66 del Código de Procedimiento Civil, reviste carácter suspensivo del proceso, este Supremo Tribunal debe circunscribirse a proveer única y exclusivamente sobre la cuestión jurisdiccional planteada, ya que el proveer sobre la homologación del desistimiento escapa, de conformidad con nuestro ordenamiento jurídico positivo a su competencia, por corresponder ésta al juez de la causa y así se declara.

SPA 7-2-02

Ponencia del Magistrado Hadel Mostafá Paolini Exp. Nº,11840 dec. Nº 213:

Al respecto se observa, que la materia o figura de falta de jurisdicción (sea frente a la Administración Pública, o frente al Juez Extranjero), tal como lo ha expresado esta Sala en múltiples decisiones, reviste carácter de orden público, constituyendo en consecuencia un presupuesto esencial de las decisiones judiciales, por lo que de conformidad con los artículos 62 y 66 del Código de Procedimiento Civil, tiene carácter suspensivo del proceso; de manera tal, que respecto a la misma, no corre lapso alguno de perención por lo que es necesario que opere el pronunciamiento correspondiente por parte de esta Sala. Así las cosas, la solicitud de perención efectuada en la presente causa no tiene procedencia alguna. Así se declara.

Artículo 67

La sentencia interlocutoria en la cual el Juez declare su propia competencia, aun en los casos de los artículos 51 y 61, solamente será impugnable mediante la solicitud de regulación de la competencia, conforme a lo dispuesto en esta Sección.

SPA 8-5-01

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 14431, sentencia Nº 803:

Respecto al desistimiento planteado por el apoderado judicial de las demandantes, observa esta Sala que, por cuanto se encuentra pendiente un pronunciamiento sobre la regulación de jurisdicción solicitada y ésta es materia de orden público y por ende constituye un presupuesto esencial de las decisiones judiciales, que de conformidad con el artículo 66 del Código de Procedimiento Civil, reviste carácter suspensivo del proceso, este Supremo Tribunal debe circunscribirse a proveer única y exclusivamente sobre la cuestión jurisdiccional planteada, ya que el proveer sobre la homologación del desistimiento escapa, de conformidad con nuestro ordenamiento jurídico positivo a su competencia, por corresponder ésta al juez de la causa y así se declara.

SPA 7-2-02

Ponencia del Magistrado .Hadel Mostafá Paolini Exp. Nº 11840, sentencia Nº 213:

Al respecto se observa, que la materia o figura de falta de jurisdicción (sea frente a la Administración Pública, o frente al Juez Extranjero), tal como lo ha expresado esta Sala en múltiples decisiones, reviste carácter de orden público, constituyendo en consecuencia un presupuesto esencial de las decisiones judiciales, por lo que de conformidad con los artículos 62 y 66 del Código de Procedimiento Civil, tiene carácter suspensivo del proceso; de manera tal, que respecto a la misma, no corre lapso alguno de perención por lo que es necesario que opere el pronunciamiento correspondiente por parte de esta Sala. Así las cosas, la solicitud de perención efectuada en la presente causa no tiene procedencia alguna. Así se declara.

SPA 18-7-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 00-22, dec. Nº 1684:

Ahora bien, al estar en presencia, de una cuestión de competencia, resultan aplicables al caso en concreto los artículos 67 y 71 del Código de Procedimiento Civil, los cuales señalan que la decisión por la cual el Juez declare su competencia podrá ser impugnada únicamente a través del recurso de regulación de la competencia; y si bien es cierto que la demandada, al interponer tanto la “falta de jurisdicción” como la solicitud de “regulación de jurisdicción”, confundió el término jurisdicción, - es decir, la facultad en general que tienen los órganos del Poder Judicial de dirimir ciertos conflictos -, con el de competencia, - el cual es la medida de la jurisdicción, en razón de la materia, la cuantía y el territorio -; no es menos cierto, que su intención era la de cuestionar la competencia del Juez por el territorio e impugnar la decisión, mediante la cual el Juez se declara competente; motivo por el cual, considera la Sala que se está en presencia de una regulación de competencia de conformidad con el artículo 67 del Código de Procedimiento Civil y así se declara.

SCS 25-4-02

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo Exp. Nº 02-23, dec. Nº 270:

Si un Tribunal dicta una sentencia en la cual se declara competente, en conformidad con lo dispuesto en el artículo 67 del Código de Procedimiento Civil, esa decisión solamente será impugnable mediante la solicitud de regulación de la competencia, cosa que no se cumplió en el caso bajo estudio, razón por la cual la decisión del Tribunal de Primera Instancia quedó firme, es atributiva de competencia y ha causado cosa juzgada en relación con la determinación del Tribunal competente para el conocimiento de la causa.

En consecuencia, esta Sala considera en aplicación del artículo antes indicado, que no tiene materia sobre la cual decidir en torno de la regulación de la competencia planteada de oficio por el Tribunal de Primera Instancia y se ordena devolver el expediente a ese Juzgado, a fin de que continúe con el conocimiento de la causa.

SC 9-11-01

Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº 00-3299, dec. Nº :2193

Observa la Sala que de acuerdo con lo previsto en el artículo 67 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia interlocutoria en la cual el juez declare su propia competencia solamente será impugnable mediante la solicitud de regulación de competencia.

Así pues, al haber declarado el Juzgado del Municipio Barinas de la Circunscripción Judicial del Estado Barinas su competencia mediante una sentencia interlocutoria, concluye la Sala que la decisión dictada por ese órgano judicial el 13 de julio de 1999, en la cual negó el recurso de apelación interpuesto, por considerar que la decisión del juez que declara su propia competencia solamente es impugnable a través de la solicitud de regulación de competencia.

SPA 18-7-00

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 00-22, sentencia Nº 1684:

Ahora bien, al estar en presencia, de una cuestión de competencia, resultan aplicables al caso en concreto los artículos 67 y 71 del Código de Procedimiento Civil, los cuales señalan que la decisión por la cual el Juez declare su competencia podrá ser impugnada únicamente a través del recurso de regulación de la competencia; y si bien es cierto que la demandada, al interponer tanto la “falta de jurisdicción” como la solicitud de “regulación de jurisdicción”, confundió el término jurisdicción, - es decir, la facultad en general que tienen los órganos del Poder Judicial de dirimir ciertos conflictos -, con el de competencia, - el cual es la medida de la jurisdicción, en razón de la materia, la cuantía y el territorio -; no es menos cierto, que su intención era la de cuestionar la competencia del Juez por el territorio e impugnar la decisión, mediante la cual el Juez se declara competente; motivo por el cual, considera la Sala que se está en presencia de una regulación de competencia de conformidad con el artículo 67 del Código de Procedimiento Civil y así se declara.

SCS 25-4-02

Ponencia del Magistrado .Juan Rafael Perdomo Exp. Nº 02-23, sentencia Nº 270:

Si un Tribunal dicta una sentencia en la cual se declara competente, en conformidad con lo dispuesto en el artículo 67 del Código de Procedimiento Civil, esa decisión solamente será impugnable mediante la solicitud de regulación de la competencia, cosa que no se cumplió en el caso bajo estudio, razón por la cual la decisión del Tribunal de Primera Instancia quedó firme, es atributiva de competencia y ha causado cosa juzgada en relación con la determinación del Tribunal competente para el conocimiento de la causa.

En consecuencia, esta Sala considera en aplicación del artículo antes indicado, que no tiene materia sobre la cual decidir en torno de la regulación de la competencia planteada de oficio por el Tribunal de Primera Instancia y se ordena devolver el expediente a ese Juzgado, a fin de que continúe con el conocimiento de la causa.

SC 9-11-01

Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº 00-3299 sentencia Nº :2193

Observa la Sala que de acuerdo con lo previsto en el artículo 67 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia interlocutoria en la cual el juez declare su propia competencia solamente será impugnable mediante la solicitud de regulación de competencia.

Así pues, al haber declarado el Juzgado del Municipio Barinas de la Circunscripción Judicial del Estado Barinas su competencia mediante una sentencia interlocutoria, concluye la Sala que la decisión dictada por ese órgano judicial el 13 de julio de 1999, en la cual negó el recurso de apelación interpuesto, por considerar que la decisión del juez que declara su propia competencia solamente es impugnable a través de la solicitud de regulación de competencia

Artículo 68

La sentencia definitiva en la cual el Juez declare su propia competencia y resuelva también sobre el fondo de la causa, puede ser impugnada por las partes en cuanto a la competencia, mediante la solicitud de regulación de ésta o con la apelación ordinaria. En este último caso, el apelante deberá expresar si su apelación comprende ambos pronunciamientos o solamente el de fondo.

La solicitud de regulación de la competencia, suspende el lapso de apelación hasta el recibo del Oficio previsto en el artículo 75.

Si la regulación de la competencia se solicita por la otra parte con posterioridad a la apelación, se suspende el proceso hasta que se resuelva la regulación de la competencia, sin perjuicio de las medidas que el Juez puede tomar conforme a la última parte del .

SC 24-1-02

Ponencia del Magistrado .José M. Delgado Ocando Exp. Nº 01-1518, sentencia Nº 58:

En relación a la sentencia proveída por la Corte Superior del Tribunal del Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, la representante judicial adujo que dicho Juzgado violó los derechos constitucionales a la defensa y al debido proceso de su mandante, pues, no debió declarar que no tenía materia sobre la cual decidir en relación al recurso de apelación ejercido contra la declinatoria de competencia realizada por la Sala de Juicio del referido Tribunal, por cuanto lo procedente, en tal caso, era la solicitud de regulación de competencia, dado que el artículo 68 del Código de Procedimiento Civil dispone que la decisión en la que el Juez declare su propia competencia puede ser impugnada mediante ambos medio de impugnación.

Sobre el particular, esta Sala debe señalar que el Código de Procedimiento Civil ha dado un tratamiento diferente para impugnar las declaratorias de competencia o de incompetencia de los Tribunales, sea que dicho pronunciamiento se realice mediante sentencia interlocutoria o a través de un pronunciamiento de fondo, pues los artículos 67, 68, 69 y 70 de la prenombrada ley adjetiva civil, contienen diferentes supuestos, por lo cual, cada uno de ellos será aplicable de acuerdo al momento procesal en que dicha competencia o incompetencia sea declarada.

SCS 24-5-00

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº 00-13, sentencia Nº 43:

Por otra parte, cabe observar que el artículo 68 del Código de Procedimiento Civil prevé otro supuesto para la regulación de la competencia mediante el cual se permite a las partes impugnar la sentencia definitiva, en la cual el juez declara su competencia y se pronuncia respecto del fondo de la controversia, de manera tal que podría conjuntamente con la apelación ordinaria plantearse la cuestión de competencia y atacar el fondo de la decisión.

En el caso bajo análisis, no se evidencia que el solicitante haya ejercido los recursos previstos en la Ley para impugnar la decisión sobre la competencia, bien por la solicitud de regulación de competencia, o bien mediante la apelación ordinaria. En consecuencia, visto que no se cumplieron las formalidades legales, esta Sala de Casación Social declara que no tiene materia sobre la cual decidir. Así se decide.

SC 24-1-02

Ponencia del Magistrado José M. Delgado Ocando Exp. Nº 01-1518, dec. Nº 58:

En relación a la sentencia proveída por la Corte Superior del Tribunal del Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, la representante judicial adujo que dicho Juzgado violó los derechos constitucionales a la defensa y al debido proceso de su mandante, pues, no debió declarar que no tenía materia sobre la cual decidir en relación al recurso de apelación ejercido contra la declinatoria de competencia realizada por la Sala de Juicio del referido Tribunal, por cuanto lo procedente, en tal caso, era la solicitud de regulación de competencia, dado que el artículo 68 del Código de Procedimiento Civil dispone que la decisión en la que el Juez declare su propia competencia puede ser impugnada mediante ambos medio de impugnación.

Sobre el particular, esta Sala debe señalar que el Código de Procedimiento Civil ha dado un tratamiento diferente para impugnar las declaratorias de competencia o de incompetencia de los Tribunales, sea que dicho pronunciamiento se realice mediante sentencia interlocutoria o a través de un pronunciamiento de fondo, pues los artículos 67, 68, 69 y 70 de la prenombrada ley adjetiva civil, contienen diferentes supuestos, por lo cual, cada uno de ellos será aplicable de acuerdo al momento procesal en que dicha competencia o incompetencia sea declarada.

SCS 24-5-00

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº 00-13, dec. Nº 43:

Por otra parte, cabe observar que el artículo 68 del Código de Procedimiento Civil prevé otro supuesto para la regulación de la competencia mediante el cual se permite a las partes impugnar la sentencia definitiva, en la cual el juez declara su competencia y se pronuncia respecto del fondo de la controversia, de manera tal que podría conjuntamente con la apelación ordinaria plantearse la cuestión de competencia y atacar el fondo de la decisión.

En el caso bajo análisis, no se evidencia que el solicitante haya ejercido los recursos previstos en la Ley para impugnar la decisión sobre la competencia, bien por la solicitud de regulación de competencia, o bien mediante la apelación ordinaria. En consecuencia, visto que no se cumplieron las formalidades legales, esta Sala de Casación Social declara que no tiene materia sobre la cual decidir. Así se decide.

Artículo 69

La sentencia en la cual el Juez se declare incompetente, aun en los casos de los artículos 51 y 61, quedará firme si no se solicita por las partes la regulación de la competencia dentro del plazo de cinco días después de pronunciada, salvo lo indicado en el artículo siguiente para los casos de incompetencia por la materia o de la territorial prevista en el artículo 47. Habiendo quedado firme la sentencia, la causa continuará su curso ante el Juez declarado competente, en el plazo indicado en el artículo 75.

SPA 11-6-02

Ponencia del Magistrado .Hadel Mostafá Paolini Exp. Nº 02-263, sentencia Nº 815:

“...Si bien es cierto que en fecha 25 de octubre del año en curso, esta Sala se declaró incompetente para conocer de la presente causa, no es menos cierto que el Artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, concede a las partes un término de cinco (5) días después de dicho pronunciamiento para que soliciten la Regulación de Competencia; recurso que fue ejercido por el apoderado judicial de la empresa INVERSIONES LUGER, C.A., EN TIEMPO HÁBIL. Ahora bien, los apoderados judiciales de la empresa INVERSIONES MONTELLO, C.A. de FALCO, S.A., se oponen a dicho pedimento alegando entre otras cosas que al no haber la declaración expresa de otro Tribunal declarándose incompetente, no procede tal solicitud. El Artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, no expresa tal requisito, sino por el contrario concede el término de cinco (5) días después del pronunciamiento para que las partes soliciten la Regulación de Competencia, no desprendiéndose de dicha norma el supuesto de que otro Tribunal deba declararse igualmente incompetente, porque en el presente caso nos encontramos ante un conflicto positivo de competencia y no ante un conflicto negativo, supuesto este en que la parte actora pretende encuadrar el conflicto de competencia planteado...”.

SPA 11-6-02

Ponencia del Magistrado .Hadel Mostafá Paolini Exp. Nº 02-263, dec. Nº 815:

“...Si bien es cierto que en fecha 25 de octubre del año en curso, esta Sala se declaró incompetente para conocer de la presente causa, no es menos cierto que el Artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, concede a las partes un término de cinco (5) días después de dicho pronunciamiento para que soliciten la Regulación de Competencia; recurso que fue ejercido por el apoderado judicial de la empresa INVERSIONES LUGER, C.A., EN TIEMPO HÁBIL. Ahora bien, los apoderados judiciales de la empresa INVERSIONES MONTELLO, C.A. de FALCO, S.A., se oponen a dicho pedimento alegando entre otras cosas que al no haber la declaración expresa de otro Tribunal declarándose incompetente, no procede tal solicitud. El Artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, no expresa tal requisito, sino por el contrario concede el término de cinco (5) días después del pronunciamiento para que las partes soliciten la Regulación de Competencia, no desprendiéndose de dicha norma el supuesto de que otro Tribunal deba declararse igualmente incompetente, porque en el presente caso nos encontramos ante un conflicto positivo de competencia y no ante un conflicto negativo, supuesto este en que la parte actora pretende encuadrar el conflicto de competencia planteado...”.

Artículo 70

Cuando la sentencia declare la incompetencia del Juez que previno, por razón de la materia o por el territorio en los casos indicados en el artículo 47, si el Juez o Tribunal que haya de suplirle se considerare a su vez incompetente, solicitará de oficio la regulación de la competencia.

SCS 22-2-01

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº 01-34, dec. Nº 12:

Es de observar por esta Sala de Casación Social, que de conformidad con el artículo 70 del Código de Procedimiento Civil, cuando la sentencia declare la incompetencia del juez que previno, por razón de la materia o por el territorio en los casos indicados en el artículo 47 ejusdem, si el Juez o el Tribunal que haya de suplirle se considerare a su vez incompetente, solicitará de oficio la regulación de la competencia, como se evidencia de las actas lo hizo el Juez Unipersonal 2, del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado Miranda, con sede en Los Teques, ya que de acuerdo con la doctrina patria, el supuesto del artículo 70 del Código de Procedimiento Civil, es el único disentimiento entre jueces que constituye un conflicto de competencia en su sentido clásico o tradicional, ya que se resuelve mediante la solicitud de oficio de la regulación de competencia, constituyendo el presente caso un conflicto negativo, es decir, cuando dos tribunales hacen manifestación de no conocer, lo que según el sistema del Código vigente, da lugar al planteamiento de conflicto de competencia

SCS 24-10-01

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  01-528, dec. Nº 098:

1) Los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil disponen: “...omissis...”

De las disposiciones transcritas se desprende que, si el juez o tribunal que ha de suplir a otro que se hubiese declarado incompetente, se considerare también incompetente, deberá solicitar de oficio la regulación de competencia; y que, de no existir un tribunal superior común a ambos jueces en la circunscripción, o en el caso de que la incompetencia fuese declarada por un tribunal superior, la decisión deberá corresponder a la Corte Suprema de Justicia.

Observa esta Sala que de conformidad con el ordinal 21 del artículo 42 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia y los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil, ante el conflicto negativo de competencia por razón de la materia, sucesivamente planteado por dos tribunales distintos, corresponderá al Tribunal Supremo de Justicia, la regulación de competencia “cuando no hubiere un tribunal superior común a ambos jueces”.

SCC 11-10-01

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  01-457, dec. Nº 21:

 “La solicitud de la regulación de competencia se propondrá ante el juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aun en los casos de los artículos 51 y 61, expresándose las razones o fundamentos que se alegan. El juez remitirá inmediatamente copia de la solicitud al Tribunal Superior de la Circunscripción para que decida la regulación...” (Subrayado de la Sala).

De conformidad con lo dispuesto en la norma parcialmente transcrita, esta Sala observa, que en el caso in comento, no existen los supuestos necesarios para que este Alto Tribunal conozca la regulación de competencia solicitada por el demandante, ya que la competencia ha sido declarada por un Juzgado de Primer Grado, siendo el competente un Juzgado Superior con competencia funcional jerárquica vertical de la misma Circunscripción Judicial, que es quien debe conocer de la planteada regulación de competencia, y que tampoco existe en este caso un conflicto de competencia entre dos tribunales.

SCC 7-12-00

Ponencia del Magistrado .Franklin Arrieche G. Exp. Nº 00-22, dec. Nº 32:

De acuerdo con la norma parcialmente transcrita, el tribunal competente para conocer de la solicitud de regulación de la competencia es el Tribunal Superior de la Circunscripción. Ahora bien, vista la confusión que tiene el juzgado a-quo respecto a la competencia de esta Sala para conocer de las solicitudes de regulación de la competencia, es menester señalar que el  del Código de Procedimiento Civil, establece que a este Alto Tribunal corresponde conocer de solicitudes de regulación de competencia, en dos casos: a) cuando esta es formulada como medio de impugnación de la decisión de incompetencia de un tribunal superior; y, b) cuando se produce un conflicto negativo de competencia entre dos tribunales que no tienen un superior común.

En consecuencia, con base en los motivos antes expuestos y de conformidad con lo pautado en el  del Código de Procedimiento Civil, el Juzgado Superior en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y sede en la ciudad de Caracas, debe conocer de la solicitud de regulación de competencia y así se decide.

SCS 22-2-01

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº ,01-34 sentencia Nº 12:

Es de observar por esta Sala de Casación Social, que de conformidad con el artículo 70 del Código de Procedimiento Civil, cuando la sentencia declare la incompetencia del juez que previno, por razón de la materia o por el territorio en los casos indicados en el artículo 47 ejusdem, si el Juez o el Tribunal que haya de suplirle se considerare a su vez incompetente, solicitará de oficio la regulación de la competencia, como se evidencia de las actas lo hizo el Juez Unipersonal 2, del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado Miranda, con sede en Los Teques, ya que de acuerdo con la doctrina patria, el supuesto del artículo 70 del Código de Procedimiento Civil, es el único disentimiento entre jueces que constituye un conflicto de competencia en su sentido clásico o tradicional, ya que se resuelve mediante la solicitud de oficio de la regulación de competencia, constituyendo el presente caso un conflicto negativo, es decir, cuando dos tribunales hacen manifestación de no conocer, lo que según el sistema del Código vigente, da lugar al planteamiento de conflicto de competencia

La solicitud de regulación de la competencia se propondrá ante el Juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aun en los casos de los artículos 51 y 61, expresándose las razones o fundamentos que se alegan. El Juez remitirá inmediatamente copia de la solicitud al Tribunal Superior de la Circunscripción para que decida la regulación. En los casos del artículo 70, dicha copia se remitirá a la Corte Suprema de Justicia si no hubiere un Tribunal Superior común a ambos jueces en la Circunscripción. De la misma manera procederá cuando la incompetencia sea declarada por un Tribunal Superior.

Salvo lo dispuesto en la última parte del artículo 68, o que fuere solicitada como medio de impugnación de la decisión a que se refiere el artículo 349, la solicitud de regulación de la competencia no suspenderá el curso del proceso y el Juez podrá ordenar la realización de cualesquiera actos de sustanciación y medidas preventivas, pero se abstendrá de decidir el fondo de la causa mientras no se dicte la sentencia que regule la competencia.

SPlena 9-6-2010

Ponencia del Magistrado Juan José Núñez Calderón. Exp. Nº 09-093, dec. Nº 27:

Competencia de la Sala Plena para resolver los conflictos de competencia entre jueces de materias que no corresponden a una Sala afín

Corresponde, en primer término, determinar el órgano judicial competente para resolver el conflicto negativo de competencia surgido entre el Juzgado Primero de los Municipios Francisco de Miranda, Camaguán y San Gerónimo de Guayabal de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, y el Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo de la Circunscripción Judicial de la Región Central, con sede en Maracay, estado Aragua y, al respecto, se observa:

El Código de Procedimiento Civil establece la solicitud, de oficio, de la regulación de competencia por parte del Juez, y su trámite, como un mecanismo procesal que permite dirimir conflictos que surjan entre órganos jurisdiccionales por el conocimiento de determinada causa, indicando, en este sentido, lo siguiente:

[...]

Del texto de los artículos transcritos se desprende que en caso de que un juez se declare incompetente, por la materia o el territorio, para conocer sobre una causa y la remita a otro juez que de igual forma declare su incompetencia sobre la misma, corresponderá a la Corte Suprema de Justicia, hoy Tribunal Supremo de Justicia, tomar la decisión de cuál será el tribunal competente para conocer el caso planteado, salvo que los tribunales en conflicto tengan un juzgado superior común en la circunscripción, supuesto en el cual le corresponderá a ese juzgado conocer y decidir el conflicto de competencia.

El referido del Código de Procedimiento Civil es claro al atribuirle a este Máximo Tribunal la competencia para conocer de las regulaciones planteadas, en situaciones como la que nos ocupa, en la cual no existe un juzgado superior común a los tribunales en conflicto; sin embargo, la norma no establece cuál de las Salas que lo conforman es la llamada a resolverlas. En este sentido, se observa que en materia de regulación de competencia la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, en su artículo 5 numeral 51, establece que será competente para decidir tal controversia, la Sala afín con la materia y naturaleza del asunto debatido.

Al respecto, la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia 1 publicada el 17 de enero de 2006 (caso: José Miguel Zambrano) que, a su vez, acoge el criterio expuesto en su fallo 24, publicado el 26 de octubre de 2004 (caso: Domingo Manjarrez), estableció que será ella el órgano judicial competente para resolver los conflictos de competencia surgidos entre tribunales que ejercen distintas competencias materiales sin un superior común.

Ahora bien, del análisis del expediente se desprende que el conflicto negativo de competencia se ha planteado entre el Juzgado Primero de los Municipios Francisco de Miranda, Camaguán y San Gerónimo de Guayabal de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, y el Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo de la Circunscripción Judicial de la Región Central, con sede en Maracay, estado Aragua; es decir, que los tribunales involucrados en el referido conflicto no tienen un superior común y pertenecen a distintas competencias materiales (el primero a la civil y el segundo a la contencioso administrativa), de las cuales no conoce una sola Sala de este Alto Tribunal que pudiera calificar de afín, con lo cual se configura una problemática que ha sido resuelta de conformidad con la pacífica jurisprudencia de esta Sala Plena, antes referida, que la declaran a ella como el órgano competente para conocer de tal caso.

Con base en el criterio expuesto, esta Sala Plena del Máximo Tribunal de la República asume la competencia para conocer el conflicto negativo de competencia surgido entre el Juzgado Primero de los Municipios Francisco de Miranda, Camaguán y San Gerónimo de Guayabal de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, y el Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo de la Circunscripción Judicial de la Región Central, con sede en Maracay, estado Aragua. Así se declara.

SCC 2-7-2010

Ponencia del Magistrado Isbelia Pérez Velásquez. Exp. Nº  10-078, dec. Nº 241:

Competencia de los Juzgados Superiores para conocer de la regulación de competencia

A los fines de establecer si la Sala resulta competente o no para conocer de la solicitud de regulación de competencia, considera menester revisar el contenido y alcance de las disposiciones contenidas en los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil, los cuales disponen lo siguiente:

Artículo 70. “Cuando la sentencia declare la incompetencia del Juez que previno, por razón de la materia o por el territorio en los casos indicados en el artículo 47, si el Juez o Tribunal que haya de suplirle se considerare a su vez incompetente, solicitará de oficio la regulación de la competencia.”. (Negrillas y subrayado de la Sala).

Artículo 71. La solicitud de regulación de la competencia se propondrá ante el Juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aun en los casos de los artículos 51 y 61, expresándose las razones o fundamentos que se alegan. El Juez remitirá inmediatamente copia de la solicitud al Tribunal Superior de la Circunscripción para que decida la regulación. En los casos del artículo 70, dicha copia se remitirá a la Corte Suprema de Justicia si no hubiere un Tribunal Superior común a ambos jueces en la Circunscripción. De la misma manera procederá cuando la incompetencia sea declarada por un Tribunal Superior…”. (Negrillas y subrayado de la Sala).

En atención al contenido y alcance de las disposiciones antes transcritas, se observa que en el presente caso el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Anzoátegui, con sede en Barcelona, se declaró incompetente por el territorio para conocer y decidir la presente causa, considerando que el tribunal competente era un Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas. Posteriormente, la parte demandante solicitó la regulación de la competencia, y por ello, el tribunal declinante acordó remitir las actuaciones a esta Máximo Tribunal.

Ahora bien, esta Sala aprecia que el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Anzoátegui, con sede en Barcelona, en lugar de remitir las actuaciones a un juzgado superior de su misma circunscripción judicial, para que resolviera la solicitud de regulación de competencia, tal como lo prevé el artículo 71 del Código de Procedimiento Civil, indebidamente las remitió a esta Sala de Casación Civil.

En relación con el contenido y alcance del artículo 71 del Código del Procedimiento Civil, esta Sala en sentencia Nº 163, de fecha 29 de julio de 2003, caso: Carlos Pagua contra Biocentro Asomuseo, la cual se reitera en esta oportunidad, señaló lo siguiente:

“…es menester señalar que el artículo citado ut supra establece que a este Alto Tribunal le corresponde conocer de dichas solicitudes sólo en dos casos, a saber: 1) cuando la regulación es formulada como medio de impugnación contra la decisión que dicte un juzgado superior declarando su incompetencia; y, 2) cuando se produce un conflicto de competencia o de no conocer, entre dos tribunales que no tienen un juzgado superior común…”.

En virtud de la norma y jurisprudencia antes transcritas, y aplicadas al caso concreto, se desprende que no corresponde a esta Sala el conocimiento de la regulación de competencia planteada por las demandantes, pues la incompetencia fue declarada por un juzgado de primera instancia, lo que determina que las actuaciones debieron ser remitidas a un juzgado superior de la misma circunscripción judicial de ese tribunal, a fin de que decidiera la referida solicitud.

En consecuencia, por mandato del artículo 71 del Código de Procedimiento Civil, el órgano jurisdiccional competente, para conocer de la presente regulación de competencia planteada por la parte actora, es el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Tránsito y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Anzoátegui, con sede en Barcelona, por ser el juzgado superior de la misma circunscripción judicial del tribunal ante el cual se solicitó la regulación de competencia, como medio de impugnación. Así se decide.

SCC 13-11-2007

Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº  07-536, dec. Nº Reg. 834:

Competencia de la Sala de Casación Civil para conocer de la regulación de competencia

Sobre el particular, la Sala, en diferentes fallos ha establecido los supuestos necesarios para conocer de las declaratorias de incompetencia, conflictos de competencia o solicitudes de regulación de competencia, entre ellas, la sentencia REG-00752, de fecha 10 de noviembre de 2005, expediente AA20-C-2005-000368, caso: Regina Soares Da Silva de Amato, contra Williams Gregorio Soto Romero y otra, que ratificó el criterio jurisprudencial que a continuación se transcribe:

“…Para que le corresponda a este Alto Tribunal conocer las solicitudes de competencia, es necesario que se presente uno de los siguientes supuestos: 1) que se produzca un conflicto de competencia entre dos tribunales, que no tengan un tribunal superior común en la circunscripción, entiéndase la expresión “tribunal superior de la circunscripción” aquéllos a los que se refiere el Título IV de la Ley Orgánica del Poder Judicial, vale decir, los que tienen la categoría real de juzgados superiores, mas no, el superior jerárquico funcional del tribunal declarado incompetente. Sirva como ejemplo, que si se plantea un caso de conflicto de competencia entre dos tribunales de municipio, el juzgado superior común de la circunscripción no es un tribunal de primera instancia de la circunscripción de los tribunales en conflicto; 2) que la incompetencia sea declarada por un tribunal superior…”. (Subrayado del texto y negrillas de la Sala).

SPA 20-1-2010

Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº  09-1078, dec. Nº 054:

Competencia de la Sala Político Administrativa para conocer de la regulación de competencia

Pasa esta Sala a establecer su competencia y en tal sentido observa:

Dispone el artículo 71 del Código de Procedimiento Civil:

“Artículo 71.- La solicitud de regulación de la competencia se propondrá ante el Juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aún en los casos de los artículos 51 y 61, expresándose las razones o fundamentos que se alegan. El Juez remitirá inmediatamente copia de la solicitud al Tribunal Superior de la Circunscripción para que decida la regulación. En los casos del artículo 70, dicha copia se remitirá a la Corte Suprema de Justicia si no hubiere un Tribunal Superior común a ambos jueces en la Circunscripción. De la misma manera procederá cuando la incompetencia sea declarada por un Tribunal Superior común a ambos jueces en la Circunscripción”. 

En atención al contenido de la norma supra transcrita, esta Sala Político-Administrativa se declara competente para decidir el recurso de regulación de competencia interpuesto contra el fallo dictado el 27 de marzo de 2008 por la Corte Segunda de lo Contencioso Administrativo, por ser ésta la instancia superior para conocer de las decisiones dictadas por las Cortes de lo Contencioso Administrativo. Así se decide.

SCS 24-10-01

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  01-528, dec. Nº 98:

1) Los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil disponen: “...omissis...”

De las disposiciones transcritas se desprende que, si el juez o tribunal que ha de suplir a otro que se hubiese declarado incompetente, se considerare también incompetente, deberá solicitar de oficio la regulación de competencia; y que, de no existir un tribunal superior común a ambos jueces en la circunscripción, o en el caso de que la incompetencia fuese declarada por un tribunal superior, la decisión deberá corresponder a la Corte Suprema de Justicia.

Observa esta Sala que de conformidad con el ordinal 21 del artículo 42 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia y los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil, ante el conflicto negativo de competencia por razón de la materia, sucesivamente planteado por dos tribunales distintos, corresponderá al Tribunal Supremo de Justicia, la regulación de competencia “cuando no hubiere un tribunal superior común a ambos jueces”.

SCC 11-10-01

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  01-457, dec. Nº 21:

 

“La solicitud de la regulación de competencia se propondrá ante el juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aun en los casos de los artículos 51 y 61, expresándose las razones o fundamentos que se alegan. El juez remitirá inmediatamente copia de la solicitud al Tribunal Superior de la Circunscripción para que decida la regulación...” (Subrayado de la Sala).

De conformidad con lo dispuesto en la norma parcialmente transcrita, esta Sala observa, que en el caso in comento, no existen los supuestos necesarios para que este Alto Tribunal conozca la regulación de competencia solicitada por el demandante, ya que la competencia ha sido declarada por un Juzgado de Primer Grado, siendo el competente un Juzgado Superior con competencia funcional jerárquica vertical de la misma Circunscripción Judicial, que es quien debe conocer de la planteada regulación de competencia, y que tampoco existe en este caso un conflicto de competencia entre dos tribunales.

SCC 7-12-00

Ponencia del Magistrado .Franklin Arrieche G. Exp. Nº 00-22, sentencia Nº 32:

De acuerdo con la norma parcialmente transcrita, el tribunal competente para conocer de la solicitud de regulación de la competencia es el Tribunal Superior de la Circunscripción. Ahora bien, vista la confusión que tiene el juzgado a-quo respecto a la competencia de esta Sala para conocer de las solicitudes de regulación de la competencia, es menester señalar que el  del Código de Procedimiento Civil, establece que a este Alto Tribunal corresponde conocer de solicitudes de regulación de competencia, en dos casos: a) cuando esta es formulada como medio de impugnación de la decisión de incompetencia de un tribunal superior; y, b) cuando se produce un conflicto negativo de competencia entre dos tribunales que no tienen un superior común.

En consecuencia, con base en los motivos antes expuestos y de conformidad con lo pautado en el  del Código de Procedimiento Civil, el Juzgado Superior en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y sede en la ciudad de Caracas, debe conocer de la solicitud de regulación de competencia y así se decide.

 

SCC 20-7-01.

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Manuel Sánchez Marín y Otro contra Consorcio Lake Plaza y Otra. Exp. Nº 01-353, dec. Nº 14:

De conformidad con la norma parcialmente transcrita, la solicitud de regulación de competencia se propondrá ante el Juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aún en los casos de conexión en favor del juez de la prevención o de continencia; en favor del juez ante el cual está pendiente la causa continente (artículo 51 eiusdem), así como también en el caso de litispendencia, cuando se produce la extinción de la causa en la cual no se haya citado al demandado o se haya citado con posterioridad (artículo 61 eiusdem). El referido  expresa asimismo, que el Juez debe remitir inmediatamente copia de la solicitud al tribunal superior de su Circunscripción para que éste decida la regulación. En caso de que la sentencia del Tribunal de Alzada declare incompetente al juez que previno, por razón de la materia o por el territorio, si el Juez o tribunal que haya de suplirle, se considerare a su vez incompetente, solicitará de oficio la regulación de competencia, caso en el cual las copias anteriormente mencionadas serán remitidas a este Alto Tribunal si no hubiere un Tribunal Superior común a ambos jueces de la Circunscripción. De la misma manera, se procederá sí la incompetencia es declarada por un tribunal superior.

Vista la confusión que tiene el tribunal de la causa respecto a la competencia de esta Sala para conocer de las solicitudes de regulación de competencia, es menester señalar que el artículo citado ut-supra establece que a este Alto Tribunal corresponde conocer de solicitudes de regulación de competencia, en dos casos: a) cuando ésta es formulada como medio de impugnación de la decisión de incompetencia de un tribunal superior; y, b) cuando se produce un conflicto negativo de competencia entre dos tribunales que no tienen un superior común.

En el caso bajo decisión, el Juez de Primera Instancia anteriormente identificado, al serle planteada la solicitud de regulación de competencia y señalarle el apoderado judicial de los intervinientes como terceros, el posible juzgado competente consideró que se trataba de un conflicto negativo de competencia entre jueces con distinta competencia por la materia y, remitió los autos a este Tribunal Supremo de Justicia, por no existir un Tribunal Superior común a ambos jueces en la Circunscripción Judicial.

En el caso in comento, no se presentan los supuestos para considerar que existe un conflicto entre jueces respecto a su competencia, pues el mismo se habría configurado si uno cualesquiera de los Juzgados de Primera Instancia en lo Civil Bancario con jurisdicción nacional y sede en la ciudad de Caracas señalados como competentes por el apoderado judicial de los terceros, hubiera invocado a su vez su incompetencia lo cual, no sucedió, por cuanto ninguno de los mencionados juzgados conoció del caso de autos.

Por cuanto no se presentan los requisitos necesarios para que esta Sala conozca la solicitud de regulación de competencia planteada, por el contrario, ello corresponde por mandato del  del Código de Procedimiento Civil, a un Tribunal Superior Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, esta Sala acuerda remitir los autos al Tribunal Superior Distribuidor Civil, Mercantil y del Tránsito de la mencionada Circunscripción Judicial, a fin de que sea el Juzgado al cual corresponda conocer, el que decida la regulación de competencia planteada. Así se declara.

SCS 24-1-01

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº 01-528, dec. Nº 98:

1) Los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil disponen: “...omissis...”

De las disposiciones transcritas se desprende que, si el juez o tribunal que ha de suplir a otro que se hubiese declarado incompetente, se considerare también incompetente, deberá solicitar de oficio la regulación de competencia; y que, de no existir un tribunal superior común a ambos jueces en la circunscripción, o en el caso de que la incompetencia fuese declarada por un tribunal superior, la decisión deberá corresponder a la Corte Suprema de Justicia.

Observa esta Sala que de conformidad con el ordinal 21 del artículo 42 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia y los artículos 70 y 71 del Código de Procedimiento Civil, ante el conflicto negativo de competencia por razón de la materia, sucesivamente planteado por dos tribunales distintos, corresponderá al Tribunal Supremo de Justicia, la regulación de competencia “cuando no hubiere un tribunal superior común a ambos jueces”.

SCC 11-10-01

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 01-457, dec. Nº 21:

“La solicitud de la regulación de competencia se propondrá ante el juez que se haya pronunciado sobre la competencia, aun en los casos de los artículos 51 y 61, expresándose las razones o fundamentos que se alegan. El juez remitirá inmediatamente copia de la solicitud al Tribunal Superior de la Circunscripción para que decida la regulación...” (Subrayado de la Sala).

De conformidad con lo dispuesto en la norma parcialmente transcrita, esta Sala observa, que en el caso in comento, no existen los supuestos necesarios para que este Alto Tribunal conozca la regulación de competencia solicitada por el demandante, ya que la competencia ha sido declarada por un Juzgado de Primer Grado, siendo el competente un Juzgado Superior con competencia funcional jerárquica vertical de la misma Circunscripción Judicial, que es quien debe conocer de la planteada regulación de competencia, y que tampoco existe en este caso un conflicto de competencia entre dos tribunales.

SCC 7-12-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 00-22, dec. Nº 32:

De acuerdo con la norma parcialmente transcrita, el tribunal competente para conocer de la solicitud de regulación de la competencia es el Tribunal Superior de la Circunscripción. Ahora bien, vista la confusión que tiene el juzgado a-quo respecto a la competencia de esta Sala para conocer de las solicitudes de regulación de la competencia, es menester señalar que el  del Código de Procedimiento Civil, establece que a este Alto Tribunal corresponde conocer de solicitudes de regulación de competencia, en dos casos: a) cuando esta es formulada como medio de impugnación de la decisión de incompetencia de un tribunal superior; y, b) cuando se produce un conflicto negativo de competencia entre dos tribunales que no tienen un superior común.

En consecuencia, con base en los motivos antes expuestos y de conformidad con lo pautado en el  del Código de Procedimiento Civil, el Juzgado Superior en lo Civil y Mercantil Bancario con Competencia Nacional y sede en la ciudad de Caracas, debe conocer de la solicitud de regulación de competencia y así se decide.

Artículo 72

Las partes podrán presentar al Tribunal que deba decidir sobre la regulación de la competencia, los recaudos que juzguen conducentes sobre el punto de competencia, pero en ningún caso la falta de presentación de dichos recaudos podrá paralizar el curso del procedimiento de regulación de la competencia, ni la decisión de la misma.

Artículo 73

El Tribunal a quien corresponda procederá luego de recibidas las actuaciones del Juez, a decidir sobre la competencia, lo cual hará dentro de diez días, con preferencia a cualquier otro asunto.

Artículo 74

La decisión se pronunciará sin previa citación ni alegatos, ateniéndose únicamente a lo que resulte de la actuación remitida por el Tribunal y las que presenten las partes, a menos que faltare algún dato indispensable para decidir, en cuyo caso podrá requerirlos el tribunal que deba decidir, suspendiéndose entre tanto la decisión.

Artículo 75

La decisión se comunicará mediante oficio al Tribunal donde se haya suscitado la regulación de la competencia. Si la decisión declarase la incompetencia del Juez que venía conociendo, éste pasará inmediatamente los autos al Juez o Tribunal declarado competente, en el cual se continuará el curso del juicio el tercer día siguiente al recibo del expediente.

Artículo 76

La parte que haya promovido la regulación de la jurisdicción o de la competencia que resulte manifiestamente infundada, será condenada por el Tribunal que decida, al pago de una multa que no será menor de un mil bolívares ni mayor de cinco mil. En la misma pena incurrirá el Juez que haya dejado de enviar oportunamente al Tribunal que deba decidir, las actuaciones pertinentes, sin perjuicio de poder ser apremiado a cumplir tal deber por el Tribunal llamado a regular la competencia.

SPA 15-5-01

Ponencia del Magistrado Hadel Mostafá Paolini. Exp. Nº  608, dec. Nº 946:

Debe advertir la Sala que en el caso sub judice, como se evidencia del estudio de los autos, es un recurso de falta de jurisdicción, ya que el solicitante expuso en la diligencia suscrita el 4 de marzo de 2000: “...solicito de conformidad con lo establecido en los artículos 59 y 62 del Código Procesal Civil, la Regulación de Competencia”. Resulta evidente que tanto la parte como el Juez confundieron las figuras procesales de regulación de jurisdicción y regulación de competencia.

En el presente caso se incurre en un grave error al confundir los conceptos de jurisdicción y competencia, por lo tanto, es oportuno aclarar los conceptos jurídicos en referencia, que hasta el siglo XIX aparecían como sinónimos. Indistintamente se aludía a la falta de jurisdicción como falta de competencia en sentido material, o en sentido territorial, o aun para referirse a la función. Pleonásticamente se llegó a hablar de incompetencia de jurisdicción. En el siglo XX, se ha superado este equívoco y la competencia fue considerada como medida de jurisdicción, es decir, la fracción de la jurisdicción atribuida a un juez.

En efecto, la jurisdicción es la función pública, realizada por los órganos competentes del Estado con las formas requeridas por la ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las partes, con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada. La jurisdicción es el todo; la competencia es la parte; un fragmento de la jurisdicción. La competencia es la potestad de jurisdicción para una parte del sector jurídico; aquél específicamente asignado al conocimiento de determinado órgano jurisdiccional. Se trata en definitiva de dos figuras procesales distintas.

Por lo expuesto, se advierte al Juez a quo para que en lo sucesivo se abstenga de incurrir en el error aquí señalado. Así se decide.

III

DECISIÓN

Por las consideraciones de hecho y de derecho expuestas, este Tribunal Supremo de Justicia en Sala Político-Administrativa, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, declara que el Poder Judicial SÍ TIENE JURISDICCIÓN para conocer y decidir la demanda intentada por los abogados Arnaldo Pinto Herrera, Enrique Colina Fuentes y Antonio Hidalgo, actuando en su carácter de apoderados judiciales del ciudadano FRANCISCO JOSÉ LÁZARO, contra la sociedad mercantil SEGUROS ALTAMIRA, C.A.

Asimismo, de conformidad con el artículo 76 del Código de Procedimiento Civil, se impone multa a la parte demandada, por el monto de CINCO MIL BOLIVARES (Bs. 5.000,oo), en razón de haber interpuesto una solicitud de regulación de jurisdicción manifiestamente infundada, comisionándose para su ejecución al tribunal de la causa.

SECCIÓN VII.

De la Acumulación

Artículo 77

El demandante podrá acumular en el libelo cuantas pretensiones le competan contra el demandado, aunque deriven de diferentes títulos.

SCC 11-5-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. Nº 99-978, sentencia Nº 141:

El recurrente alega en su escrito, que el actor intentó dos acciones, una principal con fundamento en un pagaré, y la otra en forma subsidiaria basada en el negocio subyacente, de cobro de bolívares por la vía ordinaria. Asimismo sostiene, que el sentenciador para decidir hizo mención de un préstamo –la obligación subyacente- y decidió en base a ello, olvidando que dicho préstamo se demandó por acción subsidiaria; y que la pretensión principal se hizo valer de acuerdo a lo establecido en el artículo 436 del Código de Comercio, la cual no fue resuelta.

El artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, permite la acumulación de pretensiones

Según Rengel-Romberg, en este supuesto existe la posibilidad de que la pretensión eventual o subsidiaria sea propuesta para el caso de que la primera sea procedente, por ejemplo: “la pretensión de nulidad del testamento, acumulada con la petición de herencia ab-intestato; la pretensión de reconocimiento de la paternidad natural planteada contra los herederos del padre, acumulada con la petición de legítima hereditaria correspondiente”; o por el contrario, que la pretensión eventual o subsidiaria sea propuesta para el caso de que sea negada la otra, por ejemplo: “el actor demanda al vendedor por no haber recibido la cosa objeto de la compra-venta y eventualmente, para el caso de ser desestimada esta pretensión, plantea la redhibitoria por vicios ocultos en la que recibió”.

SC 9-10-01

Ponencia del Magistrado Antonio García García Exp. Nº 00-1715, sentencia Nº 1903:

Señalado lo anterior, debe esta Sala precisar la acumulación solicitada por la accionante:

Se observa, en primer lugar, que la petición de acumulación fue realizada únicamente consignando en el expediente 00-1715, una nueva acción, indicando mediante diligencia, que la misma debía ser anexada con la que inicialmente se había interpuesto, entendiéndose esta solicitud como una acumulación de pretensiones, establecida en el artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, el cual señala: “ El demandante podrá acumular en el libelo cuantas pretensiones le competan contra del demandado, aunque deriven de diferentes títulos.”.

Se hace esta consideración, en virtud de que la accionante no peticionó la acumulación de causas distintas que cursen en otros expedientes, de donde se pudiera inferir que la solicitud se realizó dentro de los términos del artículo antes señalado.

Considera esta Sala que, dicha acumulación debe ser entendida de acuerdo a los parámetros del mencionado artículo 77 eiusdem, y no según lo establecido en el artículo 33 de la misma norma procedimental, toda vez que el título o la causa petendi por la que recurre nuevamente la accionante no es la misma, por cuanto el título por el cual recurre, deriva de un nuevo acto, como lo sería el dictado por la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Sistema Judicial, el cual es equidistante de los primeros actos ya impugnados, como lo son el Decreto mediante el cual se adoptaron las medidas necesarias para la reorganización del Poder Judicial y del Sistema Penitenciario (Medidas Cautelares Urgentes de Protección del Sistema Judicial), emanado de la Asamblea Nacional Constituyente; la Resolución dictada el 7 de octubre de 1999, por la Presidencia del entonces Consejo de la Judicatura, el Presidente de la Sala Disciplinaria de dicho Consejo y el Inspector General de Tribunales; y, la Decisión N° 7179-98 del 13 de mayo de 1999, emanada del Tribunal Disciplinario del entonces Consejo de la Judicatura. Siendo un grupo de actos, no vinculados al acto de la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Poder Judicial, por lo que se concluye, que dicha acumulación debe ser analizada dentro de los términos expuestos en el artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, por ser éstas, pretensiones derivadas de causas distintas (por ser actos completamente distintos), que les dan, por tanto, el carácter de pretensiones autónomas e independientes.

SCC 11-5-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. Nº 99-978, dec. Nº 141:

El recurrente alega en su escrito, que el actor intentó dos acciones, una principal con fundamento en un pagaré, y la otra en forma subsidiaria basada en el negocio subyacente, de cobro de bolívares por la vía ordinaria. Asimismo sostiene, que el sentenciador para decidir hizo mención de un préstamo –la obligación subyacente- y decidió en base a ello, olvidando que dicho préstamo se demandó por acción subsidiaria; y que la pretensión principal se hizo valer de acuerdo a lo establecido en el artículo 436 del Código de Comercio, la cual no fue resuelta.

El artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, permite la acumulación de pretensiones

Según Rengel-Romberg, en este supuesto existe la posibilidad de que la pretensión eventual o subsidiaria sea propuesta para el caso de que la primera sea procedente, por ejemplo: “la pretensión de nulidad del testamento, acumulada con la petición de herencia ab-intestato; la pretensión de reconocimiento de la paternidad natural planteada contra los herederos del padre, acumulada con la petición de legítima hereditaria correspondiente”; o por el contrario, que la pretensión eventual o subsidiaria sea propuesta para el caso de que sea negada la otra, por ejemplo: “el actor demanda al vendedor por no haber recibido la cosa objeto de la compra-venta y eventualmente, para el caso de ser desestimada esta pretensión, plantea la redhibitoria por vicios ocultos en la que recibió”.

SC 9-10-01

Ponencia del Magistrado Antonio García García Exp. Nº 00-1715, dec. Nº 1903:

Señalado lo anterior, debe esta Sala precisar la acumulación solicitada por la accionante:

Se observa, en primer lugar, que la petición de acumulación fue realizada únicamente consignando en el expediente 00-1715, una nueva acción, indicando mediante diligencia, que la misma debía ser anexada con la que inicialmente se había interpuesto, entendiéndose esta solicitud como una acumulación de pretensiones, establecida en el artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, el cual señala: “ El demandante podrá acumular en el libelo cuantas pretensiones le competan contra del demandado, aunque deriven de diferentes títulos.”.

Se hace esta consideración, en virtud de que la accionante no peticionó la acumulación de causas distintas que cursen en otros expedientes, de donde se pudiera inferir que la solicitud se realizó dentro de los términos del artículo antes señalado.

Considera esta Sala que, dicha acumulación debe ser entendida de acuerdo a los parámetros del mencionado artículo 77 eiusdem, y no según lo establecido en el artículo 33 de la misma norma procedimental, toda vez que el título o la causa petendi por la que recurre nuevamente la accionante no es la misma, por cuanto el título por el cual recurre, deriva de un nuevo acto, como lo sería el dictado por la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Sistema Judicial, el cual es equidistante de los primeros actos ya impugnados, como lo son el Decreto mediante el cual se adoptaron las medidas necesarias para la reorganización del Poder Judicial y del Sistema Penitenciario (Medidas Cautelares Urgentes de Protección del Sistema Judicial), emanado de la Asamblea Nacional Constituyente; la Resolución dictada el 7 de octubre de 1999, por la Presidencia del entonces Consejo de la Judicatura, el Presidente de la Sala Disciplinaria de dicho Consejo y el Inspector General de Tribunales; y, la Decisión N° 7179-98 del 13 de mayo de 1999, emanada del Tribunal Disciplinario del entonces Consejo de la Judicatura. Siendo un grupo de actos, no vinculados al acto de la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Poder Judicial, por lo que se concluye, que dicha acumulación debe ser analizada dentro de los términos expuestos en el artículo 77 del Código de Procedimiento Civil, por ser éstas, pretensiones derivadas de causas distintas (por ser actos completamente distintos), que les dan, por tanto, el carácter de pretensiones autónomas e independientes.

Artículo 78

No podrán acumularse en el mismo libelo pretensiones que se excluyan mutuamente o que sean contrarias entre sí; ni las que por razón de la materia no correspondan al conocimiento del mismo Tribunal; ni aquéllas cuyos procedimientos sean incompatibles entre sí.

Sin embargo, podrán acumularse en un mismo libelo dos o más pretensiones incompatibles para que sean resueltas una como subsidiaria de otra, siempre que sus respectivos procedimientos no sean incompatibles entre sí.

SC 9-8-00

Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº ,00-1077 sentencia Nº 935:

Visto lo anterior, esta Sala pasa a decidir la apelación ejercida, y a tal efecto observa:

La justificación del fallo apelado para declarar la inadmisibilidad de la acción de amparo constitucional, radica en que ocurrió la inepta acumulación de pretensiones conforme lo dispone el artículo 78 del Código de Procedimiento Civil, cuando el accionante dirige el amparo contra organismos diferentes por hechos también diferentes.

Respecto a la procedencia de esta causal de inadmisibilidad, aprecia la Sala que el accionante solicitó se le amparase ante las supuestas violaciones constitucionales en que incurrieran el Director de la Zona 11 del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y el Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, cuando supuestamente dictaron sendos actos que afectaron un inmueble propiedad del accionante en beneficio de una tercera persona, y que únicamente difieren los hechos que justificaron la adopción de las referidas medidas; sin embargo, la protección constitucional solicitada coincide en las violaciones denunciadas como conculcadas, razón por la cual, las pretensiones no se excluyen mutuamente por el hecho de provenir de dos entes de la Administración Pública diferentes, por lo que no se da el primer elemento requerido por el artículo 78 del Código de Procedimiento Civil para justificar la inepta acumulación.

De otro lado se observa que la competencia para conocer del presente amparo fue resuelta por la Sala Político Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia, la cual, por decisión de fecha 12 de agosto de 1998, declaró que la competente para conocer del amparo dirigido contra un Director del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y contra el Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana era la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, a tenor de lo previsto en el numeral 3 del artículo 185 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, razón por la cual no se da el segundo de los elementos para justificar la inepta acumulación, ya que la materia corresponde al mismo tribunal.

Por último, al ser una sola la acción de amparo propuesta, sin que la misma fuese acumulada con otro procedimiento que pudiese generar incompatibilidad, no se evidencia la tercera de las causales para considerar que existe una inepta acumulación.

En atención a lo anterior, observa esta Sala que al declarar el a quo inadmisible la presente acción de amparo por estar dirigida contra múltiples órganos de la Administración, le estaría vulnerando el derecho de acceso a los órganos de la Administración de Justicia al particular, derecho que ostenta por mandato del artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, máxime cuando ha podido ordenar corregir la solicitud por mandato del artículo 19 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, más aún cuando la presente acción de amparo fue ejercida hace más de once (11) años, lo cual va en detrimento del principio de celeridad procesal.

SC25-5-00

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº ,98-750 sentencia Nº158 :

""La Doctrina Procesal admite generalmente la acumulación eventual o subsidiaria de pretensiones la cual se produce cuanto el actor hace valer en primer término una pretensión, pero subsidiaria o eventualmente, para el caso de que sea acogida o desechada, se formula otra pretensión"".

""Nuestra Ley procesal admite en el Artículo 78 del Código de Procedimiento Civil, (semejante al Art. 239 del Código de 1916), que podrán acumularse en un mismo libelo dos o más pretensiones incompatibles para que sean resueltas una como subisidiaria de la otra, siempre que sus respectivos procedimientos no sean incompatibles entre sí"".

""En esta materia cabe distinguir dos (2) hipótesis: a) Que la pretensión eventual o subsidiaria sea propuesta para el caso de que sea acogida la principal; y b) Que la pretensión eventual o subsidiaria sea propuesta para el caso de que sea negada aquélla. La admisión de este tipo de acumulación subsidiaria favorece la economía procesal porque evita la multiplicidad de los juicios y tiene una importancia práctica considerable en sistemas como el nuestro, en él existe la preclusión para interponer nuevas peticiones o reformar la demanda, a partir de terminación del acto de la contestación de la demanda (Art. 364 C.P.C.), pues modera un poco la rigidez del sistema que obligaría de otra forma a perder

SC 9-8-00

Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº 00-1077, dec. Nº 935:

Visto lo anterior, esta Sala pasa a decidir la apelación ejercida, y a tal efecto observa:

La justificación del fallo apelado para declarar la inadmisibilidad de la acción de amparo constitucional, radica en que ocurrió la inepta acumulación de pretensiones conforme lo dispone el artículo 78 del Código de Procedimiento Civil, cuando el accionante dirige el amparo contra organismos diferentes por hechos también diferentes.

Respecto a la procedencia de esta causal de inadmisibilidad, aprecia la Sala que el accionante solicitó se le amparase ante las supuestas violaciones constitucionales en que incurrieran el Director de la Zona 11 del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y el Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, cuando supuestamente dictaron sendos actos que afectaron un inmueble propiedad del accionante en beneficio de una tercera persona, y que únicamente difieren los hechos que justificaron la adopción de las referidas medidas; sin embargo, la protección constitucional solicitada coincide en las violaciones denunciadas como conculcadas, razón por la cual, las pretensiones no se excluyen mutuamente por el hecho de provenir de dos entes de la Administración Pública diferentes, por lo que no se da el primer elemento requerido por el artículo 78 del Código de Procedimiento Civil para justificar la inepta acumulación.

De otro lado se observa que la competencia para conocer del presente amparo fue resuelta por la Sala Político Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia, la cual, por decisión de fecha 12 de agosto de 1998, declaró que la competente para conocer del amparo dirigido contra un Director del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y contra el Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana era la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, a tenor de lo previsto en el numeral 3 del artículo 185 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, razón por la cual no se da el segundo de los elementos para justificar la inepta acumulación, ya que la materia corresponde al mismo tribunal.

Por último, al ser una sola la acción de amparo propuesta, sin que la misma fuese acumulada con otro procedimiento que pudiese generar incompatibilidad, no se evidencia la tercera de las causales para considerar que existe una inepta acumulación.

En atención a lo anterior, observa esta Sala que al declarar el a quo inadmisible la presente acción de amparo por estar dirigida contra múltipl